El juego
Es la libertad creativa que se presenta como motivo artístico y se consolidad frente al proceso de mímesis que se volvía monótono y aburrido. El arte como juego tiene su origen en el campo filosófico, principalmente Kant, quien se encargó de separar, bajo la teoría, sensibilidad y razón. A pesar de la distancia existente entre estos dos conceptos, la actividad artística y estética se sitúa en un punto distante por igual de los dos procesos mentales. Esto es así gracias a la imaginación que fomenta la actuación de las mismas.
Partiendo de esta hipótesis, donde la imaginación sirve de combustible a la sensibilidad y a la razón, para que trabajen a favor del arte, se estableció la teoría de la estética lúdica. En ella, lo artístico y lo estético se desarrollan a partir del juego como mezcla de impulso sensorial y racional creador. De esta manera, el arte concilia razón y sentidos, cuyo resultado son obras de arte.
La relación entre arte y juego es directa: “No es necesario "explicarles" a los niños cómo se juega. Ellos serán quienes se lo explicarán a los adultos que no lo han entendido por exceso de cultura”. (Munari, 1983, p. 247)
La locura
La libertad creativa junto al aura de misterio que rodea al arte y la creación, llevó a asociar la creatividad con la locura y ciertas actitudes extravagantes o marginales que acompañaron la mitología del artista moderno.
Para hablar de “arte y locura”, dejaremos de lado la esquizofrenia, para entrar en una significación más amplia. Nos referiremos a la “locura” como aquellos estados de exaltación del ánimo producidos por algún incentivo y los estados afectivos que la
acompañan al artista en su proceso creativo que impone cambios y rompe con las normas establecidas e imperantes.
Estado pasional entre el furor y el delirio (éxtasis místico) la energía que viene del exterior se impone y toma posesión del interior, el alma del creador; llevándolo como por un impulso hacia la libertad creativa, hacia algo valorizado como superior. Esta “locura” lo levanta, lo eleva por encima de lo normal, por encima de lo cotidiano. Es en este sentido la “locura”, ya sea divina o demoníaca, se diferencia de la enfermedad del alma.
La “locura” se apodera del creador y le hace hablar o actuar en forma distinta de la usual, esta forma extraordinaria de acción-creación fue siempre tomada como una posesión divina (por un dios o demonio)
El arte surgió por la “locura” de los hombres de desear su trascendencia e inmortalidad. Sólo en este furor de tomar las cosas en locura, en frenesí, exaltación e inspiración, se puede cultivar algo de lo nuevo y original. Todo genio tiene algo de
“locura”, pero también no todos los locos son genios. Es allí donde observamos la delgada línea que separa al genio del loco.
Dentro de esta dimensión intersubjetiva, los artistas no son enfermos a los que se debe curar, sino como sanadores, especie de médicos chamanes cuya obra rompe con lo convencional de los sistemas establecidos.
El artista impregnado de locura sufre un exilio simbólico, en su lugar de creación con privación del juicio de la realidad, con actitudes extravagantes y marginales,
acompañados del diálogo con sus Dioses o Demonios.
La “locura” es una fuente de creatividad cuando alguien produce una idea que no encaja dentro de los paradigmas vigentes. Casi siempre resulta una idea fuertemente cuestionada. La mayoría de ellas son, en efecto, alocadas y pasan sin dejar rastro. Pero, a veces, la idea nueva y loca resulta correcta y entonces hay que cambiar el paradigma, no sin enfrentar antes una feroz oposición por parte de los que lo defienden (Bono, 2006, p. 90)
El error y azar
El error como posibilidad estética posibilita comprender aquellos resultados
imprevistos, alejados del plan inicial para obtener un objeto único y original, resultando de esta forma la certeza del error.
Para Matinand, los errores han dado origen a nuevas investigaciones y los errores han sido en la literatura y el arte fuente de inspiración. La creatividad no está en el error, si no en las personas capaces de generar nuevas ideas a través de ellos. El error no es un defecto del pensamiento. Sino el testigo inevitable de un proceso de búsqueda.
(Flores,2010, p.59 )
La acción del error presupone la posibilidad de repensar, de tensionar, ciertas relaciones sepultadas por el arte actual, resistir a la belleza de las formas y a la supuesta perfección
Como indica E. De Bono que equivocarse suele ser esencial para la creatividad, y que de estos errores surgirán nuevas ideas:
Muchas veces los errores, las anomalías, lo que no funciona han desencadenado nuevas ideas, nuevos puntos de vista. Sucede esto porque tales hechos nos apartan de los límites de lo “razonable”, dentro de los que habitualmente estamos obligados a trabajar. (Bono, 2006, p 90)
El sueño y la fantasía
Los sueños son realidades virtuales que se experimentan al dormir, nace a través de un proceso mental involuntario que consisten la reelaboración de distintas informaciones almacenadas en la memoria
Los sueños no son sólo deseos que quedan en la mente de alguien esperando a ser realizados, Son miles de aventuras esperando ansiosas a ser vividas, , pero son, sobre todo, la meta que todos y cada uno de nosotros deberíamos alcanzar mediante la acción, pero lamentablemente perdemos la habilidad de soñar porque esta sociedad nos pide ser realistas y actuar dejando de soñar, Flores (2010) indica:
Según estudios psicológicos. A medida que el ser humano va creciendo y
desarrollándose, simultáneamente va perdiendo la habilidad de soñar; y es que somos más conscientes de la realidad concreta, de lo que es humanamente posible y por supuesto de lo que es imposible para nosotros. (Flores,2010, p.72 )
Por medio del sueño el artista apertura un nuevo camino, un nuevo lenguaje, descartando las repeticiones y del control de lo establecido. Soñar es la clave del éxito pensando: ¿Qué quiero ser, qué quiero hacer y qué quiero tener como artista?. El sueño es la fuente de creatividad, inspiración y la forma de alcanzar las estrellas. “Todos los poetas
son soñadores, todos los músicos son soñadores. De hecho, la creatividad es una consecuencia de soñar”. (Osho, 2001, p.128)
Las fantasías son la cosas que las personas se imaginan mientras están despiertas. Cada quien controla más o menos lo que sucede en sus fantasías. Pueden ser conscientes o provenir del subconsciente, ayudan a la gente a afrontar situaciones difíciles que se
presentan en la realidad.
