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El primer hallazgo fue un cántaro atípico al estilo Mochica, colocado en la esquina Sur-Este de la cámara funeraria, inmediatamente encontramos en el centro de la cámara objetos metálicos, confirmando que la tumba estaba intacta. Una placa de cobre dorado recortada en forma de “V”, fue colocada sobre el fardo de esteras como último testimonio de la importancia de este noble 1, remitiéndonos a uno de los personajes más importantes representado en la iconografía Mochica, conocido como el personaje “D”.

Una vez retirados los adobes dentro de la tumba, y limpiado el relleno de arena que cubría su contenido, encontramos que el personaje principal estaba cubierto completamente por grandes ornamentos metálicos oxidados por el paso del tiempo, una máscara funeraria de cobre dorado con ojos de concha indicaba la ubicación del cráneo y la colocación del cuerpo en la clásica orientación de los entierros Mochica, con la cabeza al sur y los pies al norte. A este nivel aparecieron tres hermosas botellas Mochica, la primera representando un personaje sentado en actitud reflexiva, la segunda corresponde a un noble sentado sobre su trono y finalmente una vasija sin decoración alguna, pero compuesta por dos piezas. A la derecha del entierro principal la osamenta de un hombre joven, fue colocada junto a la pared este de la cámara, un ceramio representando un felino se encontró a la altura de su hombro izquierdo y otro ceramio representando un zapallo a los pies. En las esquinas Sureste y Suroeste de la cámara descubrimos huesos de camélidos; así como el esqueleto entero de una llama colocada a los pies del personaje, claramente son ofrendas para ser consumidas en la otra vida.

Mientras limpiábamos la arena adherida a los ornamentos del Señor enterrado, se iban definiendo impresionantes diademas, coronas, escudos y numerosas placas de metálicas que componían una túnica ritual; todos estos ornamentos fueron confeccionados en cobre dorado. Desde la aparición de los primeros objetos, contamos con la participación de un conservador del Museo Tumbas Reales de Sipán.

Retiramos con sumo cuidado los primeros ornamentos, que fueron consolidados in situ y embalados para su traslado al laboratorio del Museo Tumbas Reales de Sipán donde actualmente son tratados para asegurar su conservación. Entre estos ornamentos tenemos

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varias diademas en forma de “V”, con la representación central del rostro hierático de un personaje adornado con orejeras, tocado y collar de cabezas de búho.

Bajo la máscara funeraria -para nuestra sorpresa- encontramos una segunda máscara con ligeras diferencias de la primera, ambas aparentan pertenecer a dos labores artesanales diferentes. Recuperamos también un tocado en miniatura, algunas coronas compuestas por cintas y plumas metálicas de impresionante calidad artística y tecnológica.

En otra capa de ornamentos, descubrimos un magnifico collar de cuentas lenticulares de plata, confeccionadas mediante dos tapas, llevando la representación frontal de una deidad coronada y flanqueada por serpientes. Esta imagen como otras de la misma tumba presenta notable similitud con imágenes encontradas en las tumbas de Sipán, hecho que demostraría la estrecha relación que debió existir entre estos dos centros de la época Mochica.Nuevos ornamentos aparecieron en los días sucesivos, un par de orejeras de plata con colgajos, dos pectorales de placas en concha, un collar compuesto por pequeñas tallas de concha y resina, además de brazaletes y dos pectorales de cuentas de spondylus, así como 6 narigueras y dos pequeñas representaciones del ser mítico Ai-apaec.

Una vez retirada la segunda máscara funeraria, nos encontramos frente al cráneo del personaje en cuya boca habían sido colocados 4 discos de metal en bruto, dos de cobre y dos de plata, que indicaría su rango en el tránsito al mundo de los muertos. Bajo los pectorales descubrimos la osamenta completa del personaje, que sostenía en ambas manos representaciones reiterativas de manos confeccionadas en láminas de cobre. Después de estabilizar los huesos, procedimos a retirar respetuosamente los restos de este importante personaje Mochica. Por debajo el antebrazo derecho encontramos una gran sonajera fabricada en cobre, al igual que muchas otras piezas de esta tumba resulta novedosa y única para el actual registro arqueológico.Sosteniendo el cuerpo del personaje se encontraban 6 porras metálicas desarmadas y sujetas por cordones de algodón trenzado, que aparentaban componer una gran tarima. Por debajo de este último nivel encontramos a la derecha del entierro principal un segundo acompañante enterrado dentro de un ataúd de caña, se trataba una mujer joven, que portaba una nariguera y una corona calada de cobre con imágenes de danzantes. Dentro del mismo ataúd encontramos restos de llama colocados como ofrendas. Exactamente bajo el cuerpo del Señor hallamos otro ataúd conteniendo el cuerpo de un hombre adulto colocado de espaldas al personaje, solo portaba algunas láminas de cobre en las manos y boca.

