Este órgano es el más discreto y secreto de todas las unidades estructurales de Hizbulah. El órgano está encabezado por un miembro experto en asuntos de seguridad e inteligencia, cuya lealtad al Secretario General y al Consejo de Shura está fuera de toda duda. El jefe y los miembros del Órgano de Seguridad trabajan de forma encubierta, y normalmente son invisibles para la mayoría de los miembros del partido. Según HAMZEH (2004, 72), el órgano de seguridad está dividido en dos secciones.
a) La primera sección es conocida como la Seguridad del Partido (Amn
al-Hizb). Es la encargada de los asuntos de seguridad interna del
Partido y la sociedad en general. Su misión principal es evitar que los enemigos de Hizbulah penetren en la organización del Partido y asimismo evitar la disensión entre sus miembros. Por tanto, se recoge información, informes y expedientes, sobre todos los individuos y grupos que se acercan al Partido, en particular sobre aquellos sobre los que recaen sospechas de conspirar contra el Partido. La sección de seguridad del Partido también guarda expedientes de todos sus miembros. En una entrevista publicada en el semanario Al-Mushahid al-Siyassi en mayo de 2000, Hassan Nasrallah rechazaba cualquier posibilidad de espionaje dentro del Partido72:
72
Entrevista a Hassan Nasrallah, secretario general de Hizbulah, en el semanario internacional de prensa árabe Al-Mushahid al-Siyassi con fecha del 27 de mayo de 2000.
Israel y Estados Unidos han hecho esfuerzos considerables por penetrar en la estructura organizativa mediante el reclutamiento de miembros del partido, prometiéndoles dinero, mujeres, gloria y posiciones de poder. Pero ellos [Israel y Estados Unidos] siempre se encontraron de frente con un rechazo porque para los miembros de Hizbulah existe una auto-inmunidad derivada de la fe, la religión y el compromiso ideológico.
b) La segunda sección de seguridad es conocida como Seguridad Externa (Amn al-Khariji) o Seguridad de Grupo (Amn al-Muddad). La función principal de esta sección es contrarrestar los ataques de inteligencia por parte de los enemigos internos y externos del Partido que intentan penetrar en su estructura.
El aparato militar y de seguridad de Hizbulah sigue teniendo una presencia poderosa en Líbano y en la región. Según se deduce por las actividades y mítines del Partido, esta cifra ha ascendido a más de veinte mil militantes y cinco mil agentes de seguridad. Según añade BLANCO NAVARRO
(2015, 15), además de con un verdadero ejército, Hizbulah dispone de armamento pesado: un importante arsenal de cohetes y misiles73, e incluso
aviones no tripulados74.
73
En 2010, el Secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, señala que Hizbulah disponía de más misiles que muchos estados, en una cifra aproximada de 100.000 (BLANCO NAVARRO: 2015, 15).
74
En septiembre de 2014, la cadena norteamericana CNN se hacía eco del uso de drones por parte de Hizbulah para bombardear un edificio del Frente Al Nusra, grupo terrorista suní y enemigo en Siria del régimen de Asad y de Hizbulah, causando más de 23 muertos, según una agencia de noticias iraní (Fars
News Agency), que difundió un vídeo con el ataque. Un importante punto de inflexión que de nuevo
2.6.- S
ECRETARIOSG
ENERALESLa figura de Secretario General fue creada a partir de 1989; es decir, durante cuatro años no existió el cargo de mayor representatividad de Hizbulah. Desde entonces, el Majlis al-Markazi (Consejo Central) -una asamblea compuesta por casi doscientos fundadores y directivos- ha nombrado tres secretarios generales, elegidos de entre los siete miembros de la cúpula del Partido, el Consejo de Shura. Hasta el momento, los elegidos han sido siempre miembros del clero, nunca laicos. La carrera del secretario general representa de manera paralela la evolución del grupo: los cambios de interpretación en la ideología del wali al-faqih (teólogo-jurista), las crisis internas o el fortalecimiento de la estructura.
