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Develop a shared definition of child abuse prevention and intervention

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Strategy 22: Develop a shared definition of child abuse prevention and intervention

Como se ha visto durante el desarrollo de este capítulo, varios autores remarcaron la alta frecuencia de rodados costeros tallados mediante la técnica bipolar en los sitios del litoral bonaerense, resaltando la diferencia con los del interior con abundancia de ortocuarcita del Grupo Sierras Bayas tallada por percusión directa. Por un lado, la variación espacial de las materias primas y las técnicas asociadas llevó a plantear que las sociedades que ocuparon la costa atlántica fueron distintas a las de las llanuras. Sumado a esto, las particularidades morfológicas de "tipos" diagnósticos de instrumentos líticos (p. ej. "hachitacuña") y de asociaciones recurrentes de artefactos han sido empleadas como evidencia cultural para

establecer la existencia de grupos costeros (Ameghino 1910 a; Bórmida 1964; Conlazo 1983; Menghín 1957, entre otros).

Para organizar la distribución de los conjuntos artefactuales se definieron distintas industrias propias de la costa: "piedra hendida", "Puntarrubiense", "Jabaliense", etc. La analogía directa entre artefactos y grupos humanos singulares se tradujo en algunos casos en la utilización de los nombres de las industrias como sinónimo de las personas portadoras de las mismas (Austral 1965; Bórmida 1964, 1969; Menghín 1957, 1963). Igualmente, las diferencias ambientales y las económicas como la explotación de moluscos marinos y pinnípedos, así como la presencia de una tecnología desarrollada para la pesca, han sido empleadas para separar a los modos de vida de los grupos costeros adaptados al litoral marítimo de los cazadores del interior.

Por otro lado, la asociación entre las materias primas líticas procedentes de las sierras y del litoral, fue utilizada para inferir que la costa fue habitada por los cazadores-recolectores del interior. Se sostuvo que las diferencias corresponden a la disponibilidad diferencial de los rodados costeros y de la cuarcita en los distintos ambientes (de Aparicio 1932; Holmes 1912; Hrdlicka 1912; Outes 1909; Politis 1984 a). Esta misma evidencia ha sido empleada para proponer la existencia de una "industria mixta", la "cultura Palomarense" (Austral 1965). Por último, en las secciones anteriores se observó como las categorías aplicadas para describir y clasificar el registro arqueológico de la costa fueron variando con el tiempo. Desde distintas perspectivas, los investigadores definieron industrias, tradiciones, fases, culturas, etnias, razas, tribus, pueblos, así como unidades de la prehistoria europea como paleolítico, epipaleolítico, neolítico para organizar los contextos costeros (véase la utilización de estas y otras categorías a lo largo del desarrollo de la arqueología pampeana en Politis y Madrid 2001).

En el análisis de los antecedentes pueden distinguirse una notable falta de continuidad en los trabajos arqueológicos en la costa bonaerense. Entre las variables que influyeron en este desarrollo (y en el presente trabajo), la escasez de sitios en estratigrafía es una de las causas principales. El hecho de que la mayoría de los sitios sean superficiales dificulta el acceso a un marco de referencia claro para establecer asociaciones contextuales y cronológicas. Esto produjo por un lado un elevado grado de especulación en las estimaciones de las edades de los materiales. Y por otro, dificultó la interpretación sobre qué otro tipo de actividades, además de la manufactura, el uso y el descarte de artefactos líticos, pudieron ser desarrolladas en los sitios costeros. Otro factor a considerar es la gran cantidad de objetos que han sido recuperados durante las investigaciones, así como el alto grado de depredación que

sufrieron y sufren estos conjuntos por parte de los aficionados. En consecuencia, la falta de sitios en estratigrafía y la ausencia de excavaciones sistemáticas diferencia el desarrollo de las investigaciones en el litoral marítimo de la evolución de la arqueología en las llanuras y sierras de la Región Pampeana.

