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CHANGES IN SPO2

DISCUSSION

En el marco del acercamiento del peronismo a la colectividad judía, con el propósito de una mejor relación con Estados Unidos, junto con la represión de todo atisbo de actividad antisemita, más las declaraciones abiertas tanto de Perón como Evita en contra

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I bi d. , p. 7

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Kl i ch, I gnaci o. O p. ci t . 1992, pp. 37 y 38

139 Rein, Raanan. Op.cit. Decía la revista Mundo Peronista de 1953: “Israel, es algo tan querido y propio como para nuestro pueblo”, “...nace entonces, en la mente de la comunidad de los pueblos árabes, con fuerza indominable, la extraordinaria y mística admiración por el Justicialismo de Perón y Eva Perón”, “La Doctrina de y el nombre de Perón resuenan al pie de las pirámides”. pp.238 y 239

el antisemitismo140, no pareció extraño el establecimiento de relaciones diplomáticas con el

naciente Estado de Israel en mayo de 1949. De todas maneras, la abstención en el voto por la partición de Palestina no se explicaba solamente por esto ya que no se quería sacrificar las relaciones con los estados árabes en aras de una posición que los sionistas veían como favorable.

En cualquier caso, primero habría un reconocimiento a Israel de jure, en febrero de ese año y la representación israelí funcionaría en sus comienzos como Legación en el tradicional barrio capitalino del Once,141 con nutrida población judía. Era común en la época que los países pequeños contaran con legaciones más que con embajadas, rango considerado superior y que implicaba mayores erogaciones y obligaciones protocolares de todo tipo. El primer cónsul del Estado de Israel en Argentina será Arie Chill. Una vez formalizadas las relaciones, el judío argentino Carlos M. Grunberg, enlace de la Agencia Judía con el gobierno argentino, firmará en representación de Israel y el judío argentino Pablo Manguel será Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de Argentina en Israel. También en ese año visitará Buenos Aires el máximo dirigente del sionismo revisionista, Menajem Begin, jefe del partido Herut, opositor al gobierno israelí142.

Por otro lado, el nombramiento de un judío como embajador argentino aparecía como una medida muy osada dentro de los cánones conservadores que regían el reclutamiento de los cuadros de la Cancillería argentina.143

Perón mismo había explicado al enviado israelí Moshe Tov en su segundo encuentro en 1948 que el reconocimiento diplomático total y formal tomaría algún tiempo ya que hacerlo precipitadamente provocaría una reacción desmedida de los árabes.144 Aquí el mismo Perón abusaba del principio de equidistancia para no confesar abiertamente lo que

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Kl i ch, I gnaci o. O p. ci t . , p. 23

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I nst i t ut o de I nt ercam bi o Cul t ural y Ci ent íf i co Argent i no-I sr ael í . O p. ci t. , p. 98

142 I bi d. , p. 98 143 Kl i ch, I gnaci o. O p. ci t . 1995, p. 4 144 T ov , Moshe A. O p. ci t ., pp. 86 y 87

luego admitiría ante el mismo Tov: Argentina necesitaba los votos de los países árabes para la candidatura argentina a la Asamblea General de las Naciones Unidas. La respuesta del diplomático israelí apeló a mostrar las contradicciones de la propia ideología peronista ya que sostenía que la dilación en el reconocimiento del naciente Estado de Israel redundaba en beneficio de los países árabes “ultrafeudales” que “son responsables de la existencia y perpetuación de los ‘descamisados’ del Medio Oriente”, utilizando la terminología del más clásico peronismo. 145

Evita participaba muchas veces en tareas propias de Relaciones Exteriores además de las características que la harían célebre en Acción Social. Su influencia trascendía el marco de sus funciones sociales y era respetada y temida por muchos funcionarios. Varios perderían su puesto como consecuencia de haberse ganado la ira de “la Señora”. El canciller Juan Atilio Bramuglia sería uno de los recipendarios de las diatribas de Evita y también una de sus víctimas.146 Por otro lado, “sus” hombres recibían protección especial y resultaba difícil contrariarlos. Es el caso del ya mencionado embajador José Arce, de quien se decía era un protegido de Evita147. Por ello se anticipaba que Evita favorecería más a los árabes, dada la postura pro-árabe que se atribuía al representante argentino en las Naciones Unidas.

Pero la realidad demostraría nuevamente la equidistancia ó las incongruencias del Peronismo ó sus propios intentos de un Tercerismo ecléctico, pero en el caso de Evita apareció un singular interés en el tema judío e Israel. No solamente por su intervención directa, a través de la Fundación Eva Perón, en la ayuda humanitaria enviada a Israel ó la agilización de todo trámite que tuvieron que enfrentar tanto el enviado Moshe Tov como el primer embajador israelí Jacob Tsur sino porque incluso parecía admirar el ejemplo del pueblo judío y su Estado de Israel. Esto se desprende de sus propias palabras pronunciadas en la Escuela Superior Peronista ante una audiencia especial constituída por quienes conformarían los cuadros de conducción del movimiento. Diría Evita al referirse a la

