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4 RISK PROPENSITY IN THE FOREIGN DIRECT INVESTMENT LOCATION

4.5 Discussion and Implications

Tras quince años de vigencia, el Plan Nacional sobre Drogas Español necesitaba adecuarse a la realidad siempre cambiante de las drogodependencias, sobre todo dadas las transformaciones tan importantes que ha experimentado este fenómeno en los últimos años en este país.

Por otro lado, los compromisos internacionales adquiridos también obligaron a los españoles a dichos cambios. Así, la XX Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en junio de 1998, aprobó una declaración en la que se solicitaba a todos los Estados la elaboración de estrategias nacionales para conseguir una serie de objetivos centrados en dos fechas: los años 2003 y 2008. Esta declaración también fue firmada por Chile, es ahí la coincidencia en las fechas de la estrategia.

De acuerdo con todo lo anterior, la Delegación del Gobierno para el PNSD decidió elaborar un documento donde se recogiesen de forma clara y precisa las metas y objetivos a alcanzar en esas fechas en las diferentes áreas de intervención del Plan.

En la elaboración de ese documento, denominado Estrategia Nacional sobre Drogas, mismo nombre que recibe el documento realizado en nuestro país, han participado diversos órganos de la Administración Central y Organizaciones no Gubernamentales del sector, como podemos ver, una gran gama de instituciones que en forma coordinada aúnan fuerzas para enfrentar el problema social el consumo. Esta es una carencia en Chile, la falta de coordinación entre los distintos estamentos, tanto gubernamentales como no gubernamentales.

La Estrategia Nacional fue aprobada por el Consejo de Ministros, mediante Real Decreto en diciembre de 1999. La Estrategia Nacional, que constituye una auténtica puesta al día del Plan Nacional sobre Drogas aprobado en 1985, tiene unas características que se pueden resumir en diez puntos esenciales:

“Un plan participativo e integrador

Se trata de un Plan que está abierto a la participación del conjunto de las Administraciones Públicas, instituciones y sectores de la sociedad interesados por los problemas de las drogas y que integra la totalidad de las estrategias necesarias para enfrentarse a este fenómeno: desde la prevención, rehabilitación e inserción de los afectados hasta el control de la oferta de drogas.

Un plan global

El nuevo Plan Nacional sobre Drogas aborda el fenómeno de las drogas desde una perspectiva global, lo que supone incorporar todas las sustancias que puedan ser objeto de uso y abuso, con especial atención al alcohol y al tabaco.

Generalización de la prevención escolar

El Plan prioriza la prevención como la estrategia más importante para enfrentarse al problema de las drogas y tiene muy en cuenta los consumos de carácter recreativo de fin de semana. Propone una prevención basada fundamentalmente en la educación y en la utilización saludable del ocio por los jóvenes. Para ello, se propugna una generalización de los programas preventivos a toda la población escolar, superando las actividades aisladas y puntuales y priorizando los grupos de alto riesgo.

Prevención en el medio laboral

Se promueve el establecimiento de acuerdos de colaboración entre los Planes Autonómicos sobre Drogas y las organizaciones sindicales y empresariales, semejantes al ya existente en el plano nacional y dirigidos a promover la prevención de drogodependencias en el ámbito laboral.

Estos programas priorizarán los sectores de producción y los colectivos de trabajadores en situación de riesgo y también aquellos cuyo desempeño laboral pueda suponer un riesgo para terceros conductores de vehículos de servicios públicos, profesionales de la seguridad, etc.

Normalización de la asistencia a los drogodependientes

Un objetivo fundamental del nuevo Plan Nacional sobre Drogas consiste en normalizar las redes asistenciales a drogodependientes integrándolas de forma coordinada en los Sistemas Públicos de Salud y Servicios Sociales. Los diferentes recursos que formen parten del denominado Sistema de Asistencia e Integración Social de Drogodependientes, sean públicos o privados, tienen que estar debidamente autorizados y/o acreditados y se deben caracterizar por su profesionalización, interdisciplinariedad y fácil accesibilidad. Este sistema continuará incidiendo en los programas de reducción de daños e incorporará estrategias para abordar el tratamiento de los problemas relacionados con el alcohol, las nuevas drogas y los nuevos patrones de consumo.

Plena cobertura asistencial

Según este nuevo Plan, el Sistema Nacional de Salud garantiza la plena asistencia ambulatoria a los drogodependientes en el ámbito de su Comunidad o Ciudad Autónoma y dentro del área de salud de su residencia. Igualmente, contempla que cumplidas las necesidades de cobertura universal asistencial, se preste especial atención a las desigualdades y muy especialmente a aquellos colectivos de drogodependientes que no contacten con las redes asistenciales.

