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CHAPTER 2. TOTAL HIP REPLACEMENT

2.13 Developments and Requirements

Una vez estructurada la región por las tres principales etapas hercínicas, se comporta como un zócalo rígido frente a esfuerzos posteriores. Las estructuras son fracturas, principalmente frágiles, que conllevan movimientos relativos de bloques. En esta Hoja se detectan varias familias que obedecen a sistemas diferentes.

En esta zona hay numerosos trabajos sobre la fracturación, propiciados por los estudios meta- logenéticos en los campos filonianos del distrito minero Linares-Santa Elena-La Carolina. Sin embargo, no se ha establecido un esquema de fracturación válido para toda la región, pro- bablemente por la distribución heterogénea de las fracturas, y la capacidad de absorber la deformación que tienen los rejuegos de fracturas previas.

RÍOS ARAGÜES (1978), explica los filones por dos etapas: una de fallas normales N60º-90ºE y buzando 60º al S; y otra tardía con el eje de máxima extensión horizontal N-S. PALERO (1991) atribuye la familia de filones de direcciones N70º-90ºE a la segunda fase hercínica. LILLO (1992) describe tres etapas tardihercínicas, la primera de ellas se caracteriza por una extensión próxima a la dirección N-S. Y MATAS et al. (en prensa) atribuyen la fracturación tar- dihercínica principal del Domo Extremeño al sistema conjugado que responde a una compre- sión N-S.

Además de lo citado hay que considerar que en la ZCI meridional se produce una importan- te etapa de granitización con la intrusión del Batolito de Los Pedroches, considerada (ARAN- GUREN et al., 1995) como un emplazamiento controlado por una cizalla dextra de escala crustal y dirección N120º-130ºE, en régimen transtensivo. Posteriormente al emplazamiento MARTÍN PARRA et al., (2000), han descrito hasta cuatro etapas de fracturación consecutivas, que indican que el elipsoide de deformación gira en sentido dextro.

En este sector las etapas de fracturación tardihercínicas se pueden agrupar en cuatro fami- lias, aunque quizás el esquema sea simple porque cada familia abarca un abanico de direc- ciones. Las etapas son: Fracturas asociadas a la segunda etapa de deformación. Fracturas de dirección NO-SE. Fracturas del sistema tardihercínico conjugado. Y fracturas N-S.

Las de la primera familia como ya se ha descrito tienen direcciones comprendidas entre N50º- 60ºE y N70ºE. Y son fallas subverticales que en las Hojas aledañas son de dos tipos: Dúctiles conformes con la cizalla con vergencia S. Y frágiles antitéticas, normales hacia el N, aunque aquí no se observan criterios cinemáticos es posible que haya de los dos tipos, como ya se han descrito. Las primeras tienen estructuras menores asociadas, dúctiles con foliaciones de tipo SC y frágiles rectilíneas y más norteadas. Y llevan asociada una actividad hidrotermal de baja temperatura importante. En esta Hoja las fracturas llevan rellenos de cuarzo, a veces con espesores decamétricos.

Al sur de Albadalejo pasa una fractura que aquí sólo afecta a materiales de Trías, pero que forma parte de un corredor de fracturación bien desarrollado en la Hoja de Torre de Juan Abad, es la falla de Puebla del Príncipe, esos corredores se atribuyen a esta etapa. Lo intere- sante de este es que tiene un rejuego muy importante, con saltos de 120 m de hundimien- to del labio septentrional en el alpino.

El sistema de dirección N120ºE, no se detecta con seguridad en esta Hoja. Esta etapa de frac- turación está en la región pero es poco penetrativa y puede que no se observe en los esca- sos afloramientos de la Hoja. Las fracturas son posteriores al sistema anterior al que cortan, y son conformes con la cinemática detectada en el Batolito de Los Pedroches.

El siguiente sistema está representado en todo el Macizo Ibérico meridional y está descrito en varios trabajos (MORENO, 1977; PILES y NOZAL, 1989; MATAS et al., en prensa), se trata del sistema de fracturación conjugado NNO-SSE/NNE-SSO.

Este sistema de fracturación tardío, es posterior a todas las deformaciones descritas anterior- mente y está representado a todas las escalas en la zona de trabajo, y probablemente en todo el Macizo Ibérico Meridional.

Se trata de dos conjuntos de fracturas frágiles, uno NNO-SSE de desgarre dextro y otro prin- cipalmente NNE-SSO de desgarre sinistro. Relacionados con estas fracturas se desarrollan algunas estructuras menores como bandas estrechas de kink-bands de la misma orientación. En el marco de Hoja aparece homogéneamente repartido y son especialmente patentes cuan- do afectan a los niveles cuarcíticos de anticlinal de Bienservida. Tienen corridas de 2 a 3 km y desplazamientos decamétricos. Algunas van acompañadas de rellenos de cuarzo.

Esta fracturación es frágil con planos de falla tapizados de sílice con estrías grabadas. En esta sólo se observan brechas de falla probablemente causadas por rejuegos posteriores. Estos dos conjuntos responden a un sistema conjugado de fracturación, con direcciones de compresión máxima aproximadamente N-S, compresión mínima (extensión) E-O y el eje inter- medio en la vertical.

Ligado a este sistema conjugado hay una actividad hidrotermal de baja temperatura que suele rellenar las fracturas de dirección NE-SO. Estos rellenos aparecen en todo el Macizo Ibérico meridional, y con frecuencia van acompañados de mineralizaciones de sulfuros. En esta Hoja el mejor ejemplo de esta familia se observa en las vertientes de Juan Negro, donde los saltos dextro y sinistro respectivamente son de un centenar de metros.

Por último, hay una fracturación de dirección N-S, que generalmente se relaciona con el sis- tema anterior como fracturas tensionales, pero en esta Hoja produce saltos importantes. Hay una que pasa por la Ermita de Albadalejo con una observación muy buena en el talud fres- co de la carretera. Pero la más significativa es la del Río Villanueva, se trata de una falla de dirección en torno a N-S, subvertical con el labio occidental hundido y desarrollo de brecha de falla de 2 a 3 m, heterométrica polimíctica sin apenas cementación, y con vetas de cuar- zo poco abundantes. Esta falla corta el cierre periclinal oriental del anticlinal de Bienservida, y afecta a materiales triásicos. Los saltos cartográficos permiten estimar el salto de la falla, en la orogenia hercínica, tuvo desplazamientos en la vertical de más de 200 m, y con compo- nente de desgarre dextro de unos 1000 m. Los rejuegos alpinos dieron desplazamientos nor- males hacia el Oeste de 30 a 40 m.