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Todos los objetos recuperados, están por el momento resguardados en las instalaciones del Museo Tumbas Reales de Sipán, donde reciben el tratamiento de conservación y restauración para su pronta exposición a la comunidad Lambayecana, esperando que a corto plazo puedan ser trasladados al futuro Museo de Sitio de Ucupe, en cuya gestión se han comprometido el Museo Tumbas Reales Sipán, El Proyecto Especial Naylamp, el INC y la municipalidad de Lagunas Mocupe.

Como se discutió antes, la arqueología de los valles de Jequetepeque, Lambayeque y Piura era casi desconocida cuando Larco realizaba sus estudios. No cuestionamos la validez de la secuencia de Larco, sino su ámbito de aplicación. No es de extrañar que los investigadores que trabajan en los valles de Jequetepeque, Zaña, Lambayeque y Piura consideren que la secuencia es de difícil aplicación a sus materiales. Esto nos lleva a concluir que es necesario construir una secuencia cerámica alternativa para estas regiones. Esta secuencia deberá ser compatibilizada con las cinco fases de Larco a fin de permitirnos comparar los desarrollos de las diversas regiones.

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CAPÍTULO X

Quien visite el "Museo Tumbas Reales de Sipán" encontrará la presencia categórica de un edificio inspirado en los antiguos santuarios piramidales Mochicas. Subiendo por una larga rampa que impone un tránsito ceremonial, ingresará al mundo de los Mochicas precedido por una impactante proyección animada que reconstruye el desfile del "Señor de Sipán" y su séquito hace 1700 años.

En el tercer piso, podrá conocer los aspectos más importantes de esta cultura, su territorio, evolución, organización social, agricultura y los productos vegetales cultivados, la metalurgia, sus monumentos más importantes, así como la presentación general del Santuario de Sipán. Un segundo tema es el mundo espiritual de los Mochicas, sus dioses y conceptos de vida desde el engendramiento hasta la muerte, así como su cosmovisión del universo concebida en tres mundos.

Bajando al segundo piso, después de una didáctica introducción sobre las excavaciones, se presenta paso a paso el descubrimiento de la tumba del "Señor de Sipán", desde los depósitos de ofrendas, el hallazgo del guardián de la tumba hasta la develación de la cámara funeraria con su extraordinario contenido. Las maravillosas joyas reales y emblemas de mando se exponen en espacios propios con una iluminación puntual, para brindar la sensación que los ornamentos flotan en el espacio bajo la atmósfera dramática de ambientes a semi-penumbra. El centro del nivel está ocupado por una reproducción exacta de la cámara funeraria con el ataúd del "Señor de Sipán", ofrendas y acompañantes, tal como fuera al momento de su descubrimiento. Viene después un ambiente para la tumba del sacerdote y sus ornamentos. Bajando al primer piso se encuentra un espacio a desnivel, respetuosamente ambientado para el reposo definitivo de los restos óseos originales del "Señor de Sipán", que evidencian el carácter de Museo- Mausoleo, destinado a los Gobernantes Mochicas, esencia de nuestra identidad regional. Al centro de la sala, el visitante tendrá al nivel de sus ojos el contenido de la Cámara Funeraria que apreció anteriormente desde el segundo piso. Otra sección está destinada a tumbas de diferentes épocas y jerarquías como jefes militares o asistentes religiosos que formaban parte de la elite Mochica.

El espacio de mayor amplitud está destinado a la tumba del "Viejo Señor de Sipán", el gobernante más antiguo descubierto, cuyos ornamentos y emblemas resultan de similar suntuosidad y calidad al primer "Señor" descubierto de quien sería su antecesor en unas dos generaciones. Desde su develación nos sorprendió la complejidad y simbolismo de cada una de las joyas y ornamentos reales como el impresionante collar de diez representaciones de arañas en oro o la exquisitez de la nariguera de oro y plata que representaría su imagen miniaturista con un impresionante tocado en forma de búho con las alas desplegadas. Las imágenes

EL MUSEO TUMBAS REALES Y

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