1.3 Techniques to generate cell-like environments
4.1.3 Directionality of vortices and destabilization of the trailing edge
Como resultado de los primeros contactos sociales con niños y con adultos, el niño comienza a desarrollar tipos de conducta social que resultaran de gran valor para él. El niño pequeño necesita de cuidados constantemente, vive centrado en sí mismo. El jugar con los demás niños le enseñara a adaptarse a la vida en grupo, a dar, tomar y compartir sus posesiones son sus compañeros.
Muchas formas de conducta parecen “asociales”, pero en realidad cada una de ellas es importante en el proceso de socialización y determinan la forma como el niño se adapte cuando su medio ambiente se haga más amplio y no tenga la protección y guía de sus padres.
A. Negativismo
Es una forma de conducta de resistencia, exagerada y repleta de todos los comportamientos emocionales afines de la autoafirmación, autoprotección y resistencia a una presión excesiva. El negativismo empeora cuando los adultos no se percatan o no toman atención de que el niño puede tener deseos importantes para él, de que es incapaz de hacer las cosas tan bien como un niño mayor por lo que puede resultar difícil aceptar hacer cosas de la forma y el momento que estos quieran.
El negativismo es un producto de las situaciones sociales. Se produce como resultado de una disciplina agresiva o de una actitud intolerante hacia la conducta infantil normal. Habitualmente aparece ligado con la conducta del hogar, cuando el niño se niega a cumplir con las órdenes que le dan los adultos.
Esta conducta comienza alrededor de los 18 meses alcanzando su máximo entre los 4 – 6 años después de lo cual disminuye rápidamente. En los niños pequeños puede caracterizarse en forma de “tensión física”, negativismo a realizar recados, pretenden no oír o entender o terquedad con las actividades; se afilia comúnmente a pataletas, espíritu destructivo, caprichoso y ánimo sombrío. El niño al ir desarrollándose, las formas físicas de resistencia también disminuyen dando paso a las formas verbales, es decir aparece el “no” como
respuesta, pretende que no oye ni comprende, además molesta a los demás y se queja repetidas veces.
B. Agresión
Es un acto de hostilidad o en forma de amenaza, frecuentemente aparece sin ser provocado u ocasionado por otra persona, esta respuesta emocional alcanza su máximo entre los 4 años y medio a los 5 años y medio. Se le considera una forma de cólera desplazada que se genera cuando el niño no puede expresar su rabia directamente hacia la persona u objeto que origino esta respuesta. La agresión es una reacción de frustración que predispone al niño a agredir a una persona o al objeto que se coloca en su camino cuando desea hacer algo. Cuanto más frustrado está el niño más agresivo se comportará.
La agresividad aparece cuando ocurre alguna circunstancia que le impide al niño alcanzar un objetivo de suma importancia para él. Puede proceder del deseo de atraer la atención, como una forma de autoprotección, del hecho de sentirse inseguro y a veces se origina por relaciones sociales deficientes o por la imitación de personajes fantásticos, agresivos que observó en los medios de comunicación (TV), el castigo físico también en muchos casos es una causa común de la agresividad.
C. Peleas
Son disputas con una carga de tensión que comienza cuando una persona ataca, sin provocación a otra.
Las peleas difieren de la agresión en:
• Las peleas ocurren entre dos o más personas, la agresión es un acto individual.
• Una de las personas que participan en la pelea represente un papel defensor, mientras que en la agresión el papel es siempre agresivo.
La pelea se asemeja a la agresión en que ambas están fuertemente cargadas de emoción, sobre todo de cólera, los dos implican ataques a otras personas que pueden ser verbales o físicos.
Un niño se pelea porque no sabe cómo incorporar un adecuado contacto social de forma madura. Las peleas alcanzan su máximo entre los 3 – 4 años después empiezan a disminuir a medida que el niño aprende conductas sociales aceptables.
Las peleas pueden ir acompañadas de la destrucción del trabajo del otro, quitar los juguetes, gritar, llorar, dar patadas, puñetazos, etc., suelen ser breves pero intensas.
D. Rivalidad
En los niños el deseo de destacar, de superar a los demás es estimulada por otra persona en su afán de lograr su aprobación, esta competición por el prestigio no se ve antes de los 4 años, es a partir de esta edad cuando el niño tiene una idea más clara de lo que es destacar entre los demás iguales y le interesa y agrada lograr resaltar. Los 6 años es la edad en la que la mayoría de los niños tienen un espíritu competitivo propiamente dicho.
