3.1 The Design of Microfinance Interventions and its Directional Relation to Poverty
3.8.1 Disaggregating the Dimensions and Conceptual Framework for Assessing the
Un pensador que continuó con la propuesta de Karl Jaspers fue Ignace Lepp (1909-1966) Psicólogo, filósofo, teólogo y sacerdote. Convertido del más radical marxismo al más puro cristianismo, en su obra: La Comunicación de las Existencias parte de cómo se vive y presenta el fenómeno de la soledad en la actualidad.
Además analiza las formas de comunicación entre las existencias. Todo esto desde la perspectiva metafísica, es decir, desde el pensamiento filosófico sobre el ser. En sus ideas se deja ver la influencia de un álito agustiniano, así como el conocimiento de Kierkergaard, de Bergson y de Freud como de psícólogos modernos.
Aunque Lepp no habla específicamente de la aclaración de la existencia, propone un proceso semejante en beneficio del entendimiento humano. Para este pensador, el propósito principal de la interacción humana es el de establecer una comunión universal. Mientras que Jaspers propone la aclaración de la existencia a través de una comunicación existencial entre dos personas sin específicar el tipo de relación; Lepp especifica a través de las relaciones de amor y de amistad. Aunque Jaspers no descarta este tipo de relaciones, sí enfatiza en que es difícil lograr una comunicación existencial cuando hay otro tipo de intereses. Es importante tomar en cuenta este tipo de relaciones como lo hace Lepp porque por lo general los encuentros humanos que se presentan en la vida del hombre son precisamente las de pareja, de amor y de amistad. ¿Por qué no lograr el crecimiento y desarrollo de las existencias en este tipo de relaciones?
Su propuesta:
También tiene que ver con el diálogo que es el tema que se está analizando. Su obra trata temáticas como: el yo descubre al otro, el enfrentamiento de las existencias, la influencia que esclaviza y libera, la era de la solidaridad triunfante, comunicación de las existencias, comunión de amor, comunión de amistad y la comunión universal. Estas últimas temáticas corresponden a una parte de su pensamiento religioso. Aunque no presenta un proceso, puede inferirse de la forma en que organiza los temas, que hay una secuencia y un enlace entre los mismos. El dedicar 2 capítulos a la comunión de amor demuestra la relevancia que le da a éste, de hecho señala que no puede estar desconectado de la comunicación existencial.
Estos temas están estrechamente ligados. Al igual que Jaspers también propone diferentes etapas.
Enseguida se presenta el esquema del proceso que propone y posteriormente la explicación de cada uno de los momentos.
Descubrimiento del yo en la soledad.
Uno de los puntos iniciales en el pensamiento de Lepp se refiere al descubrimiento del yo en la soledad. Curiosamente, una experiencia que en la actualidad pareciera estar en peligro de extinción; o que se pudiera ver como algo negativo, es para Lepp una oportunidad para el descubrimiento. Precisamente reflexiona sobre cómo en la actualidad se da este fenómeno en los seres humanos. Distingue entre una soledad negativa o estéril que no aporta nada al hombre y una
E L Y O DE C UBRE AL O T RO EL EN F R EN T A M IEN T O D E L A S EXI ST EN C IA S LA INFL U E NCIA Q U E ESC L A VI Z A Y Q UE LIBE RA LA E R A D E LA S O L IDA RIDAD TRIUNFANT E CO MUNICA CIÓ N DE LAS E X IS T E N C IAS CO MUN IÓ N DE A M O R CO M UNIÓ N DE A M IS T A D CO M UNIÓ N D E AMIS TAD DE S CUB RI MIE N TO DE L Y O E N LA S O LE DAD CO MUNIÓ N U N IV E R S A L
soledad positiva o de crecimiento moral. Presenta cómo se contraponen las perspectivas de los profesionales actuales. El sociólogo que ve de manera positiva que el hombre cada vez se agrupa más, y el psicólogo, por el contrario, lo visualiza como un hombre enfermo y terriblemente solo. Por su parte Lepp presenta esta situación como una paradoja: “Nunca el hombre ha estado menos solo que en nuestros días… la mayoría de los hombres modernos carecen ya de toda posibilidad de soledad… los habitantes de la ciudad pocos gustan de salir a vacaciones solos, la mayoría acude al grupo…” (Lepp 9)
El hecho de que el hombre se integre a grupos, no quiere decir que no se encuentre solo. Lepp considera que la soledad es una ruptura entre lo subjetivo y lo objetivo, con esto se refiere a que el hombre al pertenecer a un grupo como miembro de una ciudad, empresa, e inclusive familia, puede ser un número más, un objeto entre tantos más. Puede no estar siendo tomado en cuenta como un sujeto, como un ser único, no intercambiable. Esto lo hace sentirse solo aunque se encuentre acompañado. “Lograr una comunicación directa, personal, con una o varias personas, es el anhelo más profundo del corazón humano. Si este anhelo no se cumple el resultado es tristeza, melancolía, angustia, neurosis”. (Lepp 10)
En la actualidad es común que el hombre pertenezca a grupos en los que solamente cumple con sus funciones, el trato con los demás es político y evita profundizar en las relaciones humanas íntimas. Los demás se ven como clientes, usuarios, alumnos, casos. Aún los profesionales del consejo como el psicólogo, el tutor, el sacerdote, a duras penas superan la objetivación y se mantienen en su función social. A esto se debe este vacío que se puede estar experimentando en el mundo contemporáneo.
