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Si bien el lado espiritual de la existencia es motivo de preocu- pación y búsqueda por un creciente número de personas, nos engañamos si suponemos que, en la mayoría de los casos, tal es el interés principal del consultante. En un mundo que resulta, quizás, menos relativo de lo que imaginamos, el interés por el crecimiento interno convive con un deseo inherente de fortuna, salud y felicidad en la vida; o al menos de obtener lo necesario para el propio desarrollo.

El origen de este método de Regentes de Triplicidad se halla en un escenario compuesto por diversos estratos sociales, en la cúspide de los cuales se encontraba el Rey, Emperador o sumo regente y las autoridades religiosas. Descendiendo por esta es- tructura piramidal, se instalan otras personas allegadas al poder, o con alguna autoridad sobre territorios o tierras; jefes militares; quienes se encontraban al frente de ciudades o pequeños distri- tos; tenían poder económico: el comerciante; el hombre común con sus quehaceres, todos ellos ciudadanos libres. En el fondo de la escala social, se hallaban los esclavos. En cuanto a la posi- ción de la mujer, y su igualdad de derechos con respecto al hom- bre, esta ha estado sujeta a variación según las diferentes cultu- ras del mundo antiguo. Sin embargo, fue en el Antiguo Egipto donde la mujer gozó de la más absoluta igualdad, mayor aun que la evidenciada en la sociedad moderna.

A pesar de que el panorama descrito es demasiado escueto para reflejar la realidad con exactitud, es suficiente para percatar- nos de que debieron existir métodos astrológicos que traten con la posible movilidad de un estrato social al otro, que es lo que debía constituir el verdadero interés de la consulta: el esclavo desea saber si algún día obtendrá su libertad, el hombre corrien- te si podrá ascender en riqueza, fortuna o poder (por ejemplo, obteniendo un cargo público de autoridad), el comerciante, si sus ventas incrementan su poder económico, y así sucesivamente. Innecesario decir que no faltaba interés en saber si en algún reco- do del camino de la vida el nativo sería rebajado en su estado, o despojado de su poder o fortuna, e incluso, exilado.

La realidad que enfrentamos hoy ha variado bastante en sus matices e intensidades, aunque no demasiado en su esencia. Tam- bién los astrólogos de la actualidad recurren a diversas técnicas interpretativas para indagar sobre la situación financiera, prestigio y renombre que puede alcanzar el nativo. La Astrología Hermética ofrece un método de análisis especialmente destinado a indagar acerca del renombre, la fama, la fortuna y la autoridad que puede alcanzar el consultante en su vida. Este método se basa en el concepto de secta planetaria, asociado con un tipo de regencia, caído en el olvido: las triplicidades.

La virtud del método es su simpleza y practicidad. Tiene la ca- racterística de privilegiar la angularidad del planeta, a todo otro parámetro. Fue muy utilizado por Doroteo de Sidón, quien en su Astrología dio prioridad a los regentes trigonales, otorgándoles aun mayor importancia que a los regentes de los signos, a quie- nes hoy les brindamos mayor atención. Esta peculiaridad hace de su astrología, la más antigua conocida hasta el momento115, una

línea de desarrollo muy particular.

115 Posiblemente siglo IV aC. El conocimiento de las técnicas astrológicas

de Dorotheus lleva a la inevitable y útil conclusión de que cuando hablamos de Astrología Helenística no necesariamente implicamos la universalidad de un solo sistema o corriente. Tal como ocurre hoy en día (aunque por supuesto en menor

Valens, por su par te, destina el capítulo 22 de su segundo libro de la Antología para la explicación de los llamados factores de eminencia, que convierten a una persona en un ser humano con privilegios, poderes, reputación, prestigio, for tuna y aun go- bierno sobre los demás. Tales natividades son llamadas notables o estimables, y en la Antigüedad señalaban a los reyes y gober- nantes en perspectiva, o a individuos seleccionados de la masa, clara alusión a la cualidad solar de selección y a la lunar de reco- lección o agrupamiento. De allí que sus respectivas par tes ten- gan participación en la determinación de estos factores. Ellos no se circunscriben meramente al poder y fortuna mundanas, ade- más aluden a cualidades humanas especiales, que dan a la per- sona aptitud e inteligencia para conseguir sus objetivos y realiza- ción, tanto se trate de condiciones materiales como espirituales. Traducido en términos de astrología moderna, tales factores ha- cen referencia a preguntas muy frecuentes en la consulta: «¿Cómo me irá en la vida?» «¿Qué clase de éxito tendré en mi profesión?» «¿Obtendré reconocimiento?».

Si bien el método es en esencia el mismo, en la literatura helenística encontraremos el enfoque de Doroteo de Sidón, más sim- ple y sintético; y el de Vettius Valens, algo más complejo, ya que involucra también el uso de las partes o kleroi herméticos.

1. El método de Doroteo de Sidón

1. Determinación de la luminaria principal de la carta: el Sol si el tema es diurno, la Luna si nocturno.

medida), había varias corrientes, tal como se ha mencionado al comienzo de este libro. Cabe destacar que en los fragmentos de Dorotheus se encuentran las más antiguas fuentes de nuestra astrología horaria o electiva, aunque la tra- ducción con la que contamos fue hecha del idioma Árabe, que a su vez es una traducción del Persa, a su vez traducción del Griego antiguo. Y encima, con adul- teraciones y censuras islámicas.

2. Obser vamos cuáles son los regentes de triplicidad del signo en que se encuentra esta luminaria. Recordemos que los signos de un trígono o triplicidad son los que se encuentran en los vér tices de un triángulo y comparten los mismos Señores de Trígono. Si la car ta es diurna, consideraremos primero al re- gente diurno, en segundo término al nocturno, y por último al regente trigonal común. Si el tema natal es nocturno, el primer regente será el nocturno, el segundo el diurno, y tercero el común. Por ejemplo, en una car ta diurna con el Sol en el signo de Libra, el primer regente trigonal será Saturno; el segundo Mercurio; el tercero Júpiter. Si la car ta es nocturna, y la Luna se encuentra en Libra, entonces el primer regente a considerar será Mercurio; el segundo Saturno; y el tercero siempre el re- gente común o cooperador.

TABLA DE REGENCIAS POR TRIPLICIDAD

Nuestro propósito consiste en averiguar si los regentes trigonales de la luminaria de turno, tomándolos por orden de sec- ta, se encuentran bien ubicados (ángulos, en primera medida, o casas 5 y 11) o en buena posición zodiacal (en el signo de regen-

Elemento Regente Trigonal Diurno Regente Trigonal Nocturno Regente Trigonal Común Fuego A K L Tierra C Y F Aire L B K Agua C F Y

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