• No results found

INSTITUCIONAL

Identificación con un colectivo humano unido por lazos institucionales y de compañerismo, basados en valores y buenas prácticas que dignifican la función policial.

La observancia de estos valores no excluye otros aplicables a la función policial como son:

Vocación de servicio.- Ser integrante de la Policía Nacional del Peru, es una vocación de servicio público en el más estricto significado de la palabra, pues su función se relaciona directamente con la verdadera y más profunda misión del hombre:

42 servir a los demás y promover el bien común. Somos privilegiados al trabajar contribuyendo al bienestar de las personas.

Esta tarea, que implica sacrificios, resulta difícil de comprender para quienes el éxito en la vida lo representa primordialmente el acceso a bienes materiales y no precisamente la realización personal y la contribución al desarrollo de la sociedad, que es donde radica el sentido más profundo y trascendental de nuestra actividad profesional. Al definir nuestro proyecto de vida, no podemos olvidar que el real privilegio que nos da justamente la vida es desarrollarnos como personas, como buenas personas y, claramente, nuestro trabajo es una oportunidad inmejorable para ello.

La vocación al servicio de la institución constituye un proyecto de vida basado en un sistema coherente de valores que dan sentido y dirección al objetivo trazado: ser “Siempre Policía”

Solidaridad: Nos adherimos a la causa común de nuestra sociedad para alcanzar el la paz, el desarrollo y bienestar. Aquí radica nuestra solidaridad, que se hace efectiva en el servicio que la Policía Nacional del Perú que brinda a la población en su demanda de seguridad y paz.

Responsabilidad: En virtud de la misión institucional de velar por la seguridad ciudadana y el orden público, nuestros superiores son responsables por las órdenes que imparten a los subalternos. Pero estamos conscientes de que la obediencia a órdenes ilegítimas, que atenten contra la vida y dignidad de las personas o estén por fuera de la Ley, no exime de responsabilidades. Por ello debemos tomar las acciones pertinentes para evitar que se cometan atropellos en contra de los derechos y garantías constitucionales. Además, tenemos el compromiso de informar a nuestros superiores y a las autoridades u organismos correspondientes cuando consideremos que se ha producido o se va a producir un acto que lesione la dignidad y la vida humana, dentro o fuera de la institución.

Lealtad: Asumimos un compromiso con nuestra institución, con nuestros superiores, pares y subalternos, a quienes no podemos traicionar con un comportamiento que manche el prestigio y la imagen de la Policía Nacional, sin que esto implique el ser cómplice de un acto que atente contra la los principios, derechos y leyes que establece nuestra Constitución.

Tradición: Debemos respetar y mantener el legado de creencias, valores, principios y costumbres que se han transmitido de generación en generación dentro de la institución y que tienen un valor inestimado.

Honradez**: Debemos ser íntegros al obrar. Nos abstenemos de toda forma de corrupción, denunciamos cualquier acto ilegal e ilegítimo del cual tengamos conocimiento en la prestación del servicio policial o fuera de él.

Valentía: Debemos estar preparados para dominar nuestros miedos y actuar con coraje y fuerza de voluntad para superar desafíos y hacer frente a los más grandes obstáculos, siempre perseverando y sin dudar. La valentía nos hace asumir las

43 consecuencias positivas o negativas de nuestros actos. Estamos obligados a actuar para evitar omisiones dolosas o culposas.

Prudencia: Debemos actuar con cautela y precaución en el cumplimiento de nuestro trabajo y discernir con base a nuestro buen juicio y en apego a las leyes y normas establecidas, a fin de respetar los vida, sentimientos, integridad y libertades de las demás personas.

Austeridad: Debemos vivir de forma sencilla, disfrutar de las cosas simples e importantes de la vida como la familia, la descendencia, la libertad, la naturaleza, el deporte y la amistad, sin preocuparnos por acumular grandes fortunas que no son sinónimo de felicidad. En definitiva, mostrar un desapego hacia los bienes materiales para disfrutar de otros bienes de orden superior como la realización personal, el éxito profesional, la espiritualidad, la tranquilidad de conciencia, la paz del espíritu, el honor, la satisfacción del deber cumplido y el reconocimiento de la ciudadanía. No llegamos a la institución policial para hacernos ricos, sino para construir una sociedad mejor para todos.

Credibilidad: Nos comprometemos a decir siempre la verdad, porque la credibilidad va de la mano de la transparencia y la rectitud. Cuando una persona ha realizado su trabajo de forma íntegra es creíble ante la sociedad.

