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ha preocupado últimamente a diversos autores, no tanto por la propia relación, cuanto por lo que significa para la historia de la Cofradía, cuyos máximos dirigentes son la representación visible de la misma.

Por otra parte, la confrontación de pareceres entre estudiosos del tema, fundamentados en investigaciones sólidas y llevadas a cabo con los principios que rigen el método científico en historia, no ha hecho sino demostrar el interés de este tema y el carácter de la historia como ciencia en continua evolución, que puede modificar sus conclusiones dependiendo de la utilización de nuevos documentos desconocidos en un primer momento, de otros que, aun siendo conocidos, no habían sido tenidos en cuenta hasta este momento, o de algunos otros que habían sido erróneamente interpretados por diversas circunstancias.

Así pues, diferentes investigadores habían tratado este tema, entre los que me encontraba yo mismo. En 2014,1 realicé una aproximación a

la cronología de los hermanos mayores y elaboré una tabla con las fechas documentadas de cada uno. Al año siguiente, aunque tengo constancia por conversaciones con el autor de que llevaba trabajando en el tema algún tiempo como pudo comprobar todo aquél que lo escuchase presentar la revista El Flagelo, editada en la Cuaresma de 20142, Alfonso Pagán Pérez

realizó interesantes aportaciones a la nómina y la cronología de los hermanos mayores del siglo XIX, incluyendo el nombre de dos de ellos hasta entonces desconocidos.3 Posteriormente,

por el interés del tema y por el carácter vivo de la historia, que ya he comentado anteriormente, yo he seguido recopilando más datos que se me presentaban en diversas fuentes cuando las consultaba para otras investigaciones.

La necesidad de restaurar algunos de los cuadros de la galería de hermanos mayores

existente en la Sala Capitular de la Cofradía California, motivó que el hermano mayor solicitara mi colaboración para actualizar las fechas en ellos contenidas y, para ello, realicé un informe que presenté al hermano mayor y al Cabildo de Mesa celebrado en el mes de octubre de 2015 con nuevos datos sobre el tema, fundamentalmente la cronología documentada de cada hermano mayor. Fruto de ese trabajo es el presente artículo, aunque tal y como se indicaba en el informe al hermano mayor y al Cabildo de Mesa, la información “la he podido deducir de la documentación conocida a 1 de septiembre de 2015. Es posible y deseable que, utilizando alguna otra fuente no conocida o reinterpretando alguna información, esta relación pueda sufrir variaciones en el futuro, bien con algún cambio de fecha, bien con la adición o supresión de algún nombre. Ello será síntoma de que la investigación histórica continúa”.4

Para evitar reiteraciones innecesarias, en este artículo sólo se incluyen dichas modificaciones importantes, ya que para el resto de datos me remito a los artículos citados anteriormente y, especialmente, a la tabla con que finalizaba el publicado en Haz de Lictores en la que se incluía la cronología de cada hermano mayor.5

Es preciso tener en cuenta que, si no se indica lo contrario, los datos que figuran en los artículos citados se dan por buenos.

Con respecto a los hermanos mayores del siglo XVIII no hay modificaciones. El primer cambio importante, en relación a lo que figuraba hasta ahora en la galería de hermanos mayores de la Sala Capitular, es el segundo apellido de Juan de Dios Topete que era “Fuente”, según se indica en diversos documentos militares,6 pues,

además de hermano mayor del Prendimiento, fue gobernador político y militar de Cartagena entre 1814 y 1821. La documentación más significativa, relacionada con su actividad cofrade, es una comunicación que envió al Ayuntamiento informando de una salida en

Nuevos datos sobre los

Hermanos Mayores Californios.

