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Chapter Seven

4. Develop strategies for changing behaviour

Los salmos de súplica o lamento individual comprenden el grupo más numeroso de salmos (ver Sal. 22). El Salmo 6 también es uno de los siete salmos penitenciales

que incluyen los Salmos 32, 38, 51, 112, 130 y 143 (ver Sal. 32); sin embargo, el én- fasis penitencial no es muy prominente en este Salmo.

No hay indicaciones de la fecha del Salmo. Si fue escrito por David, viene de tem- prano en la monarquía. Sobre Seminit es una instrucción musical (ver nota de RVA) que puede también indicar voces bajas.

Joya bíblica

Ten misericordia de mí, oh Jehovah, porque desfallezco. Sáname, oh Jehovah, porque mis huesos están abati- dos (6:2).

1. Una oración de angustia, vv. 1–3

Oh Jehovah (v. 1). El salmista es un creyente que da por sentado que puede acer-

carse directamente a Dios. ¡Qué privilegio tenemos que en Cristo sabemos que siem- pre podemos llegar directamente a Dios!

El salmista está sufriendo una angustia profunda. Ruega que Dios no le castigue tan duro. Parece que está muy enfermo, casi hasta la muerte. Algunos piensan que es más una angustia emocional por causa de sus enemigos (vv. 7–10); otros creen que está enfermo y los enemigos se están aprovechando de esto.

El Salmo no menciona confesión de pecados, como hace el Salmo 38; sin embar- go, la frase Ten misericordia de mí en el v. 2 puede implicar una confesión, y en el v. 1 el salmista asume que Dios le está castigando. Sabemos que la enfermedad no es [página 78] siempre indicación de que la persona haya pecado, pero siempre debe ser motivo de autoexamen delante de Dios.

El salmista apela a la misericordia de Dios (v. 2) no a su propia inocencia. La Bi- blia constantemente recalca que Dios perdona al arrepentido y ayuda al que se humilla delante de él. Sólo por su gracia somos salvos, perdonados y sanados.

Huesos y alma (vv. 2, 3) incluyen a toda la persona; su sufrimiento es físico y

emocional o espiritual. Abatidos y turbada son la misma palabra en heb.

¿Hasta cuándo? es un elipsis que aumenta la tensión. “¿Hasta cuándo tengo que

esperar tu respuesta?”, puede ser el pensamiento. Dios ha prometido cuidar a sus- hijos, pero a veces nos hace esperar. La espera tiene su propósito, pues produce la madurez (Sal. 119:67).

Semillero homilético

La oración en tiempo de prueba 6:1–10

El salmista esgrime: Su necesidad (vv. 1–3).

) Por el dolor físico. Ser corpóreo. El sufrimiento envejece el cuerpo.

) Por la pena. La conciencia. La angustia interior perturba el alma. El temor a la muerte trae angustia.

) Por el enemigo alrededor trae hostilidad perversa. Su súplica (vv. 4–7).

) Para la dolencia, curación. ) Para la culpa, gracia. ) Para los enemigos, derrota.

. Su satisfacción (vv. 8–10). El Señor:

) Le ha oído: Está con él a su lado.

) Le ha sanado: La respiración marca el ritmo de la vida. ) Le ha dado alegría: Ha humillado a sus enemigos.

2. Oración por el socorro de Dios, vv. 4, 5

La palabra Vuelve (v. 4) es muy común en el AT: en otro contexto significa “arre- pentirse” o “dar vuelta”. El salmista ruega que Dios le ayude; sabe que sólo Dios da la verdadera liberación. Nosotros también apelamos a la misericordia de Dios para recibir salvación, ayuda y poder sanador.

Muerte… Seol (v. 5) indica que el salmista estaba cerca de la muerte y le daba an-

gustia. Ni para el cristiano es fácil confrontar la tragedia de la muerte. Y debemos entender que el creyente del AT no tenía un concepto tan claro de la vida después de la muerte. Para él la vida era importante, pues Dios da la vida, y solamente en la vi- da uno puede alabar a Dios con la congregación de Israel.

Nótese que muerte y Seol son paralelas aquí. La muerte en muchos textos repre- senta “la esfera de la muerte, el mundo inferior” (Job 28:22; 30:23; Prov. 5:5; 7:27). Otros pasajes indican que Dios es Señor de Seol (Prov. 15:11) y está presente allí (Sal. 139:8).

Aunque la gente no tenía un concepto tan claro de la vida después de la muerte, como fue revelado en el NT; aun en el AT encontramos sugerencias de la resurrec- ción (Sal. 16:10; 17:15; 49:15; 73:24) y en Isaías 26:19 y Daniel 12:1–3 esta revela- ción se explica más.

3. Descripción de la angustia, vv. 6, 7

Este párrafo explica en términos muy [página 79] gráficos el terrible sufrimiento del salmista. Sufre día y noche; está débil; la angustia le quita la fuerza. Las enfer- medades y luchas desgastan, el siervo de Dios puede llorar; por esto Dios también promete renovar la fuerzas al que confía en él (Isa. 40:31).

Ahora (v. 7) aparecen los adversarios. ¿Serán enemigos espirituales? El salmista a menudo habla de los enemigos de Dios. Algunos exegetas sugieren que los enemigos eran hechiceros. Lo más probable es que era gente impía que se burlaba de este cre- yente. Sabemos que estamos en una lucha espiritual, de modo que podemos ver aquí una aplicación a los enemigos espirituales que Pablo menciona en Efesios 6. La Bi- blia recalca el contraste entre las fuerzas del mal y los que siguen a Dios.

4. Oración de confianza, vv. 8–10

Apartaos de mí (v. 8) indica un cambio de tono. El salmista sabe que Dios está ac-

tuando. Nosotros, como el salmista, debemos rechazar el mal y en el nombre de Cris- to rechazamos a las fuerzas malignas.

Ha oído… ha escuchado… lit. “aceptará” mi oración. En los salmos, el salmista

nunca duda de que Dios le escucha. Confía plenamente en Dios. Y ¡los salmos son guías para nuestra oración! El NT lo explica más: Y ésta es la confianza que tenemos

delante de él: que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho (1 Jn. 5:14, 15).

La situación cambiará de repente (v. 10); Dios produce sorpresas. Ahora los que están en contra de Dios estarán turbados. El Salmo termina en una nota de confian- za y victoria.