El primer Secretario General fue Subhi Tufeili, destituido por el Consejo de Shura, y sustituido en mayo de 1991 por Abbas Musawi, quien fue asesinado por tropas israelíes en 1992. Desde entonces, Hassan Nasrallah es el Secretario General de Hizbulah. Aunque los estatutos originales de la organización estipulaban que la secretaría general tenía una vigencia de tres años sin renovación posible, en 1998, Nasrallah cambió dichos estatutos para permitir su reelección; y en el siguiente encuentro, celebrado en 2001, fue reelecto indefinidamente en el cargo.
2.6.1.- Subhi Tufeili (1989 - 1991)
Sheik Subhi al-Tufeili es un ideólogo islamista fiel seguidor de las
nueve años de estudios teológicos que recibió en la ciudad de Nayaf (Irak). Al regresar a Líbano en 1982, Tufeili se unió a Abbas Musawi para promover la fundación del movimiento Hizbulah, y la milicia chií, en el Valle de la Bekaa75.
Tufeili fue portavoz del Partido entre 1985 y 1989, año a partir del cual se convirtió en el primer Secretario General de Hizbulah, cargo que ocupó desde 1989 hasta 1991. En mayo de ese mismo año, cuando la cúpula del Partido decidió participar por vez primera en unas elecciones parlamentarias, Tufeili se opuso, por lo que fue sustituido por Abbas Musawi. Por su negativa o desobediencia, recuerda RANSTORP (1997, 46), ante el Consejo de Shura, el primer Secretario General fue expulsado del Partido.
Tras abandonar el Partido, Tufeili creó un grupo disidente, Ansar Allah, responsable de atentados en escuelas religiosas de Hizbulah y enfrentamientos contra el ejército libanés. Tufeili lidera Ansar Allah en protesta por la participación de Hizbulah en la política interna libanesa y su postura “moderada” frente al Gobierno libanés76.
2.6.2.- Abbas Musawi (1991 - 1992)
Sheik Abbas al-Musawi fue un influyente clérigo chií nacido en Nabi
Shayth, en el Valle de la Bekaa, también “lugar de nacimiento” de Hizbulah. Su base ideológica proviene de los ocho años de estudios teológicos que recibió en
75
El Valle de la Bekaa, situado en la región este de Líbano, es la principal área agrícola del país. Cuenta con una población predominante chií. Y ha sido bastión de Hizbulah desde la aparición de la organización en 1985.
76
“Tufaili returns to Lebanese Political Scene”, December 1999 [online], Middle East Intelligence
Bulletin, Jointly published by the United States Committee for a Free Lebanon and the Middle East
la ciudad santa de Nayaf (Irak), donde fue adoctrinado en las enseñanzas del Ayatolá Jomeini. Musawi regresó a Líbano en 1978, y en 1982, junto a sheik Subhi Tufeili, encabezó la formación del movimiento Hizbulah, y su milicia, en el Valle de la Bekaa.
Entre 1983 y 1985, Musawi fue jefe del Órgano de Seguridad del Partido, y entre 1985 y 1988, encabezó el “brazo armado de Dios”, la Resistencia Islámica. En 1991, continúa RANSTORP (1997, 46), tras la firma de los Acuerdos de Taif y el fin de la guerra civil libanesa, se producía la mayor reforma de la cúpula del Partido, en la que Musawi era designado segundo Secretario General de Hizbulah, en sustitución de la línea dura de su predecesor Tufeili. Tras su llegada al cargo, la política interna de Hizbulah se moderó de cara a su integración en el sistema político libanés. Hizbulah se presentaría a las elecciones nacionales de 1992, obteniendo ocho escaños. Pero la política exterior del Partido no se templó. Musawi prometió la expulsión, de tierras palestinas, de Israel, al que calificaba del “cáncer de Oriente Medio” (RANSTORP: 1997, 46).
El 16 de febrero de 1992, un ataque con helicópteros israelíes acababa con la vida del segundo Secretario General del Partido, junto con la de su mujer y su hijo. Israel reconoció la ejecución de un asesinato selectivo, según apunta LUFT
(2003, 10). Días más tarde, en marzo de 1992, Yihad Islámica, grupo armado independiente, atentaba contra la embajada de Israel en Buenos Aires, causando 29 muertos. Mientras, en Líbano, en el Valle de la Bekaa, el Consejo Central, reunido en asamblea, nombraba a Said Hassan Nasrallah nuevo Secretario General de Hizbulah.
