4. Applying the Framework: Large Customer Demand Response Market Potential
4.3 Developing Elasticity Values and Adjustment Factors from Large Customer Response Data
Los TME constituyen uno de los más importantes problemas de salud ocupacional. Afectan a los trabajadores alterando su salud, disminuyendo su bienestar y calidad de vida, generando incapacidad temporal y permanente y reduciendo además la productividad, todo ello conlleva costes económicos muy elevados (39). Consecuentemente en los últimos años diferentes organizaciones e instituciones han profundizado en el estudio de los TME (121) y la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo ha organizado dos campañas una en el año 2000: “Da la espalda a los trastornos musculoesqueléticos” y otra en el 2007: “Aligera la carga”, fomentando un enfoque de gestión integrada para prevenirlos.
2.3.7.1 En Europa.
Los TME son la enfermedad profesional más común en Europa. Según datos recientes de la Agencia Europea para la Seguridad y Salud en el Trabajo, los TME destacan como una de las más importantes patologías relacionadas con la actividad laboral. En la Europa de los 27, casi el 25% de los trabajadores se quejan de dolores de espalda y el 23% declara padecer dolores musculares (122). Hacer frente a los TME exige la adopción de medidas en el lugar de trabajo, ante todo, medidas preventivas. Pero también, en el caso de los trabajadores que ya padecen TME, hay que mantener su empleabilidad, conseguir que sigan trabajando y, si procede, reintegrarles en el lugar de trabajo (123‐125).
La V Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo (5EWCS) publicada en 2012 (122), pone de manifiesto que la exposición a riesgos físicos en el lugar de trabajo no ha disminuido mucho desde 1991 hasta 2010. Se observa una tendencia ascendente en relación a los riesgos de: “agotamiento y posturas dolorosas” y “movimientos repetitivos de mano o brazo”.
Los trabajadores europeos continúan tan expuestos a los riesgos físicos como hace 20 años, lo que demuestra que muchos empleos en Europa siguen requiriendo trabajo físico. La exposición a movimientos repetitivos, durante al menos la cuarta parte de la jornada, es el riesgo físico de mayor prevalencia siendo de un 63% de los trabajadores, un 33% manipula cargas pesadas y el 23% está expuesto a vibraciones, cifras que no han variado desde el año 2000 (Fig. 2.8). Los riesgos físicos no son exclusivos de los trabajadores manuales, casi la mitad del total de trabajadores (46%) mantiene posturas incómodas o inadecuadas al menos durante una cuarta parte de su tiempo de trabajo.
Si se observan los datos de los trabajadores que declaran estar expuestos a movimientos repetitivos y/o posturas incómodas durante al menos un cuarto de su jornada laboral, se aprecia que la tendencia en 2000, 2005 y 2010 ha sido creciente en cuanto a movimientos repetitivos y se ha mantenido bastante estable respecto a posturas inadecuadas (Fig. 2.9) (126).
Fig. 2.9. Tendencia de las exigencias físicas en el trabajo, 2000‐2010, UE‐27 (%). Fuente ISTAS (2013).
La exposición de las mujeres a riesgos físicos varía, como consecuencia probable de la diferente participación de ambos sexos en los diversos sectores laborales. Estas diferencias han permanecido más o menos constantes en el tiempo y, en general, se observa que los hombres están más expuestos a riesgos físicos que las mujeres, excepto en el caso de la manipulación de materiales infecciosos y movilización de personas. Estos dos riesgos se dan en trabajos de tipo sanitario, que son realizados más frecuentemente por mujeres (Fig. 2.10). Fig. 2.10. Tendencia de las exigencias físicas en el trabajo, 2000‐2010, UE‐27 (%). Tomado de 5EWCS (2012).
