CHAPTER 6 : THE CLIENT SATISFACTION ENHANCEMENT FLOWCHART MODEL
6.2 THE CLIENT SATISFACTION ENHANCEMENT MODEL DEVELOPMENT
6.2.1 Development of the CSEFM
I.
El momento crítico en que esta tendencia, manifiesta ab initio en el ensayo de atenerse "consciente, sostenida y sistemáticamente" al enfoque gnoseológico, abre paso a una serie de aporías ineludibles se encuentra al abordar la naturaleza de las "ciencias humanas y etológicas". Se hace patente, como ya señalamos, en un desajuste entre una tendencia a considerar tales ciencias como presuntas, esto es, como mera "extensión ideológico administrativa" del substantivo ciencia a terrenos incapaces de sostener la analogía con las ciencias positivas, a cuya escala está construida la gnoseología del cierre, y un análisis gnoseológico de las metodologías y situaciones características de tales "ciencias" que, por así decir, salva el carácter científico de, al menos, metodologías, situaciones o fases de estas "ciencias". Esta aporía mínima pero fundamental, fue puesta de manifiesto en terrenos más específicos por Juan B. Fuentes con motivo del homenaje que la revista Meta ofreciera a G. Bueno en enero de 198980. Nos limitamos a proponer una generalización del problema entonces destacado. Tratamos, por tanto, de poner de manifiesto semejantes aporías para bosquejar a continuación una teoría del conocimiento histórico filosófica, a la que damos el título de "noetología", tomando como bastidor las mencionadas obras de N. Elias y entre ambas, muy especialmente, su trabajo póstumo (El proceso de la Civilización y Teoría del
símbolo. Un ensayo de antropología cultural). Sobre este bastidor quisiéramos dibujar las
líneas básicas de esta noetología que se pretende adecuada a la gnoseología del cierre y fiel al materialismo filosófico.
Gustavo Bueno ha expuesto en diversos lugares81 una clasificación de las ciencias derivada de la gnoseología del cierre categorial. Por nuestra parte tratamos de hacer
80 vv.aa. La filosofía de Gustavo Bueno. Homenaje a G. Bueno organizado por la revista Meta. Editorial
Complutense. Madrid. 1992. Fuentes Ortega, J. B. La psicología una anomalía para la teoría del cierre categorial. págs.183/206
81 Cf. Bueno Martínez, Gustavo. Gnoseología de las ciencias humanas. En Actas del 1er Congreso de Teoría y
Metodología de las Ciencias Oviedo:Pentalfa pp. 315 - 337. / Bueno M, Gustavo: En torno a al concepto de
“ciencias humanas”. La distinción entre metodologías α operatorias y β operatorias El Basilisco (Nº 2. 1ª época). Bueno M, Gustavo: (1992) Teoría de Cierre Categorial. Vol I. Oviedo:Pentalfa, capítulo 4 §36.
inicialmente una exposición de esta clasificación para apuntar posteriormente las dificultades que hallamos en esa construcción. La exposición trata de ser fiel al texto de G. Bueno, sin embargo no puede dejar de destacar aspectos que resultan obscuros o problemáticos, en particular no deja de destacar una aporía que recurre en el conjunto de la mencionada tipología, y que deriva del rigor con que se asume un enfoque gnoseológico concretado en el terreno de una gnoseología de las ciencias humanas.
Una ciencia, si se sigue la gnoseología del cierre, alcanzará una fortaleza diversa en función del tejido de las identidades sintéticas que traman los diversos hilos del campo gnoseológico. El cierre determina una neutralización de las operaciones que define al sujeto agente como sujeto gnoseológico. Una tal suspensión, no sólo en la gnoseología de G. Bueno es reconocida como criterio de cientificidad, aunque acaso nunca al extremo de alcanzar una neutralización o eliminación:
“Así han nacido las ciencias contemporáneas en las que el hombre (que en el trabajo empírico se encuentra intercalado entre la materia que trabaja y el resultado de ella, estableciendo una barrera insalvable entre una y otro) logra hacer abstracción de su intervención en los procesos naturales y consigue entender cómo las causas determinan directamente los efectos”82
Adoptando como criterio las diversas funciones que las operaciones representan en la construcción científica se podría elevar una clasificación no sólo de las ciencias, sino de los
estados, situaciones y fases gnoseológicos por los que puede pasar una ciencia determinada.