2.6.3.- Hassan Nasrallah: el eterno Secretario General
Para comprender la evolución del Partido, así como los cambios más pragmáticos en la ideología de la organización, es necesario estudiar la figura del tercer Secretario General de Hizbulah. Hassan Nasrallah es un hombre que combina autoridad religiosa con autoridad política y militar. Además de respetado dirigente religioso, versado en la más alta teología islámica, es un astuto comandante militar, un mártir que perdió a su hijo mayor en el campo de batalla y un carismático político capaz de incitar a las masas de chiíes libaneses. Es, además, un monstruo mediático. Según Farid KHAZEN, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de Beirut, Nasrallah se ha convertido en “la plus connue et la plus populaire figure chiite du monde arabe”77.
En 1975, en plena adolescencia, Nasrallah se trasladó a la ciudad santa de Nayaf (una de las capitales del chiismo en Irak) para iniciar sus estudios religiosos. A partir de ahí, recoge VÉLEZ CASTRO (2014, 105) en su tesis doctoral, completaría su formación teológica y en jurisprudencia islámica entre la ciudad iraquí y Qom, en Irán, hasta que en 1989 volvió definitivamente a su país, Líbano, en plena guerra civil, tras ser expulsado por el Gobierno de Bagdad, como cientos de libaneses.
Casado con FatimaYassin, a Hassan Nasrallah le quedan tres hijos. En 1997, su hijo mayor, Hadi, murió a los 18 años de edad en un enfrentamiento contra tropas israelíes en el sur de Líbano, hecho que contribuyó a alimentar el mito.
77
En declaraciones a Radio Nacional de España (RNE) para el programa “Hizbullah: Estado dentro de un
Imagen 3: Hassan Nasrallah, en un discurso78
En lo que respecta a su activismo político, sabemos que a principios de los años setenta Nasrallah participó en el movimiento Amal. En los ochenta, era miembro de la oficina política del grupo79. Pero, pronto, el futuro Secretario
General de Hizbulah sería uno de esos jóvenes desencantados y desafectos con el giro secular que había experimentado el grupo chií Amal, y los tropiezos de Nabih Berri. Finalmente, apunta VÉLEZ CASTRO (2014, 105), abandonó la organización tras la desaparición del Sheij Musar Sadr y, poco después, pasó a formar parte del grupo islamista, Amal Islamiyya, liderado por Husein Musawi. Cuando volvió a Líbano de forma definitiva en 1989, Nasrallah se integró directamente en los cuadros del Partido de Dios. Con la organización en pleno desarrollo, se decantó por el sector de Abbas Musawi y apoyó su candidatura a la secretaría general, convirtiéndose en uno de sus colaboradores más cercanos. Tras el asesinato de Musawi en febrero de 1992, casi sin oposición, y a los treinta y dos años de edad, Nasrallah accedió al cargo más alto de la organización (THIEL: 2011@, 7).
78
Fuente: www.shiachat.com [Consulta: 30-05-2012].
79
Más que su faceta de clérigo, fueron ciertas características de su personalidad e interés por el activismo político las que le hicieron destacar. Así, destaca SHANAHAN (2005, 162), era miembro de Amal a la edad de catorce y jefe del brazo del partido en su pueblo cuando tenía dieciocho, lo que demuestra su capacidad de liderazgo desde una edad temprana”.
Para entender la falta de oposición a Nasrallah, hay que tener en cuenta que el joven clérigo contaba con el apoyo de ciertas facciones armadas de la Bekaa, bastión de Hizbulah. Y que, en los últimos años en los que formó parte de Amal, fue miembro del Politburó y responsable del Valle de la Bekaa, donde ejerció como juez. Al mismo tiempo, para entender el rápido ascenso de Nasrallah, hay que atender a la situación interna en Irán. Tras la elección de Nasrallah, coincide KAPLAN (2010@), se esconde también el deseo del ayatolá Ali Jamenei y del presidente iraní Akbar Hashemi Rafsanjani de debilitar a su principal opositor político, Ali Akbar Montashemi, ministro de interior iraní, que contaba con el apoyo incondicional de los Guardianes de la Revolución, y cuyo lugarteniente en Líbano era el sheik Tufeili, Secretario General de Hizbulah desde 1986 hasta 199180.
