Los ejemplares cocidos en ambientes reducto- res conforman la variante mayoritaria70 y mues-
tran, al igual que ocurría con sus congéneres coci- dos en atmósferas oxidantes, cierta variabilidad, mayor aún en este caso, en sus características. Teniendo en cuenta esta heterogeneidad, cabe proponer una triple diferenciación en modalida- des (Montes, 2005):
• Vasos finos (Figuras 88 y 93). Piezas con tratamientos superficiales cuidados a modo de esmerados bruñidos equipara- bles con los de la variante anaranjada y que confiere a los recipientes mejor con- servados exteriores lustrosos. Se trata de la modalidad mejor representada71, si
bien es cierto que las pautas técnicas que muestran no son uniformes y junto a vasos de acabados singularmente esme- rados se incluyen otros bastante más gro- seros, aunque sin alcanzar el grado de tosquedad que caracteriza a la siguiente variante.
• Vasos groseros (Figura 94). Los rasgos definitorios esenciales son la mayor tos- quedad de los acabados, las pastas de gra- nulometría más grosera y un mayor grosor de las secciones de sus paredes. Del mismo modo que acontecía con algunos recipientes de la versión anaranjada, se detecta en algunas piezas perfiles más glo- bulares y bordes con cierta tendencia a la verticalidad.
• Vasos decorados (Figura 89 y 95). Los ornatos registrados vienen configurados por líneas bruñidas que, salvo contadas excepciones, se trazan en disposición ver- tical72. En términos generales, los ejempla-
res que integran esta modalidad, sin llegar a poder ser considerados toscos, no se encuentran entre los más finos de la serie. 69 Se conoce un pequeño fragmento de base y parte inferior del
cuerpo que, a partir de la representación gráfica y de la des- cripción recogida en la bibliografía, cabe asimilar al mode- lo. El ejemplar se debe vincular a la modalidad engobada ya que, de acuerdo a la descripción recogida en el catálogo del artículo citado, cuenta con un engobe rojizo.
70 Se estima sus representación en un 54% del total (Montes, 2005).
71 Representan en torno al 69 % de los vasos grises (Montes, 2005).
72 Se escapan de esta norma general tan sólo alguna rareza (Benéitez et alii, 1999: 16-17, Fig. 1.3), que presenta una peculiar retícula cuadrangular.
Figura 88. Vaso ovoide gris fino. Foto: R. Montes
Para estos vasos grises los paralelos que conocemos se circunscriben de nuevo a un territorio que incluye la capital conventual (Alcorta, 1995: Fig. 13.7 y 2001: 271-273, Fig. 114.1-4)73 y su entorno. En concreto, dispone-
mos de referencias sobre el registro de piezas asimilables a esta variante en yacimientos cas- treños asturianos como San Chuis (Manzano, 1990: 405, E 12 nº 1), El Castelón de Coaña (Maya, 1988: 158, Fig. 47.B), Pendia (García Bellido, 1942: Fig. 10) y Os Castros de Taramundi (Expósito, 2004: 24).
No obstante, al margen de los ejemplares referidos con semejanzas estrictas (formales y tecnológicas) que salpican el territorio histórico lucense y con independencia de la variante con- creta, se conocen otros paralelos con similitu- des más vagas en un amplio ámbito regional que incluye yacimientos castellano-leoneses como Huerña (Domergue y Martin, 1977)74,
Rosinos de Vidriales (Carretero, 2000: 489- 491, Figs. 283. 78-85 y 89, 284. 92-100 y 286. 111)75, Padilla de Duero (Romero y Sanz: 1990:
167, Fig.2.1), Cacabelos (Gómez Moreno, 1925-26: 62, Lám.16), Montealegre de Campos (Balil y Martín Valls, 1988: 57, 62, 64-67 y 97, Fig. 10 y 13)76 o Sasamón (Abásolo y García,
1993: 121, 131-132, 146-147 y 152-153, Fig. 62. 1-2, 67. 2-13 y 75. 9-13)77. Sin embargo, lo
extenso de su ámbito de distribución y lo varia- do de sus caracteres técnicos sugiere una reali- dad compleja y una pluralidad de centros pro- ductores de influjo local o comarcal, tal y como apunta Carretero (2000: 491), siempre dentro de unos criterios estéticos y sobre todo, morfo- funcionales, comunes, seguramente inspirados en las paredes finas genuinas. En este sentido, algunos autores (Alcorta, 1995: 217) los consi- deran imitaciones locales de paredes finas. A
nuestro entender, sin embargo, no se deben interpretar como imitaciones en sentido estric- to, sino más bien como formulaciones locales de morfologías de moda que sustituyen funcio- nalmente a aquellas (Montes y Hevia, 2009: 770).
Las referencias cronológicas que se manejan para este tipo de recipientes tienden a situarlos entre finales de la primera centuria y el siglo II d.C. Entre las producciones con las que se supone una identidad genética, cabe destacar que para la ciudad de Lugo se apuntan cronolo- gías a caballo entre ambos siglos (Alcorta, 2001: 271). Fuera ya de este ámbito, en Rosinos de Vidriales se registran de forma con- tinuada en los niveles relacionados con la pre- sencia del Ala II Flavia, sin que se encuentren presentes en los de la Legio X Gemina (Carretero, 2000: 490), mientras que tanto en Montealegre de Campos (Balil y Martin Valls, 1988: 62) como en Sasamón se documentan en contextos del siglo II d.C., avanzado en el pri- mer caso. En el Chao Samartín no se ha detec- tado aún su presencia en contextos de la prime- ra centuria, en claro contraste con la populari- dad que adquirieron estos vasos en la segunda, a juzgar por su recurrente registro en cuantos horizontes correspondientes a estas fechas han sido excavados.
A partir de la información disponible, hemos de postular para el morfotipo una pro- ducción regional, probablemente centrada en
Lucus Augusti, en donde se desarrolló una
importante industria alfarera a partir de finales del siglo I d.C. (Alcorta, 2001) y en cuyo hin-
terland se concentran los mencionados parale-
los con que se cuenta para este elenco del Chao Samartín.
73 Tipo V3 de vasos ovoides de borde flexionado, sin decora- ción.
74 Se les recoge bajo la denominación de vasitos ovoides de barro gris (Domergue y Martin, 1977: 110-111).
75 El autor los engloba en la categoría de vasos ovoides de per- fil en S, entre los que distingue lo que da en llamar peque- ñas ollas de cerámica común que adoptan ciertas caracte-
rísticas de las paredes finas y vasos ovoides lisos. Estos últimos podrían encontrarse relacionados con las produc- ciones de Melgar de Tera (Carretero, 2000: 491).
76 Estos autores se refieren a estos recipientes como vasos ovoides de borde vuelto y paredes muy finas.
77 En este caso se propone la denominación de vasos ovoides de imitación de paredes finas (Abásolo y García, 1993).
CATÁLOGO