2 Materials and methods
2.6 Development of data collection tools and source of data
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, 2003), define la tenencia de la tierra como la relación, definida en forma jurídica o consuetudinaria, entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (…) es una institución, un conjunto de normas inventadas por las sociedades para regular
el comportamiento. Definen cómo se otorga el acceso a los derechos de utilizar, controlar y transferir la tierra, así como las pertinentes responsabilidades y limitaciones, determinan quién puede utilizar qué recursos, durante cuánto tiempo y bajo qué circunstancias (párrafo 1).
Las categorías en que suele dividirse la tenencia de la tierra son: privada, comunal, de libre acceso y estatal: asignación de derechos a una parte privada, que puede ser un individuo, una pareja casada, un grupo de personas o una persona jurídica, como una entidad comercial o una organización sin fines de lucro. Por ejemplo, dentro de una comunidad, las familias individuales pueden tener derechos exclusivos a parcelas residenciales, parcelas agrícolas y algunos árboles. Otros miembros de la comunidad pueden quedar excluidos de la utilización de estos recursos sin el consentimiento de quiénes ostentan los derechos (párrafo 4).
En relación a la de tenencia de la tierra, aquí se hace referencia a las categorías comunal y la de libre acceso:
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Comunal: puede existir un derecho colectivo dentro de una comunidad en que cada miembro tiene derecho a utilizar independientemente las propiedades de la comunidad. Por ejemplo, los miembros de ésta pueden tener derecho a llevar su ganado a un pastizal común.
De libre acceso: no se asignan derechos específicos a nadie, ni se puede excluir a nadie. En este contexto se suelen incluir las actividades marinas, en que el acceso a alta mar está generalmente abierto a todos; pueden incluirse también los pastizales, bosques, etc., cuando todos gozan de libre acceso a los recursos (una diferencia importante entre libre acceso y sistema comunal es que en virtud de este último quienes no son miembros de la comunidad están excluidos de la utilización de las áreas comunes).
Dado que en el departamento de Chalatenango no se dispone de suficiente información actualizada sobre la tenencia de la tierra, a continuación, se aborda el tema con los datos más recientes, obtenidos hasta la fecha.
Según datos del Diagnóstico Agro-Socioeconómico Micro región V "La Palma- Citalá-San Ignacio" (1995), que tomó de referencia la encuesta realizada en 1994 por la institución PROCHALATE, de una muestra de 1600 entrevistados de los cuales a la microrregión corresponde un total de 197 entrevistados y de los cuales 44 no trabajan la tierra y se dedican a otras actividades económicas, que al eliminarse del análisis nos queda un total de 153 personas encuestadas que se dedican a tareas agroeconómicas. La mayor concentración de tierras la poseen pocos terratenientes y la mayor concentración de propietarios poseen menor cantidad de tierras. Así se confirma lo antes enunciado alrededor de la tenencia de la tierra a que no ha habido programas de reforma agraria. La situación es aún peor, ya que se informa la existencia de propietarios que no incorporó la
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muestra y que poseen fincas grandes” p. 34. Dicho estudio reporta el siguiente esquema
de tenencia de la tierra en la citada micro región: Cuadro 14. Tenencia de la Tierra
Estratos Encuestados Propietarios Promedio
% % ha ha
Arrendatarios 65 42.5 0.0 0.0 0.0
Propiet/Arrendatarios 10 6.5 6.2 3.8 0.6
Propietar. de 0. 1 a 1. 99 ha 60 39.2 45.7 27.6 0.8 Propietarios de 2 a 4.99 ha 10 6.5 27.3 16.5 2.7 Propiet. con más de 5 ha. 8 5.2 8 5.2 86.5 52.2 10.8
Totales 153 100.0 165.7 100.0 1.1
Fuente: documento “Desarrollo económico, social y ambiental para tres micro regiones de Chalatenango, 1995”, Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE).
Se estima que los promedios de las tierras trabajadas en el departamento de Chalatenango reflejan la existencia del minifundio, lo cual se ejemplifica en el cuadro No15, Estructura Parcelaria, sobre la tenencia de la tierra en la Micro Región La Palma- Citalá-San Ignacio.
Cuadro 15. Estructura Parcelaria
Estratos Productores % Tamaño promedio
de parcela en ha. Precaristas 65 42.5 De 0.4 a 2.10 Prop/Arrendat. 10 6.5 1.4 Prop. 0. 1 a 1.99 Ha 60 39.2 0.8 Prop. 2.0 a 4.99 ha 10 6.5 2.5 Prop. más de 5.0 ha 6 5.2 8.1 Totales 151 100.0 1.2
En dicho Diagnóstico se afirma que:
Los no propietarios explotan parcelas con promedios que va desde las 0.4 a 2.1 ha. En la misma situación los propietarios que trabajan parcelas con un tamaño promedio que oscila entre 0. 8 y 2.5 ha. Únicamente los estratos de propietarios con explotaciones mayores de cinco hectáreas tienen un tamaño promedio de 8.1 ha. que se sale del concepto minifundiario. Es de indicar que el promedio general es de 1.2 hectáreas, o sea que el fenómeno minifundista es elevado, lo cual es un freno para la modernización de la agricultura, entendiendo ésta como aquella agricultura que emplea formas de
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cultivos que respondan a las condiciones de las zonas productivas, p. 35.
