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9. Discussion and Conclusions

El arte, así como el oficio del editor, deben tener una función política

De acuerdo con el sociólogo húngaro Karl Mannheim, fundador del conocimiento de las generaciones, algunas de las respuestas al porqué el ser humano se comporta como lo hace, se encuentran cuando estudiamos los rasgos que enmarcan a su generación. Esto es debido a que una generación es un conjunto de personas que viven en un determinado contexto y experimentan de manera similar los sucesos históricos, estructuras políticas y económicas, cosmovisión, normas y valores, cultura, música, modas, etc.106 Por esta razón, la condición de ser joven ha pasado por cambios fundamentales en el tiempo, de modo que no podemos estudiar el concepto de “juventud” sin tener en cuenta su contexto histórico y sociocultural.107

Por esto, para hablar de una publicación enfocada hacia los jóvenes, es esencial anotar los rasgos que enmarcan la juventud actual. Primero, es importante anotar que hoy en día, los jóvenes latinoamericanos están conformes frente a la pobreza, el atraso, el desempleo, la ausencia de Estado, el tradicionalismo de la religión católica y la violencia política, los cuales son reflejos del hedonismo y el consumo, la obsesión por la imagen y las adicciones: la colonización del mundo de la vida por la modernidad.108 Además, (como mencioné anteriormente) los jóvenes de hoy no tienen el deseo de expresar estas inconformidades, o de tomar ningún tipo de acción o posición política, pues si bien las expresan, no son tenidas en cuenta puesto que no hay escenarios para hacerlo o para que









106 Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables.

Comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, p. 37.

107 Valenzuela, J. (1999). Vida de barro duro, graffiti y cultura juvenil. Universidad de Guadalajara, México, p. 38.

108 Giraldo F. y López H., (2007). “La metamorfosis de la modernidad”. Bogotá, p. 260

finalmente los lleve a generar cambios sociales.109 De modo que les da lo mismo callar o expresarlo, porque al final todo va a seguir igual.

Además, la mayoría de los medios de comunicación tienen un sesgo de la juventud actual, con la que tienden a la negatividad y a caer en lugares comunes, pues describen a estas nuevas generaciones como carentes de valores, superficiales, ausentes en cuestiones políticas, apática, desagradecida, e insensible,110 entre muchas otras cosas, y por ende, les ofrecen contenidos poco serios y enfocados solo hacia el entretenimiento. Al contrario de esto, y de quienes ven a los jóvenes simplemente como posibles consumidores, yo veo a la juventud de hoy como un público que presenta características muy interesantes, que posee rasgos claves y atractivos para una publicación como I Believe: “hoy ser joven ha invertido su sentido, y está pasando a significar la matriz de un nuevo actor social, de un nuevo valor que se confronta con lo que representó ser viejo: experiencia y memoria”,111 además, los jóvenes del siglo XXI gozan de las libertades que les trae el tiempo libre y la independencia personal; gracias a las comodidades que a algunos les brindan sus padres.112 Por lo cual creo que es vital que existan medios de comunicación que logren aprovechar y entender lo que todo esto significa, para así tomarlo y presentarles alternativas educativas que los impulse a ser esos actores sociales.

La juventud es un espacio prudente sin espesor ni identidad,113 y presenta rasgos muy atractivos, pues esta es la etapa donde la identidad social no es clara, ya que el individuo se encuentra en un tipo de “limbo” entre la niñez y la adultez. Dentro de estos rasgos están: la falta de responsabilidades económicas y familiares, el tiempo libre, y la









109 Universidad central, DIUC, (1998). “Viviendo a toda”: Jóvenes, territorios

culturales y nuevas sensibilidades. Siglo del hombre editores. Bogotá, p 57. 110 Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables.

comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, p. 16-17

111 Barbero, J. Jóvenes: des-orden cultural y palimpsestos de identidad En: Universidad central, DIUC, (1998) “Viviendo a toda”: Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades. Siglo del hombre editores. Bogotá, p. 30

112 Boschma, J. (2008). Generación Einstein: más listos, más rápidos y más sociables.

comunicar con los jóvenes del siglo XXI. Gestión 2000. Barcelona, p. 18

113 Barbero, J. Jóvenes: des-orden cultural y palimpsestos de identidad En: Universidad central, DIUC, (1998) “Viviendo a toda”: Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades. Siglo del hombre editores. Bogotá, p. 45

falta de exigencia de la sociedad.114 La juventud latinoamericana de hoy en día también presenta características importantes en cuanto a su identidad: posee una conciencia planetaria, globalizada, casi internacionalista, desea impulsar la transformación global, respeta las individualidades y selecciona cuidadosamente las causas sociales a las que deciden apoyar.115 Por mi parte, creo que todo esto se debe tener en mente a la hora de elaborar publicaciones para este público lector, de modo que logren caer en cuenta de las libertades que vienen con el poder de elegir y sobretodo del poder que está en sus manos gracias a dichos rasgos característicos de la gente de su edad, para que así, pueda ser esa juventud que se ha caracterizado por ser promotora de cambios sociales.

