2 Methodology
2.2 Methodology details
2.2.3 Discourse analysis
El crecimiento longitudinal norte-sur que se suscitó en la ciudad, caracterizó a la zona centro como un punto de gran afluencia económico-social que fortaleció al comercio formal e informal; siendo este último el que de a poco fue asentándose cada vez más en los espacios públicos del sector:
[…] los primeros espacios públicos que se conocen en la historia de la ciudad de Quito, nacen como consecuencia de la necesidad de intercambiar productos. Es decir, el comercio se presenta como la actividad urbana que dio origen a espacios de intercambio, pero no sólo de productos, sino de vivencias y de conversación (Granja, 2010:20).
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La política urbana del Municipio de Quito durante el período de transición urbana, mostró dos momentos importantes que merecen ser resaltados: el primero, correspondió a la «urbanización» de los terratenientes agrarios (1904-1922), y el segundo, al proceso de consolidación de la fracción urbana de aquellos (1922- 1955). (Carrión y Erazo, 2012:510)
71 Esta dualidad de comercio y convivencia, formaba parte de la cotidianeidad que se desarrollaba en los espacios públicos, dificultando de cierta manera la organización de la ciudad en las decisiones tomadas por el gobierno municipal; pues como lo señalaría Salcedo en su opinión respecto al espacio público, la regularización del uso de suelo, traería “inconformidad de quienes se ven afectados por resoluciones en las que sus intereses no se consideraron” (Salcedo, 2007:70).
La configuración del espacio en Quito, considerada desde la planificación38 inicialmente se enmarca en el higienismo público39. Maximi y Peyronnie mencionan que “entre 1946 y 1970 se producen profundas mutaciones en la capital, debido a un crecimiento acelerado en el cual participan todos los componentes urbanos: espacio, actividades, población […] que consolidaron la segregación residencial” (Maximi y Peyronnie, 2002:30).
Esta segregación al responder a los procesos de urbanización ligados a los intereses de las clases dominantes, conllevó a un establecimiento de planes de desarrollo para mejorar las condiciones estéticas y funcionales de la ciudad, a través de un ordenamiento del uso de suelo; pero que no consideró los efectos sociales sobre los sectores populares, para quienes el centro histórico representaba un espacio de subsistencia económica dado la efectividad del comercio.
En este punto se inicia una re-significación del espacio público40, el municipio, procura que las plazas dejen de ser espacios de conglomerados desorganizados para dar un paso a la recuperación de patrimonios y de la imagen urbana de la ciudad. Los criterios de orden de la ciudad cambian con el tiempo, y el carácter popular de las plazas -dado en gran parte por el comercio informal-, comienza a ser considerado en la agenda política local. Como menciona Yory, en
38 Kingman explica que en Quito, entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX con la llegada
del ferrocarril y su consecuente impacto a nivel económico, demográfico y urbano, se producen “nuevas formas de estructuración social que empiezan a cambiar en la ciudad señorial y aristocrática, y la diferenciación de los oficios y su localización en el espacio urbano” (Kingman, 2006:19). El proceso de modernización en aquellos años se gestionó sobre la base de reformas higiénicas y planificación urbana.
39 “El higienismo es la principal corriente teórica que explica el origen de la mejora de las
condiciones de salubridad para controlar las epidemias en la población. Nace en la primera mitad del siglo XIX con la implantación del liberalismo y se encuentra relacionado con el pauperismo [situación persistente de pobreza]” (López y Marín, 2013:173).
40 El espacio público es un espacio simbiótico en el sentido que genera integración, que le da
72 Ciudad, Ciudadanía y Espacio Público, el espacio público es regulado por el principio de razón dominante:
…el comportamiento de los individuos (ethos) con su ciudad, a través del uso de su espacio público, queda regulado por la idea de orden que el principio de razón dominante impone sobre esta; de ahí el carácter nocional41 y, por lo mismo, histórico y social del habitar humano (Yory, 2007:28-29).
La percepción de la sociedad, respecto al espacio público se ven afectadas por el contexto histórico y las nuevas tendencias organizativas institucionales que se contraponen a las arraigadas prácticas sociales. El proceso de transformación de la urbe mediante la planificación urbana, originó los primeros conflictos con los comerciantes informales que realizaban sus actividades económicas en las plazas.
A inicios este proceso de reestructuración urbana, no acogió la participación directa de los comerciantes informales reubicados, sobre la decisión municipal. Las primeras reubicaciones, si bien buscaban mejorar la imagen y organización de la ciudad, careció de procesos participativos que incluyan las demandas de los actores sociales involucrados en las decisiones tomadas por sus gobernantes, lo que a consideración de Rhodes implicaría una “política impuesta desde arriba” al no ser un resultado, fruto de “negociaciones de las partes afectadas” (Rhodes, 2005:105). Tal fue el caso de la perspectiva de ciudad plasmada en el Plan Regulador de Quito de Odrizola y Gatto, aprobado en 1945, durante la administración del último presidente del Concejo Municipal, Rafael Pérez42. Este plan sin embargo, respondía a formas de gobierno que apuntaban a intereses de desarrollo económico de la ciudad, dejando de lado una solución integral efectiva que acoja los problemas sociales que presentaba la urbe.
La nueva perspectiva enmarcada en el concepto de higiene pública, como objetivo municipal por ordenar los espacios públicos de la ciudad, trajo consigo las primeras normativas que den respuesta al caos que implicaba el comercio informal; pues de acuerdo con Borja “estas iban desde multas hasta la prisión para los infractores” (Borja, 2008 citado en Granja, 2010:30).
41 “Perteneciente o relativo a la noción. Conocimiento o idea que se tiene de algo. (Real Academia
Española, 2012)
42 La dignidad de Alcalde se crea en 1946, por lo que anteriormente los gobiernos locales se
73 Políticas que a consideración Rhodes (2005:105), al ser resoluciones impuestas desde la posición institucional, carecen de acuerdos consensuados con las partes involucradas. Por lo que, el marco regulador ahondó más el problema, ya que los comerciantes informales al salir de las plazas, pasaron a ser comerciantes ambulantes, que ocupaban veredas, garajes y puertas de casas; así el problema sólo cambió de entorno.
[…] Los primeros vendedores callejeros en llegar a esta zona del centro en 1945, que se asentaron en puestos fijos, se tomaron el Pasaje Sanguña y eran en su mayoría, mujeres del Carchi que comerciaban con mercadería colombiana” (Soria, 2004:31 citado en Granja, 2010:69).
Es así como a partir de mediados de siglo XX, el comercio informal se convierte en un problema para la ciudad que atenta contra la organización espacial y física de la urbe, lo que para los autores teóricos Duhau y Giglia (2004:262) el espacio es condicionado por el tipo de prácticas sociales relacionadas con el ordenamiento del uso de suelo. Problemática social que empieza a ahondarse y a considerarse en los planes municipales.
3.4La evolución del comercio informal y la alteración en el uso del suelo urbano