En este apartado se pretende definir el concepto de Inteligencia Competitiva y mos- trar, en su contexto disciplinar, que ha pasado a formar parte de la dirección es- tratégica. Ettore (1995) plantea que la Inteligencia Competitiva es una práctica de investigación que realizan las empresas sobre su entorno, en la cual reúnen informa- ción valiosa que les permite establecer estrategias y acciones en su camino hacia la competitividad. Por su parte, Patterson (2000) la define como un proceso sistemático que incluye la planificación, recolección, análisis y difusión de información sobre el entorno externo, con el potencial para poder tomar decisiones efectivas y desarrollar la competitividad de las empresas.
Así la información se convertirá en inteligencia sólo si su planteamiento tiene implicaciones para la empresa, es decir, si el resultado de su análisis ayuda a la em- presa a tener éxito, a salvar obstáculos, a descubrir oportunidades o a prevenir una amenaza. “El carácter integral de la Inteligencia se constata además en relación a los conceptos, datos, información y conocimiento (Rodríguez y Escorsa, 1998). Estos autores definen la Inteligencia como un proceso continuo de transformación de datos, información y conocimiento del entorno en un producto inteligente para la acción (Actionable Intelligence) […] Inteligencia Accionable, con valor para la toma de decisiones” (Escorsa, Maspons y Cruz, 2001: 3).
Cavaller (2009) recupera algunas definiciones de inteligencia competitiva. Señala que a mediados de la década de los ochenta Shrivastava y Grant la definen como un “sistema de aprendizaje sobre las capacidades y comportamientos de los competidores actuales y potenciales con objeto de ayudar a los responsables en la toma de decisiones estratégicas.” (p. 36). Que pocos años después, en 1992, Gilad la conceptúa como “el acceso a tiempo al conocimiento e información relevantes en las diferentes fases de la toma de decisiones” (p. 36). Y que en 1995, Ettore la considera como un “proceso mediante el cual las organizaciones obtienen informaciones útiles sobre sus competidores que utilizan en sus planificaciones a corto y largo plazo” (p. 37).
En el marco de los negocios, en 1997, Ashton y Klavans la definen como la infor- mación útil sobre el entorno de negocios que puede afectar la posición competitiva de la empresa (Cavaller, 2009: 37). De considerarse esta definición, la Inteligencia Competitiva enfocaría sus esfuerzos a eventos relevantes del entorno y pondría én- fasis en la información de los competidores, proveedores, clientes y los negocios en general, así como en el desarrollo del mercado para obtener información útil en la toma de decisiones.
De acuerdo con Cotrill, la Inteligencia Competitiva “es obtención ética y legal, aná- lisis y distribución de información sobre el entorno competitivo, de los puntos fuertes y débiles, así como de las intenciones de los competidores” (Cavaller, 2009: 37). Es un proceso ético y sistemático de recolección de información, análisis y diseminación
pertinente, precisa, específica, oportuna, predecible y activa acerca del ambiente de ne-
gocios, de los competidores y de la propia organización (scip, 2014). La Inteligencia
Competitiva es una disciplina que se encarga del análisis del entorno competitivo en el que se mueven las empresas a través de un proceso sistemático y ético.
Según el gti Lab (laboratorio especializado en la gestión de la innovación, la trans-
ferencia tecnológica y la Inteligencia Competitiva) es el arte de localizar, recoger, procesar y almacenar información para hacerla disponible a las personas de una organización, dando un vistazo de las amenazas y oportunidades presentes y futuras
que permitan anticiparse y, a su vez, respeten siempre un código ético y legal (bai,
2008). En otras palabras, es la transferencia de conocimiento del entorno a la orga- nización con respeto a las reglas establecidas. No obstante, aunque la información es clave para explicar y definir esta disciplina, la Inteligencia Competitiva va más allá de la mera recopilación de datos, es decir, la información es efectiva: son números, estadísticas, fragmentos dispersos de datos sobre la gente y las compañías y sobre lo que han hecho.
La Inteligencia es una colección de los pedazos de la información que se han filtra- do, destilado y analizado, cuya base radica en saber la diferencia entre la información y la Inteligencia. Por tal razón, la Inteligencia, no la información, es lo que necesitan los directivos para tomar decisiones. Achard y Bernat (1998) coinciden en el valor añadido que aportan los gerentes que se ocupan de la Inteligencia Competitiva. Ellos transforman la información en conocimiento con el fin de que sea utilizada por quie- nes toman las decisiones.
La Inteligencia Competitiva fue implementada por las grandes corporaciones in- dustriales; no obstante, en los últimos años está al alcance de empresas de menor ta- maño. En la literatura empresarial, el empleo de la Inteligencia Competitiva engloba al conjunto de esfuerzos organizacionales para percibir, filtrar, analizar y rentabilizar un más amplio, sistemático y profundo conocimiento del entorno competitivo. Tam- bién se pueden presentar complicaciones en la concepción de su verdadero significa- do, pero existe un momento en el que se genera un valor materializable por la empresa que otorga resultados en el negocio, ya que tal información estará tratada para la deci- sión y la acción (Palop y Vicente, 1999: 109). Asimismo, la Inteligencia Competitiva se aplica para los diversos tipos de Vigilancia: de origen competitivo, tecnológico, comercial y del entorno.
La Inteligencia Competitiva es una perspectiva de las condiciones cambiantes del mercado, lo que permite identificar riesgos y oportunidades con la suficiente anti- cipación para permitir que la empresa adapte su estrategia o, en casos extremos, la cambie (Gilad, 2015). En síntesis, se podría definir la Inteligencia Competitiva como el conjunto de conceptos, métodos y herramientas que sirven para desarrollar, de forma coordinada, las actividades de búsqueda, obtención, análisis, almacenamiento y difusión de la información relevante de cara a la toma de decisiones en la organiza- ción con base en su estrategia de actuación (Morcillo, 2003: 323).