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Las figuras integradas en este tercer grupo representan, como la propia denom inación deja entrever, una serie de fenómenos en los que se ven afectadas las reglas que rigen un conjunto de hechos conocidos habitualmente con la denomi­ nación, bastante imprecisa por cierto, de “orden de palabras” (Ariza: 1978).

El modo en que se plantea la propia existencia de estas figuras en la doctrina tradicional, parece partir del supuesto, im plícitam ente asumido, de que el “orden de palabras” en la cadena del discurso obedece a ciertas constantes, difusamente ligadas a una especie de “lógica natural”, que impone unas

leyes generales sobre la particularidad de las diferentes len­ guas. Al menos así parecen ponerlo de manifiesto los términos en los que se suelen formular, a veces, las definiciones de estas figuras, en las que no son infrecuentes expresiones como “alte­ ración del orden lógico de los elementos de la oración”, u otras de parecido tenor. Ahora bien, dejando de lado semejan­ tes apriorismos, en la exposición de este apartado me limitaré a hablar de “alteraciones en las relaciones de con tigüidad” contraídas por determinados elementos de las estructuras sin­ tagmáticas y oracionales.

Por otro lado, un tratamiento detallado de los fenómenos encuadrados en este grupo de Licencias, al que debo renun­ ciar aquí, no podrá prescindir de las posibles relaciones de los mismos con el sistema de convenciones que regulan el propio devenir de la lengua poética, en tanto que sistema autónomo. En dicho planteam iento se pueden sugerir estas vertientes: una de carácter histórico, según la cual, buena parte de los esquemas de “orden de palabras” vendrá determinada, en el caso concreto de los textos poéticos de lo siglos XVI y XVII,

por el principio de la “imitación de modelos”, vigente en el paradigma poético propio del clasicismo (en este caso concre­ to, imitación de esquemas formales propios de la poesía lati­ na); otra de carácter estructural, según la cual la adopción de un esquema dado puede venir motivada asimismo por el con­ junto de reglas que rigen la organización interna del discurso en verso (diseños acentuales, esquemas de rimas, am plitud de estrofas, etc.).

Pasando a la exposición, los tipos fundamentales de he­ chos que suelen aparecer integrados en esta clase de Licencias, son los designados con los términos Anástrofe e Hipérbaton (Lausberg, §§ 712-718). Ahora bien, es frecuente asimismo, en relación con los anteriores, la referencia a ciertos fenóme­ nos sintácticos concomitantes, enmarcados habitualmente en la categoría de los “vicios de construcción”, y conocidos bajo denominaciones como Cacosínteton, Sínquisis, Mixtura verbo­

rum, objeto siempre de severas censuras (véase supra, 21).

La doctrina de los tratadistas españoles de referencia en relación con este grupo de figuras es bastante fluctuante, tanto en el alcance de las definiciones como en el inventario de las figuras que constituye dicho grupo, hecho que se halla en

consonancia con las fluctuaciones existentes en la propia tra­ dición clásica. En dicha doctrina, el término Hipérbaton, en un sentido am plio, designa toda alteración de las regulares “relaciones de contigüidad”, tanto entre los elementos de un constituyente sintáctico (núcleo y complementos), como en­ tre los propios constituyentes entre sí en el interior de una estructura oracional. En palabras de dos de nuestros autores, las citadas alteraciones se ven expresadas en términos como: “Cuando los vocablos se trastruecan haciendo que la oración se haga más rodada, haciendo interposiciones entre las cláusu­ las” (Jiménez Patón, 120-121), o “salto de otras razones lejos de sus consortes antes de acabar la oración con quien se ata lo que saltó” (Correas, 384).

Las divergencias son más acusadas en lo que se refiere a los fenómenos específicos integrados en el ámbito del Hipérbaton así concebido, tal como quedaron establecidos en la tipología fijada por Donato, en la que se dan como especies: Tmesis,

Anástrofe, Histerología, Paréntesis, Sínquisis (Ars grammatica,

401), tipología incorporada con mayor o menor fidelidad por los tratadistas españoles. Ahora bien, dado el carácter general de esta presentación, voy a renunciar a una exposición detalla­ da de dichas especies para centrar la atención más detenida­ mente en algunos de los fenómenos sintácticos inscritos en el ámbito general de estas figuras, tratando de mostrar en cada caso los aspectos que se revelan más sistemáticos.

El prim er tipo de fenómenos al que cabe referirse es el designado con los términos Anástrofe o Inversión (Lausberg, § § 7 13-715). En su acepción más restringida, el fenómeno se lim ita a la “posposición de la preposición a su caso”, como apunta Correas (394), quien sigue diciendo: “en castellano no tenem os ejem plos de preposiciones pospuestas, y ansí habernos de tom arla en general, diciendo la Anástrofe es trueco de dos palabras entre sí, cuando la que ha de estar antes se pone después de la otra” (394-395). De acuerdo con este sentido más amplio al que se refiere Correas, para el que se puede proponer una formulación general como la refleja­ da en (23):

en donde A y B representan toda suerte de elementos, de dife­ rente naturaleza categorial y funcional, vinculados entre sí por algún tipo de relación sintáctica, que implique por tanto una relación posicional de con tigüidad , en el dom inio de esta figura pueden tener cabida fenómenos como los que se enu­ meran a continuación.

