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The Development of the Shari’ah

Quest for Autonomy

4.1 The Development of the Shari’ah

En 1969 se publicó The Left Hand of Darkness de Ursula Le Guin, quien se ha destacado no sólo por sus obras de poesía y prosa, sino también por ser partícipe y triunfadora en la literatura de Ciencia Ficción en una época en la que en este género se aventuraban exclusivamente los hombres. Esta novela fue, entonces, la primera y más destacada de sus escritos de ciencia ficción. En ella exploraremos una sociedad que existe sin prejuicios sexuales.

The Left Hand of Darkness es, pues, una novela que plantea muchas preguntas provocativas y controversiales para nuestra sociedad; no obstante, es una lectura notable que ha allanado el camino para muchas exploraciones sobre el género en la literatura.

Esta obra surgió en los años sesenta y revitalizó el género en el contexto de un nuevo movimiento en la ciencia ficción, La Nueva Ola, que fue una respuesta británica a la ciencia ficción americana. En ese período, Le Guin publicó Rocannon’s World (1966), Planet of Exile (1966) y City of Illusions, que propiciaron la creación de sus libros de ciclos de Hainish, entre ellos: The Left Hand of Darkness (1969) y The Dispossessed. Junto con el Premio Nébula (1969) y el Premio Hugo (1970) The Left Hand of Darkness se publicó en el apogeo del discurso feminista de la segunda ola en los años setenta y encarnó muchas de las problemáticas planteadas por activistas feministas del tiempo, aunque Le Guin admite su “tardío despertar”.

La ciencia ficción cambió en los años sesenta. Sea cual fuere la causa y el nombre (Nueva Ola, por ejemplo), hubo un movimiento hacia las formas experimentales y un cambio de la ciencia ficción “dura” (centrada en las ciencias duras como la física, la química, etc.) hacia la llamada ciencia ficción "blanda" que se centra más en la sociología y la psicología. Fue una transformación

muy necesaria; sin embargo, a pesar de su supuesta mirada hacia adelante, la ciencia ficción se apartó de explorar a profundidad temáticas como el género, eligiendo, en cambio, reforzar los estereotipos tradicionales.

A finales de la década de los sesenta, varias mujeres incorporaron ideas feministas en su trabajo, centrándose más en el género y la sociedad. En 1969, Joanna Russ había publicado Picnic on Paradise, la historia de una soldado endurecida y atrapada en una civilización semiutópica; Alice Sheldon acababa de empezar a escribir ciencia ficción bajo el pseudónimo masculino de James Tiptree Jr., ya que, a su parecer, pasaría de una manera más desapercibida en el mundo literario. Estas escritoras fueron reconocidas por romper las barreras entre la percepción de una

literatura exclusivamente masculina o femenina. Fue en esta fértil atmósfera que La mano

izquierda de la oscuridad, su traducción al español, de Le Guin fue publicada.

The Left Hand of Darkness comienza con la llegada de Genly Ai, un agente del Ecumen, una liga de 83 planetas cuyo objetivo es servir como “pegamento” intergaláctico, conectando diferentes mundos para asegurar el comercio del conocimiento, la información y los bienes culturales y científicos, al planeta Gueden (también llamado Invierno), el posible 84° planeta. Genly Ai, como Enviado, está allí para reunirse con los funcionarios del país de Karhide, para convencerlos de unirse al Ecumen. Allí conoce a Therem Harth rem ir Estraven, primer ministro de Karhide, y sus destinos empiezan a entrelazarse.