Tales criterios arrojarían una clasificación interna, atenta a los “grados de cientificidad” que las ciencias pueden lograr. El criterio que hace referencia al modo de presencia de las operaciones en las construcciones científicas nos permitiría distinguir ciencias humanas y “ciencias no humanas” de un modo no meramente analítico, como si se tratara de clases simplemente complementarias, sino dialéctico.
Ahora bien, la clasificación gnoseológica no se desarrolla propiamente desde una perspectiva que constituya la idea de “operación” en el eje en torno al que se articula la clasificación de las ciencias. El enfoque gnoseológico estricto lleva a considerar no tanto la
naturaleza de las operaciones, cuanto la forma de su eliminación o neutralización, y con ellas de los propios fenómenos, como el rasante que mida la cientificidad de la metodología o fase en cuestión. Siendo así, la imposible reducción de las operaciones en el terreno de las llamadas "ciencias humanas", según sostenemos, nos llevará a proponer su retirada del ámbito de las ciencias, si se ha de evitar hacer un uso equívoco e ideológico del término "ciencia".
II.
Gustavo Bueno ha constatado el carácter de "extensión administrativa e ideológica" del substantivo ciencia a los terrenos de los tradicionales "saberes de anticuario y de
archivero", una extensión que fragua en el terreno institucional en la forma de facultades,
congresos, academias…, en que se articula el gremio de los "científicos" sociales y humanos. Así se ha constituido diferencialmente la clase de las "ciencias humanas" - "ciencias del espíritu" en el área de influencia germánica - distinta de la clase de las ciencias físicas y las ciencias formales. Bueno reconoce fundamento a esta distinción, si bien niega carácter gnoseológico al fundamento en cuestión negando que el concepto de "ciencias humanas" sea por sí mismo un concepto gnoseológico específico. Las razones prácticas, histórico políticas, no involucran una determinación gnoseológica del agrupamiento, que se constituye bajo el concepto de "ciencias humanas". Dicho de otro modo, la constitución de un grupo de "ciencias humanas" puede haberse llevado a cabo al margen de toda consideración gnoseológica.
Bueno trata de hacer valer también en este punto su atenencia estricta a un enfoque gnoseológico en su análisis de las ciencias. De manera que el rigor "sostenido, consciente y
sistemático" del enfoque gnoseológico es llevado también al terreno de las ciencias humanas: a). pese al reconocimiento inicial de que la teoría del cierre categorial se fragua en torno al
eje constituido por las ciencias positivas y b). pese a la consideración inicial del carácter de mera "extensión ideológico administrativa" que estas ciencias constituyen respecto de las ciencias en sentido propio, las ciencias positivas físico matemáticas.
82 Núñez, Antonio. (1979) Conversaciones con Faustino Cordón sobre Biología evolucionista. Barcelona: Península
Así pues, se trata de mantener en el análisis de las ciencias humanas el rigor de la escala gnoseológica de análisis que orienta a la teoría del cierre. Esta pretensión supone una implicación fundamental:
"…evitar, de entrada, cualquier caracterización de la naturaleza de lo humano realizada con independencia de la construcción gnoseológica de la idea de ciencia ya ofrecida por la teoría del cierre categorial como teoría gnoseológica general y resituar por tanto la determinación de lo humano que alcancemos a la escala de las pistas que pueda ofrecernos la propia idea de ciencia como idea gnoseológica general ya construida por la mencionada teoría"83
En efecto, G. Bueno adopta como "hilo conductor" en la construcción gnoseológica de la idea de "ciencias humanas" la noción de ciencia, en cuanto que en ella confluyen los cauces etiológicos y temáticos del concepto de lo humano. Hombres son los sujetos de las ciencias (humanas y naturales) y los términos de los campos de las "ciencias del espíritu", ahora bien, habida cuenta de que lo "humano" temático resulta excesivamente vago, puesto que incluye muchos aspectos que no tienen de suyo asegurada "pertinencia gnoseológica", cabe definir lo humano temático de las ciencias por lo humano etiológico de las mismas.