Desde su llegada a la Secretaría General en 1992, tal y como apunta
GOENAGA (2007, 25), Hassan Nasrallah ha centrado sus esfuerzos en dos frentes:
a) Hacer de Hizbulah una organización piramidal, organizada y controlada directamente por él. Cuando Nasrallah accedió al puesto de Secretario General en 1992, la organización estaba dividida y enfrentada. Sus cuadros, indica NORTON (1999, 21), formados por un grupo más o menos amplio de importantes clérigos, todos con autoridad, dificultaban mucho el proceso de toma de decisiones. La organización se dividió en torno a dos hombres que representaban dos formas de entender la organización y, sobre todo, las dos tendencias contrapuestas de la alta jerarquía clerical iraní: Abbas Musawi, aliado del imam Jamenei, más pragmático en sus propuestas; y el sheik Tufeili, aliado de Montashemi y los
Pashdaran, empeñado en seguir con los principios revolucionarios de la
80
organización. La llegada de Nasrallah, heredero de Musawi, supuso un cambio para Hizbulah en todos los sentidos. En primer lugar, en lo que respecta a la estructura interna de la organización, se propuso la eliminación paulatina de los grandes clérigos de los cuadros dirigentes. Los fue sustituyendo por gente proveniente del brazo armado. De esta forma, mataba dos pájaros de un tiro: eliminaba toda competencia en lo que a autoridad moral y religiosa se refiere y, además, se ganaba la fidelidad del brazo armado. Partiendo de ahí, pudo ir minando la influencia de los Pashdaran sobre la organización al tiempo que diversificaba los medios de financiación y reducía su dependencia respecto a Irán.
b) Convertir al Partido de Dios en una referencia nacional y regional. Para ello, en primer lugar, ha explotado la imagen de Hizbulah como estandarte de la resistencia frente a Israel. En segundo lugar, ha intentado mostrar al Partido como una organización asistencial, defensora de los desfavorecidos, honesta y que hace bandera contra la corrupción que salpica prácticamente a la totalidad de la clase política tradicional.
La retirada israelí del sur de Líbano en el año 2000, tras veintidós años de ocupación, fue interpretada en el mundo árabe como una rotunda victoria del jeque Nasrallah. La leyenda le destaca como “el único soldado musulmán” que ha derrotado a los judíos en combate81. Con la guerra de 2006 entre Israel y
Hizbulah, subraya THIEL (2011@, 1), el Partido de Dios se consolidó como uno de los movimientos más populares del mundo árabe, y con ello, también brillaría la figura de Nasrallah:
81
Entrevista a Hassan Nasrallah, secretario general de Hizbulah, publicada en el diario El Mundo con fecha 18 de diciembre de 2001.
De remotas villas de Mauritania a hogares cristianos en el Líbano, Hassan Nasrallah es el héroe mítico por su tour de forcé en la Guerra Israel- Líbano de 2006. Desde que Gamal Abdel Nasser encantó a la juventud árabe en los 60, ningún líder político –y especialmente ningún shií- había capturado tantos corazones y mentes de árabes y musulmanes.
El resultado: una organización fuerte y cohesionada internamente, venerada en la calle, o al menos en las calles más pobres, incluso en ambientes no chiíes. Nasrallah, por su parte, se ha convertido en Secretario General casi vitalicio de la organización. El líder del Partido ha conseguido estructurar la organización de forma piramidal en torno a su persona. La mejor muestra de ello es el hecho de que Nasrallah haya sido capaz de mantenerse al frente de la organización durante veintitrés años, cuando originalmente el cargo de Secretario General tenía una duración de tres años82. De cara al exterior,
Nasrallah es, en el momento de redactar estas líneas, uno de los hombres más influyentes de Líbano y del mundo islámico83.