Integración laboral de los drogodependientes

Se proponen medidas concretas que faciliten a las personas con problemas por el uso de drogas -en proceso terapéutico o no- su incorporación a la sociedad en calidad de miembros activos de la misma. A estos efectos, los Planes Autonómicos sobre Drogas y los municipios de más de 20.000 habitantes tendrán programas de formación y empleo normalizados o específicos para drogodependientes. Estos programas se llevarán a cabo en colaboración con las agencias públicas de empleo.

Investigación y formación

Se creará el Instituto Nacional de Investigación y Formación sobre Drogas, dependiente de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Desde este Instituto se promoverá la puesta en marcha y consolidación de equipos estables de investigación y se definirán las áreas de actuación preferente en esta materia. De igual modo, se velará por la idoneidad y adecuación de los contenidos en la formación tanto de profesionales

como del voluntariado. Se contempla una formación organizada en tres niveles: de pregrado, de postgrado universitario y de actualización o reciclaje.

Observatorio Español sobre Drogas

El nuevo Plan Nacional sobre Drogas desarrolla las posibilidades del Observatorio Español sobre Drogas impulsando nuevos sistemas de información y evaluación. Asimismo, se constituirán Observatorios sobre Drogas en la totalidad de las Comunidades Autónomas.

Control de la oferta

El control de la oferta ilícita de drogas se potenciará a través de tres ejes fundamentales:

Adecuación del marco normativo a las actividades de tráfico de drogas y blanqueo

de bienes producido por el mismo.

Coordinación y potenciación de las unidades especializadas de investigación de

las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Incremento del control del tráfico de drogas a pequeña escala en determinados

lugares y épocas del año que registren un especial aumento de esta actividad129

Las características que presenta esta Estrategia, en comparación con los puntos establecidos en nuestro país respecto al mismo tema, demuestran un avance significativo en la materia.

Primero, es un plan integrador, que hace participar a todas las organizaciones competentes al tema. Esto en Chile está recién comenzando a desarrollarse pero de manera muy aislada y particular. No es una obligación o política estatal, sino que surge de la voluntad de cada institución.

Segundo, el trabajo en los colegios se acentúa y se realiza atacando momentos o situaciones que realmente presentan riesgos para la salud de los niños, adolescentes y jóvenes. Este punto presume la creación de programas que representen la realidad a la que se está dirigiendo, y no la aplicación de programas “estándar” como se utilizan en Chile.

Tercero, existe una amplia cobertura en lo que sistema de salud se refiere. El problema del consumo de drogas es real y significativo en España, por lo que las autoridades así lo enfrentan. Los españoles tienen garantizada la atención en caso de estar inserto en la población drogodependiente. Así mismo el Estado aúna esfuerzos para que los recursos destinados a esta materia sean bien canalizados y recibidos por la población. En Chile el

sistema de salud público no está preparado para enfrentar este problema. Si bien es cierto existe atención primaria en los hospitales, también es cierto que dista mucho de ser importante o prioritario. Esto queda demostrado en la nula existencia de enfermedades derivadas del consumo abusivo de alguna droga en la reforma de salud o plan Auge. En cuarto lugar, una real rehabilitación que permite a los españoles reinsertarse al mundo laboral. Claramente los chilenos tenemos prejuicios que no permiten una inserción efectiva de un ex drogadicto a la sociedad. Si bien es cierto esto ha ido cambiando y existe mayor conciencia respecto a la reinserción, sobre todo con delincuentes que han pasado por procesos de rehabilitación en las cárceles, en modelos de cárceles destinados para ese propósito, falta mucho para que este punto se afirme y se logre una verdadera integración.

También aparece, como quinto punto de análisis, la inversión que se realiza en la investigación. Los españoles crean el Instituto Nacional de Investigación y Formación sobre Drogas, dependiente de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Este es un paso grande en prevención, rehabilitación y combate a los narcotraficantes. Se invierte en investigación y se prepara profesionalmente a voluntarios y universitarios para hacer más competente el trabajo. Los chilenos claramente estamos muy lejos de esta característica. Si bien es cierto se realizan seminarios y cursos de capacitación a juntas de vecinos, establecimientos educacionales y miembros de diferentes ONG, todo por medio de grandes esfuerzos de CONACE y de los mismos establecimientos educacionales e instituciones preocupadas del tema, también es cierto que el nivel de profesionalización en la materia es bajo, lo que genera una falta de competencia respecto a la prevención.

