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Cultural Components of the Leadership Development Program

DEVELOPMENT PROGRAM)

El polvo de madera es una mezcla compleja compuesta fundamentalmente de celulosa, hemicelulosas y lugnina. La concentración del polvo respirable, según un estudio realizado por la National Institute for Ocupational Safety and Health (NIOSH) en Estados Unidos, fue de 7,4 mg/m3. Por su parte, otro estudio

realizado en Chile reveló que la concentración de polvo respirable fue de 7mg/m3

en 6 horas de exposición (Alarcón. 2012). Como se ha mencionado anteriormente, según el tipo de madera del que provengan, el polvo de madera genera diversos efectos la salud los humanos y, sobre todo, de aquellos que se expongan continuamente a este agente.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) somete a los posibles riesgos a pruebas científicas. De esta manera los clasifica en 5 niveles; pero, no define el nivel de daño en los seres humanos. El Grupo 1 se

75 define como cancerígeno para los seres humanos y reconoce 107 agentes, el Grupo 2 se subdivide en A y B, el Grupo 2A se define como probablemente cancerígeno y reconoce 58 agentes. El Grupo 2B se define como posiblemente cancerígeno y reconoce 249 agentes. El Grupo 3 no se clasifica, es decir, que las evidencias basadas en la información científica disponible, no pueden clasificarlo. Este grupo reconoce 512 agentes.

Por último, el Grupo 4 se define como probablemente no cancerígeno. Esto quiere decir que, hasta el momento el agente evaluado no está asociado con ningún tipo de cáncer que pueda presentarse en seres humanos. A este grupo, se le atribuye un único agente(Partanen, T., Monge, P., & Wesseling, C. 2009). Hechas las especificaciones anteriores, el polvo de madera es considerado como un agente químico dañino para la salud, siendo incluido en el Grupo 1 de la IARC según la exposición al polvo de cierto tipo de madera.

a. Tipos de madera

La madera está compuesta por las fibras de celulosa de los troncos de los árboles en los cuales está contenida. Si atendemos a su dureza, es decir, la resistencia que opone la madera al ser atravesada, este material se puede clasificar en maderas duras y maderas blandas (Centro tecnológico del Mármol y la Piedra. 2010).

Maderas duras

Las maderas duras provienen de los árboles que se caracterizan por tener un periodo de crecimiento lento, generalmente provienen de árboles caducifolios, es decir, de árboles que cambian sus hojas conforme a la estación del año, por

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ende, la densidad de este tipo de madera es mayor. Sin embargo, el modo de crecimiento de estos árboles hace que sean escasos en la naturaleza, por lo tanto, provoca que las maderas que generan sean altamente valorizadas.

Maderas blandas

Al contrario de las maderas duras, las maderas blandas provienen de árboles coníferos, cuyo crecimiento no requiere muchos años de madurez, esto causa que el tiempo de vida de las maderas blandas sea más corta. El trabajar con este material es más sencillo debido a que su transformación y manipulación es más fácil. Sin embargo, cuando son tratadas, las maderas blandas producen más astillas. Además, el característico veteado de este tipo de maderas suele quitarle lo atractivo, por lo cual requiere de tratamientos adicionales como el pintado, barnizado o teñido.

b. Fuentes de emisión de polvo de madera

Las fuentes de emisión —reconocidas por el Centro Tecnológico del Mármol y la Piedra— serán tan diversas como los procesos productivos en los cuales se procesa la madera. Entre ellos, se encuentra: la recepción de tableros, la cual puede generar polvo al cuando los tablones o troncos hagan fricción, el almacenaje en donde la fricción del material puede liberar el polvo de madera que reposa en la superficie. También se incluyen procesos de corte en los cuales se hace el uso de diversas máquinas, actividades de chapeado, lijado y rectificado, el mecanizado, la talla, el montaje —la emisión dependerá del método de montaje empleado.

Sólo el aserrado de madera genera residuos en casi todas sus etapas de proceso, generando residuos líquidos, sólidos y emisiones a la atmósfera, como

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ruido generado por maquinaria de corte, fresado y cepillado. Además del ruido, el operario de la maquinaria recibe las vibraciones de los motores que se utilizan. Estas vibraciones se dividen en vibraciones mano —brazo y vibraciones globales de todo el cuerpo. Usualmente estas vibraciones causan traumatismos en la columna vertebral, dolor abdominal y digestivos, problemas de equilibrio, dolor de cabeza y transtornos visuales (Gonzales J. 2014 & UBA. 2011).

c. La exposición al polvo de madera

En un estudio publicado en el 2004 en España, se analizaron estadísticas nacionales de la población económicamente activa, empresas, mediciones nacionales de la exposición laboral y opiniones de expertos para obtener en una primera fase estimaciones sobre la exposición a diversos tipos de madera. Las variables se contabilizaron según la clase industrial y el nivel de exposición. Se contaron 433 mil trabajadores expuestos al polvo de madera, este número equivaldría al 2,7% del total de la población en España que cuenta con un empleo. Este número total, se dividiría según la clase de exposición industrial.