Es necesario aclarar que los guedenianos son seres andróginos, ni varones ni mujeres. Este aspecto hace que toda su cultura sea distinta a cualquiera que Ai haya encontrado, lo que significa que navegar por sus costumbres políticas y sociales no es, precisamente, un asunto fácil para él. Luego está Estraven, el primer ministro del país Karhide y el tipo que da fe de Ai ante el rey del país, Argaven. Posterior a esto, Ai recibe una citación del Rey Argaven el mismo día que Estraven

huye por traición. Afortunadamente, el Rey Argaven no culpa a Ai por los errores de Estraven, aunque esto no signifique que vaya a unirse al Ecumen. Así que Ai se dirige a la fortaleza de Karhide y se une con Faxe, el gran Profeta. Ai le pide a Faxe que profetice si el planeta Gueden se unirá al Ecumen en cinco años. Faxe responde de manera afirmativa, así que Ai decide continuar con su misión, pero esta vez, en un país diferente, Orgoreyn.

Sin embargo, Genly vuelve a tropezar en su navegación política, y esta vez termina en una prisión de Orgoreyn donde mantiene frío y hambriento. Sólo escapa por la intervención de Estraven. Juntos inician su huida, aunque deben realizarla cruzando el Gobrin, una zona extremadamente peligrosa e inhóspita del planeta cubierto con hielo. Genly y Estraven deben trabajar juntos para atravesar este desierto helado y regresar a Karhide. En esta travesía, Genly se da cuenta de que ha malinterpretado a Estraven, y a los guedenianos. Cualquiera que sea la debilidad que Genly les atribuyera, se da cuenta de que la verdadera debilidad residía en sus propias percepciones.

Apenas lograron sobrevivir a la caminata hasta la frontera Orgoreyn/Kahride. Allí, Genly Ai señala que su nave está pronta a bajar, probando, de una vez por todas, la veracidad de su historia. Al mismo tiempo, Estraven es traicionado por un amigo y es asesinado mientras trataba de escapar de regreso a Orgoreyn.

The Left Hand of Darkness es, entonces, la descripción de un viaje de la ignorancia a la comprensión a través de la empatía, donde la androginia es al principio extraña y perturbadora, misteriosa, pero termina siendo familiar y, sencillamente, humana.

Dos cualidades muy particulares distinguen a Gueden. Primero, es un planeta que está en medio de una Era de Hielo; segundo, que el guedeniano es normalmente andrógino y asexual.

Unos pocos días al mes, cada guedeniano entra en un estado conocido como kémmer, similar al estro, época de celo en la cual los mamíferos están más receptivos sexualmente. Cuando se encuentra en kemmer, un guedeniano es superado por un impulso abrumador de aparearse y, según su pareja sexual, asumirá un sexo, ya sea hombre o mujer. El mismo individuo podría ser padre o madre durante el transcurso de varios kemmerings. “El ciclo sexual tiene una duración de 26 a 28 días (se habla generalmente de 26 días, aproximándolo al ciclo lunar). Durante 21 o 22 días el individuo es sómer, sexualmente inactivo, latente.” (Le Guin, 1969, p.56). Por lo tanto, el género en Geden es “provisional, temporal y arbitrario. (Call, 2017, p.92).

Aunque Genly tiene dificultades para comprender el gedeniano y su sexualidad (defiriendo al pronombre "él" para referirse a todos ellos), el gedeniano también considera a Genly como extraño, incluso un pervertido. Para ellos, él está en un perpetuo estado de kémmer.

Como resultado de su falta de género, los gedenianos tienen una historia muy diferente a la que podríamos estar familiarizados. No tienen historia de guerra, por ejemplo. Por supuesto que tienen alguna idea de conflicto, Karhide está luchando con su región vecina Orgoreyn por territorio.

Otro aspecto que a Genly le cuesta asumir es el Shifgredor, la forma sutil con la que los gedenianos se relacionan entre sí en lo que respecta al honor, es decir, el prestigio, la imagen, la posición, la relación de orgullo, el intraducible y soberano principio de autoridad social que domina en Karhide y en todas las civilizaciones de Geden. Estraven, que apoya unirse a la Ecumen, trata de ayudar a Genly, pero debido al shifgredor es demasiado sutil, ya que no quiere insultar a Genly, y Genly siente que Estraven puede incluso estar trabajando en su contra. Luego, este último cae presa de la política de Karhide y es exiliado. Viaja a Orgoreyn, una nación que se asemeja a la

Rusia soviética durante la Guerra Fría, ahí es enviado a los campos de trabajo hasta que los políticos de la región lo sacan.