145 I bi d. , p. 88 146 I bi d. , pp. 90 y 91 147 I bi d. , pp. 95 y 99

diferencia entre “masa” y “pueblo”: “En la masa no hay privilegiados. El pueblo, en cambio, siente y piensa; el pueblo expresa su voluntad en forma de movimiento bien orientado, firme y permanente. Podemos tomar, por ejemplo, al pueblo judío como una expresión de pueblo. El pueblo judío, que estuvo dos mil años disperso por el mundo, ha luchado orgánicamente con una conciencia tan adentrada de pueblo, que ha conseguido el milagro de formar nuevamente su país en la tierra de la que fue arrojado hace casi dos mil años. Eso es lo que permanece cuando los hombres luchan organizados con conciencia y con personalidad de pueblo. Ese es un ejemplo muy interesante.”148

Notablemente, a los árabes se referiría Evita como “esos pobres, esos miserables descamisados árabes”, “los descamisados del Medio Oriente”, a los que había que liberar, según le explicara al representante israelí Tov149. Atendiendo a la realidad de la época, esa referencia no suponía que era de Israel de quien debían liberarse los árabes sino del feudalismo que prohijaba la potencia en retirada, Gran Bretaña, un país no bien visto por el nacionalismo popular que impulsaba el peronismo.

El cuasi liderazgo compartido o la distribución de funciones que se daba en la particular conducción del país a cargo de la dupla Perón-Evita explicaba muchas veces esta suerte de diplomacia de entrecasa que a veces acometía la denominada Jefa Espiritual de la Nación.

Argentina sería el primer país de Latinoamérica que abriera una embajada en Israel y al hacerlo obligó al Estado Judío a elevar también el rango de su representación, de Legación a Embajada, y de Ministro a Embajador a su representante en Buenos Aires. El status diplomático con los países árabes también sería elevado en la misma proporción.

Ya en 1950 la embajada de Israel funcionará en el elegante palacio de la calle Arroyo 910, en pleno Barrio Norte de Buenos Aires, próximo al Palacio San Martín, sede

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Perón, Ev a. Hist oria del Per on ismo. Capí t ul o I I I : Los pue bl os e n l a hi st ori a. El puebl o si ent e y pi en sa. Edi t ori al F reel and, Bueno s Ai re s, 197 3, p. 58

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de la Cancillería Argentina y de otras embajadas importantes. El rápido traslado del barrio comercial del Once al más elegante de Buenos Aires parecía un auspicioso ejemplo de los rápidos progresos que hacía Israel en la capital más importante de América Latina en aquel entonces.

Ese mismo año sería muy fructífero para las flamantes relaciones argentino-israelíes porque se firmaría el primer acuerdo comercial entre los dos países (al cual hicimos referencia más arriba) y se produciría la visita del presidente de la Knesset (Asamblea Legislativa de Israel) Josef Sprinzak, quien recibió el homenaje de todo el cuerpo parlamentario argentino, reunidas a tal efecto ambas cámaras en sesiones extraordinarias.150

Las relaciones que se desenvolvieron entre Argentina e Israel durante el primer gobierno peronista fueron excelentes y pruebas de ello aparecen en los relatos de diplomáticos y funcionarios israelíes.151 Esta situación era paradójica pues el primer embajador israelí en Buenos Aires, Jacob Tsur, recibía las presiones de los sectores más tradicionales del establishment de la colectividad judía argentina que no veían con buenos ojos la fluída relación que éste mantenía tanto con Perón como con Evita.152

Por ello le resultaría difícil a este embajador convencer a las autoridades israelíes que la visita del canciller israelí Moshé Sharett a Buenos Aires era muy conveniente. Israel temía desairar a Estados Unidos, que seguía desconfiando de Perón. Finalmente, la llegada del canciller Sharett se produciría en 1953 pero con la cautela y las prevenciones del caso.

Para desgracia de sus anfitriones argentinos y del mismo Perón, quiso el destino que el ministro israelí presenciara desde el balcón de la Casa Rosada, al cual había invitado el mandatario argentino, los primeros signos violentos de la creciente oposición al peronismo, ya que estallaron allí mismo algunas bombas que cobraron varias víctimas entre el público

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I nst i t ut o de I nt ercam bi o Cul t ural y Ci ent íf i co Argent i no-I sr ael í . O p. ci t. , p. 101

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T ov , Moshe A. O p. ci t ., pp. 148 y 149

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congregado en la plaza. A pesar del mal augurio, el visitante viajó también por el interior en un avión aportado especialmente por el gobierno argentino.153

La prensa israelí del momento va a dar especial trascendencia al viaje de Sharett y el matutino liberal Haaretz se va a referir a la política de Perón como “... su política ilustrada hacia el judaísmo en días de crisis”. Las publicaciones de izquierda, en cambio, analizarían negativamente los aspectos ideológicos del régimen, más que detenerse en lo que significaba la relación para Israel.154

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de Perón y de la buena voluntad de los diplomáticos israelíes, la opinión general de las instituciones judías del mundo seguía siendo contraria al presidente argentino. El Congreso Judío Mundial va a criticar al embajador Tsur por proponer a Perón plantar un bosque en Israel con el nombre de General San Martín con el apoyo del Keren Kayemet (Fondo Forestal) de Israel, el cual subsiste en la actualidad como símbolo de la temprana amista argentino-israelí.155

De alguna manera estos encontronazos entre las colectividades judías de la diáspora y aún la local iban a demostrar que Israel se estaba formando como nación-estado y que naturalmente sus intereses como tal podían no coincidir con los de todos los judíos dispersos por el mundo.

CAPITULO 9: RELACIONES DEL PRIMER PERONISMO CON LOS PAISES

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