Respecto al Sistema de Adquisición y Adjudicación de la Tierra, “al igual que en otras partes de El Salvador, la única forma de adquirir la tierra es mediante el contrato privado el cual transfiere los derechos de propiedad”. No han sido sujetas a procedimientos de
expropiación dentro del proceso de Reforma Agraria ni tampoco conminados los terratenientes a la venta obligatoria vía tomas de tierras (p. 36).
La estructura de la tenencia de la tierra en el departamento de Chalatenango no difiere de la estructura de otras regiones del país e inclusive del fenómeno a nivel nacional, donde se distingue a los productores según tenencia de la tierra como: Propietario, arrendatario, colono, cooperativista, aparcero, ocupante gratuito, no utilizó la tierra y otras formas (EHPM 2017, p. 157).
Existe diversidad de información sobre la tenencia de la tierra en Chalatenango, sin embargo, la mayoría hace referencia a los años 80’ y 90, y suelen tener como punto de partida la Reforma Agraria. Al respecto, la fundación PRISMA (2002), en su estudio “Capital social, estrategias de vida y gestión ambiental en El Salvador: El caso de la Mancomunidad La Montañona”, afirma que:
La estructura de tenencia de la tierra ha sido un factor central para entender los precarios medios de vida y las dinámicas de deterioro ambiental en Chalatenango y en el resto del país, consecuentemente ha sido una fuente de polarización social. El problema de la concentración de la tenencia de la tierra fue abordado con la institucionalización del programa de Reforma Agraria decretado en 1980 (p. 2).
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Como resultado del conflicto armado, dicha reforma no tuvo un gran impacto en el departamento de Chalatenango, a pesar de que se crearon varias cooperativas, a raíz de la expropiación de grandes cantidades de tierra en el municipio de Nueva Concepción, el cual posee de las mejores tierras con vocación agrícola en el departamento.
El estudio plantea que según FIDA, a inicios de los noventa unas 823 personas se beneficiaban de las cooperativas de la reforma agraria; y en cambio, “1,628 pequeños propietarios” de forma individual se vieron beneficiados con lotes como parte de dicha
Reforma. Todo indica que, en esos años, de las de 17,912 familias de la zona rural que según FIDA se involucraban en actividades agrícolas, la mayoría de ellas en propiedades muy pequeñas, el 14% había sido beneficiada.
Además, señala que “la mayoría de las tierras transferidas, localizadas en la parte oriental del Departamento, los patrones de tenencia de la tierra previos a la guerra estaban caracterizados por pequeños lotes de tierra de baja calidad (citando a FUNDE 1995, p. 5).
Sin embargo, de acuerdo con el Plan de Manejo de la Subcuenca del Río Nunuapa, Micro Región La Palma (2005), conformada por los municipios de San Ignacio, Citalá y La Palma, en dicha zona “el sistema de tenencia de la tierra en su mayoría es privado, con
extensiones que varían de pequeños a medianos, siendo las actividades agrícolas las que ocupan la menor cantidad de área”. En su mayoría son suelos clase VI, de uso limitado,
no adecuados para el cultivo intensivo, presentando limitaciones severas, pero que permiten su uso agrícola con cultivos permanentes como café, frutales, bosques y pastizales (p. 24).
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De igual manera, el documento plantea que este sector posee múltiples limitantes para desarrollarse de forma innovadora, siendo una de las principales, el escaso “acceso
a créditos, la carencia de información y de asistencia técnica, inadecuado manejo de los recursos naturales”, a lo cual se suma “la inseguridad de la tenencia de la propiedad, [el
deficiente empleo fijo permanente, infraestructura y desarrollo urbanístico de baja calidad], la baja productividad de la tierra y los altos grados de aversión al riesgo”, caracterizada por el miedo a querer invertir en otro tipo de productos de mayor rentabilidad, lo cual pone en riesgo la sobrevivencia de las familias productoras (p. 1). Se estima que las familias productoras en los municipios de La Palma y San Ignacio es de aproximadamente 1175, cuya producción de hortalizas anuales por área es:
Cuadro 16. Cultivos hortícolas anuales por área
Cultivos Extensiones Repollo 500 ha Papa 550 ha Tomate 240 ha Chile 100 ha Cucúrbitas 200 ha
En resumidas cuentas, el Sistema de Adquisición y Adjudicación de la Tierra en el departamento de Chalatenango, al igual que en otras partes de El Salvador, es mediante el “contrato privado el cual transfiere los derechos de propiedad”.