Sin embargo, como lo señala Lepp la soledad no es puramente negativa, es indispensable para quien quiera salir de la trivialidad cotidiana. Para que el ser humano pueda captarse como único, tener conciencia de su realidad como persona,
elevarse a una existencia auténtica, tiene que pasar por la prueba de la soledad y romper momentáneamente los lazos que le unen a la sociedad y al mundo. Solamente así podrá dejar de depender de esa cotidianeidad superficial que le impide encontrarse consigo mismo.
Heidegger le da un enfoque semejante a los términos de autenticidad e inautenticidad. A la existencia inauténtica, él le llama; “estado de abierto” .Señala que la vida cotidiana se caracteriza por habladurías, “habidez de novedades” y ambigüedad. Al referirse a las habladurías, aclara que no es en forma despectiva, se trata de esas conversaciones superficiales, que tendrán que ver con lo que está sucediendo, el saludo, el clima, los acontecimientos, sin profundizar en ellos, es meramente un intercambio de información. Es el hablar con los otros por el simple hecho de hablar, sin importar de qué o para qué. Lo que para Heidegger viene siendo una distorsión del lenguaje. Para este filósofo el lenguaje es la forma como se manifiesta el ser si mismo. Las habladurías distorsionan esta expresión genuina. Éstas son existencia inauténtica porque no expresan completamente el ser en el mundo, son una expresión dicha acabada y no tienen un propietario, no tienen la forma de ser del consciente hacer. Algo que está muy relacionado con las habladurías, es lo que él llama “Habidez de novedad”. Se refiere a todo aquello que va apareciendo en la sociedad y que distrae la atención de clarificar y descubrir el ser de los entes. “El ser ahí se deja arrastrar únicamente por el aspecto del mundo… Sólo busca lo nuevo para saltar de ello nuevamente algo nuevo. De aquí que la habidez de novedades se caracterice por un específico demorarse… … es la inquietud y la exitación por parte de algo siempre nuevo y del cambio de lo que se hace frente”. (Heidegger 191) De aquí la relación con las habladurías porque se habla con los otros de las novedades del mundo. “Las habladurías rigen también las vías de la habidez de novedad diciendo lo que se debe tener leído y visto”. (Heidegger 192)
Para Heidegger encontrarse con los entes es una forma de intentar descubrir el ser de los entes, pero la habidez de novedades no da oportunidad a la contemplación del ser de los entes sino que anda brincando de ente en ente hablando de las novedades y no profundiza en el ser. Es una evasión al compromiso por la misma superficialidad de la comunicación. Otro de los aspectos que también impide la profundización en el ser de los entes como lo llama Heidegger es la ambigüedad. Al tener acceso a esas novedades y el poder decirlo todo provoca la confusión entre lo superfluo y lo profundo sobre el ser. “Todo tiene aspecto de genuinamente comprendido captado y ficho y en el fondo no lo está…Todos han sospechado y rastreado ya siempre lo que otros sospechan y rastrean…” (Heidegger 193)
La existencia auténtica para Heidegger sería todo lo contrario, sería descubrir el ser del ente. Todos estos factores afectan este proceso y no permiten que se alcance. “Las habladurías y la avidez de novedades dan la ambigüedad, el espejismo de lo que se busca y la ilusión de que todo está resuelto en ellas”. (Heidegger, 194) Por eso para Heidegger no existe la autenticidad absoluta, es decir, el hombre no podría llegar a alcanzarla nunca. Sin embargo, es conveniente destacar aquí las ideas de Jaspers y Lepp que en la vida el hombre está en esa constante búsqueda de la autenticidad, lo cual vendría siendo el sentido de su vida.