CAPITULO II

ANTECEDENTES DE LAS INVESTIGACIONES ARQUEOLOGICAS EN EL LITORAL MARITIMO BONAERENSE

II.1-INTRODUCCION

A pesar de que los trabajos arqueológicos en la costa del Area Interserrana bonaerense tienen una larga trayectoria (Ameghino 1910 a; Bórmida 1969; Conlazo 1983; de Aparicio 1932; Loponte y Acosta 1986; Outes 1909; Politis 1984 a; Torres y Ameghino 1913 a, b; entre otros), estos se desarrollaron en pulsos discontinuos con diferentes grados de intensidad. Los primeros estudios estuvieron principalmente dirigidos a comprender aspectos tecnológicos y cronológicos del registro material (Ameghino 1910 a, b; de Aparicio 1932; Holmes 1912; Hrdlicka 1912; Outes 1909; Vignati 1939), dejando de lado otros temas económicos, sociales e ideacionales ligados a las poblaciones del pasado. En las últimas décadas las investigaciones pampeanas se focalizaron en la llanura y en las sierras donde las posibilidades de hallar sitios en posición estratigráfica son mayores, abordando el litoral marítimo solo en forma complementaria a sus problemas arqueológicos.

Un examen detallado y exhaustivo de las investigaciones efectuadas en la primera mitad del siglo XX ha sido realizado por Daino (1979). Este autor destaca los sucesos más significativos del desarrollo de la arqueología en el litoral marítimo bonaerense, los hallazgos de mayor importancia, los principales debates, los protagonistas de más activa participación (véase también Menghín 1957), el Acta de 1914, las intervenciones de Parodi, la reunión de Tucumán de 1916 y la polémica de 1924. Otros textos sustanciales que también constituyen antecedentes relevantes para el presente trabajo son los de Holmes (1912) de Aparicio (1932) y Politis (1984 a). Estos autores analizaron las características generales de las ocupaciones humanas del sector bajo estudio, sobre la base de nuevos datos aportados y la información arqueológica producida hasta el momento en que escribieron sus trabajos. Las contribuciones brindadas por estas y otras investigaciones realizadas en la costa atlántica son discutidas a lo largo de esta tesis doctoral.

En el presente capítulo se presentan los antecedentes de los estudios arqueológicos en el litoral marítimo pampeano, a los efectos de determinar el estado de las investigaciones al

comienzo de este trabajo. En los párrafos subsiguientes se articulan, mediante un recorrido cronológico, los distintos enfoques, las preguntas centrales, las diferentes interpretaciones y los conceptos analíticos utilizados para abordar el registro material. Para ello se describe la evidencia arqueológica, enfatizando en los artefactos líticos y los lugares donde fueron hallados los conjuntos. Además, se incluyen algunos aspectos referidos al marco científico en el que se desenvolvieron estos estudios. Cabe aclarar que los subtítulos empleados para organizar la información de este apartado poseen fines prácticos para sistematizar la lectura, lo cual no implica que se considere que el desarrollo histórico de las investigaciones haya ocurrido en etapas separadas con visiones únicas y sin comunicación entre sí.

II.2-PRIMEROS PROBLEMAS ARQUEOLOGICOS Y LA ALTA ANTIGÜEDAD DE LOS MATERIALES EN LA COSTA ATLANTICA

Es a partir de los trabajos de Florentino Ameghino, realizados a fines del siglo XIX y principios del XX, que la costa comienza a ser una zona de interés arqueológico relacionado con la antigüedad de la ocupación humana. Las discusiones respecto a este tema se centraron en diferentes tipos de evidencias: los restos óseos humanos, las "escorias" y "tierras cocidas" y la cultura material (instrumentos de hueso y artefactos líticos). Ameghino (1880), cuyo enfoque teórico se enmarcó dentro del evolucionismo de fines del siglo XIX y de las ideas de progreso tecnológico de la prehistoria francesa, sostuvo la coexistencia de las poblaciones humanas con los grandes mamíferos extinguidos en la Región Pampeana. En el caso particular de las "tierras cocidas", fueron consideradas por este autor como fogones. Su hallazgo en depósitos geológicos tempranos en los acantilados al sudoeste de Mar del Plata probaba la gran profundidad temporal del poblamiento pampeano (Pasquali y Tonni 1999).

