• No results found

X i is a vector of additional control variables from Compustat These include total assets

6) Discussion and Conclusion

4.1. CONCLUSIONES OBTENIDAS AL PRACTICAR

LA METODOLOGÍA OPERATIVA Y PARTICIPATIVA

A la vista de los resultados obtenidos en el estudio de diversos temas correspondientes a varias asignaturas utilizando una metodología participativa, se han obtenido las siguientes conclusiones:

a) Cuando el número de alumnos en el aula es elevado, hay que adoptar ciertas precauciones en su aplicación, ya que es difícil controlar todos los equipos con la debida dedicación. A menor número de alumnos, más eficaz es el método participativo.

b) Hay que recordar al alumno, a lo largo del curso, los objetivos que se persiguen y la confianza que se tiene en su labor y responsabilidad, y recalcar el hecho de que su

trabajo va a ser estudiado por sus compañeros, los cuales también están a su Vez trabajando con el mismo fin.

c) El profesor debe tener la precaución de participar y orientar igualmente a todos los equipos, evitando favoritismos por ciertos temas que pudiera considerar como más relevantes.

d) El profesor debe pasar con la mayor frecuencia que le sea posible por entre los diversos grupos para ayudar, orientar, motivar o simplemente observar. Los alumnos dan a entender la necesidad de este contacto directo (la «atención» del profesor como «reforzado positivo»).

e) Se ha visto que con la metodología operativa se profundiza más en los temas que con la metodología tradicional, pero se va más lento. El alumno reflexiona más y llega a síntesis más personales.

f) Los alumnos más inteligentes, creativos, acostumbrados al juicio y criterio personal, destacan mucho más con el método activo. En cambio, los alumnos menos dotados y poco creativos trabajan peor con el método activo.

g) La preparación del material necesario en los métodos operativos hace que el profesor dedique más tiempo a su asignatura con estos métodos que con el método tradicional.

h) Deben existir sesiones para aclaraciones de temas no trabajados con el método activo.

i) Las relaciones interpersonales que se establecen entre alumnos y alumnos-profesor se ven altamente potenciadas durante y posteriormente al curso escolar.

j) Esta metodología exige un material de consulta más numeroso que el exigido por el sistema tradicional.

k) Aunque puede aplicarse este método en aulas normales, son preferibles las que sean grandes y espaciosas, para facilitar las reuniones de los equipos en clase.

l) Las actividades que exigen poner en juego la memoria dan más rendimiento con la metodología tradicional. Por eso es necesario intercalar ejercicios de memorización y de repaso en los métodos activos.

m) El alumno está más motivado con este método que con el tradicional.

4.2. ERRORES DERIVADOS DE UNA FALSA CONCEPCIÓN DE LA METODOLOGÍA OPERATIVA Y PARTICIPATIVA

4.2.1. Activismo

El primer error que ha formado parte incluso de muchos métodos surgidos al hilo del movimiento de la Escuela Nueva es el «activismo», es decir, el hacer por hacer, el entender la actividad como fin y no como medio que es. Hacer por hacer no tiene sentido. Lo que se hace debe estar encaminado hacia un fin: sólo éste justifica la actividad. Cualquier cosa, pues, que se les mande hacer a los alumnos debe servir para la consecución de un objetivo concreto y significativo.

4.2.2. Desprecio de la exposición magistral como técnica didáctica

Al considerar el tema general y amplio de la motivación, los psicólogos y pedagogos rara vez hablan de la «lección magistral» como primer paso de todo proceso metodológico: paso o situación motivadora necesaria también en la metodología activa y participativa. Sin embargo, puede que ahí esté uno de los mayores valores de esta técnica de enseñanza.

También puede ser muy útil como último paso sintetizador, sin olvidar que sólo una adecuada explicación del profesor sobre cómo llevar a cabo las distintas fases de esta metodología operativa, y qué hacer en cada fase, puede garantizar su eficacia.

Así pues, no se puede despreciar la exposición magistral, necesaria en todo tipo de metodología; lo que sí hay que hacer es situarla en sus justos términos, y no abusar de ella.

4.2.3. Relativismo derivado de un falso concepto de educación participativa

Cuando la participación de los alumnos se lleva a sus últimas consecuencias, debido a una falsa interpretación de lo que debe ser una educación democrática, surge el relativismo en todos los sectores de la vida educativa. Esto se ve plasmado de un modo paradigmático en los resultados de la educación norteamericana. Efectivamente, en los Estados Unidos -patria de J. Dewey, que fue el que más claramente predicó el principio de la actividad­ nadie puede dudar de que los dos grandes objetivos de la educación son la igualdad y la democracia. Esto, que en principio admiten la mayoría de los países libres, ha degenerado de hecho en los siguientes relativismos:

a) Relativismo con respecto a la verdad. Esto sucede cuando se considera más importante que los alumnos aprendan a tomar decisiones libres e individuales, que el que estas decisio­nes sean correctas y buenas. Esto es resultado de valorar el consenso y la libertad por encima de todo, de forma que ninguna decisión es mejor que otra siempre que haya sido libre e individual. No existe una verdad que valga la pena conocer, aprender de ella, profundizar.

b) Relativismo con respecto al aprendizaje. Está muy extendida la idea de que no interesa tanto el que los estudiantes apren­dan o no cuanto el que aprendan a hacer preguntas. El medio se convierte en fin, y viceversa. .

Por otra parte, para ofrecer una educación democrática -se dice- hay que servir a una gran diversidad de intereses, lo cual conduce a liberalizar el currículum, a que los jóvenes estudien lo que quieran y de la forma que quieran. Como consecuencia, los deberes para casa han decaído en una proporción alarmante.

A través del currículum abierto y la educación adecuada a los distintos intereses, ha llegado un momento en el que no se exige a los alumnos un conjunto unificado y estructurado de conocimientos humanos y científicos que formen la mente. Por otra parte, el graduar la enseñanza hasta sus últimas consecuencias ha hecho que no se exija a los estudiantes que den de sí al máximo sus ca­pacidades. Por todo ello los profesores han llegado al descon­cierto sobre «qué enseñar ya quién». Se ha propagado la convicción de que nada puede ser en realidad objeto de enseñanza y que la única postura es la de abrir posibilidad a la libertad de elegir y aprender (Rogers, 1980).

c) Relativismo con respecto a la autoridad. En muchas ocasiones, la búsqueda de la igualdad a toda costa y el exceso de libertad de los alumnos atenta claramente contra la calidad. Por eso se ha llegado a afirmar que la escuela hoy se ha convertido en un lugar de reunión social donde los estudiantes son los que mandan. Al reemplazar el intelectualismo y el autoritarismo por la cooperación y los valores democráticos, han aparecido graves problemas de disciplina, como puede verse en la película «Class», de 1984.

La autoridad del profesor es indiscutible. La clase ha de ser gobernada con mano diestra para que la convivencia que en ella se genera pueda conseguir los fines y valores que conlleva, y no degenere ni por exceso -autoritarismo-, ni por defecto -anarquía-.

CAPÍTULO 5

Related documents