Retomando la idea de que el gedeniano no es ni hombre ni mujer, The Left Hand of

Darkness debe ser alabada por su análisis de género, usando al gedeniano para alterar nuestras nociones de feminidad y masculinidad. Le Guin examina esto tanto dentro de la sociedad gedeniana como fuera de ella, a través de las percepciones de Genly Ai. Ahora bien, esta novela toma la forma de un experimento del pensamiento: ¿cómo sería la sociedad si los seres humanos fueran en gran parte asexuales? Le Guin postula que no habría guerra, por ejemplo. También, basándose en la fisiología del gedeniano y el fuerte impulso de aparearse en kémmer, el incesto es tolerado, aunque no como un vínculo a largo plazo. Además, se podría decir que las costumbres de shifgredor crecen a partir de la falta de manipulación y estratificación sexual. Esta es la vista desde el exterior, mirando al gedeniano desde la distancia, siguiendo el experimento mental.

Pero Genly Ai nos da la vista desde el interior, tomando el lugar del lector. Él es de la Tierra, es parte de una sociedad con concepto de género y en gran parte del libro, el pueblo de Geden le causa inmensas dificultades de comprensión. Él lucha por relacionarse con el gedeniano y, peor aún, concede valor a sus características de género percibidas, asignando debilidad a la feminidad. Es sólo al final del libro que este personaje ha llegado a conocer y entender a Estraven, siendo capaz de escapar de su visión limitada y llegar a ver Estraven no como mitad masculino, mitad femenina o como un asexual, sino como un ser humano. El viaje de Genly lo libera de sus propias limitaciones. Tanto así, que cuando aparecen otros agentes del Ecumen, está casi disgustado por su sexualidad.

Y entonces vi de nuevo, y para siempre, lo que siempre había temido ver, y que siempre había evitado ver: que él era una mujer tanto como un hombre. Toda necesidad de

explicarse los orígenes de ese miedo desapareció con el miedo mismo; y al fin no quedó en mí otra cosa que haber aceptado a Estraven tal como era. Hasta entonces yo lo había rechazado, había rehusado reconocerlo. (Le Guin, 1969, p.150).

Como hemos mencionado anteriormente, el libro está ambientado en un planeta donde los habitantes andróginos no tienen categorías como “hombre” o “mujer”, en el cual se llama a cada personaje por pronombres masculinos por defecto. Esta decisión fue controvertida entre algunos críticos. Le Guin en su obra Is Gender Necessary? (1976) expresa “elimino el género, para descubrir lo que queda. Lo que quedara sería, presumiblemente, simplemente humano” (p.160).

Los críticos masculinos elogiaron el libro. Harold Bloom, por ejemplo, lo incluyó en The Western Canon como uno de los libros que ha dejado marcas indelebles en la cultura literaria occidental. La cultura que rodeaba la literatura de la ciencia ficción era sobrecogedoramente masculina en ese entonces. En 1969, The Left Hand of Darkness ganó los premios Hugo y Nébula a la mejor novela de ciencia ficción. Aunque algunas mujeres, en su mayoría feministas, estaban consternadas por la manera en que el libro trataba el género.

Asimismo, la trama de The Left Hand of Darkness revela sus complejidades de género a través de la ciencia ficción. Es decir, cada vez que una novela se refiere al feminismo, la sexualidad o el género, inevitablemente, hay cierto nivel de controversia, y esta obra no es la excepción, ya que provoca un discurso en torno a sus opciones narrativas, incluido el uso de él como pronombre neutro de género, y los roles que su raza andrógina, los gedenianos, asume en su sociedad. Le Guin fue criticada, entonces, por su elección de usar un pronombre masculino como término general para referirse a los habitantes andróginos.