En la primera década del siglo XX, Ameghino dio a conocer una serie de artefactos líticos recuperados próximos a una coraza de Gliptodonte, en las antiguas capas eolomarinas (transgresión marina Interensenadense) de Punta Porvenir (partido de Gral. Pueyrredón) (Ameghino 1909). Junto a estos objetos halló elementos óseos con fracturas longitudinales que fueron interpretadas como de origen antrópico. Con el material lítico definió la "industria de la piedra hendida" caracterizada por la utilización de la técnica bipolar para la talla de los rodados costeros. Estos rodados eran empleados para la manufactura de un instrumento multifuncional singular de esta industria, denominado hachette-coin o "hachitacuña" (Ameghino 1910 a: 195). A su vez, sostuvo que debido a su similar posición estratigráfica, la "piedra hendida" se asociaba a los restos óseos de una nueva especie del género humano que

habitaba la costa: Homo pampaeus1 (Ameghino 1910 a, c) (Figura II.1). De manera que, las características físicas de estos huesos humanos y las particularidades de los materiales líticos fueron empleadas como evidencia para distinguir grupos humanos propios de la zona litoral.

Figura II.1: "Industria de la piedra hendida" y calota de Homo pampaeus de Necochea

Debido al contexto geológico y faunístico, a la morfología "tosca" de los artefactos y a la simplicidad del desconocido procedimiento de talla empleado, Ameghino (1909: 398) planteó que esta industria era muy temprana, asignándola al Plioceno medio. Distintos criterios como el estado de alteración, la morfología de los materiales y la aparente asociación con megaherbívoros extintos en estratos antiguos, fueron señalados para sustentar la alta cronología de los contextos costeros. Parte de los entierros humanos expuestos en la zona litoral, presentaban una alta meteorización del tejido compacto y adherencias superficiales de sedimentos calcáreos característicos de la Formación Pampiano (sensu Fidalgo et al. 1973 b). Esto, sumado al alto grado de modificación de los artefactos líticos sometidos constantemente a la acción eólica y la forma poco estandarizada de los productos bipolares, contribuyó a su caracterización de las poblaciones costeras como "primitivas". La "industria de la piedra hendida" apoyaba desde una base tecnológica su hipótesis de la evolución de los homínidos hasta el Homo sapiens biológicamente moderno en la Región Pampeana.

1 Es preciso aclarar que los restos óseos humanos hallados por Ameghino fueron ordenados en forma distinta a los objetos arqueológicos, usando el sistema taxonómico linneano de las ciencias naturales (Politis y Madrid 2001).

Como consecuencia de las hipótesis de Ameghino se generó un extenso período de discusiones que dieron lugar a distintas explicaciones del mismo problema, la cronología de los objetos materiales recuperados en un mismo espacio físico, la costa atlántica pampeana. Contemporáneamente, Outes (1909) realizó sus investigaciones en Punta Porvenir y los arroyos Corrientes, Chapadmalal, Las Brusquitas y El Durazno (partidos de Gral. Pueyrredón y Gral. Alvarado), así como también en el río Quequén Grande y Punta Negra (partido de Necochea). Como producto de estos trabajos halló 187 artefactos líticos, entre los que se recuperaron productos bipolares sobre rodados junto con instrumentos y lascas de cuarcita.

Desde una perspectiva contraria a la de Ameghino, Outes cuestionó la edad de la "industria de la piedra hendida" proponiendo que:

"(...) los guijarros utilizados ó trabajados, reunidos en el litoral atlántico bonaerense, sólo constituyen una facies local de cierta parte del outillage de alguno de los grupos neolíticos. Aún más me inclino á considerarlos como contemporáneos de los groseros instrumentos y armas de cuarcita, tallados casi siempre en una sola cara, que parecen caracterizar la mayor parte de las estaciones neolíticas permanentes ó temporarias más primitivas" (Outes 1909: 338-339).

Esta afirmación se basaba en que todos los conjuntos artefactuales fueron recuperados en posición superficial y, por lo tanto, serían recientes. El hallazgo de productos bipolares sobre rodados costeros asociados con artefactos de cuarcita, junto con el hecho de que las piezas en ambas materias primas poseían el mismo desarrollo de pátina, condujo a Outes a concluir que estos materiales poseían la misma edad. Así, el grado de alteración producido en la superficie de los objetos, de acuerdo al tiempo que estuvieron expuestos a las condiciones ambientales y a la intensidad con que actuaron los agentes postdepositacionales, también era utilizado por este autor para medir la cronología de los conjuntos.

