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67] espíritu de Cristo que estaba en ellos al predecir los sufrimientos de Cristo y la gloria que a éstos  seguiría.

¿Qué es lo que estos versículos enseñan? Si los resumimos, los puntos principales de este pasaje son: 1. Los profetas del Antiguo Testamento enseñaron la doctrina de la salvación.

2. Ellos indagaron e investigaron este tema.

3. Trataron de averiguar el tiempo y las circunstancias a las cuales apuntaba el Espíritu. 4. El Espíritu predijo los sufrimientos y la gloria de Cristo.

Pedro vincula la enseñanza de la salvación con las profecías del Antiguo Testamento. Llega a la con- clusión de que el tema de la salvación ha sido:

a. Profetizado. “Acerca de esta salvación, los profetas … hablaron de la gracia destinada para uste- des”. ¿Quiénes son estos profetas? Pedro no da nombres, pero tiene en mente a todos los profetas del Antiguo Testamento, desde Moisés hasta Malaquías. Estos son los profetas a los cuales se refiere Lucas cuando registra la conversación de Jesús y los dos hombres que viajaban a Emaús: “ ‘¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?’ ” Tras lo cual Lucas agrega: “Y comen- zando con Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decía” (Lc. 24:26–27).

Dirigidos por el Espíritu Santo (2 P. 1:21), estos profetas enseñaban “la gracia que habría de venir”. La expresión gracia es de mayor alcance que su sinónimo salvación. Abarca el misericordioso reinado de Dios en relación con la redención del hombre. A continuación tenemos dos ejemplos:

Jacob dice en su lecho de muerte: “El cetro no será quitado de Judá, ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que venga aquel a quien le pertenece, y la obediencia de las naciones sea suya” (Gn. 49:10).

Daniel, al interpretar el sueño de Nabucodonosor, profetiza: “En el tiempo de esos reyes, el Dios de los cielos establecerá un reino que no será destruido nunca … durará para siempre” (Dn. 2:44).

¿Entendían los profetas lo que estaban profetizando? Pedro declara que ellos “investigaron con mu- cho esmero”.

b. Indagado. Los profetas recibían la revelación de Dios, aunque no siempre entendían lo que sus pro- fecías significaban. No obstante, no se encogían de hombros cuando no alcanzaban a entender el signifi- cado de sus palabras; al contrario, indagaban diligentemente y con gran cuidado [p 68] para determinar el significado de la Palabra de Dios (cf. Is. 6:11; Dn. 7:15–16; Mt. 13:17; Jn. 12:41). Los profetas tomaban su tarea en serio, porque sus palabras tenían que ver con la salvación del hombre. Y acerca de dicha sal- vación, deseaban saber todo lo posible. Por consiguiente, trataban “de saber a qué tiempo y a qué cir- cunstancia” el Espíritu Santo refería.

c. Investigado. En vez de la lectura “[tratando] de saber a qué tiempo y a qué circunstancias”, algunas traducciones tienen “escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba” (RSV, bastardillas añadidas).82

Los profetas sabían que el Mesías vendría, pero no sabían cuándo aparecería o cuáles serían las circuns- tancias de su aparición. Por eso inquirieron acerca del “cuándo y cómo” del advenimiento del Mesías. En términos generales, los eruditos favorecen la lectura tiempo y circunstancias en vez de “persona o tiempo”.83

Los profetas, por supuesto, recibieron la revelación de Dios acerca del advenimiento del Mesías. Isaías profetizó acerca de su nacimiento (7:14; 9:6; 11:1), de su ministerio (11:2–5; 35:4–6; 61:1–2)., y de su sufrimiento y muerte (52:13–53:12). Y Miqueas predijo su lugar de nacimiento: Belén (5:2). Y cuando profetizaban, estos hombres estaban llenos del Espíritu Santo.

d. Predicho. No fueron los profetas sino el Espíritu Santo quien “predijo los sufrimientos de Cristo y la gloria que a éstos seguiría”. Pedro dice que fue el Espíritu de Cristo que estaba en ellos (ver Hch. 16:7). Pedro indica que Cristo ya existía antes de venir a morar entre los hombres. Por medio de su Es- píritu Cristo dirigió a los profetas y de ese modo inspiró sus escritos.84

La redacción del texto revela que hubo una interacción constante entre los profetas y el Espíritu de Cristo. Es decir, que los profetas estaban continuamente investigando el significado de sus profecías, y el Espíritu de Cristo que obraba en ellos señalaba repetidamente al tiempo y las circunstancias revela- das en estas profecías. El Espíritu, entonces, les revelaba por medio de predicciones qué era lo que el Cristo tendría que sufrir. Nótese que en este pasaje, Pedro enseña sin lugar a dudas la preexistencia de Cristo al escribir: “el Espíritu de Cristo que estaba en ellos al predecir los sufrimientos de Cristo”. En el griego, el tiempo presente del verbo predecir (en forma de participio) indica la naturaleza repetida de esta actividad. Cristo hizo estas predicciones siglos antes de su cumplimiento.