Diversas investigaciones han explicado que los niños de grupos socio económicos bajos, son más competitivos a cualquier edad más que los de la clase social alta.
Por otro lado la rivalidad seguida de peleas, es más común en presencia de una tercera persona, siendo este generalmente un adulto, cuya atención los niños desean captar. También es muy frecuente en el hogar, especialmente cuando hay envidia entre hermanos o cuando los padres demuestran preferencia por alguno de sus hijos.
E. Cooperación
El niño entre los 3 y 4 años muestra interés por el juego cooperativo, cuanto más oportunidad tenga de estar con otros niños, antes aprenderá a cooperar con ellos. El trabajo cooperativo en grupo, es algo que el niño no entiende mientras no llegue a los 6 – 7 años.
Un retraso en la conducta cooperativa, en muchos casos se debe a la falta de oportunidades de aprender las habilidades de trabajo de casa, debido a que las madres erróneamente no se lo permiten, porque lo consideran un estorbo en sus labores cotidianas.
F. Generosidad
La generosidad se demuestra con la voluntad de compartir las cosas con los otros aumenta conforme disminuye el egocentrismo.
Es característico del niño pequeño el ser egocéntrico, cuando se le prohíbe o quita algo protesta llorando o con una pataleta, solo cuando juega con otros niños aprende a integrar su interés en el de los demás.
El egoísmo generalmente alcanza su máximo entre los 4 – 6 años y disminuye conforme el niño nota que el egoísmo lo aísla de los demás.
G. Aprobación social
Al niño desde muy pequeño le gusta que se fijen en él, incluso antes de hablar, se da cuenta que es el centro de atención, a medida que pasan los años los niños su comportamiento se torna ansioso por obtener la aprobación de los demás en su afán de impresionar a sus
compañeros y a los adultos lo cual muchas veces ocasiona en el niño conflictos sociales. La falta de aprobación social no solo lo fastidia, sino que muchas veces lo impulsa a comportarse de manera inaceptable, de manera que mediante su actuar logre la atención que necesita, algunas veces este comportamiento puede tomar la forma de travesuras para llamar la atención y otras suelen tomar formas verbales como realizar preguntas. Los varones buscan más la atención de las mujeres que de los niños de su mismo sexo debido a que mayoría de veces el contacto se da con mujeres como la madre, niñera, maestra, etc., las cuales lo cuidan y pasan mayor tiempo con él.
H. Compadecimiento
Es la conducta en la que una persona es conmovida por los estados emocionales de otra. Los niños pequeños reaccionan al compadecimiento brindando su ayuda a quien lo necesite quitando o intentando quitar, castigando a la causa de la desgracia, consolando con palmadas, abrazos y besos; protegiendo y defendiendo; preguntando para averiguar las causas de la desgracia.
En algunas ocasiones se observa respuestas de falta de compadecimiento, entre ellas tenemos la risa ante la desgracia de otra persona, atacar al niño en desgracia o simplemente quedarse mirando.
A los 2 - 3 años no hay diferencias de sexo en el compadecimiento, pero en edades posteriores las niñas se compadecen más que los niños, es necesario resaltar que esta reacción depende también de la estructura de la personalidad del niño.
I. Dependencia
El niño “con conciencia de independencia”, que constantemente dice “yo lo puedo hacer”, en el fondo todavía es dependiente. Al inicio el niño depende en mayor medida de sus padres, luego se desplaza a sus hermanos y entre los 2 - 4 años pasa a depender del grupo de compañeros.
La conducta dependiente se expresa en la mayoría de los casos en busca de ayuda, cuando en realidad esta no se necesita, cuanto más dependiente sea el niño, más fuertes y más desarrolladas serán estas formas de conducta convirtiéndose en un hábito más que una verdadera necesidad, solicitando ayuda incluso cuando el niño sea capaz de hacerlo el mismo de manera independiente.
Conforme se va desarrollando el infante va adquiriendo habilidades que lo llevaran a la independencia, pero para que ello ocurra depende mucho de los métodos de educación y de las oportunidades de aprendizaje los padres le enseñen en casa.