Sobre la base de las evidencias señaladas en el párrafo precedente, Outes objetó la antigüedad terciaria propuesta para los restos culturales del litoral marítimo, utilizando la categoría de neolíticos derivada de la prehistoria europea. Asimismo, remarcó que los instrumentos de cuarcita eran semejantes a los de los sitios arqueológicos tardíos de la llanura pampeana. En este sentido, Outes es el primer investigador que mencionó que la diferencia entre los conjuntos arqueológicos del litoral y los del interior surge del aprovechamiento intensivo de diferentes tipos de rocas en ambas áreas, los rodados en la costa y la cuarcita en el interior. Luego, este enunciado fue retomado por los subsiguientes estudios que abordaron el registro costero.

Cuando Ameghino definió la "industria de la piedra hendida" sugirió que debía estar precedida por otra de mayor antigüedad. Durante sus investigaciones paleontológicas en las

barrancas de Monte Hermoso halló una serie de lascas y guijarros partidos de cuarcita (Ameghino 1889: 75). Posteriormente, en 1910, visitó esta localidad costera junto al antropólogo Hrdlicka y el geólogo Willis. En los alrededores de la Farola Monte Hermoso, en la capa Puelchense, recuperó un conjunto de lascas y núcleos de rodados de cuarcita procedentes del Sistema Serrano de Ventania. En el XVII Congreso Internacional de Americanistas (Buenos Aires, 1910) expresó que la mayoría de estos artefactos se habrían obtenido percutiendo fuertemente unos contra otros sin una dirección determinada, dando como resultado lascas irregulares con corteza y bordes cortantes (Ameghino 1910 b). A este conjunto lo denominó como la "industria de la piedra quebrada", cuya edad estimó en el Mioceno superior (Ameghino 1910 b y d) (Figura II.2). La cronología terciaria, sumado a la morfología del material y los procedimientos de manufactura utilizados, lo llevó a considerar a ambas industrias costeras ("piedra hendida y quebrada") como representativas de estadios evolutivos diacrónicos y de los vestigios más antiguos de la humanidad (Ameghino 1910 b). Por lo tanto, estos conjuntos artefactuales evidenciaban un remoto pasado humano y la transformación progresiva de una serie de eventos tecnológicos a través de épocas geológicas consecutivas.

Entre los extranjeros que reaccionaron ante las hipótesis formuladas por Ameghino se destacan los norteamericanos Hrdlicka, Holmes y Willis. Quienes coincidiendo con Outes (1909), se opusieron a la alta antigüedad propuesta. La crítica central a los estudios de Ameghino se basó en la falta contextos estratigráficos claros. Los trabajos de estos investigadores consistieron en observaciones geológicas en el terreno, en el análisis de colecciones y de 1500 artefactos recolectados en los alrededores de Mar del Plata, Miramar, Necochea, Monte Hermoso, arroyo El Moro y la costa norpatagónica. Los objetos hallados en la costa pampeana estaban constituidos por morteros, percutores, yunques, bolas de boleadora, productos bipolares, instrumentos tallados y lascas de cuarcita.

Es importante subrayar que estos investigadores resaltaron la escasez de instrumentos terminados en los conjuntos de la costa, lo que fue utilizado como evidencia de que los contextos litorales eran en realidad talleres. Por esta razón la mayoría de sus artefactos líticos estaban constituidos por núcleos o desechos producidos durante las actividades de talla de los rodados (Holmes 1912; Hrdlicka 1912). Así, la forma "rudimentaria" de los artefactos bipolares no fue interpretada como prueba de arcaísmo, sino como el producto de una funcionalidad específica de los sitios costeros (véase discusión de las actividades realizadas en la faja de médanos en el capítulo VI) .

Estos autores agruparon los materiales del litoral atlántico en dos industrias asociadas: black, que se correspondía con la "piedra hendida", y white compuesta por los artefactos de cuarcita blanca de grano fino recuperada con mayor frecuencia en las llanuras interiores (Figura II.3). Sostuvieron al igual que Outes, que la aparente diferencia entre las dos industrias solo se debía a causa de la abundante disponibilidad y utilización de rodados en la costa. Dado que todos los materiales provenían de sitios superficiales vinculados a la línea actual de costa, se consideró que los sitios pertenecían a períodos muy tardíos (Holmes 1912). A esto se le agregaba que instrumentos con tipologías similares eran recuperados en el interior en depósitos recientes, por lo cual, ambas clases de artefactos fueron consideradas sincrónicas, de no más de unos pocos siglos de antigüedad. Propusieron que las "industrias black y white" pertenecían a una misma cultura, la de las "tribus" posthispánicas de la Región Pampeana (Holmes 1912; Hrdlicka 1912; Willis 1912).

