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4.4 ARTS Seismic Processing

4.4.1 detection and arrival picking using orbdetect

En un a r t í c u l o t i t u l a d o «Alemania: nazis y judíos» (11 de enero de 1934), F.E. e x p r e s a la opinión de que «El distintivo m á s carac- terístico del fascismo a l e m á n es sin d u d a : el " a n t i s e m i t i s m o " » , y alega q u e en este r e s p e c t o difiere del fascismo italiano y de «los o t r o s fascios en g e r m e n . P o r ejemplo, el n u e s t r o : el español» (II, 8). En E s p a ñ a , «el p r o b l e m a j u d í o no es ni ha sido n u n c a un pro- b l e m a de Raza, sino un a r t í c u l o de Fe», a ñ a d e el e s c r i t o r a n ó n i m o , y E s p a ñ a «tolera m u y fácilmente al converso». Al articulista no se le o c u r r e s e ñ a l a r q u e E s p a ñ a r e a l m e n t e no tiene «problema ju- dío» desde q u e lo s o l u c i o n a r o n b r u t a l m e n t e los Reyes Católicos

5. José MARÍA GIL ROBLES, NO fue posible la paz (Barcelona, Planeta, 1978), p. 472.

y sus sucesores hace cuatro siglos. No hay referencia alguna a la Inquisición ni a la obsesión por la limpieza de la sangre a que aludimos al citar antes los versos de Peribáñez. Y falta toda alu- sión a la extraordinaria contribución de los judíos a la cultura es- pañola.

En las páginas de F.E. no encontraremos la menor crítica de la política antisemita de Hitler. Al contrario, el conflicto entre los nazis y los judíos alemanes le parece no sólo justificable sino inevi- table en consecuencia de que los judíos son más racistas que los pro- pios nazis (XI, 5). Además los judíos, «grandes creadores de la social- democracia, del socialismo y del comunismo» (nótese otra vez la falta 'de matizaciones), están entregados, a nivel internacional, a sabotear el fascismo. Hitler está totalmente justificado, pues, al re- primir un pueblo calificado en estos términos: «la raza semita, azote, plaga y peste esquilmadora del país donde cae» (XI, 5).

En la España de principios de 1934 se sabía ya muy bien lo que pasaba en la Alemania nazi. Los periódicos liberales y de izquier- das que tenían muchos de ellos, corresponsales en Berlín, dedi- caban varias columnas diarias a comentar el desarrollo del nacio- nalsocialismo hitleriano. Entre dichos periódicos habría que des- tacar otra vez a Heraldo de Madrid, siempre muy bien informado acerca de lo que pasaba en Alemania. Ya el 15 de noviembre de 1933 el Heraldo llevaba un reportaje sobre el uso de la castración en Alemania para crímenes sexuales; se comentaba la reintroduc- ción por Hitler de los castigos corporales en las escuelas; y había cada vez más información sobre los malos tratos que se aplicaban a intelectuales, obreros y judíos.6 Por todo lo cual es desagradable

leer la siguiente nota publicada en F.E. el 22 de febrero de 1934:

TRIBUNALES DE SALUD PÚBLICA

Verdaderos y auténticos Tribunales de Salud pública son los que han entrado en vigor en Alemania para cumplir la ya famo- sísima ley de la esterilización para todos aquellos que tengan graves enfermedades hereditarias. Mil setecientos tribunales han comenzado a funcionar. Muchos de ellos en Prusia. Los técnicos juzgan que deberán ser esterilizadas unas 400 000 personas. En igual proporción hombres y mujeres. Cada operación costará 40 marcos. El Estado ha avanzado la cantidad de cuarenta mi- llones. (VII, 78.)

En otras páginas de F.E. leemos que «Hay que perseguir al ju- dío que practica la usura y comercia con el hambre del pueblo» (IV, 12) y que los judíos son una de «las razas que hasta aquí vi- vieron parasitaria y ocultamente en nuestro país» (VII, 82), mien-

6. En apéndice r e p r o d u c i m o s un manifiesto c o n t r a el t e r r o r nazi firmado p o r Antonio Machado y o t r o s intelectuales y publicado en Heraldo de Madrid el 7 de abril de 1934.

t r a s q u e J o s é Antonio m a n t i e n e q u e «el socialismo adquirió una n e g r u r a h o r r i p i l a n t e c u a n d o a p a r e c i ó en él la figura de aquel judío q u e se llamó Carlos Marx» ( V I I I , 7). P a r a José Antonio, además, Marx t r a i c i o n ó a la clase o b r e r a , y el líder falangista se refiere a u n a s c a r t a s escritas p o r Marx a Engels q u e nos ha sido imposible identificar:

A Carlos Marx se han dedicado ya muchas calles en muchos pueblos de España; pero Carlos Marx era un judío alemán, que desde su gabinete observaba con impasibilidad terrible los más dramáticos acontecimientos de su época. Era un judío alemán, que frente a las factorías inglesas de Manchester, y mientras for- mulaba leyes implacables sobre la acumulación del capital, mien- tras formulaba leyes implacables sobre la producción y los inte- reses de los patronos y de los obreros, escribía cartas a su ami- go Federico Engels, diciéndole que los obreros eran una plebe y una canalla, de la que no había que ocuparse sino en cuan- to sirviera para la comprobación de sus doctrinas. (Aplausos.) (IX, 8-9.)

No c r e e m o s q u e haya n a d a en t o d a la o b r a de Marx que justifi- q u e este c o m e n t a r i o , q u e nos dice m u c h o m á s acerca de José An- t o n i o q u e de Marx y d e m u e s t r a u n a falta de h o n r a d e z intelectual a d e m á s d e u n a m a r c a d a tendencia a n t i s e m i t a .

En c u a n t o a la i d e n t i d a d de los dirigentes j u d í o s en España,

F.E., a diferencia de La conquista del Estado (1931), Libertad (1931)

—la revista de Onésimo R e d o n d o — o J.O.N.S. (1933-1934), se com- p o r t a de u n a m a n e r a b a s t a n t e discreta, incluso en sus referencias a F e r n a n d o de los Ríos, u n i v e r s a l m e n t e t a c h a d o p o r la p r e n s a de- rechista de la época de j u d í o , cosa q u e no h a b í a sido n u n c a . Hemos recogido u n a sola alusión despectiva a esta s u p u e s t a faceta del ex m i n i s t r o de I n s t r u c c i ó n Pública, la cual o c u r r e en u n a crítica a la B a r r a c a , t e a t r o e s t u d i a n t i l p a t r o c i n a d o en sus principios p o r De los Ríos y dirigido p o r Federico García Lorca :

El S.E.U. te llama a sus filas [al estudiante español]; a ti y a la Barraca. A ti, como joven; a la Barraca, como misión pedagógica que ha de ser conducida tan sólo por los que ansien una Patria nueva; los que laboren por un porvenir de Imperio; no por los que se mueven en las aguas turbias y cenagosas de un marxis- mo judío. (XIII, 11.)

Una vez en m a r c h a la g u e r r a civil, florecería un ponzoñoso anti- s e m i t i s m o en las publicaciones del b a n d o nacional, y en ABC de Sevilla — p o r citar sólo un ejemplo— se r e c o r d a r í a «la famosa Ba- r r a c a c o m u n i s t o i d e del j u d a i z a n t e F e r n a n d o de los Ríos» (6 de ju- nio de 1937).