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Discussion, Conclusions, and Recommendations

El yoga tiene un significado instrumental particularmente para el caso de las y los instructores, quienes buscan instalarse en el mercado laboral con la herramienta del yoga, respaldados por el valor y legitimidad de la formación institucionalizada en academias, particularmente, en este caso, la ACY. Además, se posicionan favorablemente dentro del campo yogui, ostentando conocimientos, destrezas, certificaciones, trayectoria y relaciones sociales, en definitiva, capitales simbólicos y sociales, que las y los diferencian del sujeto practicante común -que se identifica como un aprendiz-, situándolo en una posición jerárquicamente superior, y perteneciente a un sub-campo yogui en el que se puede vivir del yoga, dedicarse al yoga, hacer yoga todo el tiempo.

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Alicia se identifica profesionalmente como instructora de yoga, es su única profesión, y la escogió siendo muy joven cuando egresó de la enseñanza secundaria: “yo soy instructora de yoga, a diferencia de muchos otros instructores, no tengo otra profesión, tengo recién 24 años, y a los 19-20 recién empecé a practicar (…) y bueno, esa es mi pega, me dedico al yoga” (E07m-ins:05).

Antes de iniciar su instructorado de yoga evaluó diversas opciones: “Y me metí a estudiar cocina, cualquier cosa, algo que me gustara, técnico y algo rápido, no duré ni un semestre y me salí (…) Llegué a la danza y me encantó, estuve con la idea de estudiar danza un tiempo, no se dieron las cosas” (E07m-ins:11). Se desempeñó laboralmente en atención al cliente en un centro de llamados (call center) y en una consulta médica, como recepcionista (E07m-ins:100) Finalmente, en el contexto de la búsqueda de un proyecto de vida profesional y laboral, que implicara un breve período de estudios y le permitiera insertarse rápidamente en el mercado laboral, sin haber incursionado en profundidad en la práctica de yoga, se encaminó en la labor de instructora: “bueno, con poquita práctica, llevaba dos, tres meses practicando, y dije, voy a aprender, y pa´ enseñar, muy patudamente (12), y nada poh, me metí a la Academia” (E07m-ins:11).

Al mismo tiempo, la factibilidad de realizar el curso de instructores/as estuvo mediada por la ACY, en cuanto le proporcionó a Alicia una plaza laboral para generar los medios de financiamiento durante su período de estudios:

(…) tuve la clásica entrevista con el René, el Director de la Academia, como pa´ saber qué te motiva, conocerte un poco y, bueno, en la entrevista yo le mencioné que no tenía pega, que quería trabajar y dependía de que yo encontrara pega que yo tomara el curso o no. Y me dijo “bueno, tráeme tu currículum porque aquí siempre estamos necesitando gente” y todo... Al otro día le llevé el currículum y me llamaron. Eso fue en enero y me llamaron en febrero, y empecé en marzo, así que al mismo tiempo que estuve haciendo el curso de instructor estuve siendo recepcionista. (E07m-ins:11).

Alejandra tiene 41 años, cursó el instructorado en la ACY hace cuatro años, antes de eso ejerció como ingeniera comercial. Posteriormente realizó estudios en el campo de la actividad física, buscando herramientas para volcar su carrera profesional, levantó un emprendimiento en dicho rubro y, finalmente, en el contexto de esta búsqueda, al igual que

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Alicia, sin haber incursionado en profundidad en la práctica de yoga, decidió aprenderlo para dedicarse a enseñarlo. La ACY le abrió las puertas para desempeñarse como instructora, y además, ejercer su profesión de ingeniera comercial en una plaza administrativa (E02m– ins:01-05).

Paola tiene 27 años, es instructora de yoga y fonoaudióloga. Ejerce la fonoaudiología en paralelo con la enseñanza de yoga. Decidió cursar el instructorado después de haber estudiado algunos años medicina y luego de haber obtenido el título de fonoaudióloga. En el contexto de elección de su carrera ocupacional, Paola plantea que buscaba “algo” que tuviera relación con el bienestar humano, sin claridad de cómo canalizar dicho interés en una carrera educacional. Ella explica que “trabajar la calidad de vida de las personas iba más con lo que yo sentía que era mejor, me sintonizaba mejor (…)” (E03m–ins:71).

