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Para conocer si usted está deprim ido responda el siguiente cuestionario. M ar­ que la frecuencia de cada uno de los síntomas que sintió la semana pasada, in­ cluido el día de hoy.

0 = Poco

1 = Algunas veces 2 = Con frecuencia 3 = Mucho

1. ¿Se siente triste?

2. ¿Se siente descorazonado por el futuro? 3. ¿Se siente fracasado?

4. ¿Se siente desilusionado de sí mismo? 5. ¿Siente que está siendo castigado? 6. ¿Tiene sentim ientos de culpa y pena? 7. ¿Presenta dificultad para tom ar decisiones? 8. ¿Presenta pérdida de interés en la gente?

9. ¿Presenta pérdida de placer o satisfacción en la vida? 10. ¿Presenta pérdida de interés en el trabajo?

11. ¿Presenta sentim iento de cansancio?

12. ¿Presenta dificultad para dorm ir o duerme demasiado? 13. ¿Presenta cambios en el apetito (aum ento o disminución? 14. ¿Tiene preocupación por su salud?

15. ¿Presenta pérdida de interés en el sexo? 16. ¿Tiene pensamientos suicidas?

INTERPRETACION

0- 5 puntos. Normal.

6-10 puntos. Normal pero infeliz. 11-20 puntos. Depresión leve.

21-30 puntos. Depresión moderada, Se recomienda buscar ayuda profesional. 31-48 puntos. Depresión severa. Se recomienda buscar ayuda profesional.

Cualquier persona con pensamientos suicidas debe buscar ayuda profesional inmediata.

liar, p ro p ician d o a su vez un círcu lo v icio so , puesto que los niños que crecen en esta atm ósfera, y que adem ás son testigos del abuso, serán p o ten cialm en te adultos violen tos y co n su m i­ dores de drogas.

Por otra parte, el alcohol dism inuye los niveles de síntesis de serotonina y esto, a su vez, aum enta la irritabilidad del in d ivi­ duo y su agresividad. Además, el alcoh ol aum enta la in cidencia de golpes en la cabeza, los cuales pueden causar cam bios en la personalidad. En un estudio realizado por nu estro laboratorio en pacientes que han sufrido contusion es en esta zona, e n co n ­ tramos que 30% de las personas lesionadas presentan irritabili­ dad, ansiedad, fatiga y sensibilidad excesiva a los estím ulos, es­ pecialm ente al ruido, com o secuela del golpe.

Existen cond u ctas delictivas que están relacionadas co n el consum o de sustancias de tipo psicoactivo. Cuando un sujeto es adicto, su com p ortam ien to se ve alterado, y, a m enudo, resulta en la dism inución de la capacidad sobre el control de sus actos. Lo anterior, sin considerar que a largo plazo las consecuen cias del consum o de drogas, com o el efecto psicopatológico surgido

de un trastorn o adictivo, im p lican deterioro cogn itivo, depre­ sión y cam bios de personalidad, suficientes por sí m ism os para generar conductas delictivas.

3 . D rogas y crim en . El nexo entre el consu m o adictivo y la conducta delictiva se realiza en cuatro niveles: abuso, in toxi­ cación, abstinencia y dependencia.

El abuso supone la sucesión de fallos en el cum plim iento de labores cotidianas, bien sean profesionales, dom ésticas u otras, donde son típ icos los delitos por om isión , n egligencia grave o riesgo físico in trín seco. Tam bién existe El alcohol dism inuye los la in cid e n c ia del co n su m o co m o ele- niveles de síntesis de seroto- m en tó clasificable en un determ inado nina y esto, a su vez, aum en- tipo penal, com o es el caso de abuso de ta la irritabilidad del indivi- sustancias cuya posesión im plica que el dúo y su agresividad. h ech o sea delictivo por su propia natu- Además, au m enta la inci- raleza (drogas ilegales),

dencia de golpes en la cabe- La in to xicació n supone la presencia za, los cuales causan cam- de síndrom es específicos debido al con- bios en la personalidad. sum o de la su stan cia particular, y, de­ pend iendo de la capacidad psicoactiva de la m ism a, puede desem bocar en una crisis a nivel psicológico y en una actividad nerviosa de diversa índole.