En el ámbito de los Sintagmas nominales y adjetivales:

a) Posposición de numerales y cuantificadores a núcleos

nominales y adjetivales, del tipo de los ejemplos de (24):

(24) a. Y el artífice labra omnipotente de estrellas doce espléndida corona ... (Jáuregui, 1 , 154)

b. Mas siendo al alma a dar favor llegados, cuanto son de más claro entendimiento quedan vencidos más y enamorados. (Cetina, 25 1)

b) Anteposición de toda suerte de complementos nomi­

nales y adjetivales: Sintagm as preposicionales, Sintagm as nominales en Aposición, Oraciones de relativo, a los núcleos nominales y adjetivales correspondientes, así como de que + Sintagm a nominal en construcciones comparativas, como se manifiesta en (25):

(25) a. ...yo estoy aquí tendido,

mostrándoos de mi muerte las señales, y vos viviendo sólo de mis males.

(Garcilaso, 78)

b. Pero si tú, gran lustre de Occidente,

Betis, siendo deidad, del inhumano

tiempo la vez y sientes la crueza. (Rioja, 145)

c. ...y la honesta doncella

sol que le abrasa y que le influye estrella en ejercicios lícitos pasaba

absuelta de domésticos cuidados. (Soto de Rojas, 431)

d. ¡Oh vida triste, de trabajos llena..Λ (Cetina, 202)

e. ... y sale aquella

prudentísima Ester, que el sol más bella. (Cervantes, II, 318)

En el ámbito de los Sintagmas verbales, se puede destacar la práctica, bastante generalizada desde época temprana, de posposición del verbo auxiliar (haber, ser, etc.) al participio o gerundio en formas verbales compuestas, perifrásticas o pasi­ vas, práctica de la que pueden ser muestra estos ejemplos:

(26) a. Naturaleza estaba en gran porfía con el ufano A m o r sobre una cosa: cuál era la más bella y más hermosa de cuantas en el mundo hecho había. (Figueroa, 12 1-12 2)

b. ... no pienses que cantado

sería de mí, hermosa flor de Gnido,

el fiero M arte airado, ... (Garcilaso, 94)

En los fenómenos de Anástrofe o Inversión, según se acaba de ver, determinados elementos de los constituyentes sintácti­ cos se ven sometidos a un cambio de orden de sus respectivas posiciones en la cadena del discurso, pero sin que llegue a producirse alteración en sus “relaciones de contigüidad”. Di­ cho de forma más simple, los elementos intercambian su posi­ ción, pero siguen estando en contacto, contacto que supone una de las formas de percibir sus vínculos sintácticos y semán­ ticos.

La precedente observación servirá para entender más fácil­ mente la particularidad de los fenómenos que se van a resumir a continuación, cuyo rasgo específico y diferenciador va a ser,

precisam ente, la producción de una ruptura más o menos intensa o violenta en las citadas “relaciones de contigüidad” entre los elementos integrantes de un constituyente sintáctico, en sus diferentes categorías y funciones. En contraste con los fenómenos anteriores de sim ple inversión, algunos autores reservan el término Hipérbaton para estos fenómenos de ver­ dadero “estrangulam iento” de las relaciones sintácticas y se­ mánticas entre los constituyentes oracionales. Se trata, claro está, de una acepción más específica de la que hemos visto reflejada anteriormente en la doctrina expresada por los auto­ res españoles de referencia. Este sentido más específico lo encontramos, por ejemplo, en Lausberg, cuando dice: “el hi­ pérbaton consiste en la separación de dos palabras, estrecha­ mente unidas sintácticamente, por el intercalamiento de un ele­ mento que no pertenece inmediatamente a ese lugar” (§ 716). Como representación gráfica de las manifestaciones más gene­ ralizadas de este tipo de fenómenos de ruptura sintagmática y sintáctica, de ese “salto de otras razones lejos de sus consor­ tes”, por retomar la expresiva caracterización de Correas, pue­ den adoptarse en principio las dos variantes de la formulación que se propone en (27):

(27) a. A B —> A [x] B b. A B —» B [x] A

en donde con [x] se representa la inserción de un elemento ajeno a la relación sintáctica que vincula los elementos simbo­ lizados en A y B. Su operatividad, como se verá a continua­ ción, se da por igual en el ámbito de toda la gama de constitu­ yentes oracionales.