Se postuló por los críticos y otros escritores que el pronombre de género era indicativo del estado de los papeles de género en la novela, ya que la mayoría de los personajes que se habían presentado como andróginos estaban en gran medida involucrados únicamente en comportamientos o roles “masculinos” (Tillack, 2011). Le Guin se defendió de esta acusación, pero, más tarde, admitiría que ella podría haber empujado los límites que rodean su discurso de género mucho más lejos.

No obstante, esto crea oportunidades interesantes para mostrar cómo los personajes perciben el género. Esto es, principal y particularmente, notorio en los pensamientos o la perspectiva del Enviado Genly Ai, que tiene problemas para separar los roles de los personajes y sus respectivos comportamientos. La noción de una raza de personas sin sexo o género determinados durante las nueve décimas del mes es totalmente ajena a Ai, quien lucha, a lo largo de la novela, por llegar a un acuerdo con el distanciamiento de su concepto de género en los roles sociales. “Mi ama de llaves, un hombre voluble, arregló mi viaje al Este.” (Le Guin, 1969, p.30). Ai ve, claramente, la profesión de “ama de llaves” como una ocupación femenina, lo que plantea interesantes preguntas sobre cómo, en nuestra sociedad, nosotros mismos le ponemos género a las profesiones, e incluso, a las posiciones sociales.

Por otra parte, The Left Hand of Darkness lleva, a su modo, su propia letra escarlata, ya que, como lo afirmó el periódico británico The Guardian en el 2011, en una de sus reseñas, al amor propuesto en esta obra, ni siquiera se le asigna género, es un momento de conexión que trasciende el tiempo para formar el centro de una vida: “Estamos dentro, los dos, protegidos, descansando, en el centro de todas las cosas. Afuera, como siempre, se extiende la oscuridad, el frío, la soledad de la muerte.” (Le Guin, 1969, p.146)

La autora estadounidense no sentimentaliza, ni siquiera consuma este sentimiento, no está inflado, como suele ocurrir en las historias de amor, porque busca resaltar los temas de sociedad y medio ambiente. Al amor le da su peso individual. Por ejemplo, en el siguiente fragmento relacionado con la huida de Genly y Estraven cruzando el Grobi, Genly reflexiona:

“No trato de decir que fui feliz en esas semanas en que arrastramos el trineo por una capa de hielo, en pleno invierno.” Escribe Genly. “Yo tenía hambre, y me sentía agotado, y ansioso a menudo y todo empeoraba con el paso de los días. No era feliz entonces. La felicidad depende de algún modo de la razón, y sólo se gana con el auxilio de la razón. Lo que se me dio entonces fue eso que no se gana y no se conserva, y a veces ni siquiera se reconoce en el momento: alegría”. (Le Guin, 1969, p.146).

Muchos escritores feministas argumentaron que este experimento literario del pensamiento de Le Guin fracasó, en el sentido de que ella sólo reiteró los valores patriarcales (Barr, 1993, p.113). Sin embargo, un elemento en la novela proporciona el terreno más fértil para examinar esa suposición: la subversión del género a través de la Androginia.

Así pues, la androginia de los gedenianos en The Left Hand of Darkness es más que una simple herramienta de la ciencia ficción. Es un tropo que actúa como un vehículo para la retórica de Le Guin sobre los roles de género. Le Guin intenta que el lector se identifique con una forma ideal de Androginia, a través de la cual argumenta que muchos de los problemas de la existencia humana, desde la violación y la guerra hasta el pensamiento dualista y el sexismo, son productos de los roles de género. La novela muestra, específicamente, algunos de los problemas sociales generados por el predominio de los roles de género masculinos, mostrando que estas dificultades no existen en un mundo andrógino.

