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Developing the RTP and CPP Signals

Para entender adecuadamente qué es la dislexia conviene describir breve- mente cual ha sido la evolución histórica de los estudios sobre las dificultades de aprendizaje. Con el objeto de facilitar la presentación de dicha evolución históri- ca seguiremos la estructura propuesta por Wiederholt en 1974 y utilizada, tam- bién, en los estudios de Miranda (1986), Myers y HammiU (1982) y Rueda (1988) entre otros. En la evolución histórica de los estudios sobre las dificultades de aprendizaje en la lectura se pueden definir tres períodos: fundamentación, transi- ción e integración.

1.1. Fundamentación -

Los estudios iniciales sobre las dificultades en la lectura hay que situarlos a finales del siglo XIX en el ámbito de la Medicina, específicamente en la Neurolo- gía. Los neurólogos descubrieron, por medio de la observación clínica, que algu- nos pacientes que habían sufrido una lesión cerebral, afásicos, presentaban en ocasiones un déficit específico que afectaba a su capacidad para leer. Con poste-

rioridad se pueden destacar los estudios de Hinshelwood, médico oftalmólogo escocés, que constató que algunos niños que sufrían serias dificultades en la lec- tura padecían lo que en la época se denominaba ceguera verbal. Hinshelwood. intentando ofrecer una explicación a este problema, propuso una teoría según la cual en el cerebro existirían puntos separados para diferentes tipos de memoria. En primer lugar tendríamos una memoria visual de tipo general, en segundo lugar habría una memoria visual de letras y, por último, una memoria visual de pala- bras. La causa de la dificultad para leer estaría en un deterioro del cerebro de ori- gen congénito que afectaría a la memoria visual de palabras Ip que produciría en el niño una ceguera verbal congénita.

Los estudios de Hinshelwood dieron paso a nuevas aportaciones procedentes de los Estados Unidos donde las primeras publicaciones relevantes sobre el tema se deben a Orton. Samuel Orton, médico especialista en neurología, no estaba de acuerdo con Hinshelwood respecto a la causa de las alteraciones de la lectura. Admitió la existencia de algún fallo en el cerebro de los niños pero, a diferencia de lo que opinaba y defendía Hinshelwood, consideró que la dificultad para la lectura no era debida a una malformación cerebral de origen congénito, sino a una disfunción cerebral. Según Orton esta disfunción cerebral se produce cuan- do el niño no posee una adecuada dominancia hemisférica. La dominancia hemis- férica es importante para el aprendizaje de la lectura porque cuando el niño aprende a leer va registrando y almacenando la información en los dos hemisfe- rios. En el hemisferio dominante la información se almacena de manera ordena- da, mientras que en el hemisferio no dominante la información se almacena de forma desordenada y confusa, invertida como en un espejo. Para leer el hemis- ferio dominante debe anular la información del hemisferio no dominante. Si esto no se produce debido a una ausencia de dominancia hemisférica se producirán una serie de errores en la lectura. Estos errores pueden ser vacilaciones, inver- sión, omisiones, sustituciones de fonos, lectura en espejo, etc. Al conjunto de las dificultades que se pueden producir en la lectura Orton lo denominó estrefosim- bolia o símbolo invertido.

Por último, no podemos finalizar el examen de esta primera fase en la evolu- ción histórica de los estudios sobre dislexia sin recordar las aportaciones que rea- lizaron dos grandes investigadores, Werner y Strauss, científicos alemanes que desarrollaron su carrera en Estados Unidos. El trabajo de Werner y Strauss surgió como consecuencia del interés que suscitó en ellos la obra de otro investigador alemán, Goldstein. Este investigador estuvo dedicado al estudio del funciona- miento perceptivo y motor de los sujetos con lesión cerebral. Goldstein observó que las personas adultas que habían sufrido una lesión cerebral mantenían una serie de perturbaciones en su conducta tales como hiperactividad, meticulosidad, hiperestimulación sensorial, confusión figura-fondo, etc. Por influencia de estos estudios Strauss se planteó investigar qué tipo de perturbaciones en la conducta de un niño con dificultades escolares generales podrían atribuirse a lesiones cere- brales. En un intento de elaborar estrategias educativas adecuadas para ayudar a estos niños con dificultades escolares Strauss distinguió dos tipos de retraso men- tal, el denominado retraso mental endógeno o hereditario y el retraso mental exó- geno producido por una lesión cerebral. Strauss se dedicó fundamentalmente a estudiar los sujetos con retraso mental exógeno que se caracterizaban por tener 100