Éste sería el caso de estim ulantes com o las anfetam inas o la cocaína, sustancias que producen una sensación de energía in­ crem entada, y a dosis elevadas, estados de ex citació n extrema. Asimismo, el consum o de drogas com o la m orfina, la heroína o el éxtasis pueden causar efectos com binados, euforizantes y de­ presores, y cam bios en la percepción sensorial.

En cu an to a la abstin en cia, es evidente que las crisis o sín­ drom es específicos ocasionados por el cese o d ism inución en el j con su m o de la sustancia im plican un deterioro en las áreas de

funcionam iento y ocasion an un m alestar generalizado a nivel físico y psicológico, que puede derivar en acciones descontrola­ das. No existe garantía de que las estrategias para con trolar la abstinencia reduzcan o elim in en de form a súbita los posibles efectos violentos asociados a ellas.

En lo que se refiere a la dependencia, existe una especial sig­ nificación del elem en to d epend iente psíquico, que supone un deseo irrefrenable en el consum idor por conseguir la sustancia a toda costa, y por recurrir a m ecanism os de tin te antisocial que inciden en su com p on en te delictivo.

Existe cierto p aralelism o en tre con d u ctas adictivas y c o n ­ ductas antisociales — particularm ente el alcoh olism o com o fac­ tor delincuencial— que puede extrapolarse al consum o de cual­ quier otra sustancia psicoactiva y de su in cid encia en la cond uc­ ta criminal o delictiva. A este respecto cabe resaltar la prevalencia de entre 19 y 49% de personalidad antisocial (de la que hablare­ mos más adelante) en los alcohólicos y los heroinóm anos.

Gracias a los avances tecn o ló g ico s se ha podido dem ostrar que el hecho de consum ir un grupo determ inado de sustancias psicoactivas tiene relación directa con daños cerebrales. Particu­ larmente la Tom ografía por Em isión de Positrones (PET) ha de­ mostrado ser un in stru m en to útil para d etectar el daño neuro- | nal que produce el con su m o de m etilen o d io x im eta n feta m in a (MDMA). Esta droga, m ás co n o cid a com o "é x ta sis", afecta las i neuronas productoras de serotonina, que tien en am plia relación jj con la depresión, con la agresión y con el trastorno de la perso- I nalidad antisocial.

George Ricarte, de la U niversidad Jo h n s H opkins de B alti­ more, estudió con PET el m etabolism o cerebral de personas que | habían ingerido dosis habituales de éxtasis más de 2 0 0 veces du-

i rante los últim os cinco años. Se trataba de personas de entre 18

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y 65 años de edad que presen tab an b u ena salud y no referían ningu na afección neuropsiquiátrica ni tam poco otras tóxicode- pendencias adicionales.

D urante la investigación se m idió la cantidad de células pro­ ductoras de serotonina y se en con tró que, cuanto más se consu­ m ía la droga, m ayor era la red u cción de la seroton in a. La des­ tru cción de la seroton in a se produce de m anera natural con el transcu rso de los años; no ob stan te, la d ism in u ció n adicional que provoca el consu m o de éxtasis — incluso de form a esporádi­ ca— puede ser responsable, a largo plazo, de la aparición de una neuropatología aún por determ inar. Las drogas pueden agravar los síntom as paranoides y hacer que se com etan crím enes por­ que los adictos llegan a creer, por ejem p lo , que se defienden contra dem onios im aginarios.

Antes de iniciar un tratam iento para la adicción a las drogas, es im p ortan te evaluar si la persona presenta otras alteraciones p siqu iátricas. En algu nos casos, el estrés p o strau m ático o los desórdenes bipolares se asocian con el abuso de sustancias y es posible que el tratam iento apropiado de estos desórdenes m ejo­ re el control de la agresión y dism inuya el consu m o de estupefa­ cientes. Los fárm acos que estabilizan el estado de ánim o, como la carbom azepina y el valporato, pueden ser útiles en el trata­ m iento de los síntom as de abstinencia y, además, dism inuyen la im pulsividad y la agresión.

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