Kierkergaard también trata sobre la existencia auténtica. Dice que es como aquel pez que se ve envuelto entre la muchedumbre, de peces, y se abre paso entre el resto de los peces establecidos en una masa y se busca espacio para superar la limitación de la red. No dejarse atrapar por aquello que atrapa a la multitud. Para Kierkegaard lo más importante es el hombre, pero el hombre concreto, no el hombre concepto-abstracción, sino el real, el que sufre, el que se siente aturdido en cuanto encara y sufre a uno solo de sus límites, el que ama, el que todo le parece un absurdo, el que no se comprende a sí mismo. Se preocupa por sus limitaciones
tratando de entender sus impulsos y angustias, considera que la mejor manera de transformarse es aclarando los aspectos que forman parte de su persona.
Retoma de Sócrates la expresión griega: “Conócete a ti mismo”, rompiendo con el historicismo. En su obra Temor y Temblor se enfoca en la fe y la angustia que culminan con la religión. Insiste en la subjetividad como base fundamental de todas las cuestiones. Considera que la verdad objetiva es un estorbo para el hombre, no lo determina y solamente podría conseguirse con la experiencia Para poder lograr la autenticidad es necesario experimentar la angustia de la soledad que hace que el hombre sea consciente de la necesidad de ser único y distinto a los demás. Le permite descubrir que se puede ser, pensar y actuar por sí mismo y al decidirlo, dejar de ser como todos, y de seguir siendo parte de esa masa objetiva. Lepp cita a Kierkegaard “nada hay tan terrible ni tan grande como el existir en cuanto individuo, como el vivir bajo el control de sí mismo, solo en el mundo entero […] Sin duda alguna, el hombre que pasa por la vida sin experimentar la necesidad de estar solo, se evitará angustias numerosas y sufrimientos interiores, pero no saldrá de un estado infrahumano, ni alcanzará la autenticidad de la condición humana. Negar al hombre los beneficios de la soledad y ahogarlo en la masa anónima es el crimen imperdonable de algunas formas de colectivismo”. (Lepp 12)
Es posible identificar cómo para algunos existencialistas, el deseo de autenticidad se genera: en Heidegger el paso de la inautenticidad a la existencia auténtica, en Jaspers la experiencia de la banalidad del hastío, la cosificación, existencia empírica, en Lepp la experiencia de la soledad estéril, Insulsa. El camino hacia la aclaración de la existencia, a la comunicación, al encuentro con el otro tiene su momento previo de ruptura de quiebre, de acicate, de luz. Para Víctor Frankl el lenguaje es el camino para encontrarle sentido a la existencia. Para Xavier Echeverría el lenguaje es encontrarle el sentido del ser humano al existir.
Ahora que también habría que tener claro que cuando Lepp se refiere a la soledad como algo positivo, no quiere decir que convenga con los grandes filósofos que han valorado y considerado a la soledad como lo primordial en el hombre. Por ejemplo, Shopenahuer que invita a conquistar la propia soledad en una lucha feroz contra el instinto de la sociabilidad que todos experimentamos en nosotros. Para Kierkergaard por el simple hecho de unirse los hombres están en el error, según él, Dios es accesible solamente al hombre solitario. Y Nietzsche quien es el que más que nadie la ha exaltado inclusive señalando que los demás no te pueden aportar nada, por eso es indispensable estar solo. “Huye, amigo mío, huye a tu soledad. Te veo atacado por moscas ponzoñosas: huye a la altura donde sopla el viento áspero y fuerte”. (Lepp 15)
Para Lepp la soledad no debe ser un fin sino un medio para el encuentro con los demás. “El amor de la soledad absoluta tal como aparece en Shopenhauer, Kierkergaard y Nietzsche, es excesivo porque la soledad es sólo el camino que ha de conducir a la comunicación de los demás”. (Lepp, 13) En efecto, la soledad no es una realidad ontológica (manera de ser humano), no es parte de la esencia humana, sino es una vivencia moral, psicológica, humana. Es un asunto de cómo llevo yo la existencia. Esto a diferencia de Sartre que decía que la libertad era la esencia de lo humano, o de Heidegger que decía que la angustia era la esencia de lo humano, Lepp dice que la soledad no es esencia sino vivencia de índole moral o psicológica. “Afanarse por la soledad absoluta ontológica, equivaldría que nada existe fuera del yo” (Lepp 14)
La gran tentación del hombre que ha conocido los beneficios de la soledad, sobre todo después de una vida social decepcionante, consiste en no considerarla como medio para llegar a comunicaciones más profundas y más auténticas y en hacer de ella un valor en sí. “El solitario que carece de valor o quizá de fuerza para sobreponerse a su soledad se instala en ella y trata de establecer un diálogo consigo