Esta modificación de nuestra forma de pensar tiene también estrecha relación con la sociedad en la que vivimos, y es en la mayoría de casos la determinante principal de la perdida de la capacidad de soñar despiertos.
El niño interior
Como indica Julia Cameron en su obra El camino del artista, debemos acudir con el niño artista que tenemos en el interior, y sácalo a pasear y escucha siempre lo que opina de vuestros paseos, escúchalo, te está diciendo que tu arte necesita un poco de animación:
Recuerda que lo sagrado es tu compromiso de tiempo. Es, para entendernos, como cuando un hijo de padres divorciados ve a uno de ellos, al que adora, sólo durante el fin de semana. Tu artista pasa la mayor parte de la semana bajo la custodia de un adulto estricto y con un trabajo exigente. Lo que quiere ese hijo no son excursiones caras sino atención, y lo que no quiere es compartir a su querido papá con alguien como su nueva pareja.
Pasar tiempo a solas con tu niño artista es esencial para alimentarte a ti mismo: un largo paseo por el campo, ver la salida o la puesta del sol a la orilla del mar, una insólita visita a una iglesia desconocida para escuchar un concierto, visitar un barrio donde viven muchos extranjeros para ver y oír otras cosas. (Cameron, 2001, p. 25)
Todo niño es un artista, el problema es cómo seguir siendo artista una vez que se crece.
Vuelve a ser niño y serás creativo. Todos los niños son creativos. La creatividad necesita libertad: estar libre de prejuicios. Una persona creativa es aquella que puede intentar lo nuevo. Una persona creativa no es un robot. Los robots nunca son creativos, son repetitivos. Por eso, vuelve a ser niño. (Osho, 2001, p.107)
Ser artista es volver a ser niño: “Y te quedarás sorprendido porque todos los niños son creativos. Pero nosotros no permitimos su creatividad, aplastamos y matamos su creatividad, saltamos sobre ellos. Empezamos a enseñarles la manera correcta de hacer las cosas”. (Osho, 2001, p.107)
Se podría escuchar a los niños pero sería complicado que nos brinden soluciones totales, pero tomando sus conceptos básicos comprenderemos nuestras carencias creativas y re direccionaremos nuestros nuevos enfoques. “Lamentablemente, para los adultos no resulta fácil mantenerse espontáneos e inocentes. Y tampoco es posible ser inocente en el trabajo. ¿Cuáles son entonces los aspectos prácticos de la creatividad inocente que puede servirnos? ”. (Bono, 2006, p 84)
La libertad
Nace de la desconfianza, de una necesidad de independencia para conservar la libertad individual. Por ello, los dadaístas no reconocen las teorías anteriores, no admiran ninguna obra de arte hecha para ganar dinero. La protesta en sí es una obra de arte. Como indica Osho:
De hecho, la humanidad solo nacerá realmente el día que se respete al individuo en su rebelión (…) A menos que le demos libertad individual a cada persona, libertad absoluta para que sea el mismo, para que exista a su manera…
Entonces todo el mundo estará a gusto consigo mismo. Por supuesto no tienes que interferir con nadie mas, pero en lo que se refiere a tu vida, tienes que vivir de acuerdo a tus premisas.
Solo entonces hay creatividad. La creatividad es la fragancia de la libertad individual. (Osho, 2001, pp. 8-9)
Los sentidos
Para vivir en términos artísticos debemos aprender a manejar con facilidad el lenguaje del arte: imágenes, símbolos; un lenguaje sin palabras, incluso cuando nuestro verdadero arte consista en perseguirlo con ellas. El lenguaje del artista es sensual, una experiencia de los sentidos. Cuando trabajamos en nuestro arte recurrimos al manantial de nuestra experiencia, del que extraemos imágenes. Puesto que lo hacemos así, debemos aprender a reponerlas. ¿Cómo nutrimos el manantial? Lo alimentamos con imágenes. El arte es una ocupación del cerebro artístico, que es un cerebro de imágenes, el hogar y el refugio de nuestros mejores impulsos creativos. No se puede estimular o activar un cerebro artístico sólo con palabras, pues el cerebro artístico es sensorial: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Ésta es la materia de la magia, y la magia es la sustancia del arte.