2.3.7.2 En España.
En España en 2011 la Comisión de Trabajo e Inmigración del Congreso de los Diputados acordó la adopción de un plan de acción que permitiese reducir los TME derivados del trabajo. El contenido de este plan de acción reunía siete puntos básicos, con el objeto de conocer datos reales y la verdadera dimensión del problema en nuestro país. Entre ellos se encontraban el estudio sistematizado de los partes de accidente de trabajo, así como los datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (ENCT) que se viene realizando desde el año 1987 por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (121): “un plan de acción que permita reducir los trastornos musculoesqueléticos derivados del trabajo, haciendo especial énfasis en aquellos sectores más vulnerables con al menos el siguiente contenido: en primer lugar, un estudio sistematizado de los partes de accidente de trabajo; en segundo lugar, un examen riguroso de los estudios técnicos y material de difusión elaborados sobre ergonomía por los distintos agentes dedicados a la prevención; en tercer lugar, crear y fortalecer alianzas con sociedades científicas y asociaciones para diseñar estrategias; en cuarto lugar, fomentar proyectos específicos de investigación, desarrollo e innovación; en quinto lugar, creación de un grupo de trabajo con las comunidades autónomas que, de forma integrada, defina actuaciones a realizar; en sexto lugar, promover una campaña planificada de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y, por último y en séptimo lugar, elevar a la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo medidas consensuadas que permitan una actuación coherente y razonable de todos los agentes implicados en la prevención”.
De los partes de accidente de trabajo en jornada de trabajo (ATJT) notificados en España en el año 2011 un 38,5% fueron por sobresfuerzos. Siendo las actividades con mayor incidencia la extracción de antracita, hulla y lignito, la silvicultura y explotación forestal, la recogida, tratamiento y eliminación de residuos, la asistencia en establecimientos residenciales, la ingeniería civil, recogida y tratamiento de aguas residuales y la construcción de edificios.
En la Tabla 2.18 se observa la evolución de las enfermedades profesionales relacionadas con TME, notificadas a través del sistema CEPROSS (Comunicación de Enfermedades Profesionales en la Seguridad Social), desde 2007 hasta 2011 (121). Tabla 2.18 . Distribución del número de TME notificados como EP. Serie 2007‐2011. Tomado de Vicente et al (2012). En términos de índice de incidencia, los TME han evolucionado de la misma forma que lo han hecho el conjunto de las EP. En 1989 comienza una tendencia creciente, con un punto de inflexión en el año 1999, donde se marca una acentuación de esta pendiente para luego sufrir una caída brusca en 2005.
Posteriormente se estabiliza, de manera que entre 2005 y 2011 la incidencia de EP se ha reducido a la mitad (de 177 a 88,4 TME por 100.000 afiliados, respectivamente) (Fig. 2.11). Fig. 2.11. Índice de incidencia de EP por TME, 1989‐2011. Tomado de Vicente et al (2012) Es interesante también destacar la desigual evolución de la incidencia por cada grupo de patologías que comprenden los TME. En general, los TME notificados como EP, están representados fundamentalmente por las tendinitis y por las parálisis de los nervios por presión. Mientras que las tendinitis han sufrido una tendencia similar a la observada para el total de TME (Fig. 2.12), las parálisis de nervios por presión, han ganado importancia, pasando de 13 casos por 100.000 trabajadores en 2001 a 22,4 casos por 100.000 en 2011. Otro aspecto que se pone de manifiesto es la evolución creciente de los TME sin baja, que va ganando terreno a los casos que cursan con baja.
Fig. 2.12. Índices de Incidencia de EP por TME según tipo de patología, 2001‐11. Fuente INSHT (2012).
Para analizar la importancia de los TME en España una de las fuentes de datos más interesantes es la
Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, la última publicada es la Séptima y ha sido
desarrollada por el INSHT durante los años 2011‐2012 (VII ENCT). En ella se estudian todos los aspectos relevantes de las condiciones de trabajo y su relación con la salud y seguridad de los ocupados. (127). Para analizar los TME en la VII ENCT se estudia la carga física de trabajo y los daños a la salud que repasamos a continuación.