mismo. Siguiendo el ejemplo del narciso se autocontempla y se admira”. (Lepp, 14) De cualquier forma el hombre tiene la necesidad de comunicarse por eso es que si se queda en la soledad, llega el momento en que establece un diálogo consigo mismo, pero si se queda solamente con su perspectiva como única, sólo cuenta con un punto de vista subjetivo pierde la oportunidad de tener un crecimiento más cercano a la realidad, al contrastar su perspectiva de sí mismo con la perspectiva de los demás. “Si el solitario sabe sacar provecho de esta experiencia para comunicarse con los demás la soledad se le convertirá en fuente de enriquecimiento grande, de lo contrario lo llevará por el camino directo a la neurosis y a la locura”. (Lepp, 14) De aquí la importancia del equilibrio entre la soledad y la comunicación para tener en cuenta no sólo la propia perspectiva de tu realidad, sino también el punto de vista de los que te rodean. “Tras las pocas delicias que se pueden encontrar en el orgullo la avaricia y el egoísmo, el hastío se convierte en la herencia inevitable de quien prolonga la conversación consigo mismo”. (Lepp 15)
Nuevamente se da uno cuenta de la necesidad del hombre de encontrarse con el otro y de que la soledad sea un medio para lograr ese fin de comunicación humana. “Los dos elementos constitutivos del sentimiento de soledad son la incomprensión y el sufrimiento. Porque se siente incomprendido por los demás, el hombre puede encontrarse terriblemente solo en medio de la multitud aún hallándose rodeado del éxito y la admiración; y se puede encontrar todavía más solo en el seno de la familia, aún siendo ésta una familia muy unida”.(Lepp 15)
Cuando el hombre decide estar solo porque no entiende a los que le rodean y cree que los demás lo juzgan y lo condenan sin conocerlo, se vuelve solitario y ajeno a todo sin poder aspirar a un crecimiento y conocimiento de sí mismo. “…el yo ni tiene vida ni crecimiento si permanece solo”. (Lepp 15) Por eso, con todo lo que se pueda sufrir al estar en soledad, ésta permite aclarar la existencia y avanzar en la realización personal. “…para que el ser humano se convierta en existente auténtico
es necesario que rompa su solidaridad natural con el todo cósmico y social y hacerse pasar por la experiencia de la soledad”. (Lepp 16)
Es necesario comprender que la soledad no es algo negativo ni significa abandono. El problema es que no ha habido una enseñanza para desearla y valorarla, por el contrario, a través de las generaciones anteriores se ha aprendido a tenerle miedo y por ello a rechazarla. “El hombre ha de servirse de la soledad considerarla como una etapa en el devenir personal, que lo habrá de conducir nuevamente a los otros, no para restaurar las comunicaciones superficiales de antes sino para lograr la comunicación profunda y auténtica de que lo ha hecho capaz de la soledad”. (Lepp, 16) La soledad es una oportunidad para conocer y poder tener control de la manera de ser persona, así como para darse cuenta de la necesidad que se tiene de los demás y esperar el momento de encontrarse con ellos.“La soledad del hombre moderno es trágica porque el hombre ni sabe superarla ni vencerla. El descorazonamiento de esto resulta que hace que el mundo parezca un recinto tenebroso y sin salida cargado de tristeza”. (Lepp 17)
El yo descubre al otro
Otro de los temas en que profundiza Lepp es en “el yo descubre al otro”. Como ya se había mencionado antes es este otro camino para aclarar la existencia. “Es necesario descubrir al otro en cuanto tú, es decir como un ser que ha pasado como uno por la prueba de la soledad y ha realizado su yo. Mientras el yo no encuentre un tú con quien pueda acometer la intención de esta nueva realidad existencial que se llama el nosotros, la conciencia seguirá encerrada en el malestar”. (Lepp, 19) No basta con que se haya superado el momento de angustia de la soledad y descubierto la búsqueda de la autenticidad, es necesario que el otro con quien uno se encuentre haya pasado por el mismo proceso. Además de ser
conscientes del yo particular, se requiere que el otro también sea consciente de su propio yo. “La alternancia entre soledad y comunicación con el otro debe ser el ritmo normal de una existencia auténtica”. (Lepp 20)
El equilibrio de estar alternando entre soledad y comunicación, permite ir confirmando la existencia como tal. Da oportunidad de distinguir entre lo que uno piensa y es y lo que otros piensan y son, así como también identificar en qué se es semejante al otro y en qué no, lo cual lleva a ser uno mismo auténticamente. “Por intensa que sea nuestra comunicación con los demás ésta ni llegará ni debe llegar a abolir totalmente nuestra soledad”. (Lepp 20) Es conveniente estar en soledad para seguir encontrando la propia singularidad y evitar volver a caer y dejarse llevar por la multitud. “El mismo acto de conciencia que me descubre la realidad de mi propio yo, me descubre la existencia de un tú. La misma soledad no se entiende si no se