Cortesía y buen ejemplo: Debemos ser corteses en el trato con los demás, manifestar buena educación, atención y respeto, conocer buenas maneras, la diplomacia y la etiqueta para participar de forma adecuada en cualquier acto oficial, en nuestro trabajo o en la vida diaria. Un lenguaje ofensivo, grotesco, vulgar, peyorativo, sexista o machista debe ser erradicado de nuestro vocabulario. El buen ejemplo en todos los espacios públicos y privados nos debe hacer evitar que en horas de trabajo veamos televisión o realicemos actividades no profesionales que desdicen de nuestra imagen.

Tolerancia: Reconocemos la especificidad de la realidad histórica y social de nuestro país, en relación con su diversidad poblacional, étnica, lingüística y cultural. Por ello, nuestro servicio a la comunidad se basa en el respeto de las diferencias, sin atentar contra el bien común y comprometidos con el Buen Vivir de la sociedad ecuatoriana. Perseverancia: Tenemos la virtud de nunca desfallecer en el cumplimiento del deber, con constancia y tenacidad, continuamos trabajando por nuestros objetivos personales e institucionales, sin importar las adversidades.

Coherencia: Si nuestra misión es garantizar el orden público, la paz ciudadana y la seguridad interna, en el marco del respeto a los derechos y libertades constitucionales, debemos ser consecuentes con este fin, siendo respetuosos con el cumplimiento de la Ley, el orden, la honestidad y vocación de servicio, sin abusar de nuestra posición ni buscar el beneficio personal.

C. MORAL

La moral o moralidad (del latín mos, moris, ‘costumbre’ y de ahí moralis 'relativo a los usos y costumbres') son las reglas, posicionamientos normas o consensos por las que

44 se rige y juzga el comportamiento o la conducta de un ser humano en una sociedad (normas sociales), Cicerón (filósofo y orador romano) interpretó como costumbre, en relación a lo bueno y lo malo, específicamente respecto de lo que uno debe o no debe hacer en un contexto social, reafirmándose bajo esta condición su significado de costumbre, conformada por un conjunto de reglas y de normas sociales orientadoras de la conducta libre del individuo.

La moral entonces, junto con apoyarse en las costumbres sociales, la conforman un conjunto de elementos normativos que el cuerpo social acepta como válidos. Estos elementos de juicio son los PRINCIPIOS que orientan la conducta libre del individuo en orden de hacer el bien y evitar el mal. En términos generales, los principios son inmutables en el caso que las personas individualmente buscaran la modificación de ellos, como por ejemplo las leyes, reglamentos o las religiones entre otros. Si así fuere pretendido, sin lugar a dudas, aquella persona se encontraría con todo el cuerpo social en su contra. Sin embargo, y dado que las costumbres son cambiantes, la moral también lo es; en otras palabras, las morales son relativas a las sociedades y a las épocas en que éstas las estructuran.

D. ETICA

La Ética proviene de la palabra griega ethos que originalmente también significaba costumbre, pero conforme a la versión sistemática dada por Aristóteles, ésta se orientó al carácter, temperamento, hábito o modo de ser de la persona. En otras palabras, ética es una consecuencia permanente entre lo que se piensa, se dice y se hace. A diferencia de la moral, fue identificada en una dimensión personal o individual, es decir, a la exteriorización objetiva de la conducta del individuo sobre la base de una decisión interna y libre centrada en la razón. De allí que con frecuencia entonces, se defina a la Ética como la doctrina de las costumbres. Así como la MORAL se apoya en los PRINCIPIOS, en este caso la ética se apoya en los VALORES (apreciaciones y descripciones racionales de la bondad de los actos).

En estas condiciones, como los valores no reconocen más autoridad que la razón, y su definición depende de nosotros mismos, es posible en una persona modificarlos o alterar su escala de importancia y por consiguiente su esquema ético, según la visión o intereses que se tengan en ese momento o bien si se le convence de la validez de los argumentos contrarios. Sobre la base de la definiciones señaladas, podemos decir que la Ética y la Moral son disciplinas normativas que definen el bien y el mal, y que nos encaminan hacia el primero, es decir al “Bien”; sin embargo, aún significar lo mismo (costumbre) en idiomas distintos, existe un factor que las distingue o diferencia y ese factor no es otro que el de autoridad. Por consiguiente en el campo de la Ética la autoridad es el “yo”, es decir el juicio racional de cada uno de nosotros, en tanto que en el ámbito de la Moral, la autoridad y el juicio racional radica en el cuerpo social.

Related documents