"Pero, puesto que las propias ciencias son (etiológicamente) humanas (y -suponemos- que en parte también zoológicas, animales) parece evidente que si entendemos la determinación "humano" en la forma que toma en las propias ciencias (humanas y no humanas) tendremos, por lo menos, asegurada la pertinencia gnoseológica de esa determinación."84
Sin duda, G. Bueno tiene plena consciencia del rigor que esta estricta determinación gnoseológica supone:
83 Fuentes Ortega, J. B. (1992)La psicología una anomalía para la teoría del cierre categorial. En: La filosofía
de Gustavo Bueno. Homenaje a G. Bueno organizado por la revista Meta. Madrid:Editorial Complutense. pp.184-
206.
84 Bueno, Gustavo. En torno a al concepto de “ciencias humanas”. La distinción entre metodologías α
"…el rigor con que se nos asegura esta pertinencia tiene como precio la restricción, acaso excesivamente enérgica, de lo "humano" a sus determinaciones gnoseológicas (científicas). Preferimos, sin embargo, metodológicamente, sacrificar, al menos en el comienzo, al rigor "geométrico" la riqueza de la idea de lo humano, que contiene sin duda muchas más cosas que las que tienen que ver con las ciencias"85
Un rigor semejante tiene la eficacia de evitar todo apriorismo ontológico en la caracterización de lo humano temático, que queda así recortado a escala gnoseológica. Sin embargo, la restricción de la idea de lo humano que este proceder supone tiene un significado profundamente problemático. Juan B. Fuentes trató de hacer valer la idea de que el "proceso psíquico" y con él el conocimiento psicológico desbordan las determinaciones gnoseológicas de la idea de lo humano a la que la teoría del cierre restringe, siquiera sea metodológica e inicialmente, la idea del hombre. Este punto de partida puede, a nuestro juicio, elevarse por generalización a una crítica de la tipología gnoseológica de las ciencias del hombre que se ha desarrollado desde la teoría del cierre.
De la restricción gnoseológica de la idea de lo humano se deriva una caracterización muy estricta de la idea de ciencias humanas.
"sólo podríamos, al parecer, en virtud de la definición considerar temáticamente como ciencias humanas aquellas ciencias en cuyos campos figuren las propias ciencias, o, en particular, los sujetos gnoseológicos de esas ciencias."86
Ahora bien, como G. Bueno observa, semejante definición reduce el catálogo de "ciencias humanas" a aquellas entre cuyos contenidos figuren las "ciencias" mismas: Historia de la ciencia, Sociología de la ciencia etc., asumiendo metodológicamente y al comienzo su estatuto de tales "ciencias". Ahora bien, una restricción tal desaloja del terreno de las "ciencias humanas" a la mayor parte de los saberes denotados por la designación "ciencias humanas".
