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DISCUSSION, IMPLICATIONS, and RECOMMENDATIONS

El análisis que hicimos en el punto anterior se limitó a los efectos generales de la depresión en el campo económico-social. Por tanto, tales efectos fueron presentados en forma abstracta, pues la crisis no se desarrolla solamente en el plano económico. Los factores políticos, a pesar de darse en este cuadro de

24 Esta afirmación se cumple hoy día en las hordas nordestinas y en el aumento del subproletariado en Sáo Paulo y el centro-sur en

general, así como de las zonas de ‘favelas” urbanas. Así también por el fenómeno de los “boias frías” que analizamos anteriormente.

25 Esta población constituye la base del movimiento de colonización del Mato Grosso y de la región ‘amazónica, que, entre otros, es un

hecho fundamental de la vida agraria del Brasil hoy dia.

26 Esta previsión se comprobó posteriormente con el aumento de la mortalidad infantil en Brasil.

posibilidades tendenciales del desarrollo económico, pueden a veces alterar profundamente su curso; pueden, incluso, cambiar la calidad del sistema económico, elevándolo a un sistema superior.

En general, la depresión provoca manifestaciones parciales que alteran cualitativamente los métodos de lucha de las masas. Los canales legales, las reivindicaciones pacíficas, las presiones, son sustituidas por violentas explosiones de masas. Esto no se debe solamente a las dificultades que el actual régimen planteó a las manifestaciones pacíficas de masa (restricción al derecho de huelga, intervención en los sindicatos urbanos y rurales, prohibición de reuniones, terrorismo en las fábricas y, sobre todo, en el campo, etc.), sino también a las nuevas dificultades económicas (el desempleo y su cortejo de miserias, la disminución del nivel salarial y del nivel de vida, las dificultades de abastecimiento, que se agravaron, los aumentos de los arriendos debidos a la caída de la ley del inquilinato de Vargas; por último, el aumento general del costo de la vida, junto a la baja del nivel salarial y la quiebra de los pequeños propietarios).

Tal situación prepara en la conciencia del pueblo, en sus hogares, en su empleo, en sus diversiones, en todos los momentos de su vida, los elementos de una poderosa carga explosiva. Dichas explosiones se presentan al principio en forma espontánea, anárquica y desorganizada, sin objetivos políticos definidos. Ejemplos de esas acciones son la toma de alimentos en el Noreste, los saqueos en las ciudades, los movimientos de sabotaje de la producción por parte de los obreros (operación tortuga). Estos movimientos, espontáneos y parciales son, a pesar de todo, el germen de nuevos movimientos organizados y más amplios.

Es así como se desarrolla el proceso social, y por eso son ridículas las soluciones policiales para contener un movimiento tan generalizado. Las masas tratan de organizarse en comités dentro de las empresas y barrios, y crecen los movimientos clandestinos y las organizaciones partidarias. Es preciso destacar que la clase obrera brasileña nunca pasó por un proceso tan profundo de radicalización y de organización de base. Esto colocará a la lucha política del país en niveles enteramente nuevos, pues lanzará a la arena política a un proletariado independiente, radical, violento y oposicionista, como hasta entonces nunca sucedió en el país. Dos movimientos políticos resultarán de este proceso de radicalización: el movimiento socialista revolucionario y el fascismo. El primero, como expresión de la organización revolucionaria del movimiento obrero; el segundo, como expresión de radicalización de sectores descontentos de la clase media y de la pequeña burguesía. La posibilidad de victoria de estos movimientos dependerá de las dificultades de la clase dominante para contener el movimiento de masas. Pues el fascismo, a pesar de surgir como movimiento pequeñoburgués, sólo se transforma en victorioso con el apoyo de la clase dominante. Todo el conflicto de clases, cuando se vuelve agudo, como el que se viene configurando en el país y en el mundo, sobrepasa la barrera de las luchas y escaramuzas parciales para expresarse en un conflicto generalizado, muchas veces en una guerra civil.