Se debe agregar a esto el análisis que se realizó respecto a la intervención cualitativa y no cuantitativa de las drogas. Es decir, poner acento en las drogas que generen problemas sociales inmediatos o a largo plazo, más allá que sean de consumo masivo. Los puntos restantes, en mayor o menor escala, en Chile los estamos realizando en un buen nivel, lo que demuestra la seriedad con que se está abarcando el tema y además habla de que existen las condiciones mínimas para mejorar las políticas y crecer en la materia.

Asumimos que el hecho de tener a España como referente, puede significar que nos acercamos paulatinamente a sus medidas de prevención. Si bien es cierto todo debe pasar por la realidad que presentemos como país, también es cierto que las

características y avances presentados por España son un verdadero ejemplo de responsabilidad, por lo que es recomendable incorporarlo a nuestro quehacer nacional. 4.2 Modelo holandés

Es importante analizar los planteamientos que tiene el Estado holandés respecto a la materia. Esto básicamente dados los mitos e interpretaciones, que se han generado en torno al consumo de drogas en Holanda.

Hay que valorar que las políticas en torno a la prevención del consumo de drogas, a nivel mundial, están ocupando un lugar cada vez más importante. Dentro de este marco, el carácter tolerante de las políticas holandesas hace de ésta una alternativa efectiva frente a los criterios dominantes y conservadores que imperan en la actualidad en todo el mundo. Dicho de otra manera, Holanda esta reinterpretando la visión prohibicionista sobre drogas.

Antes de comenzar cualquier análisis y presentación de la visión que se tiene en Holanda es bueno plantear que erróneamente y por sentido común se considera que Holanda es un país legalizador del consumo de drogas, un país donde el problema escala progresivamente, y un país que se ha convertido en un narco-estado y que hoy es la mayor vía de acceso a las drogas en Europa. Todos estos juicios parten de supuestos que no corresponden a la realidad, y confunden tolerancia con libertinaje. Además son orquestados por naciones que ven en Holanda un varadero peligro para sus propósitos uniculturalistas.

En la llamada ley del opio, establecida en Holanda el año 1976 y génesis de la mirada progresista de los holandeses, se establecieron los siguientes puntos:

“El grado de pena para diversos hechos punibles se determina por el carácter de la

acción y por la naturaleza de la sustancia, ya que unas drogas (drogas duras) causan más daños que otras (drogas blandas). Mientras las drogas duras tienen un riesgo inaceptable, las drogas blandas causan menos problemas para la salud.

No existe legalización de la droga. No se discute ni se considera esta posibilidad” 130.

Inmediatamente podemos ver que el tema de la legalización del consumo de drogas no está en cuestión. Los holandeses no han legalizado el consumo de drogas en su país. El asunto es que tienen una mirada más progresista a la que se tiene en los demás países.

130

“La grieta de las drogas”. Hopenhayn, Martín (compilador).Copyright Naciones Unidas. Santiago, Chile, 1997: página: 168.

Las políticas holandesas optan por regular una realidad inevitable como lo es la problemática del consumo de alcohol y/o drogas. Consideran que el dilema no se puede mejorar con el hecho de penalizar severamente o prohibir tajantemente el consumo sin considerar los matices. También existe un punto importante de ser analizado. Holanda hace una diferenciación entre las drogas duras y las drogas blandas, además de no considerar punible en sí el uso de drogas. Definen al consumidor de drogas como un enfermo y no como un antisocial, esto último habitual en los demás países. A pasar de esto, las penas son importantes y varían según el delito cometido.

Veamos en forma más detallada este punto. La diferenciación entre drogas duras y drogas blandas es la siguiente:

“Droga duras: Anfetaminas, heroínas, cocaína, LSD y XTC.

Drogas blandas: derivados del cáñamo (cannabis sativa), Nederwiet (cultivo holandés de marihuana), hachís, marihuana” 131.

De hecho en Chile, como en otros países, comienza a sobrevenir, en el debate valórico respecto al consumo, la cuestión de si la marihuana debería ser considerada una droga ilícita o debería ser legalizada o despenalizada, si los daños que ésta genera son realmente más fuertes que el daño generado por otras drogas tanto lícitas como ilícitas, sucediendo lo mismo con los niveles de adicción. Con esto lo que podemos concluir es que estamos frente a una disyuntiva que para nosotros es nueva pero para los holandeses ya está superada.

Otro punto que genera discusión y debate es la comercialización de algunas drogas al interior del país. Ante esto se puede plantear que se comercializan drogas blandas en los determinados coffe shops. Claro que existirían las siguientes restricciones que, de ser vulneradas, generan el cierre del local y la aplicación de altas penas de cárceles y multas en dinero. Las restricciones son:

“No se permite vender cantidades mayores de 30 gramos a la vez y por persona; No se permite vender drogas duras;

No se permite hacer propaganda para la venta de drogas; No se permite causar molestias al entrono;

No se permite vender drogas a menores de 18 años” 132.

