Chapter 5: Glass Chemistry of Fly Ash, and Its Effects on Geopolymerization
5.2 The importance of glass composition of fly ash
5.2.2 Determination of crystalline and amorphous components in fly ash
Roberto Huarcaya es uno de los fotógrafos más reconocidos en Lima, en especial por sus múltiples roles en el campo de producción artístico de la fotografía. Es fundador y actual director del Centro de la Fotografía (ahora “Centro de la imagen”) Sobre su trayectoria expositiva, la biografía resumida presente en su sitio web dice lo siguiente:
“Participa en la Bienal de La Habana de 1997, en la Bienal de Lima de 1997, 1998 y 2000; en la Primavera Fotográfica de Cataluña en 1998; en PhotoEspaña 1999; en la Bienal de Venecia de 2001; en la Bienal de Fotografía de Daegu 2014; en Polyptychs en el CoCA Center on Contemporary Art de Seattle en 2007, en Dialogues en el MOLAA, Museum of Latin American Art de California en 2009 y en el Mois de la Photo 2010 en París, entre otras.” (Sitio web de Roberto Huarcaya)
La conversación con Roberto Huarcaya sobre la producción fotográfica en el campo artístico contemporáneo se centró tanto en su propia obra como sobre el panorama general de la producción. En especial en relación a la “adaptación” y cambios que el contexto tecnológico han estimulado en su propio trabajo. Sobre eso hay algunas frases relevantes que quisera traer:
"…ha cambiado la facilidad de generar imágenes, la facilidad de distribuir imagen, la facilidad de los soportes donde se sostiene esta distribución, la capacidad de formarse en el lenguaje visual, lo que no necesariamente va de la mano de la mayor posibilidad de generar imagen. La posibilidad de espacios de soporte para las distintas producciones, desde el amateur y el que se hace el selfie hasta los distintos intereses profesionales. (Entrevista a Roberto Huarcaya, 2015)
En este testimonio identifico que Huarcaya es muy cuidadoso al hablar del impacto de la innovación tecnológica, lo hace con optimismo pero se siente igual distante de los aparentes beneficios que esto trae. Cuando habla de la razón, parece sugerir que tiene que ver con una brecha generacional y con el haber sido formado en un “lenguaje”
diferente, el de lo analógico. Lo plantea con mucha más claridad cuando dice: "hay diferencias entre lo que se llama nativos digitales, que son los que ya han nacido bajo la cultura de lo digital y no han pasado por experiencias de lo analógico y los que hemos nacido en el otro lado del vértice y hemos cruzado el rio...” (Entrevista a Roberto Huarcaya, 2015)
Además plantea que se puede percibir una “identidad propia” en la fotografía digital y que esta “sirve para determinado tipo de fotografía y determinado tipo de intenciones” a lo que agrega:
“…es una herramienta que viene con su carga ideológica con una identidad muy clara que para mi y el tipo de trabajo y mis usos de lo fotográfico se acomoda para un segmento muy pequeño de intereses. En términos también de una variable que a mi me parece importante, que es el concepto de tiempo. Creo que estas herramientas cargan también con estructuras temporales totalmente distintas y disimiles, que pertenecen a periodos históricos distintos pero que generan dinámicas de reflexión y de vínculo con la realidad también distintos. Hay un correlato, no solo es una técnica, no solo es un formato, no solo es una forma de asimilar o adquirir representación; está cargado de mucho más contenido y uno de esos contenidos se enmarca muy claramente en la variable temporal y dónde la dinámica de lo digital en su inmediatez te genera procesos mucho más superficiales y rápidos… [a diferencia de] lo analógico donde su propia temporalidad… primero que no ves lo que estás fotografiando, tienes que revelar y ver después. Esto te genera un espacio que te obliga a la reflexión, a la investigación y a procesos distintos. Esto no quiere decir que no se pueda trabajar con lo digital como si se estuviera trabajando con otro tipo de herramienta, pero es importante pasar por la experiencia de los distintos procesos y en eso sí hay una especie de [diferencia entre] los nativos digitales y los no digitales. (Entrevista a Roberto Huarcaya, 2015)
En esta afirmación encuentro una primera variable estética importante, y bastante explícita, que tiene que ver con la temporalidad que exige el trabajo fotográfico en su versión analógica. También es importante recoger cómo Huarcaya tiene un discurso bastante bien articulado en torno a la tensión práctica entre lo analógico y lo digital.