Resta por estudiar en este capítulo una parte importante del movimiento político brasileño actual: el movimiento liberal. Tal movimiento surgió como oposición al camino dictatorial, consecuencia del movimiento de marzo- abril de 1964. Sus principales manifestaciones se encuentran en la oposición parlamentaria al gobierno, en las manifestaciones de los intelectuales y en sectores del movimiento estudiantil. Pero los métodos de lucha que preconizan no son capaces de movilizar a las masas acorraladas entre la desesperación, consecuencia de la crisis, y la ausencia de instrumentos legales de organización y lucha. Es más probable que en el proceso de radicalización de lucha, tal movimiento forme al lado del gobierno existente y contra las dos fuerzas extremas del proceso, aceptando una alianza con él en términos de una liberalización del régimen.27

El proceso social tiene una lógica interna objetiva, independiente de sus agentes. De ahí la aparente contradicción que encontramos en la personalidad de algunos políticos, que sirven muchas veces a intereses opuestos a los que creen defender. La ciencia política no puede apoyarse en las intenciones de los agentes sociales para comprender el movimiento real de la sociedad. Ella tiene que situarse en un punto de vista objetivo que se abstraiga de las intenciones subjetivas en un primer momento, mostrando los intereses reales que mueven a los individuos, a las clases y a los grupos sociales. Solamente a partir de este análisis puede comprender el verdadero sentido de esas intenciones. La actual situación del país rompe paulatinamente los viejos esquemas políticos, supera las viejas élites y señala la necesidad de nuevas organizaciones y nuevas pautas. De ahí que la conciencia de la mayoría de los individuos, grupos o clases esté tan sobresaltada; de ahí esta angustia social y política, esta búsqueda de nuevas soluciones, esta ansia de literatura sociológica y política. No será un movimiento liberal sin doctrina y conciliador, con blanduras y métodos de lucha pacífica, el que llenará el vacío organizativo en que el país se encuentra. Estos planteamientos se hacían en 1971. Hoy día, en 1976, hay que revisarlos en parte. El movimiento liberal burgués, aceptado por el régimen, sufrió cambios importantes. Al presentarse la crisis de 1974 y al fracasar claramente el “milagro brasileño” se destruyeron las condiciones que favorecían la adhesión de los liberales pequeñoburgueses al régimen dictatorial. El Movimiento Democrático Brasileño (MDB) que congregaba estas fuerzas sufrió un remezón. A falta de alternativas propias su dirección tuvo que aceptar un gran número de candidatos jóvenes a las elecciones parlamentarias de 1974

27 Desgraciadamente esto empieza a darse en 1971. Dos factores inmediatos han contribuido a esto: la mejoría de la situación

económica de la clase media alta y de la pequeña burguesía y media burguesía, como efecto de la recuperación económica, y la eficacia inmediata lograda por el gobierno en la represión del movimiento revolucionario armado, así como de las formas de oposición legal.

los que triunfaron en la ola de protestas que se manifestó en esta oportunidad. El MDB se rejuveneció y se radicalizó como producto de esta situación. Asimismo, la profundización de la crisis económica y política, debida a la consagración de la mayoría opositora con cerca del 65% de la votación, abrió camino hacia una lucha legal creciente. La dictadura pasó a la defensiva y el espacio político para la lucha democrática legal se amplió considerablemente en el país. En estas nuevas condiciones se estableció un frente tácito de todas las fuerzas democráticas y la lucha asumió una forma abierta y amplia. Pero para entender mejor esta situación es necesario agregar nuevos elementos al análisis.

En los próximos capítulos ahondaremos el análisis aquí esbozado, pues el proceso político brasileño no puede ser visto solamente a la luz de la actual crisis capitalista, sino también a la luz de la crisis global del sistema que, como vimos, incluye la crisis del subdesarrollo.

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