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Los trematodos o tremátodos(trematoda, del griego trimatodis, “con aberturas o

ventosas”) (López, 2013) son un grupo de helmintos parásitos de características morfológicas y biológicas heterogéneas que pertenecen al filum Platelmintos

(Mahmoud, 2009),que incluye especies parásitas de animales, algunas de las cuales

infectan al hombre (subclase Digenea) siendo conocidas comúnmente por duelas. Estos organismos presentan una importante evolución filogenética (Blair Davis & Wu, 2001; Brusca & Brusca, 2005) siendo su clasificación objeto de una intensa revisión gracias a las nuevas tecnologías.

Las trematodosis humanas se extienden por muchas áreas geográficas provocando una morbimortalidad considerable (Mahmoud, 2009).

En función al órgano que infectan, se les clasifica en tres grupos: i) trematodos

intestinales (Fasciolopsis buski, Echinostoma ilocanum, Heterophyes heterophyes,

Metagonimus yokogawai, Gastrodiscoides hominis); ii) trematodos hepáticos y

pulmonares (Clonorchis sinensis, Opisthorchis viverrini, Opisthorchis felineus, Fasciola

hepatica, Fasciola gigantica, Paragonimus spp; iii) trematodos sanguíneos

En general, son gusanos con una amplia diversidad de formas (foliáceas, alargados, ovales) y tamaños (entre uno y varios centímetros de longitud), aplanados en sentido dorsoventral, la mayor parte con simetría bilateral y hermafroditas, salvo

los representantes del género Schistosoma (Uribarren Berrueta, 2014b).

Los trematodos se caracterizan por tener un cuerpo no segmentado (Sallent &

Sabriá Leal, 2009) y revestido por un tegumento no ciliado formado por una capa gruesa no quitinosa, cuya función es protectora, excretora y de absorción de alimento (García Más et al., 2008a). En éste se identifican ornamentaciones como espinas e invaginaciones que aumentan su superficie (semejantes a microvellosidades). Por debajo existe un epitelio sincitial (Beltrán Gala et al., 2011), que presenta dos capas, el citoplasma distal (capa más superficial) y el citoplasma proximal (interno). Bajo esta pared existen fibras musculares cuya orientación permite una gran variedad de

movimientos al organismo (Uribarren Berrueta, 2014b). Debajo de la musculatura se

localiza el parénquima en el cual se distingue un sistema linfático que consta de 1-4 tubos longitudinales a cada lado del cuerpo, no conectados entre sí con función de transportar alimento, gases y excreciones (Moreno, 2013b).

Además poseen órganos adhesivos (ventosas) que los fijan al hospedador. Destacamos la subclase Digenea ya que casi siempre tienen dos ventosas, una anterior que rodea la boca y otra ventral o posterior.

El aparato digestivo comienza en la boca, situada en la región apical, continuándose por una corta faringe muscular y un intestino ciego, que está dividido en dos troncos principales que, a su vez, pueden ramificarse, aumentando de esta manera la superficie de absorción. Como es norma en los platelmintos, los trematodos carecen de ano.

El aparato excretor consta de protonefridios (Severino Trinidad, 2012) (sistema

tubular con células en llama); cada uno de ellos se abre a un túbulo terminal y éstos, a su vez, desembocan en 2 conductos colectores, uno a cada lado del cuerpo, que finalizan en una vejiga excretora que vierte en el poro excretor, generalmente

localizado en la zona terminal (Fig. 3).

El sistema nervioso está formado por pares de troncos nerviosos que discurren longitudinal, ventral, dorsal y lateralmente, interconectados entre sí por comisuras.

Si revisamos el aparato reproductor, vemos que es muy complejo y está muy

desarrollado. Como se ha indicado, con excepción del género Schistosoma, los

trematodos digenéticos son hermafroditas pudiendo presentar tanto fecundación cruzada como autofecundación. Así, habitualmente el aparato genital masculino está

formado por dos testículos (excepto Schistosoma spp que los posee múltiples), con

características específicas dependiendo de las distintas especies del trematodo, además, presentan dos espermiductos que se unen en un canal deferente que termina

en el órgano copulador y el cirro, con frecuencia retraído en su bolsa. En esta misma bolsa se encuentran la vesícula seminal y la glándula prostática (Uribarren Berrueta, 2014b).

Figura 3. Esquema general de un Trematodo adulto. Fuente: García Más et al. (2008)

En cuanto al aparato reproductor femenino consta de un ovario cuya posición depende de la especie y un oviducto corto que se une a la vesícula seminal donde se produce la fecundación. Además posee un útero que se prolonga hasta un poro genital, cercano al masculino, dentro del atrio genital. Los oocitos que abandonan el ovario completan la meiosis después de ser fecundados.

Los trematodos tienen complejos ciclos biológicos, habitualmente con uno o dos hospedadores intermediarios (ocasionalmente tres) y un hospedador definitivo (Uribarren Berrueta, 2014b). Incluyen fases de multiplicación asexual en hospedadores intermediarios como los moluscos (Eskildsen, 2013c) y, fases de reproducción sexual en animales vertebrados (hospedadores definitivos).

La infección en el ser humano se produce por la penetración directa a través de la piel intacta o por ingestión de las larvas. Después de madurar en el hospedador humano, los trematodos adultos comienzan la reproducción sexual, con la consiguiente producción de huevos. Éstos abandonan al hospedador definitivo con las excretas (heces, orina) o el esputo. Tras alcanzar condiciones ambientales idóneas, se liberan

los miracidios (Mahmoud, 2009),que consisten en larvas ciliadas, acuáticas, que nadan

activamente y penetran en el primer hospedador intermediario, un molusco (caracol), a través del manto, pie o tentáculos, transformándose en esporoquistes, de ahí a redia

caso del género Schistosoma) o adoptar, generalmente, una forma quística llamada metacercaria, infectante para un segundo hospedador intermediario (crustáceo), o mantenerse en la vegetación (Uribarren Berrueta, 2014b). Como ya hemos comentado la infección del hospedador definitivo puede producirse de forma activa (a través de la

piel), que ocurre si el estadio infectante es la cercaria (caso del género Schistosoma)

o pasiva (por ingestión del quiste) si la forma infectante es la metacercaria (como en

los géneros Fasciola, Fasciolopsis, Echinostoma, Paragonimus, Opistorchis y

Heterophyes). Ésta última en el interior del organismo abandona el quiste y madura hasta alcanzar el estado adulto, excreta huevos y el ciclo se repite (Eskildsen, 2013c) (Fig. 4).

Figura 4. Esquema general del ciclo biológico de los Trematodos. Fuente: Adaptada de CDC (Centers for Disease Control and Prevention) (n.d.)

La mayoría de las personas afectadas tienen normalmente una carga parasitaria baja, pero existe un pequeño porcentaje que sufre infestaciones importantes, en los que habitualmente aparecen los síntomas de la enfermedad y que constituyen un importante reservorio.

Es interesante saber que los trematodos no se multiplican en el hospedador definitivo y que su vida oscila entre pocos meses a algunos años. Además, estas infecciones por trematodos que emigran por los tejidos del hospedador, o que residen en ellos se acompañan de eosinofilia periférica moderada o intensa; esta relación es