La influencia que puede llegar a tener un medio de comunicación en las opiniones y puntos de vista de sus audiencias es de vital importancia, y es un elemento clave que todo editor debe tener en cuenta a la hora de hacer su labor. Por este motivo, con la producción de siete ediciones de la revista y conforme con la producción, fui avanzando en mi carrera, y así vinieron nuevas preguntas en cuanto al alcance que I Believe estaba teniendo como medio enfocado a la juventud. De este modo, comencé a preguntarme si la revista realmente cumplía con su objetivo principal: llevar a los jóvenes a conocer a Dios y a vivir bajo sus mandamientos. Pero a raíz de evaluar los logros y alcances de la publicación, pude ver que lo que I Believe estaba logrando antes que nada, era alimentar a un público que ya creía en Dios, lo conocía y vivía bajo sus parámetros, y le estaba cerrando la posibilidad a los jóvenes que no eran cristianos a ser participantes, como lectores, de la revista: “no llegar al público es, en último término, la negación misma de la cultura”116. De modo que ¿cuál debería ser mi público? Todo tipo de jóvenes. Específicamente latinoamericanos entre los 16 y 24 años, con niveles de









114 Universidad central, DIUC, (1998) “Viviendo a toda”: Jóvenes, territorios

culturales y nuevas sensibilidades. Siglo del hombre editores. Bogotá, p. 6.

115 Reguillo, R. El año dos mil, ética, política y estratégicas: imaginarios, adscripciones

y prácticas juveniles En: Universidad central, DIUC, (1998) “Viviendo a toda”: Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades. Siglo del hombre editores. Bogotá, p. 60

educación medio-alto, interesados en la cultura y con entusiasmo de conocer y aprender cosas nuevas: “sin apetito, no hay cultura viva”.117

Además, paralelo a esto, fui madurando en mis creencias religiosas, conociendo gente que pensaba distinto, y comencé a ver que con la revista podría hacer mucho más que una publicación juvenil de calidad con un enfoque cristiano. Así, nació la nueva idea de abrir la revista en su sentido cultural, con la misión de motivar a los jóvenes a ser partícipes en la sociedad, a pensar, reflexionar y generar un pensamiento independiente, alejado de los objetivos comerciales. ¿Cómo? llevando la revista a un público mucho más amplio y compartiendo creencias con todo tipo de personas, sin querer imponer ningún punto de vista. Todo esto para lograr hacer una vitrina de ideas y un espacio de debate, donde existan distintas formas de pensar y de ver la vida. Para que así, el público juvenil pueda acercarse a temas relevantes y tome decisiones mucho más educadas y concientes. De esta manera, ahora con I Believe estoy comenzando a fomentar una visión crítica y autónoma entre los jóvenes, para promover los argumentos, pues con estos podemos ser libres de tomar buenas y mejores decisiones.

Las publicaciones cristianas se las dejaré a las iglesias, y con la nueva propuesta para I Believe me voy a dirigir a ese público de cualquier creencia, curioso por encontrar medios culturales bien hechos, con puntos de vista distintos, profundos, pero al mismo tiempo fáciles de digerir y comprender, basados en la importancia de ser humanos que actúen y se transformen apoyados en principios. Esta propuesta fue concebida junto con el pensamiento de que todas las ideas deben ser compartidas y respetadas, deseo que nació luego de sentirme excluida por personas de mi familia y amigos por ser cristiana. Con esto, mi idea no fue apartarme de las personas que no pensaran como yo o que no compartieran mis creencias religiosas, sino acercarme a ellas mediante la tolerancia y la expresión de mis ideas, con lo cual deseaba seguir los principios del amor, la fe y la esperanza que siempre he querido impartir en mi publicación y practicar en mi vida personal.

Con todo lo anterior me di cuenta de que si yo estaba exigiendo tolerancia y respeto por mis creencias, era yo quien debía ser la primera en fomentar y respetar la









posición de las otras personas. Así, decidí también reflejar esto en mi revista –algo que no se estaba haciendo en esos momentos con I Believe, ya que estaba intentando imponer los principios y creencias de la ideología cristiana– y mostrar la importancia de pensar y creer en lo que queremos, esta es la libertad que tenemos como seres humanos, basada en la tolerancia y la libertad de pensamientos. Por esto, nace aquí el deseo de reemplazar la religión por la cultura y la filosofía. Entonces, nace un nuevo plan.