Las cantidades de billetes y monedas que había que producir en apenas tres años eran ingentes y, además, debían simultanearse con otros pedidos que las fábricas tenían pendientes hasta finales de 2001.
Los 15.000 millones de billetes que se habían de imprimir permi- tirían alfombrar 15.000 campos de fútbol, y los 51.000 millones de mo- nedas puestas en fila permitirían rodear la tierra dos veces y media. Estas cifras permiten hacerse una idea del ritmo frenético que las 15 imprentas y cecas tuvieron que imponer a sus cadenas de producción para cumplir con los calendarios de entrega, ajustándose siempre a los niveles de cali- dad exigidos por el BCE.
El proceso completo de elaboración de un billete puede durar casi dos meses (véase gráfico II.2). El primer paso consiste en la fa- bricación del papel, compuesto al 100 % de fibras de algodón, y su pigmentación con el color dominante del billete. Durante esta fase, se incorporan al papel algunos de los elementos de seguridad del futuro billete, como la marca de agua, que se crea dando a la pasta de papel distintos niveles de grosor durante su elaboración, o el hilo de seguri- dad, embebido en él.
Después, el procedimiento más extendido consiste en cortar las bobinas de papel en pliegos, que sirven para imprimir entre 24 y 60 billetes cada uno, dependiendo del tamaño del billete (en algún caso se imprime en bobina). Este papel especial se distribuye después a las fábri- cas de billetes, que lo someten a sucesivos procesos de impresión offset y calcográfica para crear los fondos y los elementos en relieve. A continua- ción, los pliegos pasan por un procedimiento de termoimpresión para incorporar el holograma en los billetes de alta denominación. En los bi- lletes más pequeños, la banda holográfica se añade durante la fabricación del papel.
Ilustración del proceso de producción de los billetes en euros
Gráfico II.2
Tras la impresión térmica, se aplica a cada billete un número de serie exclusivo, compuesto por una letra y once números, y se procede al corte de los pliegos. El último paso es el manipulado y empaquetado de los billetes para facilitar su almacenamiento y distribución. El procedimiento íntegro de elaboración de un billete euro supone un coste medio de unos 9 céntimos, un 50 % más de lo que costaba la fabricación de un billete en pesetas, debido a la incorporación de nuevos elementos de seguridad.
Cada banco central era responsable de la fabricación de los billetes necesarios para el canje en su país. El BCE descartó la opción de una producción centralizada durante el período transitorio, aunque permitía a los BCN alcanzar acuerdos de producción bilaterales o multilaterales en caso necesario. En España, la producción de los 1.924 millones de billetes y casi 7.100 millones de monedas (con un valor aproximado de 68.000 y 1.800 millones de euros, respectivamente) se encargó a la Fábrica Na- cional de Moneda y Timbre (FNMT) casi en su totalidad. La excepción fueron los billetes de 200 y 500 euros, que se compraron a la fábrica de mo- neda de Bélgica, pues la escasa cantidad de unidades que se habían de producir en España (15,4 millones de billetes de 500 € y 12,8 millones de 200 €) no compensaba la inversión en maquinaria que habría tenido que soportar la FNMT. A su vez, la fábrica española vendió a las impren- tas belga y griega papel especial para la producción de billetes de varias denominaciones, además de acuñar monedas de 20 céntimos por encargo del Banco de Grecia.
La producción de monedas en la ceca española se inició en noviem- bre de 1998, y la de billetes, en diciembre del año siguiente. La impresión de billetes euro convivió con la de billetes en pesetas hasta noviembre de 2000 y la de monedas se simultaneó hasta junio de 2001, para asegurar el abastecimiento de efectivo en pesetas hasta el momento de su sustitución por el euro.
A pesar de la coincidencia de ambas producciones durante más de dos años, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre logró cumplir los ob- jetivos de producción marcados (al iniciar la acuñación del euro, el ritmo fabricación había pasado de 6 a 13 millones de piezas diarios). A finales de 1999, ya se había acuñado casi la mitad de las monedas previstas, y en diciembre de 2000 estaban listos el 70 % de las monedas y una cuarta parte de los billetes necesarios (véase evolución de la producción en el
El sistema de producción centralizado a partir de 2002
Una vez sustituidas las monedas nacionales de los doce países de la UEM por el euro, las cantidades de billetes nuevos necesarias para el abastecimiento normal en la zona euro disminuían drásticamente.
Por ello, el Eurosistema acordó a finales de 2001 un cambio sustancial en el procedimiento de emisión de billetes a partir del año 2002. En lugar de que cada banco central se hiciese cargo de la impresión de sus propios billetes, la pro- ducción total se realizaría de forma centralizada en régimen de pool. Este sistema garantizaría la fabricación de los volúmenes necesarios de billetes, facilitando los controles de calidad por parte del BCE.
Así, cada banco central comunicó a finales de 2001 al BCE sus necesidades de billetes, sujetas a revisión trimestral, y su capacidad de producción para el año 2002. A partir de estos datos globales, el BCE elaboró un plan general de produc- ción y repartió el trabajo entre los bancos centrales, de modo que cada uno solo fuese responsable de la elaboración de una o dos denominaciones (en la imprenta que designase). Los billetes serían después redistribuidos entre los doce países de acuerdo con sus peticiones previas.
Inicialmente, el régimen de pool se aplica a la producción de los billetes de 5, 10, 20, 50 y 100 euros (véase desglose por países en el cuadro adjunto). Puesto que la demanda de billetes de 200 y 500 es menor y puede satisfacerse con el stock de reserva durante el año 2002, el Consejo de Gobierno del BCE acordará de for- ma separada las cantidades que se han de producir de estas dos denominaciones cuando surja la necesidad.
Producción centralizada de billetes euro en 2002
Denominación Cantidad (m. de billetes) Valor (m. €) BCN encargado de la producción
5 € 1.131 5.655 Francia, Países Bajos, Austria, Portugal 10 € 1.045 10.450 Alemania, Grecia, Irlanda
20 € 1.555 31.100 España, Francia, Italia, Finlandia 50 € 742 37.100 Bélgica, España, Países Bajos 100 € 307 30.700 Italia, Luxemburgo TOTAL 4.780 115.005
Fuente: BCE.
En el caso de las monedas, la acuñación continuará realizándose de forma descentralizada en las cecas nacionales. Aunque el BCE aprobará anualmente el volumen total de monedas que se han de producir, basándose en las estimaciones que le comuniquen los bancos centrales, cada país tendrá libertad para decidir su distribución por denominaciones. Para el año 2002, el BCE comunicó que el importe total de las monedas que se habían de acuñar en la zona euro ascendería a 20.674 millones de euros, 1.757,5 de ellos en España.
gráfico II.3). Tras la impresión del último billete en pesetas, la FNMT aumentó su producción, hasta una media de 150 millones de billetes al mes, y a mediados de octubre había completado la impresión de los 1.675 millones de billetes del stock inicial, más 100 millones de la reserva. El resto de las reservas de seguridad estaban terminadas antes del 31 de diciembre de 2001.
El coste total de producción de las cantidades iniciales de billetes supuso unos 210 millones de euros, y el de las monedas, algo más de 280 millones.