• No results found

Chapter 5 Implementation

5.4 Directed broadcasting

Las medidas relevadas sobre la PLO se correlacionan de manera significativa con la edad dental y la esquelética, aunque con valores de correlación menores que los obtenidos para la PBO (Tabla 13).

Porción Lateral del Occipital

Ancho Longitud 1 Longitud 2 Correlación r de Pearson ,786** ,819** ,813** Sig. (2-colas) ,000 ,000 ,000 Edad Dental N 25 23 22 Correlación r de Pearson ,929** ,934** ,884** Sig. (2-colas) ,000 ,000 ,000 Edad Esquelética N 55 52 51 ** correlaciones significativas

135

Analizando la relación entre las longitudes de las partes basilar y lateral se observó que la Longitud Sagital de la PBO es siempre la menor de las longitudes, en tanto que la Longitud 1 de la PLO es siempre la mayor (Fig. 33). Estos resultados permiten aconsejar que, para diagnóstico de edad, deben evaluarse la Longitud Máxima de la PBO y la Longitud 2 de la PLO.

A partir del cálculo de la diferencia entre las longitudes seleccionadas (PLO Longitud 2 - PBO Longitud Máxima) sólo se encontró un individuo, de 24,47 semanas de edad esquelética, en el que las longitudes son prácticamente equivalentes y, en todos los individuos con edades más avanzadas, la longitud de la PLO supera la de la PLO (Fig. 34).

136

Figura 34. PBO longitud máxima - PLO longitud 2.

Diferencia entre longitud máxima de la porción basilar del occipital y la longitud 2 de la porción lateral utilizada como diagnóstico de edad.

5.4.5 DISCUSIÓN

El análisis del desarrollo de la porción basilar del occipital arrojó resultados coincidentes con los hallados por L. Scheuer y S. MacLaughlin-Black (1994); M. Tocheri y E. Molto (2002) y T. Nagaoka et al. (2012).

Los casos correspondientes al Estadio 1 coinciden casi completamente con la propuesta, mientras que sólo uno, con edad estimada en 33 semanas, supera el límite de 32 semanas definido para esta morfología.

Las mayores diferencias en las edades se encontraron respecto del Estadio 2. Los dos casos, donde se presenta una edad diferente a la esperada por desarrollo del occipital, arrojan edades superiores tanto para edad esquelética como dental. Esto significa que la morfología calificada como Estadio 2 puede encontrarse en individuos

137

de edad mucho más avanzada que la esperada (alrededor de 20 meses postnatales), aunque coincidan en alrededor de las 70 semanas para edad esquelética.

El Estadio 3, en cambio, manifiesta edades inferiores a las 66 semanas esperadas por el estadio de desarrollo del occipital, en un caso tanto la edad esquelética como dental son inferiores y en los restantes la edad dental es coincidente o no se pudo registrar.

Los estadios de desarrollo de la PBO son buenos indicadores de la edad e incluso, cualquiera de las tres medidas analizadas, puede utilizarse como indicador de la edad en el período por nosotros considerado ya que se correlacionan significativamente con la edad, aun cuando la longitud máxima ofrezca una correlación mayor. En este punto, se presenta una discrepancia con lo hallado por D. Cope (2008), quien, en su estudio sobre restos fetales patológicos de Egipto, considera que el ancho de la porción basilar del occipital es el mejor estimador. Aunque, coincidimos con los resultados de T. Nagaoka et al. (2012) en que el ancho es mejor predictor que la longitud sagital.

Las diferencias en las correlaciones de las medidas ancho, longitud sagital y longitud máxima de la PBO con la edad esquelética se relacionan con diferentes velocidades de crecimiento y dan sustento a la propuesta de diferentes estadios como indicadores de edad (Fig. 59). Dado que en los individuos de menor edad el ancho es menor que cualquiera de las longitudes pero, entre los individuos con edades más avanzadas, el ancho de la porción basilar supera la longitud sagital e incluso a la longitud total: el ancho de la porción basilar necesariamente tiene una velocidad de crecimiento mayor que sus contrapartes longitudinales. Sin embargo, según nuestros resultados, este mayor dinamismo del ancho no lo convierte en un mejor predictor de la edad.

La longitud sagital de la PBO muestra un aumento de tamaño diferente respecto del ancho y la longitud total, que son las variables más relacionadas con la edad. Esto se debe, a que la longitud sagital está definida por un punto en la sutura esfeno-basilar y el otro en el límite posterior del foramen magnum y por lo tanto, aunque el principal centro de crecimiento de la base craneana durante la ontogenia postnatal sea la sincondrosis esfeno-basilar (Sardi et al. 2008), la modificación en su longitud no está solamente relacionada con el crecimiento total sino también con el desarrollo del sistema nervioso central. En la longitud sagital, el crecimiento expresa la tensión entre el aumento de tamaño del hueso, con el consecuente aumento en la longitud, y la remodelación ósea que aumenta las dimensiones del canal de ingreso de

138 la médula al cráneo.