1 Baño Zapata, Rafael Manuel, del, “Los Hermanos Mayores del Prendimiento: Una revisión”, Haz de Lictores, 15, 2014, pp. 61-68 2 Su alocución se haya recogida en Pagán Pérez, Alfonso, “Presentación de El Flagelo número 24, año 2014”, El Flagelo, XXV, 2015, pp.13-18 3 Pagán Pérez, Alfonso, “Los Hermanos Mayores de la Real e Ilustre Cofradía de N.P. Jesús en el Paso del Prendimiento (Californios) en la segunda mitad del siglo XIX”. El Flagelo, XXV, 2015, pp. 39-47.

4 Archivo de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús en la Paso del Prendimiento (ACNPJPP), Informe relativo a “La cronología de los hermanos mayores de la Pontificia, Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús en el Doloroso Paso del Prendimiento y Esperanza de la Salvación de las Almas (Californios) de Cartagena”. 1-9-2015

5 Dicho artículo, además de en papel, se puede consultar por Internet en http://www.soldadosromanos.com/revistas/HazdeLictores.2014.pdf. 6 Estado Militar de España, 1817

rogativa de la Virgen del Primer Dolor7 y el

pago de una misa que encargó que se cantara el Viernes de Dolores de 1820 a la Virgen del Primer Dolor.8

De Antonio Diana sabíamos que había sido hermano mayor en 1837, pero hasta ahora no se recogía en las diferentes publicaciones cofrades la fuente que se utilizaba para hacer tal afirmación. Releyendo bibliografía sobre el tema he localizado un cuadro9 que me había pasado

desapercibido, realizado por Pedro María Egea Bruno, con las cofradías activas existentes en Cartagena en dicho año de 1837 y en él figura Antonio Diana como hermano mayor de la del Prendimiento.

Bartolomé Spottorno y María fue hermano mayor del Prendimiento durante “muchísimos años”10 y, siguiendo a Alfonso Pagán en el

artículo citado, y a Diego Ortiz11, sabemos que

tuvo un primer mandato entre 1849 y una fecha indeterminada, anterior a la Guerra Cantonal, y un segundo mandato entre 1878 y 1882.

Aceptando la hipótesis planteada por Alfonso Pagán, se ha incrementado la nómina de hermanos mayores del siglo XIX en dos nombres que figuran en la prensa como hermanos mayores honorarios12 lo que, según

el citado autor, es prueba prácticamente segura de que habían sido hermanos mayores efectivos anteriormente. Se trata de Gregorio Abellán Torelló y José Arroyo. No conocemos las fechas de sus mandatos pero lo más probable es que lo fueran en los años comprendidos entre el fin del primer mandato de Bartolomé Spottorno y 1875, año del inicio del periodo de dirección de la Cofradía por José Vidal Molero.

Sobre el mandato de Francisco de Paula Sanz de Andino como hermano mayor californio había muchas dudas puesto que no se había encontrado documentación escrita en la que se le identificara como tal. A ello contribuía además el hecho de que en la Sala Capitular, hasta el pasado otoño, su retrato tuviera una placa con

una cronología disparatada, pues figuraba como hermano mayor hasta 1896 cuando había fallecido en marzo de 1895 en el hundimiento del buque Reina Regente del que era comandante.13

Además, en el artículo periodístico que acabo de citar, se le identificaba como simple mayordomo californio y no como hermano mayor. Esto y otras noticias que indicaban, de forma bastante peculiar, que Sanz de Andino no quería ser hermano mayor14, llevaron a

Alfonso Pagán a negar que realmente lo fuese, aunque posteriormente rectificó dicha opinión. En definitiva, sabemos que Sanz de Andino fue elegido hermano mayor a finales de agosto de 1888, tal y como aparece reflejado en un periódico de Murcia15, aunque, probablemente

ocupó el cargo muy poco tiempo por sus ocupaciones militares, de hecho en octubre de ese mismo año fue ascendido a capitán de navío, que lo llevarían lejos de Cartagena.