En el ámbito de los constituyentes de naturaleza nomi­ nal, se puede empezar haciendo referencia a uno de los casos más característicos de ruptura de las relaciones de contigüi­ dad en el interior de los Sintagmas nominales y adjetivales, en el discurso poético de ios Siglos de Oro. Se trata concreta­ mente del fenómeno de escisión entre Determinante y Núcleo nominal o Cuantificador y Núcleo adjetival, producida por la inserción entre am bos elem entos de un com plem ento representado por un Sintagm a Preposicional, un Sintagm a

Nominal en función de Aposición o una O ración de relativo. Partiendo de la formulación de (27), el fenóm eno señalado, prescindiendo por el momento de toda cuestión referida a relaciones jerárquicas entre los constituyentes com plem enta­ rios implicados, podría quedar representado a grandes rasgos en los siguientes términos:

(28) a. Det + N + SP /Ap / O r —» Det + [SP / A p / Or] + N b. C + Adj + SP / que SN —» C + [SP/gue SN] + Adj

Entre los numerosos ejemplos que podrían aducirse, basten los que se agrupan bajo (29)-(30), de las modalidades señala­ das, en donde para mayor claridad los elementos interpuestos irán enmarcados en paréntesis cuadrados:

a) Constituyentes nominales:

(29) a. A l [de las selvas] dios se ofrece, cuando cerdosa fiera busca en verde llano... (Villam ediana, 544)

b. 'I'us ojos, bella Flora, soberanos, y la bruñida plata de tu cuello, y ese, [envidia del oro], tu cabello, y el marfil torneado de tus manos... (M edrano, 171)

c. Sed hoy testigos de estas [que derrama] lágrimas Licio, y de este humilde voto que al rubio Febo hace, viendo a C loto de su Clori rom per la vital trama. (Góngora, I, 70)

b) Constituyentes adjetivales:

(30) a. ¿Para qué fue, traidor, aquel m ostrarm e tan llena de piedad a mi señora

y tan [de su crueldad] arrepentida? (Cetina, 267)

b. V olved esos clarísimos luceros, más [que las luces de los cielos] claros. (Lope de Vega, 381)

Las estrechas relaciones sintácticas y semánticas que me­ dian entre el sustantivo núcleo de un SN y los distintos com­ plementos que le pueden ser asociados, pueden verse alteradas en m ayor o menor grado por la interposición entre uno y otros de elementos ajenos a esa relación. Tal tipo de rupturas de las relaciones posicionales entre los elementos integrantes de constituyentes de naturaleza nominal, presenta buen nú­ mero de variantes que no pueden ser abordadas aquí en toda su extensión. Me lim itaré, por tanto, a presentar algunas de las que parecen gozar de mayor difusión entre los poetas de los siglos áureos.

Una primera variante en la que se ven rotas las relaciones de contigüidad entre sustantivos y adjetivos, podría resumirse en los esquemas de (31):

(31) a. (Det) A d j [x] + N b. (D et) N [x] + Adj

En tales esquemas, [x] puede representar, en primer lugar, a un SP complemento del mismo núcleo nominal, desplazado a ese lugar de una posición posterior, desplazamiento que resul­ ta sim ilar al ya presentado en (29). Es el caso de secuencias como las que se proponen en (32):

(32) a. ...y con hermosa luz resplandecían, como en luciente [de cristal] coluna que no encubre, de cuanto se avecina a su viva pureza, cosa alguna.

(Garcilaso, 73)

b. A sí en las ondas [de la m ar] feroces, Betis, mil siglos tu cristal escondas,... (Lope de Vega, 30)

En segundo lugar, [x] puede representar asimismo a un Sin­ tagma Verbal (SV), lim itado generalmente a la forma verbal

que funciona como su núcleo, con lo que la dislocación pro­ ducida entre los citados elementos, sustantivos y adjetivos, alcanza un grado mucho más elevado de artificiosidad. Tal hecho se podrá advertir con facilidad en los siguientes ejem­ plos de (33):

(33) a. Divina [poseyó] naturaleza, según moralizó la edad antigua y en su virtud obró la gran proeza. (Bocángel, 186)

b. ...mientras con voz [cantare] deleitosa mis quejas blandas y pasión llorosa. (H errera, 318)

El tipo de ruptura de las relaciones entre sustantivo y adje­ tivo que se ha puesto de manifiesto en las secuencias de (33), se hace igualmente extensivo a complementos nominales re­ presentados por SSPP, en la forma que se resume en (34):

(34) a. (D et) N [x] + SP b. (D et) SP [x] + N

en donde, como en (31), [x] sigue representando normalmen­ te el núcleo verbal de un SV, como muestran los ejemplos siguientes:

(35) a. ... en todo lo demás, como en seguro, y reposado sueño descansabas, indicio [dando] del vivir futuro. (Garcilaso, 103)

b. ...las verdes copas en el cielo clavan, tan altas que en su esfera

de la A u ro ra [estorbaban] la carrera. (Carrillo, 226)

En el ámbito de los Sintagmas Verbales, la ruptura de las relaciones de contigüidad entre sus elementos presenta tam ­

bién diversas m anifestaciones dignas de interés, de las que cabe seleccionar, como muestra de sus realizaciones, una de las más generalizadas en el discurso poético de los siglos XVI y

XVII: la escisión producida entre Auxiliar y Participio en las

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