Gnoseología de las ciencias humanas. En: Actas del I Congreso de Teoría y Metodología de las ciencias.. Oviedo:Pentalfa 315/338
Así pues, Bueno señalaba como ciencias a las que se restringe la extensión de un concepto tan rigurosamente construido de "ciencias humanas" a las "ciencias de las ciencias ": Historia general de las ciencias o Historias específicas (Historia de la matemática , Historia de la Física etc.)…. Junto a ellas nombraba a una Teoría de la Ciencia, respecto de la que desvelaba alguna sospecha:
"Pero las ciencias en cuyos campos figuran las propias ciencias de un modo formal son las llamadas "ciencias de las ciencias", por ejemplo, la Historia de la Ciencia (como disciplina cuasifilológica) o la Teoría de la Ciencia (aún cuando dudamos que esta Teoría sea una disciplina científica, dada la sospecha de su naturaleza filosófica)"87
Al margen de que la sospecha del carácter filosófico de una Teoría de la Ciencia haya quedado totalmente esclarecida, como queda expuesto en el capítulo 1 del segundo volumen de la Teoría del cierre ("El enfoque gnoseológico como filosofía de la ciencia"), por nuestra parte entendemos que tampoco una Historia de la Ciencia ha de poder considerarse, ni siquiera "metodológicamente", "ciencia de la ciencia" en la medida en que no puede desarrollarse una "Historia de la Ciencia" sin una idea de Ciencia, es decir, no puede construirse una Historia de la Ciencia con independencia de una Teoría de la Ciencia, con los ineludibles compromisos ontológicos que esto supone.
G. Bueno procedía a tratar de desactivar esta reducción estricta del ámbito de las "ciencias humanas" a la "Historia de las ciencias" ( a las "ciencias de la ciencia"), regresando más allá de la idea de ciencia a su "estructura formal gnoseológica". Ateniéndose a la teoría del cierre, Bueno recuerda que esta teoría sostiene la filiación de las ciencias con las "tecnologías categoriales" a partir de cuyo desenvolvimiento se constituyen. Desarrollando esta idea Bueno señala a modo de ejemplo que Quesnay, en cuanto sujeto gnoseológico de la Economía Política, no está muy lejos del ministro Colbert, o el cultivador de la "ciencia histórica del Derecho Romano" no está muy lejos del Pretor que redactaba la fórmula… .
Ahora bien, por una parte la propia teoría del cierre exige la "neutralización" o "segregación" de las operaciones del sujeto gnoseológico en la estructura científica que
86 Ibid.pág.24
construye, siendo así la distancia entre el S. G. y los términos del campo en que opera resultará sencillamente infinita, a menos que no se produzca la exigida "neutralización", en cuyo caso, ciertamente, el sujeto etiológico no estará muy lejos de los sujetos temáticos. Precisamente en la medida en que las operaciones del S. G. no arrojen estructuras científicas (de modo que no queden "suspendidas" en tales estructuras) permanecerán ligadas al campo cuyos términos resultan asimismo operatorios.
Por otra parte la "neutralización" de las operaciones etiológicas se produce por medio de la resolución de los fenómenos del campo en términos de relaciones esenciales de contigüidad espacial o "métricas", en términos de una matemática sensu lato según el enfoque epistemológico. Si el científico cumple su papel, los sujetos operatorios que figuran inicialmente en el campo, perderán asimismo su carácter operatorio. En efecto, la exigencia de que las operaciones etiológicas alcancen un estrato semántico en que queden "neutralizadas" o "eliminadas" supone también la superación de los fenómenos del campo, que quedarán resueltos en relaciones esenciales de índole fisicalista métrica (de contigüidad espacial) en absoluto fenoménico operatorias. Por tanto no parece claro cuál pueda ser el sentido del pretendido carácter "temáticamente" humano de estas ciencias. Ahora bien, si no se cumple la exigencia no se puede admitir su carácter científico.