82
Los estatutos originales de la organización estipulaban que la secretaría general tenía una vigencia de tres años sin renovación posible. En 1998, Nasrallah cambió dichos estatutos; y en 2001 volvió a revalidar su cargo de forma indefinida.
83
Hassan Nasrallah está considerado como el “peor líder religioso del mundo”, ocupando el primer puesto en la lista de “Los peores líderes religiosos del mundo”, publicada por la revista Foreign Policy en mayo de 2008.
2.7.- C
AMBIOS Y EVOLUCIÓN EN ELP
ARTIDO DED
IOSLa situación en la que se encuentra la organización chií en estos momentos es consecuencia de una larga evolución. Hizbulah nace como un grupo fuertemente ideologizado, muy dogmático en sus principios religiosos, políticos y estratégicos. Con el tiempo, sin embargo, ha mostrado una extraordinaria capacidad de adaptación. El pragmatismo con el que se ha ido moviendo en el terreno nacional y regional, y una estudiadísima estrategia social, electoral y de propaganda, han conseguido convertir a este pequeño grupúsculo antisistema en una pieza clave del mismo.
2.7.1.- Reforma de 1990: reforma de la cúpula de Hizbulah
El fin de la guerra civil en Líbano y el nuevo orden establecido en Oriente Medio, tras la invasión iraquí de Kuwait y la intervención estadounidense en la liberación del emirato, dibujaron un nuevo escenario en el que el Partido de Dios necesitaba encontrar un papel propio. Además, se incluía un nuevo elemento: la Conferencia de Paz para Oriente Medio, celebrada en Madrid en 1991. Ese mismo año, Hizbulah celebró una Asamblea General que sentó los cimientos de su desarrollo posterior y sirvió para fortalecer su estructura. El objetivo era diseñar una nueva estrategia que se acomodara al cambio radical de la política en Líbano. Los Acuerdos de Taif habían fraguado, se consolidaba la paz nacional, y Hizbulah había conseguido, gracias al respaldo de Siria, ser la única milicia libanesa no obligada a desarmarse84. La
84
Según ALAGHA (2006, 41-43), la reacción inicial de Hizbulah frente a los Acuerdos de Taif fue ambivalente. En 1989, la organización emitió un comunicado calificando las disposiciones políticas como “un tímido intento de reforma que no toca la esencia de los privilegios sectarios” y que “constituyen una
convención terminó con la elección de un nuevo Consejo de Shura y la designación de Abbas Musawi como secretario general en mayo de 1991.
Además, 1989 fue un año crucial para la organización. La muerte del ayatolá Jomeini y la firma de los Acuerdos de Taif sumieron a la organización en una crisis, apunta JACKSON (2009, 78), que no se zanjó hasta la llegada de Hassan Nasrallah a la secretaría general de la organización en 1992: la jerarquía clerical de Hizbulah tuvo que posicionarse en torno a la elección del nuevo wali. Según recoge RANSTORP (1994, 321), cada uno de los grandes clérigos que formaban parte del Consejo de Shura estaba vinculado a alguna de las diversas facciones que conformaban la élite político religiosa iraní, lo que causó una fuerte división en el seno de Consejo Supremo. El sheij Subhi Tufeili, secretario general desde 1986, debía su preeminencia en la organización a la estrecha relación que mantenía con Ali Akbar Montashemi, entonces ministro de Interior iraní. En consecuencia, en el debate sobre la elección del nuevo wali, Tufeili, siguiendo los designios de sus aliados iraníes, se mostró favorable a la elección de Ali Jamenei. Frente a esta corriente mayoritaria se encontraba el sheik Mohammad Hussein Fadllalah, por entonces hombre clave de la organización. En este contexto, Fadllalah se alejó de la organización.
El segundo problema, relativo a la firma de los Acuerdos de Taif, ponía sobre la mesa el replanteamiento de la estrategia futura de la organización. El
mortal repetición del pecado histórico que fue cometido en 1943 [el Pacto Nacional]”. Pero, al mismo tiempo, avaló las disposiciones de seguridad, en concreto, el desarme de las milicias. Sin embargo,