La novela sugiere que, puesto que tales complicaciones están ausentes en un mundo andrógino, entonces podríamos acabar con ellos al esforzarnos en reducir las distinciones de género en el mundo real. Mientras que el género es el objetivo primario del dispositivo retórico de la androginia, la novela también deconstruye muchas otras barreras, principalmente las fronteras nacionales y las barreras entre familiares y ajenos, que, al igual que el género, implican relaciones de poder. Además, aunque la novela cuestiona las barreras y los límites de la oposición, reconoce la importancia de la diferencia.

En The Left Hand of Darkness, Ursula Le Guin aprovecha el potencial de la ciencia ficción como literatura del “¿qué pasaría si…?”, representando un mundo en el que el andrógino es un hecho de la vida, donde “hombre” y “mujer” se unen en la encarnación de una armonía yin-yang. La androginia sirve como un vehículo para explorar los roles sexuales, los estereotipos y examinar si existe una capa de “ser humano” debajo de las capas socialmente construidas de feminidad y masculinidad, que sirven como herramientas opresivas, en gran parte, para las mujeres. La propia Le Guin escribió en su ensayo “Is Gender Necessary?” (1976) que consideraba su libro como un “experimento”, que eliminaría el espectáculo de género y definiría el área que es compartida tanto por hombres como por mujeres.” (p.10).

Antes de continuar examinando las consecuencias sociales de tal androginia, se requiere, nuevamente, una mirada más cercana a la categoría de género. Tal y como lo afirma Butler, el género se construye en torno a ciertas nociones culturales o comportamientos “propios” y contratos sociales. Es un producto cultural, un conjunto de ideas que son apropiadas por los individuos a través de la “formación” cultural reforzada por los medios de comunicación, las estructuras políticas, la industria de la moda, etc. Estos conjuntos de ideas definen lo que debería ser masculino o femenino. Al considerar el género como un fenómeno cultural, Le Guin cuestiona este concepto

en la sociedad basado en el determinismo biológico, deconstruye la “naturaleza” y despoja las capas de la feminidad y la masculinidad para ver lo que se esconde debajo de ellas.

Ahora bien, para los gedenianos, el género no es “una categoría absoluta, sino algo que debe ser visto como flexible y fluido” (Call, 2007, p.92). Esta maleabilidad en el experimento de Le Guin desemboca en una plétora de ramificaciones sociales y culturales. En primer lugar, ya que no hay sexo fijo, tampoco hay roles de género fijos. Uno puede ser madre y padre en diferentes periodos de su vida, lo que significa que el tener y criar a los niños es una responsabilidad compartida y no sólo le corresponde a la mujer. “No se establece ningún hábito fisiológico, y la madre de varios niños puede ser el padre de otros.” (Le Guin, 1969, p.91).

En un momento, Genly tiene dificultades para comprender esta extensión de la androginia de Geden: “Era tan femenino en el aspecto y las maneras que una vez le pregunté cuántos hijos tenía. Puso mala cara. Nunca había dado a luz. Pero había sido progenitor de cuatro.” (Le Guin, 1969, p.30).

Además, la ausencia de un género fijo hace obsoletas otras implicaciones psicológicas en la crianza de un infante: “un niño no tiene relación psico-sexual con su madre y su padre. No hay un mito de Edipo en Geden.” (Le Guin, p.94). El complejo de Edipo es estructuralmente imposible porque carece de su condición más básica: la ley del padre. Teniendo en cuenta, por un breve momento, la teoría freudiana del asesinato del padre primitivo y la prohibición del incesto que se encuentra en el mismo fundamento del complejo de Edipo, es fácil ver cómo en Geden, tal cosa nunca llegaría a existir.

Por otro lado, el ciclo sexual de kémer y sómer se conceptualiza como un ciclo menstrual, por lo que Le Guin utiliza una experiencia femenina significativa para explicar la sexualidad de

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