Esto daría como resultado 180 mil trabajadores expuestos en la industria de la construcción, 88 mil en la industria inmobiliaria, 43 mil en la industria de la carpintería ligada a la construcción, 12 mil trabajadores expuestos en la industria de la silvicultura, 9 mil trabajadores expuestos en los aserraderos. Además, otros 9 mil en la industria de los tableros de madera, 12 mil en la fabricación de otros productos de madera, 8 mil en la fabricación de contenedores de madera y por último, mil trabajadores expuestos al polvo de madera. Estos dedicados a la construcción de naves acuáticas. A esto se le suma los trabajadores expuestos en otras industrias que incluían carpinteros, ebanistas, entre otros, los cuales se

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calcula eran un total de 70 mil. Este estudio aclara que la exposición al polvo de madera no es exclusiva de la industria maderera, sino que también se produce en las “industrias no madereras” (De Vicente, M. et al. 2004).

La clase de polvo de madera al que se está expuesto va a dictar el tipo de tratamiento preventivo, ya que los efectos en la salud de los trabajadores expuestos a este agente van a ser diversos en función a la naturaleza de cada madera. Los conglomerados de madera son un caso aparte ya que en su composición podemos encontrar mezclados los tipos de madera mencionados anteriormente. Además, se debe tener en cuenta el tipo de adhesivo empleado en su fabricación, el tamaño de sus partículas y de la distribución de las mismas por todo el tablero. Aunque en general, se componen de virutas de maderas blandas por la facilidad su fácil manipulación (Centro tecnológico del Mármol y la Piedra. 2010).

d. Enfermedades según la procedencia de la madera

El mecanismo patogénico varía según la especie en cuestión. Encontramos dos grupos. El primero, es el mecanismo no inmunológico, dentro del cual se encuentran los iriitantes (cedro rojo, makore y otras maderas tropicales), tóxica o alcaloides (mansonia, limba, entre otras) y carcirógeno (okume, sipo, khaya, mansonia. El segundo grupo es el mecanismo inmunológico; se subdivide en tres clases, las cuales son: Tipo I (samba, relacionada con RCJ, asma, urticaria de contacto), Tipo III (neumotitis de hipersensibilidad, relacionada con el arce,

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ramín, mahogany), Tipo IV (dermatitis de contacto, causada por maderas como pao ferro, teka) (Sansosti, A. 2009).

Rinitis aguda y urticaria de contacto son los síntomas iniciales que produce la samba (triplochiton scleroxylon). Otros síntomas que se pueden presentar después de la exposición al polvo de esta madera son la tos persistente sin clara disnea, tos y disnea con esfuerzo, disnea con sibilancias. Los síntomas mencionados con anterioridad inician a las pocas horas de empezar algún tipo de trabajo con esta madera y se intensifican a medida que las horas avanzan. Se ha registrado casos donde la madera de iroko (Chlorophrora excelsa) se encuentra relacionada al asma ocupacional. El inhalar el polvo de madera de iroko puede producir disfonía y estridor respiratorio (Sansosti, A. 2009).

Por otro lado, se han asociado algunos tipos de maderas con el carcinoma nasofaríngeo, como el robe y la Haya. Estos son tipos de madera que contienen sustancias genotóxicas; que sumados a los tintes, conservantes y pinturas con efectos genotóxicos que manejan en la industria aumentan el índice de daño hacia la persona que trabaja en estas condiciones. La exposición al polvo de maderas duras como la haya, el roble y la caoba en niveles altos, se ha relacionado significativamente con enfermedades como cáncer sinonasal. El polvo de estos tipos de madera puede ser categorizado en el Grupo 1 según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) (Toscani, D. 2007).

e. Enfermedades relacionadas al polvo de madera

Como se mencionó anteriormente, el polvo de madera se considera un agente dañino para la salud humana, afectando principalmente a los trabajadores de la industria de la madera que —de acuerdo a la clase de labor que realicen— se

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enfrentan a una exposición constante. En otras palabras, no todos los trabajadores vinculados a la industria de la madera se ven afectados. Según el tamaño y el tipo de madera del que proviene, la inhalación del polvo de madera puede producir una amplia variedad de enfermedades además de causar efectos neumoconióticos que dificultan la respiración de los trabajadores. El polvo de madera, específicamente el proveniente de maderas duras es reconocido como cancerígeno.

Entre las enfermedades respiratorias que se le atribuyen a al polvo de madera, podemos encontrar a la sinusitis, asma ocupacional, enfermedades infecciosas, irritación, rinitis, bronquitis. También se le suma problemas dérmicos como la dermatitis, urticaria y eczemas (Gómez, M. et al. 2008). A su vez, relaciona el polvo de madera con enfermedades como el asma, angiodemas, alveolitis alérgica extrínseca, y sobre todo, el cáncer en el sistema respiratorio superior (Toscani D. (2007).

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