Chapter 3 Overview on Saudi Arabia and developing countries
3.2 Developing countries
trayectoria formativa y las experiencias de sus caricaturistas. Esta revista satírica tiene actualmente 15 años de camino recorrido, y tal como se mostró en el tercer capítulo, sus autores siempre han tenido una fuerte incursión en el debate político; algo que fue aún más notorio en su segunda época con la dirección de Federico Arreola, quien además formaba parte al mismo tiempo en el equipo de trabajo del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador.
Así mismo la tendencia combativa de la caricatura, que por tradición venía ya con su antecesora La Garrapata en manos del autodenominado marxista Rius, cuando aún era fresca la matanza de estudiantes en la Plaza de Las Tres Culturas, una época en que era impensable una transgresión como lo hiciera en su momento esa revista y sus
colaboradores. Con la llegada de Salinas de Gortari en 1994, Rius, El Fisgón y Patricio iniciarían el proyecto de El Chamuco bajo la misma línea combativa y con una fuerte crítica hacia el recién adoptado modelo neoliberal, caracterizándose así como un medio afín a la ideología de izquierda.
! $+&! 8.2.3.1 CONTRA LA CENSURA
El que las caricaturas de El Chamuco sean provocadoras —algo que fue especialmente notorio en el número especial dedicado a las elecciones del 2000, como respuesta a la guerra sucia que habían desatado los medios—, responde no solo al carácter propio y agresivo de la sátira, sino también al remarcado compromiso de los moneros en el asunto de abrir brechas sobre lo decible, buscando expandir el margen en torno a la libertad de
expresión. Esto los ha colocado como consecuencia en una constante lucha contra la censura, algo que en el gobierno de Calderón dio inicio con sus políticas de medios que devinieron en corto tiempo, en la coerción hacia algunos periodistas. Sobre esto El Fisgón comentó:
¡El proyecto de Calderón en torno a los medios era muy claro: Calderón venía a cerrar los medios! Y cerró a Carmen Aristegui. Y fue la presión de la sociedad que logró restaurar a Carmen Aristegui. Y nosotros, cuando vimos que venía Calderón por este lado, cuando vimos que le habían dado el triunfo a Calderón, dijimos, ni modo, vamos a sacar El Chamuco. Ellos vienen a cerrar espacios, y nosotros los vamos a abrir. Y les complicamos la jugada. Les complicamos todo [El resaltado y las cursivas son del original] (en Navarrete, 2011, par. 55).
El mismo caricaturista mencionó que al iniciar la segunda época, recibieron presuntas amenazas del narco para no publicar, pero su hipótesis es otra:
Fíjate, cuando empezamos a sacar la revista nos llegaron amenazas de
narcomensajes. Justamente lo que concluimos es que no era el narcotráfico, si no que era el PAN o alguien que no quería que saliéramos y que nos echaba bronca. Y es que era absurdo eso porque en esos números ni siquiera habíamos tocado el tema del narcotráfico. La primer pregunta era, bueno, ¿por qué el narco nos ataca?, entonces la conclusión es que alguien nos mandó un mensaje anónimo para que no sacáramos la revista (El Fisgón, 2014, comunicación personal).
Por otra lado está además el factor personal de los moneros, que es una parte vital en la conformación de la visión de mundo de cada uno de ellos. No extenderemos este
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subapartado con recorridos biográficos de cada uno de los caricaturistas de El Chamuco, pero tomaremos como ejemplo al propio Fisgón, al ser él quien tuvo a su cargo el mayor número de portadas en nuestro corpus. El monero explica un poco la influencia y el contacto que tuvo desde chico con grupos de intelectuales refugiados que huían de dictaduras:
Muchos de mis maestros en la universidad eran refugiados chilenos, refugiados argentinos. Gente que venía incluso del Paraguay, etc. Las oligarquías, las élites, las dictaduras suelen expulsar a los sectores críticos que son siempre los más pensantes e interesantes de sus países.