En la muestra aquí analizada la longitud máxima de la PBO es la variable que presenta mayor correlación con la edad, tanto esquelética como dental. En este caso, la longitud máxima de la PBO tiene un punto en la sincondrosis esfeno-basilar y otro en la sutura intraoccipital anterior, donde va a fusionarse con las partes laterales circunscribiendo el foramen magnum. La actividad de crecimiento de la sutura esfenobasilar cesa entre los 12 y 15 años (Sardi et al. 2008), mientras que la de la sutura intraoccipital anterior se oblitera después de los 2 y hasta los 7 años (Shapiro y Robinson 1976; Scheuer y Black 2000).

En general, las partes laterales del occipital presentan correlaciones más bajas con la edad y se encontró que la propuesta de L. Scheuer y S. Black (2000) es válida respecto a que la relación entre las longitudes de la partes basilar y lateral sólo puede ser diagnóstica de la edad hasta las 25 semanas, momento a partir del cual todas las longitudes de la porción lateral superan a las de la porción basilar. Debe remarcarse que este aumento de la longitud de las partes laterales acompaña al aumento de tamaño del foramen magnum y del tejido nervioso.

La forma del foramen mágnum varía con el crecimiento hasta la obliteración completa de las sincondrosis intraoccipitales anterior y posterior, describiendo una forma alargada mientras las partes del occipital son independientes y una forma redondeada al alcanzar la fusión (Coqueugniot y Le Minor 2002). Estas consideraciones respecto del occipital han sido objeto de debate en el análisis de restos óseos en el marco de la paleoantropología, dado que estudios recientes sugieren que modificaciones tempranas de los procesos de crecimiento, sobre todo en la morfogénesis craneoespinal, tienen un papel principal en la generación de novedades evolutivas en el cráneo de homínido (Ponce de Leon y Zollikofer 2001).

Las modificaciones en tamaño y forma craneofacial descritas por M. Sardi et al.

(2007) en retos óseos de individuos entre 32 y 47 semanas de edad estimada, pertenecientes al Museo del Hombre (Paris), sugieren que las variaciones en la base de cráneo durante ese período no son tan importantes como las que ocurren en la bóveda craneana pero mayores a las registradas en la región facial. La bóveda y base del cráneo forman el neurocráneo y tienen un origen y desarrollo diferente de la región facial. Mientras el neurocráneo acompaña las modificaciones en el tejido neural que, a diferencia de otros tejidos, completa su desarrollo a edades muy tempranas (Guimarey 2004), bóveda y base de cráneo despliegan modificaciones diferentes, la primera soporta las mayores modificaciones y la base de cráneo sólo presenta una elongación

139 de la porción anterior (Sardi et al. 2007).

Aunque los resultados no son estrictamente comparables y, en nuestro caso, sólo analizamos las modificaciones en la porción basilar y lateral del occipital, podemos observar que las modificaciones en la longitud antero-posterior de la base del cráneo a lo largo de la ontogenia parecen ser más importantes que las modificaciones en los anchos (Sardi et al. 2007; Sardi et al. 2008), lo que reforzaría nuestra propuesta respecto a considerar la longitud máxima de la porción basilar del occipital como la variable más correlacionada con la edad en individuos fetales e infantiles.

5.4.6 CONCLUSIÓN

Se probó la utilidad de las porciones basilar y lateral del occipital como estimadoras de la edad. Sobre la porción basilar se diagnosticaron 3 diferentes estadios que permiten diferenciar grupos de edad menores a 33 semanas y mayores a 66 semanas. Los resultados son coincidentes con estudios previos y, aunque no constituyen un método de estimación certera, permiten aproximar la edad. La relación entre las longitudes de la porción basilar y lateral permite discriminar individuos con edades superiores e inferiores a las 25 semanas y, la combinación de estas variables, hace posible diferenciar cuatro grupos de edad entre menos de 25 y más de 66 semanas.

Los resultados también alertan sobre la similitud entre el comportamiento de las variables métricas del occipital y la edad esquelética, por lo que recomendamos que para la utilización del occipital como diagnóstico de la edad deben tenerse en cuenta las posibles diferencias con la edad dental y eventualmente con la edad cronológica.

141

5.5 EVALUACIÓN DEL HUESO TEMPORAL COMO

Related documents