La medicina y la fonoaudiología se presentaron como opciones dentro del contexto educacionalmente tradicional en el que se desenvolvió dicha búsqueda y elección, sin embargo, también plantea: “yo no sabía qué es lo que quería ser, pero si sabía una cosa, que no quería dedicarme sólo a una cosa, yo decía, yo quiero hacer otras cosas” (E03m–ins:69).

Comenzó a practicar yoga en la universidad, motivada fundamentalmente por encontrar alivio físico y emocional, y llegó a Yoga a Luka buscando clases baratas, al igual que la mayoría de las personas practicantes que se acercan a los centros:

El 2008, un día yo estoy viendo la tele, “En boca de todos” [programa de TV abierta], y salió el René hablando, que tenía yoga a luka, y que estaba empezando, y yo antes en la universidad no tenía ni uno poh [no tenía dinero], y si me quedaba sin yoga en la universidad no tenía cómo pagar porque es súper caro, había averiguado y era caro. (E03m–ins:113).

Practicando en Yoga a Luka se interesó por profesionalizarse para dedicarse a enseñarlo:

Yo sentí la vocación de ser instructora de yoga, un día estaba en clases y como que miraba a la profesora, que era una persona que a mí me encantaba, y decía “igual yo creo que podría hacer clases de yoga” (E03m–ins:117).

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Una vez que terminó la universidad, teniendo la herramienta del título profesional, se sintió en condiciones de insertarse en el mercado laboral y, de esa manera, financiar su certificación de instructora.

(…) y después que terminé dije “voy a trabajar, me voy a poder pagar mi curso”, era súper accesible porque era lunes y miércoles siete y media de la noche y en el fondo, lo único que había que sacrificarse era como la vida familiar o de descanso, de amigos, no me iba a quitar otro momento, era mi primer trabajo, me puse a trabajar de fonoudióloga en una escuela de lenguaje, eran tres días a la semana, ocho horas cada día, y así pude pagar yo mi curso y todo… (E03m–ins:119).

El yoga para Paola es una elección vocacional, y estuvo dispuesta a continuar con un ritmo de vida cotidiana absorbente, que por cierto, ya traía desde la universidad, según cuenta en la entrevista, y complementar estudios y trabajo, y al mismo tiempo, sacrificar vida familiar, social y descanso, para dedicarse al curso de instructores/as.

María Paz realizó su formación de instructora en la ACY, al igual que Alejandra y Paola, complementa la enseñanza de yoga con el ejercicio de su carrera profesional anterior, la arquitectura. Tuvo dificultades para terminar su proceso de titulación en la universidad, por lo que buscó ayuda profesional de una psicóloga, por medio de la cual se inició en la práctica de yoga, y luego llegó como alumna practicante a Yoga a Luka. En poco tiempo decidió profesionalizarse, y una vez obtenido el certificado de instructora, la ACY le abrió las puertas laboralmente:

Bueno, salí de ahí, y me puse a trabajar como instructora en la Academia, trabajé en la recepción un tiempo, como ya era instructora era más fácil explicarle a la gente de qué se trataba la práctica, y en eso que estaba ahí, de repente faltaban los profes, y me agarraban y me metían dentro de la sala. (E08m–ins:17).

María Paz ha hecho carrera en el campo del yoga, empezó como recepcionista de la ACY y luego como instructora. Ahí mismo, en la ACY conoció gente de Langar, una ONG de ayuda social en la que participaban personas relacionadas con AGNI Yoga, otro centro de yoga en el cual actualmente se desempeña como instructora. Así también, la vinculación con dicha ONG y los primeros conocimientos que desarrolló en el curso de instructores/as, le

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dieron la posibilidad de hacer clases en comunidades del sur de Chile posterior al terremoto del 2010, donde Langar realizó trabajo de ayuda social. Ella dice que hacer instructorado en condiciones precarias le ayudó a adquirir experiencia y confianza.

Poco a poco se ha especializado y consolidado en el campo laboral del yoga, y actualmente posee múltiples certificaciones de especialización, ha mejorado el valor económico de su hora de trabajo, realiza clases en distintos centros, y además realiza clases particulares, logrando consolidar el yoga como su principal actividad laboral y fuente de ingresos, es decir, en sus propias palabras ha logrado “vivir del yoga” (E08m–ins). En definitiva, María Paz ha gestionado eficientemente una estrategia de inversión, en la que el yoga constituye un instrumento. Esta estrategia consiste fundamentalmente en forjar redes personales, consciente o inconscientemente dirigidas a establecer o reproducir relaciones sociales útiles. En términos bourdieanos, sus acciones relacionales constituyen una búsqueda de ganancia en el juego social.