Ricardo Spottorno Bienert, hijo de Bartolomé, fue también hermano mayor en varios periodos al igual que su padre. Incluso, se podría hablar de mandatos inestables, pues tuvo varios intentos de dimisión. En su primer periodo de mandato (1890-1896) intentó dimitir en 189316. En 1896

abandonó el cargo, y tras el periodo que ocupó la máxima dignidad california Leopoldo Cándido Alejandre (1897-1898), en su segundo mandato (1898-1910) Ricardo Spottorno presentó, al menos, otra dimisión17, aunque su ausencia

duró poco tiempo (algunos días de marzo de 1908). No obstante, fue lo suficientemente larga para que, durante ese periodo, hubiese de solicitar la subvención económica que concedía el Ayuntamiento el capellán Ginés Daró, en funciones de hermano mayor.18

Ya introducidos en el siglo XX, la principal modificación realizada en la cronología estriba en los mandatos de los hermanos mayores Juan Sánchez Doménech y Casiano Ros Pérez, que, según la cronología que figuraba hasta el pasado verano en la Sala Capitular, habían intercambiado su puesto de hermano mayor

7 Archivo Municipal de Cartagena (AMC), Caja 121, Correspondencia General, Año 1818

8 Archivo Parroquial de Santa María de Gracia (APSMG), Libro de Defunciones de Santa María 1815-1826, fol. 84

9 Egea Bruno, Pedro María, “El siglo XIX: hacia la institucionalización”, en Ferrándiz Araújo, Carlos y García Bravo, Ángel (coordinadores), Las cofradías pasionarias de Cartagena, Asamblea Regional de Murcia, Cartagena, pp. 243 -369. Realiza este cuadro basándose en la documentación consultada en AMC. Caja 131.

Expediente 3.

10 El Eco de Cartagena, 13-5-1882

11 Ortiz Martínez, Diego, “Ricardo Spottorno nuevo hermano mayor californio 1890. Sus proyectos para renovar la procesión y la nueva túnica del Cristo del Prendimiento”, El Flagelo XXV, 2015, pp. 48-51

12 El Eco de Cartagena, 3-7-1890 y El Eco de Cartagena, 11-5-1878 13 El Eco de Cartagena, 18-3-1895.

14 En El Eco de Cartagena de 29-8-1888 se decía: “Los californios se han reunido en Junta para nombrar hermano mayor. Por unanimidad han elegido a un amigo respetable nuestro, cuyo nombre no revelamos, en vista de la tenacidad con que suplica no le obliguen a admitir dicha presidencia. Sentimos la actitud de nuestro amigo, en quien todos reconocemos especiales condiciones para el cargo que se le ha confiado”. 15 Diario de Murcia 1-9-1888

16 El Eco de Cartagena, 13-2-1893 17 El Eco de Cartagena, 20, 23 y 24-3-1908. 18 El Eco de Cartagena, 15-4-1908

en 1924. Realmente esto no fue así, sino que, por nuevos documentos localizados, en este caso de carácter hemerográfico, se ha de acortar notablemente el mandato de Sánchez Doménech y alargar el de Casiano Ros.

Juan Sánchez Doménech no se debió integrar plenamente en la Cofradía, sino que su nombramiento tuvo más bien un carácter de búsqueda de un dirigente de prestigio por parte de los californios. Era político y estuvo bastante tiempo fuera de la ciudad, de hecho fue nombrado gobernador civil de Almería. No hay noticias en la prensa de la época, posteriores a la de su nombramiento, de actividades en las que participara como hermano mayor, siendo sustituido muy frecuentemente por el capellán Ginés Daró. En febrero de 1920 sufrió una desgracia familiar y ello llevó a conjeturar a la prensa que su luto afectaría a las procesiones californias hasta el punto de no celebrarse.19