Volviendo al ejemplo: si Quesnay ha construido una ciencia estricta, cumpliendo la mencionada exigencia, su lejanía respecto de Colbert será absoluta, como absoluta es la distancia entre un sujeto operatorio (técnico) y el sujeto gnoseológico. La afirmación de su cercanía supone el reconocimiento del fracaso de la Economía Política como ciencia estricta. El dilema se puede formular sencillamente como sigue:
"… tal parece que en la medida en que las ciencias humanas fuesen efectivamente humanas quedaría comprometida su cientificidad, a la vez que en la medida en que fuesen efectivamente científicas, lo que quedaría comprometido es su carácter de ciencias temáticamente humanas"88
Desde esta perspectiva el reconocimiento por parte de los propios agentes de las "ciencias del hombre" de la familiaridad y afinidad con los sujetos temáticos del campo de
sus "ciencias", pone indirectamente de manifiesto el carácter no - científico de sus construcciones, las cuales no soportan una analogía con las ciencias positivas en torno a las que gira la gnoseología estricta. En efecto el elemento crítico de la analogía reside en el modo en que las operaciones etiológicas quedarían suprimidas en las estructuras científicas, siendo así que, como veremos, las operaciones etiológicas de las "ciencias humanas" no son suprimidas en modo alguno en las construcciones que ejercitan, como no pueden ser suprimidas las operaciones temáticas. En efecto, estas construcciones sólo pueden salir adelante contando formalmente con la presencia irrenunciable de las operaciones temáticas de sus campos respectivos de modo que, si éstas quedan reducidas de modo métrico fisicalista, se pierde el carácter humano de la construcción y, si son mantenidas en su específica naturaleza fenoménico-operatoria se pierde el carácter científico de la misma.
El reconocimiento del carácter precario de estas ciencias lleva incidentalmente al terreno epistemológico, un terreno genérico, aún cuando no sea in recto, respecto del enfoque gnoseológico, e incluso a la introducción de una idea de ciencia sensu lato, ciencia descriptiva o fenomenológica.
"Cuando Chomsky, que ha construido, como gramático, unas reglas de transformación, las atribuye a los propios hablantes (que tendrían a su modo conciencia de esas reglas de transformación y, por tenerla, la tesis sobre las reglas, de Chomsky, sería verdadera) en cierto modo lo que hace es transferir el "gramático" (sujeto gnoseológico) al "hablante" (objeto del campo de la Lingüística) y, sobre todo, recíprocamente convertir al "hablante" en una suerte de "gramático". Estamos al parecer, ante una especie de ciencia
fenomenológica a nivel operatorio"89
Una "ciencia fenomenológica" que nos remite a la "fenomenología del comportamiento" en la que J. B. Fuentes hacía consistir la psicología empírica90 o la biología tal como la contempla, por ejemplo, Steiner.
89 Bueno, G. Op. cit. supra. pág.26
90 Brunswik, E. (1989) El marco conceptual de la psicología. Madrid:Debate.[Introducción de Fuentes Ortega., J.
"Una fórmula química no abrevia una proposición lingüística; lo que hace es codificar una operación numérica. La biología ocupa una posición intermedia fascinante. En su período clásico era una ciencia descriptiva, basada en una utilización precisa y cautivadora del lenguaje."91
Por lo demás, la "segregación" de las operaciones es considerada aquí únicamente en lo que hemos considerado el primer tramo de "reducción" de las operaciones, sin que se produzca en este contexto la necesaria confluencia ulterior de cursos operatorios diversos ya métricamente reducidos, en resultados idénticos, tal como la teoría del cierre exige como medio de la "neutralización" del sujeto gnoseológico.
Pero, a nuestro juicio, en estos ámbitos no es posible alcanzar ni siquiera un primer tramo de reducción de las operaciones por factorización de los fenómenos en patrones métricos de contigüidad espacial, que los hicieran susceptibles de un tratamiento en términos de magnitud, es decir, un tratamiento matemático sensu lato.
Bueno alude a la cuestión por la diferencia entre las operaciones en sentido propio, desplegadas en un plano apotético, y las operaciones que hemos llamado de "cálculo", en cuanto que operaciones con términos sometidos a la forma de la magnitud, al determinar la idea de distancia apotética/paratética. Al tratar de las operaciones de separación y aproximación (análisis/síntesis) conjugadas con la percepción de diferencias y semejanzas (anteriores a la identidad), en cuanto que operaciones genéricas presentes siempre de algún modo en toda operación científica, indica que estas operaciones implican unas relaciones de distancia características.
"…una "distancia" que no es propiamente métrica (o geométrica, topológica) puesto que la distancia métrica entre los símbolos "x", "y" en la operación "x + y" no es pertinente