[p 69] Nótese que el Espíritu de Cristo revela estas predicciones a los profetas de la era del Antiguo Testamento. Estos profetas ponían el hombro a la tarea de investigar diligentemente el significado de estas profecías. En resumen, extraemos la conclusión de que en este pasaje Pedro está enseñando la doc- trina de la inspiración verbal.85

El salmista y los profetas revelan los sufrimientos de Cristo (p. ej., Sal. 22:7; Is. 53:3). Pedro escribe el término sufrimientos en plural para enfatizar la magnitud y variedad del dolor y de la pena que Jesús tuvo que soportar. Sin embargo, Pedro contrasta los sufrimientos de Jesús con “la gloria que a éstos se- guiría”. Vale la pena destacar el uso del plural, “glorias” en muchas versiones. Este plural se refiere a la gloria de la resurrección de Jesús, la gloria de su ascensión y la gloria de su retorno a la tierra”.86

Consideraciones prácticas acerca de 1:10–11

Una de las características más asombrosas de la Escritura es su claridad, porque Dios nos habla en un lengua- je sencillo. Por tal razón los reformadores del siglo dieciseis enseñaban “la claridad de la Escritura”. Lo que que- rían decir es que cualquiera que sea guiado por el Espíritu es capaz de leer y entender la Biblia a causa de dicha

RSV Revised Standard Version

82 Véase también NASB, MLB y la lectura alternativa de GNB.

83 Hiebert analiza este asunto en profundidad. Véase First Peter, pp. 65–66.

84 Referirse a Kelly, Peter and Jude, pp. 60–61. Véase también John Calvin, Commentaries on the Catholic Epistles: The First 

Epistle of Peter, ed. y trad. John Owen (Grand Rapids: Eerdmans, 1948). pp. 39–40.

85 Consultar Alan M. Stibbs, The First Epistle General of Peter, serie Tyndale New Testament Commentaries (Grand

Rapids: Eerdmans, 1960), p. 82. Y véase Greijdanus, De Brieven, p. 56.

claridad. Reconocían que algunos pasajes de la Escritura eran difíciles de interpretar; no obstante, se percataban de que el mensaje esencial de la Biblia es claro.

La Biblia es todavía lo que hoy se da en llamar “un best‐seller”, pero la gente que la lee regularmente es una minoría. Es más, las personas que escudriñan las Escrituras, tal como la hacía la gente de Berea en los tiempos de Pablo (véase Hch. 17:11), pertenecen a una categoría especial; por lo general asisten a algún seminario o instituto bíblico. Pero el estudio serio de la Biblia no debe quedar limitado a un grupo particular de personas. La Biblia es un libro abierto en el cual Dios nos habla acerca de las riquezas de la salvación que tenemos en Cristo Jesús. Por consiguiente, estudie cada uno las Escrituras para ser sabio en cuanto a la salvación (2 Ti. 3:15).

Palabras, frases y construcciones griegas en 1:10–11

Versículo 10

ἐξεζήτησαν—este verbo compuesto, formado por ἐκ (extraer) y ζητέω (busco) tiene un significado perfecti- vo; “indago diligentemente”. Este verbo está en aoristo, lo que significa que los profetas pertenecían a la era del Antiguo Testamento.

ἐξηραύνησαν—un verbo que solamente se encuentra en este lugar del Nuevo Testamento, es un verbo com- puesto con un énfasis perfectivo: “inquiero con cuidado”.

[p 70] Versículo 11

ἐραυνῶντες—el tiempo presente de este participio denota un proceso continuo. Esta forma es más compren- siva en su alcance que el verbo compuesto del versículo 10.

καιρόν—tiempo prefijado, determinado por Dios y aludido en la profecía.

ἐδήλου—el tiempo imperfecto del verbo δηλόω (muestro, señalo) indica acción repetida en el tiempo pasado. G. Una revelación personal

1:12

Pedro llega al fin de su consideración del tema de la salvación. Ha presentado este tema consideran- do las tres virtudes cristianas: fe, esperanza y amor. Además, ha descrito el gozo de los creyentes, ya que ellos son indescriptiblemente ricos en cuanto a su herencia espiritual. Y les ha recordado además las enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento. Ahora termina su referencia a estos profetas y dice:

12. A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos sino que les servían a ustedes al