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Detailed Framework: Considering Transit Depth

Mayo 2012

2.29

2.19 -4.4

* EL VALOR MAS BAJO DE LA SERIE

L

a Argentina, en este contexto y a medida que la crisis se prolonga, no está preservada de fenómenos recesivos o fluctuaciones cíclicas, sobre todo porque ya hay señales de preocupación en la economía de la In- dia, en China y sobre todo por las que emite nuestro ve- cino Brasil. El cuadro Nº 1 muestra algunos datos rela- cionados a la coyuntura de Brasil que son consecuencia precisamente de la adopción por parte de ese país de la política de metas de inflación, recomendación habitual de los organismos multilaterales de crédito, siguiendo la lógica formal del neoliberalismo.

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E

l ejercicio de políticas de metas de inflación ha

probado ser realmente fatal para el desarrollo económico, ya que subordina el crecimiento de la economía a la con- tención de las presiones inflacionarias. Para forzar bajos niveles de inflación, en ese esquema hay que imponer altas tasas de interés. Cuando eso se combina con los elevados ingresos de divisas originados en la exportación de mate- rias primas, todo lleva a una sobrevaluación de la moneda interna. La combinación de sobrevaluación de la moneda

interna con altas tasas de interés hace que, como ocurrió en los noventa en la Argentina, exista un flujo permanente de capital especulativo que se dirige hacia Brasil. Entonces a la producción le va mal, inevitablemente, porque con ese tipo de cambio, por lo menos hasta los últimos meses en que se ha venido cambiado la paridad del real, la econo- mía del Brasil se primarizaba cada vez más.

La economía brasileña tiene un flujo de recursos externos, originado en la exportación de materias primas (soja, mine- ral de hierro, café, etc.) cuyos precios se han venido revalo

rizando internacionalmente. No solamente lo hacen porque la demanda lo exige sino porque las tenencias en mineral de hierro y en soja, por ejemplo, se convierten en otro imán para la atracción de capitales especulativos. Esa suba de los precios de las materias primas se traduce en una nueva ten- sión hacia la revaluación de la moneda local, como pasa en casi todos los países de Latinoamérica, y la consecuencia es el ingreso de capitales especulativos que le dan una nueva vuelta de tuerca a la revaluación de la moneda nacional.

Brasil tenía para este año una meta inflacionaria de 4,5%. La inflación en los primeros meses estaba superando ese nivel, por lo que se fijaron objetivos en materia de tasa de interés del 9%, o sea provocaron la vigencia de una muy importante tasa de interés medida en términos reales. La consecuencia ha sido que el producto, que el año pasado creció 2,7%, a mediados de 2012 tenía una tasa anualizada inferior al 2%, cuando empezaron a bajar el costo crediticio y devaluar el real. Pero peor le va a la industria, con tasas fuertemente negativas de 3,4%, que en el caso de San Pablo son todavía mayores.

Y

todo esto nos interesa porque Brasil es el prin- cipal demandante para nuestra manufactura de origen industrial; en particular, lo que pase en el país vecino casi es la condición de viabilidad para nuestra industria au- tomotriz. En consecuencia, cada cosa que pase en Brasil inevitablemente afecta, para bien o para mal, a la econo- mía argentina. Y por lo tanto, cuando se analiza la estra- tegia que desenvuelve la Argentina tiene que advertir el peso de factores tales como las dificultades que se veri- fican en Europa luego de tres años desde que se agudizó su crisis, la incertidumbre sobre la real firmeza que tiene la recuperación en Estados Unidos, cómo todo eso im- pacta sobre mercados tales como el chino o el hindú, que a su vez son demandantes de materias primas argentinas, y, finalmente, qué está pasando con el vecino poderoso, comprador de nuestros productos industriales y de una parte de nuestros alimentos.

Las malas noticias respecto al Brasil, en particular, siem- pre significa malas noticias para la Argentina, sobre todo para sus tramos industriales más dinámicos. Es más, a medida que Brasil va cambiando la política económica, por ejemplo si va devaluando su moneda, la Argentina empieza a tener también un problema de paridad cam- biaria. Digamos: que Brasil devalúe su moneda es una buena noticia, puede ser un estímulo para que se reacti- ve la producción interna y de ese modo beneficiar a Ar- gentina, pero es una mala noticia para el peso, porque el peso es una moneda que se mantenía competitiva res- pecto de las exportaciones brasileñas en tanto el real per- maneciera apreciado. Cuando tal apreciación empieza a desaparecer, nuestra competitividad cambiaria empieza a esfumarse. Más todavía estando pegados a una moneda como el dólar que también se viene apreciando.

En ese contexto, la Argentina en la actualidad está dan- do señales de desaceleración en sus variables macroeco- nómicas relevantes. El resultado macroeconómico en la primera parte del año se vio muy impactado por la combinación de la sequía en el agro y lo que pasa con la industria, la cual viene creciendo a un ritmo muy bajo. Frente a eso el gobierno ha decidido cerrar la economía, y creo yo que esa es la actitud correcta, más allá que las

LA ARGENTINA FRENTE A LOSNUEVOS PARADIGMAS ECONÓMICOS

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medidas que se tomen sean más o menos sofisticadas. Es que nuestro gobierno tiene una experiencia importante, la del año 2009, acerca de las virtudes de preservar el mercado interno y realizar políticas keynesianas, maximizando el activismo estatal, por ejemplo como las que se hicieron en ese año con el plan Repro, financiando los salarios de las empresas con problemas de caída en la demanda, la Asignación Universal por Hijo, los ajustes salariales establecidos por las convencio- nes colectivas, los aumentos pautados dos veces por año en las jubilaciones, los planes de obras públicas y otros medios adoptados para cebar la demanda interna aún a costa de su- frir presiones inflacionarias.

Todo indica que la política correcta va para ese lado, por pre- servar el dinamismo del mercado interno, por avanzar mu- cho con la inversión pública, por desestimular o contener la especulación financiera, reorientando el crédito, por tratar de contener la salida de utilidades y dividendos y sobre todo, manteniendo una estrategia donde la Argentina se financia internacionalmente y atiende los servicios de la deuda por la vía del superávit comercial. La Argentina, desde que tomó la decisión de desendeudarse -la cual creo que es la herencia más importante que podemos dejar a las generaciones futuras-, se financia apostando al crecimiento del excedente comercial. El gráfico Nº 7 nos muestra la evolución del excedente comer- cial dentro del balance de pagos en el largo plazo -los últi- mos veinte años-. Podemos ver que en los noventa se cubría el desequilibrio de pagos y la formación de reservas en base a tomar endeudamiento externo, mientras que la presente década el superávit de pagos y la formación de reservas se forman exclusivamente en base al superávit comercial. La Ar- gentina precisa superávit comercial porque precisa tener una posición de reservas que le permita practicar una política de administración cambiaria y porque además tiene que atender los compromisos de la deuda externa. Este año más que nun- ca, porque es probablemente el último período en que deben hacerse pagos elevados de la deuda externa.

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EL EXCEDENTE COMERCIAL COMO SOPORTE