Mira: te lo voy a poner así: yo soy hijo de una refugiada española. Mi mamá era catalana; era muy chica cuando se dio la Guerra Civil Española, y ella vino con los refugiados españoles a México. Para mí era como natural que este país se
convirtiera en tierra de asilo de todos estos sectores, ¿digamos ilustrados y de izquierda, no? Yo vengo de esa tradición, de alguna manera.
A mí me parecía como normal que en los 70s y 80s viniera la gente de Chile, de Argentina y Uruguay, huyendo de las dictaduras, y eso por supuesto que enriqueció la vida cultural del país de aquel entonces (en Navarrete, 2011, par. 15).
8.2.3.2 EXPERIENCIAS DE VIOLENCIA
Desde la historia formativa y el contacto con el pensamiento intelectual de los refugiados, para el caso de El Fisgón, como los acontecimientos de violencia que vivenciaron los moneros de El Chamuco durante la primer época, y que se han listado en el capítulo tres dedicado a la parte contextual de la revista; son de uno u otro modo, experiencias que marcan también al monero, es decir, vivencias relacionadas a situaciones de violencia que resultan formativas a la larga y que influyen de igual forma en el modo de representar los acontecimientos.
Otro ejemplo fue el caso de secuestro de Rius en 1969, cuando estando en la
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Chahuistle) en publicación de su obra Los Agachados, unos hombres lo levantaron. Sobre este pasaje:
Tras algunas horas de carretera, lo bajaron del vehículo en que lo llevaban, le quitaron la venda y a punta de pistolas y con mentadas y otros insultos por delante le dijeron que lo iban a matar porque ya estaba bueno de atacar al presidente Gustavo Díaz Ordaz y a su gobierno (…)
Lo que lo salvó, dice Eduardo, fue que Lázaro Cárdenas del Río, que era su pariente, fue a abogar por él ante el presidente Díaz Ordaz, de tal manera que cuando lo traían de regreso a la Ciudad de México, ya sin ataduras ni vendas en los ojos, lo que sucedió puede ser calificado como kafkiano: los agentes de la Dirección Federal de Seguridad que lo habían secuestrado se hicieron sus amigos, le decían que a ver cuándo los sacaba en uno de sus libros… Uno de ellos le dijo que había escrito un libro sobre la policía, que si lo podía ayudar a publicarlo (Diez, 2010, par. 4 y 6).
Este fragmento confirma también en parte la complicidad de Estado y de la famosa Dirección Federal de Seguridad (DFS), de la que ya se habló en el apartado dedicado al contexto de violencia y narcotráfico en el país.
Otra experiencia es la del colaborador de El Chamuco Rapé, quien se exilió de la ciudad de Xalapa tras recibir una amenaza anónima, luego de que diera refugio a
periodistas amenazados de muerte, y quienes usaron su automóvil para levantar la denuncia. Con todo lo anterior, y aún con la decidida mostración de la violencia de los chamucos, y el encaramiento a la censura, no deja de haber cierta moderación al respecto:
Lo que cuidamos mucho, es no hacer acusaciones puntuales… son peligrosas. Sino procuramos tratar el tema de manera muy general. Son muy pocas las portadas —tú lo recordarás— en las que tratamos qué sé yo, al Chapo Guzmán. Existen, pero son cosas que hacemos con mucho cuidado. Y principalmente empezamos a
caricaturizar estas cosas y las abordamos, cuando se trata ya de información pública y conocida. No estrenamos nosotros información porque es peligroso. No nos queremos poner en riesgo ni a nosotros ni a la revista (El Fisgón, 2014, comunicación personal).
! $+)!
La respuesta de El Fisgón explica el por qué solo son 4 portadas las que aluden a jefes del narco y no como acusaciones directas, sino con un tratamiento metafórico y retórico al margen de lo visual, algo que de echo es sui géneris a la caricatura política, lo cual comúnmente es entendido como una herramienta estratégica para la visibilización y la enunciación de discursos de contrapoder.
8.2.4 EL HUMOR DE LA SÁTIRA POLÍTICA, OTRO EJERCICIO DE PODER