Lo mismo intentan hacer otros instructores/as como Alicia, Paola y Andrés, con más o menos éxito, en cuanto han construido, perpetuado y potenciado las redes personales valoradas, con mayor o menor efectividad, alcanzando distintos niveles de cumplimiento de sus expectativas y metas, que por lo general, se sintetizan en poder “vivir del yoga”.

Para Alejandra, el yoga no sólo significa un recurso laboral sino también un proyecto de vida integral, en cuanto en el campo del yoga y, particularmente en la ACY, entorno en el cual ha consolidado su vida laboral y ha encasillado la mayor parte de su vida social en los últimos años, ha construido también una relación de pareja y una familia. En definitiva, el yoga significó para ella la reconstrucción de su proyecto de vida (E02m–ins), y con ello, ha comportado no sólo una oportunidad laboral y sustento económico, sino también recursos como colaboración, apoyo, consejo y sustento afectivo.

Para Paola, el acercamiento al yoga a través de la ACY ha sido relevante en su vida. Particularmente, sin el apoyo y acompañamiento de su Director ella “no sería quien es”. A diferencia de María Paz y al igual que Alejandra, para Paola el empleo no es el recurso fundamental que encontró en el yoga –ella se siente bastante satisfecha con sus labores como fonoaudióloga-, sino esencialmente una red estable de apoyo socioemocional. Para Bourdieu (1986) el capital social está ligado a relaciones de conocimiento y reconocimiento recíproco,

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que le permiten a un sujeto acceder a beneficios dentro de un campo social, lo cual lo posiciona diferenciadamente en dicho campo. Ella afirma que “le es difícil profundizar en la relación con las personas porque siempre iba de un lado a otro”, hay que recordar que el padre de Paola es diplomático de profesión y ella ha vivido en múltiples países con su familia, lo que le ha impedido consolidar redes personales, ella dice “yo no tengo amigos de la infancia, y como tuve solamente los últimos dos años del colegio, tampoco tengo amigos del colegio”. Desde este punto de vista, para Paola, el yoga significa sentido de pertenencia e identidad, precisamente aquello que su historia personal echa en falta (E03m-ins).

Alicia reconoce una amplia gama de recursos que ha encontrado dentro del “mundo del yoga”:

en el fondo lo que ha surgido es una red de soporte, como de poder, si una está mal las otras recogen y te levantan, emocionalmente sobre todo, además que entre mujeres nos comprendemos mucho mejor. Se ha dado q en la vida de varias se han producido muchos eventos, algunas hemos terminado relaciones hace poco y nosotras conocemos a esas parejas también, entonces en ese tema como más que nada emocional, nos hemos dado un tremendo soporte y eso a mí me encanta, nunca haya tenido esa contención y tan como de verdad, no por compromiso, no porque hayan sido amigas tuyas de antes y porque tengan q estar, sino porque realmente se desea el bienestar de la gente y es algo que los instructores de yoga deberíamos tener en común todos, utilizamos herramientas que construyen mejores condiciones en todo ámbito. Este círculo de amigas me encanta, hemos pasado diferentes niveles y hay muchísima confianza, desde que al principio era el tema solo yoga y ahora podemos hablar de cualquier tema directamente ahora hay confianza, hay cariño, hay soporte (E07m-ins:27). Morán (2010) rescata una definición de capital social de Kenneth Newton bastante coherente en este contexto, ya que lo define a partir de la subjetividad. Dice que está compuesto por valores y actitudes que influyen en las relaciones entre individuos, y que ayudan a las personas a trascender de relaciones conflictivas y competitivas hasta obtener la conformación de relaciones de cooperación y ayuda mutua.

Con todo, el vínculo formal con la ACY a través del curso de instructores/as favorece la inserción en el mercado laboral especializado del yoga. En la mayoría de los casos, ésta provee a las y los estudiantes o recién egresados de una plaza laboral dentro del proyecto

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