Vale insistir también en que el testimonio de Huarcaya es relevante también por su rol como director del Centro de la Imagen, institución relacionada a dos eventos importantes del campo artístico de la fotografía: la bienal de fotografía y la feria de arte
LimaPhoto. Por esta razón, el siguiente testimonio sobre el impacto de la innovación tecnológica es especialmente importante:
“…hay distintos niveles de intereses y formas de comunicar con lo visual y, si bien es cierto que facilita la posibilidad para que la gente tenga intereses y posibilidades de utilizar lo visual como prioritario en su estructura de comunicación que antes por factores económicos no lo tuviera al alcance, ahora con mucha más facilidad va a insertarse en el proceso mucho más rápido y a más temprana edad… cuando arrancamos con Gaudi, con la escuela, más que convencer a los hijos había que convencer a los padres de que no era una perdida de dinero que sus hijos estudien fotografía, era visto de manera totalmente marginal, en estos 20 años las cosas han cambiado, sigue habiendo una especie de resistencia pero no tiene nada que ver con lo que está pasando ahora […] mucha gente de mi generación o generaciones posteriores han asumido la fotografía como una segunda carrera luego de haber asumido un requisito familiar o social o de querer insertarse en lo que debía ser y después digamos en el deseo de uno...” (Entrevista a Roberto Huarcaya, 2015)
Sobre esto también plantea una tensión interesante que tiene que ver con como los eventos relacionados al contexto del mercado del arte han estimulado a los fotógrafos interesados en el campo artístico a producir con mucho mayor vértigo y velocidad.
En el campo del arte limeño se realizan, hasta el 2015, tres ferias de arte (LimaPhoto, Parc y ArtLima) y la mayoría de fotógrafos que desean insertarse en dichas ferias tiene que participar en todas para poder insertarse como artista en un flujo económico. Para eso, entonces, los artistas producen más de una obra por año, lo que según Huarcaya es una presión muy intensa sobre la posibilidad de articular un concepto coherente y bien fundamentado en la obra.
Huarcaya, al igual que la siguiente fotógrafa analizada, se posiciona con optimismo frente a la influencia que tiene el contexto contemporáneo de la fotografía sobre su propio trabajo, para él, la tensión de digital es estimulante pero porque, gracias a su posición ganada en el campo, puede tomar el riesgo de ralentizar su trabajo y abordar prácticas que van contra el programa convencional del contexto actual de la producción
artística de la fotografía. Así, puede tomarse más de dos años para producir una obra utilizando procesos arcaicos como el fotograma. Sobre esto dice:
"La experiencia para mi ha sido maravilloso respecto a la libertad respecto al trabajo. Por no estar supeditado a la herramienta y estar más supeditado a trabajos conceptuales y más a ideas que a tecnologías. Además a recobrar el valor de la experiencia, me he demorado dos años en el último proyecto. Dos años dedicados a desarrollar una propuesta y en donde la experiencia en sí ya tiene un valor importantísimo donde se generan vínculos con una serie de personas y espacios que ya de por sí tienen un valor independientemente de la pieza, de la obra, entonces es como devolverle un contenido que vincula y que construye pero bajo unos preceptos de tiempo totalmente distintos.” (Entrevista a Roberto Huarcaya, 2015)
De este fragmento extraigo una variable estética que, para mi, es la más relevante como resultado de la investigación. Aunque no sea tan clara y distinta en los testimonios de los demás fotógrafos. Se trata de el criterio estético de la resistencia. Esta no es una resistencia necesariamente manifiesta, sino una resistencia práctica. Lo que antes Huarcaya definía como una brecha generacional, ahora lo entiendo como una práctica de resistencia relacionada a no-asimilarse a la influencia de la tecnología digital sino a producir desde la era digital con las prácticas arcaicas, que tienen que ver con todo lo anterior. Este criterio estético, la resistencia, se articula jerárquicamente con los demás de tal manera que será todo parte de lo que finalmente llamaré una estética de la resistencia.