dificultades de percepción, una gran inestabilidad emocional y por ser distraídos, impulsivos y perseverativos. Todas estas características, semejantes a las observa- das por Goldstein en sus sujetos lesionados, conformaron lo que se denominó síndrome de Strauss. Aunque su trabajo se centró, como hemos mencionado, en el estudio de la problemática de los niños retrasados, tanto exógenos como endó- genos, sus hallazgos influyeron de manera decisiva en el avance de los estudios de los niños con un nivel intelectual superior pero con dificultades en el apren- dizaje de la lectura, los disléxicos.

Las aportaciones realizadas por Werner tienen que ver con el estudio del clesa- rrollo mental. Este autor postula que el crecimiento mental surge a partir de la experiencia física. En primer lugar se genera una representación cinestésico-tác- til, seguidamente se accede a una experiencia visual y, por último, se llega a obte- ner la abstracción. Esta hipótesis fue cixicial en el campo de la enseñanza y, sobre todo, fue muy aplicada en el aprendizaje aritmético. En este sentido, los niños que aprendían aritmética primero trabajaban con materiales de gran tamaño lo que implicaba utilizar toda la estructura corporal. Poco a poco abandonaban estos materiales en favor de objetos más pequeños con lo que disminuirá la implica- ción motora. De forma progresiva se reducía el tamaño de los objetos hasta con- seguir perder la dependencia de las propiedades espaciales y alcanzar la abstrac- ción. Este tipo de tareas podían ser igualmente empleadas en el aprendizaje o recuperación de la lectura ofreciendo a los niños que tenían dificultades en su aprendizaje apoyos externos que debían interiorizar poco a poco. La importancia de los estudios de Werner o de Strauss no procede tínicamente de sus aporta- ciones directas en el ámbito educativo, sino también de la influencia que han tenido sus propuestas en el desarrollo de investigaciones posteriores.

1.2. Fase de transición

El periodo histórico que comprende la denominada fase de transición, entre los años cuarenta y cincuenta, se caracteriza fundamentalmente porque los inves- tigadores no proceden mayoritariamente del ámbito médico-neurológico. Duran- te este periodo serán los psicólogos y educadores quienes tomen el relevo en el estudio de las dificultades en el aprendizaje de la lectura. Esta es la causa que explica la abundante proliferación de tests y programas de recuperación que fue- ron apareciendo en estos años. En esta línea, hay que destacar las importantes aportaciones de Marianne Frostig y Loreta Bender, entre otras.

Frostig sostenía que el conocimiento se obtiene a través de la percepción visual. Por lo tanto, si esta capacidad sufre alguna alteración el niño presentará deficiencias cognoscitivas que repercutirán en su aprendizaje lector. Para facilitar un diagnóstico precoz de la capacidad de percepción visual que poseen los niños Frostig elaboró un test que explora cinco áreas viso-perceptivas: coordinación visomotora, discriminación figura-fondo, constancia de forma, posición en el espacio y relaciones espaciales. De acuerdo con la hipótesis de Frostig, si alguno de los niños evaluados con esta pmeba presenta deficiencias es probable que ese niño tenga posteriormente problemas de aprendizaje escolar y específicamente dificultades en la lectura.