Respecto a la lucha contra el cultivo y tráfico de drogas, Holanda mantiene la posición de los demás países, es decir, están en contra de éstos, aplican prohibición y represión, y

131

Ibíd. Página: 169.

cooperan abiertamente con los demás países del orbe. Su política policial y judicial no apoya ni tolera el tráfico, castigando severamente a quienes infrinjan esta ley.

Ahora, es bueno saber si este modelo tolerante ha tenido efectos positivos en la población.

Una evaluación de estas políticas arroja las siguientes conclusiones respecto a la población holandesa, su percepción y visión, así como de las autoridades a cargo de establecer y regular dichas políticas:

“No existe un aumento del consumo de drogas duras como consecuencia de las

políticas tolerantes. El uso de drogas blandas no necesariamente conduce al consumo de drogas duras, vale decir, no existe el problema de la escalada del consumo por efecto de las políticas tolerantes vigentes.

El número de usuarios de drogas blandas se estima en 600.000 (4.6% de la

población de 12 años en adelante). Su consumo, por lo general, no acarrea problemas y no está creciendo dramáticamente. El porcentaje de la población que usa drogas blandas es comparable con el porcentaje que se da en otros países occidentales.

Hay 25.000 personas adictas a drogas duras. En comparación con otros países,

0.17% es un porcentaje relativamente bajo.

En los últimos años la cantidad de adictos a las drogas duras parece estabilizado. El número de personas que muere por el uso de drogas es relativamente bajo. El número de personas con SIDA es muy bajo entre los drogadictos Holandeses.

Esto se debe a que ellos ocupan jeringas limpias proveídas por los organismos pertinentes, y a la buena información disponible.

La adicción de drogas duras está relacionada con la heroína.

El consumo de cocaína es a menudo experimental u ocasional y es bajo.

Muy pocos grupos de adictos a drogas duras causa disturbios y molestias a sus

conciudadanos.

Existe un problema relacionado con los narco-turistas, y drogadictos de países

vecinos que se aprovechan de la tolerancia que existe en este país.

Los coffe shops no han sido fuertemente controlados, venden drogas duras o

demasiadas drogas blandas.

Esto genera que muchos ciudadanos se quejen de las molestias que les generan

El narcotráfico internacional es un problema al igual que en los demás países. Esto

se ve acentuado por la tolerancia puesta en este país” 133.

Si bien es cierto esta política de tolerancia trae consigo algunos inconvenientes, existe una postura pública al interior de Holanda de apoyo. También existe un apoyo político, sobre todo de los partidos más influyentes, lo que da más credibilidad al asunto. Esto genera que no exista una discusión pública en pos de cambiar esta dinámica

El gobierno holandés está convencido que estas políticas son provechosas y necesarias para el país, tachándoles incluso de exitosas. Además la población en general acepta y está de acuerdo con estas políticas de prevención.

La necesidad de presentar este punto es por el motivo de visualizar que existen otros caminos, menos restrictivos y prohibitivos, para enfrentar el consumo de drogas. La relevancia de presentar estas alternativas no implica un afán de apoyar el consumo, sino presentar otra visión que, unido a lo que realizamos en prevención como país, podría significar una iniciativa efectiva y eficiente para enfrentar un problema que crece y genera consecuencias destructivas. En resumidas cuentas, se trata de un aporte para dar un paso hacia adelante respecto a la prevención, anticipándose al problema y eliminando la restricción y el camino del castigo por la educación y la formación en el tema. Como dicen los holandeses, “hay una realidad inevitable y es que siempre existirá una demanda como también una oferta de drogas, en particular de drogas blandas”134. Para esto tenemos dos caminos, prohibir y tratar de antisociales a quienes trafican y consumen; o ser tolerantes y hacer distinciones entre tipos de drogas y consumidores v/s traficantes. Esto, más el carácter cualitativo de las políticas españolas a las que me he referido, nos da dos puntos importantes para enfrentar el diseño de políticas al interior del colegio San Ignacio.

4.3 Conclusiones:

En Chile se establecen las categorías de las drogas por la cantidad de

consumidores que tenga y no por el daño que estas puedan causar. El orden en la clasificación de las drogas en España está relacionado con el daño que éstas pueden causar en la población, más allá de su nivel de consumo. Es así como ponen al alcohol y al tabaco por debajo de la heroína y el éxtasis, por nombrar

133

Ibíd. Página: 171

134

algunos. Esta lógica debería ser implementada en Chile ya que existen drogas