No obstante, al contrario de lo que suponía la prensa, lo que se hizo fue nombrar un nuevo hermano mayor, con un carácter totalmente distinto al anterior. Se trataba de Casiano Ros, lo que nos permite ampliar el mandato de este entusiasta hermano mayor por el principio hasta 1920, concretamente hasta el 4 de marzo de dicho año en que fue elegido.20 Permaneció en el

cargo hasta su fallecimiento el 12 de noviembre de 192821, incluso en momentos especialmente

delicados desde el punto de vista personal, como fue el de la procesión de Miércoles Santo de 1926 en cuyo transcurso parece ser que cayó gravemente enfermo, pero de la que se negó a retirarse hasta que la Virgen entró en Santa María y se la colocó en la capilla.22

Los restantes hermanos mayores, más cercanos a nuestro tiempo, no han sufrido modificaciones sustantivas, lo cual no quiere

decir que, en un momento dado, como ya se ha dicho, nuevos documentos o nuevas interpretaciones de otros nos permitan modificar los datos que tenemos.

19 La Verdad, 29-2-1920 20 La Verdad, 5-3-1920 21 El Porvenir, 12-11-1928 22 Cartagena Nueva, 27-11-1928

Rafael Manuel del Baño Zapata.

“He pensado a menudo sobre la manera cómo la Iglesia puede poner más en evidencia su misión de dar testimonio de la misericordia. […] Por esto he decidido convocar un jubileo extraordinario que coloque en el centro la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia, que queremos vivir a la luz de la palabra del Señor: ‘Seamos misericordiosos como lo es nuestro Padre. […] Estoy convencido que toda la Iglesia podrá encontrar en este jubileo la alegría de redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a dar consuelo a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo” Con estas bellas palabras, el papa Francisco anunció el Jubileo del Año de la Misericordia; un jubileo con el que el Santo Padre nos invita y exhorta a vivir de manera especial la gran virtud teológica de la misericordia.

Virtud teológica en un doble sentido; primero porque la misericordia es uno de los principales atributos de Dios, “tanto amo Dios al mundo”, nos dice el evangelista Juan (Jn 3, 16a). Nuestro Dios es el Dios de la Compasión y de la Misericordia. En segundo lugar, virtud teológica porque practicándola nos acercamos más a Dios, nos hacemos de nuevo semejantes a Él, esa es nuestra meta, el final de nuestro camino.

Este jubileo será una oportunidad para toda la Iglesia de redescubrir el amor misericordioso de Dios; para nuestra Agrupación, que se honra de tener como Titular al Santísimo y Real Cristo de la Misericordia ha sido un motivo de particular

alegría la convocatoria de este Año de Gracia que nos invita a mirar de cerca el amor de Dios. Un amor divino que, al hacerse cruz, se llama misericordia. Si, hermanos, la Misericordia del Padre tiene forma de cruz y su nombre es Jesucristo. Cristo abrazado a la Cruz es el icono perfecto de la Misericordia de Dios.

En términos eruditos y etimológicos la palabra “misericordia” viene del latín misere (miseria, desdicha, necesidad, penuria), cor, (corazón) e ia (hacia los demás); misericordia, pues, significa tener un corazón inclinado hacia aquellos que tienen necesidad de ser socorridos. Pero dejando a un lado las alturas del saber humano, la palabra misericordia hace referencia sobre todo a la ternura y al cariño de Dios; “Con misericordia eterna te quiero”, dice el Señor (Is 54,8). Y es que Dios tiene entrañas de misericordia; Dios que todo lo puede (Todopoderoso lo llamamos), solo hay una cosa que “no puede” hacer: dejar de amarnos. “Tanto amo Dios al mundo que entrego a su Hijo Unigénito” (Jn 3, 16).

Cristo es la respuesta misericordiosa de Dios al hombre, que no pudiéndose salvar ni procurarse la felicidad por sí mismo, necesita de la compasión divina; Cristo es la Compasión de Dios; en Él, Dios se compadece, padece con nosotros, experimenta los angustias, los pesares, los sufrimientos de cada hombre.

Cristo es el abrazo de Dios al hombre que en Adán se convierte en aquel hijo prodigo de la Parábola; en Cristo, Dios Padre, vuelve a tomar