Figura II.3: Materiales líticos elaborados en rodados costeros asociados a artefactos de ortocuarcita del Grupo Sierras Bayas recuperados en la costa bonaerense

A su vez, observaron que los materiales asignados a la "industria de la piedra quebrada" se encontraban redepositados, o sea, que se habrían desprendido de formaciones geológicas superiores (Hrdlicka 1912, véase también de Aparicio 1925: 372; Frenguelli 1931 a: 9; Moreno 1888: 25; Vignati 1948: 175), ya que se los recuperó en posición superficial junto a instrumentos líticos con un mayor grado elaboración. En este sentido, se recalcó la necesidad de realizar las investigaciones en colaboración con geólogos y de considerar los procesos postdepositacionales que afectan los depósitos arqueológicos (Politis 1988).

La oposición por parte de Hrdlicka y colaboradores a las asignaciones temporales tan tempranas debe ser enmarcada en el contexto científico de estos autores. Antes de visitar la Argentina, Hrdlicka se había dedicado a refutar toda evidencia que respaldara la idea de una gran antigüedad del poblamiento americano (Willey y Sabloff 1974). Estos autores rechazaron desde un principio la existencia de un "Paleolítico Americano" semejante al propuesto en ese momento para la prehistoria del Viejo Mundo, es decir, la hipótesis que sostenía la contemporaneidad de las sociedades del pasado con la megafauna cuaternaria (Meltzer 1983). Como remarcaron Podgorny y Politis (2000), los primeros comentarios acerca de la edad reciente de los materiales pampeanos, fueron apuntados en el diario de campo por Hrdlicka a los pocos día de haber arribado al país, incluso antes de ir al campo.

Hrdlicka (1912, 1925) planteó que el ingreso de las poblaciones humanas a América se habría producido en el período postglacial por un solo grupo de origen mongoloide. Esta hipótesis se mantuvo como válida para todo el continente americano durante los veinte años siguientes a que fuera enunciada (Willey y Sabloff 1974). A partir de la publicación de Early Man in South America (Hrdlicka 1912), se establecían los criterios científicos de verificación en el terreno de los hallazgos arqueológicos. Allí, Hrdlicka se refiere a la necesidad de que el propio investigador efectuara la recolección in situ de los materiales y, por lo tanto, esta tarea no debía quedar en manos de aficionados, coleccionistas o naturalistas viajeros (Podgorny y Politis 2000).

Desde este momento quedan establecidas las tres industrias costeras en torno a las cuales van a girar las explicaciones en las investigaciones posteriores. Por un lado, los rodados costeros reducidos mediante la técnica bipolar ("industria de la piedra hendida" o "black"), por otro, la ortocuarcita blanca de grano fino tallada por percusión directa ("white") y, por último, los rodados de metacuarcita de Ventania ("piedra quebrada"). Es conveniente aclarar que estas dos últimas en muchos casos fueron utilizadas indistintamente o como sinónimos, lo cual ha generado cierta confusión en la bibliografía (Politis 1984 a).

II.3-INTERPRETACIONES ACERCA DEL HOMBRE FOSIL DE MIRAMAR

Luego de la muerte de F. Ameghino en 1911, los estudios en la costa atlántica fueron continuados por un gran número investigadores, en un ambiente de fuertes polémicas relacionadas con la cronología y la veracidad de los hallazgos. Entre los autores más importantes se destacan Carlos Ameghino (hermano de Florentino), Luis María Torres, Eric Boman, Felix Outes, Joaquín Frenguelli y Alejo M. Vignati. El análisis de este período de las investigaciones es complejo debido, entre otras causas, a las rivalidades personales entre los especialistas que trascendían el tema de debate, los intereses extracientíficos involucrados, los cambios de opinión y replanteos por parte de los investigadores que trataron el problema.

Es importante remarcar que el Museo de Historia Natural de Buenos Aires, bajo la

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