Por su parte Bender postula que los problemas de la lectura son atribuibles, fundamentalmente, a una mala organización visual y a serias dificultades para dis- tinguir patrones figura-fondo. Así mismo, observó que la manifestación clínica presente en un niño disléxico era la ruptura de la función gestáltica.

Por último, hay que destacar de este periodo la postura poco radical que man- tienen los investigadores en cuanto al origen de las dificultades de aprendizaje. Como hemos apuntado se habla de disfunciones perceptivas y no de lesiones cerebrales. De alguna manera la repercusión de este tipo de teorías perceptivas fue muy importante para el mundo educativo, El hecho de no íhterpretar las cau- sas de las dificultades en el aprendizaje de la lectura como fruto de una lesión cerebral abrió la posibilidad de crear programas de intervención destinados a favorecer o recuperar las áreas deficitarias.

1.3. Fase de integración

El período de integración, situado entre los año? sesenta y setenta, coincide con el auge de las teorías que proponen la influencia de múltiples factores para explicar el origen de las dificultades en el aprendizaje de la lectura (Carr, 1981; Vellutino, 1979). Es un momento a partir del cual las investigaciones sobre difi- cultades de aprendizaje se hacen más concretas y, a la vez, se diversifican los modelos teóricos que intenta dar una explicación a estas dificultades.

Nos encontramos en un período en el que las aportaciones de la psicología al estudio de la dislexia se ven influidas por tres fuentes fundamentales. En primer lugar, nos encontramos con la influencia de las investigaciones sobre inteligencia artificial. La incidencia de los trabajos sobre inteligencia artificial lleva a plantear y desarrollar la simulación en ordenador de los procesos cognitivos del hombre. En segundo lugar, hay que destacar el impacto del enfoque biológico de la obra de Piaget. Obra que se centra en el análisis de los procesos externos que subya- cen a los cambios evolutivos en la conducta humana. Por último, no podemos olvidar la influencia de la lingüística de Chomsky que se aleja de las posiciones conductistas y se acerca al análisis de las estructuras subyacentes a la compren- sión y a la producción de habla. Como consecuencia de todo ello surge con nue- va fuerza la psicología cognitiva.

La psicología cognitiva, a diferencia de la corriente conductista, defiende que la conducta no es sólo una función de los elementos que la preceden sino que se ve influida por los procesos mentales originados entre el estímulo y la res- puesta (Riviére, 1991; Valle, 1991)- El interés que existe por explicar la conducta humana desde una perspectiva cognitiva se extiende a todos los ámbitos de la psicología y, por lo tanto, también se aplican los modelos cognitivos y sus ins- trumentos como son el análisis de estrategias, el análisis de procesos cognitivos, el análisis de estructuras cognitivas y el análisis de tareas, a cuestiones cotidianas como la comprensión, el cálculo aritmético y, por supuesto, la lectura. Tanto es así que podemos hablar de una psicología cognitiva de la lectura que intenta ana- lizar cómo leemos y qué procesos cognitivos están implicados en la lectura para, de este modo, poder explicar qué hacen los que no aprenden a leer o tienen difi- cultades en este aprendizaje. Desde esta perspectiva se considera que las causas 102

de la dislexia pueden ser múltiples y relacionadas con un inadecuado procesa- miento de la información lingüística.

En conclusión, a lo largo de la historia se ha ido formando la base de lo que hoy denominamos dislexia. Ha existido un período inicial indiferenciado de los estudio sobre dificultades en el aprendizaje en el que se hablaba de dificultades para leer de origen neurológico. En un período posterior se determinan los distin- tos problemas del aprendizaje y se atribuyen las dificultades en el aprendizaje de la lectura a déficits perceptivos. Por último, el campo de estudio de las dificultades en el aprendizaje de la lectura se hace más específico y se buscan las c a u s ^ en el fracaso de algunos de los procesos cognitivos implicados en el acto de leer.