19Revista El Amante, Nº 91, 1999.
20Beatriz Sarlo, Tiempo pasado, Siglo XXI, Buenos Aires, 2005, p. 26.
ción. Un producto ideológico. “La polí- tica se funda sobre
acuerdos más o menos amplios sobre qué olvidar. De ese qué, deriva la significación de las acciones y los tiempos políticos. La historia de la Argentina de estos últimos [treinta] años se ha sostenido sobre dos intenciones de olvidar, sobre dos silencios: los desaparecidos durante la década del 70 y la guerra de Malvinas. Desaparecidos y derrotas: dos exclusiones, dos olvidos. La desaparición intenta suprimir toda huella, aun la voluntad de suprimir la huella. Se trata de olvidar que en la Argentina un espacio de desaparición fue posible. Un espacio que atañe a toda la sociedad y en el que víctimas y victimarios se propician en una coincidencia trágica. No es la verdad histórica lo que intenta olvidarse, sino la responsabilidad de preguntarse por qué el crimen se hizo posible. No lo que ocurrió,
sino cómo ocurrió”.21
Con el estreno de Garage Olimpo Bechis quería abrir el debate en torno de cómo recordar a las víctimas y por qué fueron/son posibles diferentes formas de terrorismo por parte de los Estados, pero eso, según sus propias palabras, no se dio en la Argentina, sino en otros lugares del mundo (se abre aquí la discusión sobre por
qué la reflexión en torno de estos temas es más probable en el exterior y no se da espontáneamente en la Argentina). Se debe reconocer que el trabajo de la memoria no es una simple restauración de los hechos tal como ocurrieron –si este lugar es, en todo caso, accesible–. Esto implica un problema ineludible porque el producto del trabajo de la memoria sustituye algo que ya está ausente y resulta irrecuperable en su totali- dad: el pasado. Definirlo se vuelve un tra- bajo, entre otras cosas, de imaginación. Ésta es una de las estrategias de Bechis a la
hora de filmar Garage Olimpo.
Este relato de ficción fue construido sobre la base de referencias históricas que permitieron la creación de un relato verosí- mil. La verosimilitud es una forma de tra- bajar sobre los hechos, de volver al pasado, de construirlo. En el trabajo para crear un verosímil es más importante el poder de reflexión que el respeto a la fidelidad de lo acontecido. Si bien no se deja de lado el testimonio, la narración no pretende atarse
a loshechos reales, porque lo que importa es
lo que la representación provoca como posibilidad reflexiva: la posibilidad misma de transmitir experiencia.
CONSTRUIR EL VEROSÍMIL
Tanto el centro de detención como los personajes que nombra la pelícu- la surgieron del cruce de varios nombres reales. El título del filme, Garage
Olimpo, alude a dos centros de tortura: El Olimpo y Automotores Orletti;
la ambientación de los interiores fue hecha sobre la base de los recuer- dos del director cuando estuvo secuestrado en Club Atlético. Tigre (Enrique Piñeyro) tomó el apodo del ex jefe de Inteligencia de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), Jorge Acosta, y su caracterización se basó en la personalidad del ex jefe de la Armada, Emilio Massera.
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El golpe de 1976
y sus condiciones de posibilidad
Entre 1930 y 1976 las fuerzas armadas tuvieron un papel decisivo en la escena política argentina. Los gobiernos democrá- ticos fueron interrumpidos sucesivamente por golpes militares y/o presiones del poder político. La cercanía de los militares al poder y la pugna éste, en representación de los diferentes proyectos de gobierno de los sectores dominantes, les otorgaron un lugar privilegiado y cierta autonomía. Las condiciones sociales y políticas les permi- tieron en 1976 hacerse cargo del poder para desarrollar una propuesta originada en el seno de la misma institución, en coa- lición con los sectores dominantes del capital financiero y agroganadero.
El 24 de marzo de 1976 se inició, entonces, la dictadura más cruenta de la historia de nuestro país. Fue un proceso que se basó en la eliminación de cualquier tipo de oposición a la ideología de la dicta- dura. La destrucción de la sociedad se dio principalmente mediante la desaparición de personas por mecanismos instituciona- les. El autodenominado Proceso de Reorganización Nacional se propuso lograr el control de la Nación. En este sentido, Pilar Calveiro señala que “las fuerzas arma- das asumieron el disciplinamiento de la sociedad, para modelarla a su imagen y
semejanza. Ellas mismas como cuerpo dis- ciplinado, de manera tan brutal como para internalizar, hacer carne, aquello que
imprimirían sobre la sociedad”.22
Puede afirmarse que la sociedad argen- tina durante los años 60 y 70 se caracteri- zó por estar dividida, signada por impor- tantes desequilibrios económicos y sociales y desacuerdos políticos e ideológicos. Tras la muerte de Juan Domingo Perón, en 1974, los grupos económicos más impor- tantes y amplios sectores de la sociedad se sintieron amenazados por la violencia de las acciones de los grupos guerrilleros y las fracciones combativas del sindicalismo. El clima de violencia también era producto de los enfrentamientos entre los grupos de la derecha peronista y las agrupaciones de tendencia revolucionaria peronista y de izquierda.