Finalmente, al efectuar la superposición de capas de áreas de probabilidad de desplazamiento (tanto en cuadratura como en sicigia) con la vulnerabilidad, a través del SIG, resultaron dos mapas de riesgo cada uno con 24 clases de riesgo que una vez agrupadas por afinidad se redujeron a seis clases (muy alto, alto, medio, bajo, muy bajo y sin riesgo) (Tabla 5.2 y figuras 5.6. y 5.7.).
Tal como se mencionó anteriormente, con la aplicación de esta metodología en el caso específico de la bahía de Tumaco sus resultados pueden ser usa- dos como base por los tomadores de decisiones, tales como el personal encargado de Ecopetrol para la elaboración de planes de contingencia y para empren- der las medidas de prevención en caso de un even- tual derrame de hidrocarburos desde la estación boyera.
Esta metodología puede ser mejorada al contar con información más detallada sobre el compor- tamiento de los diferentes recursos bióticos poten- cialmente vulnerables a una amenaza específica; además del conocimiento de las condiciones hidrodi- námicas de la zona, y el comportamiento del conta- minante bajo estas condiciones.
La metodología para evaluación de riesgos de carácter general puede aplicarse para cualquier ambiente costero colombiano, teniendo en cuenta las particularidades de cada uno de ellos, para no obtener resultados engañosos o crear falsas expectativas en la población y en los tomadores de decisiones.
Figura 5.6. Mapa de riesgos en sicigia ante un derrame de hidrocarburos desde la estación de Ecopetrol. En rojo oscuro el área de muy alto riesgo; en naranja la zona de alto riesgo; en amarillo la de riesgo medio; en verde la de riesgo bajo; en azul claro la de riesgo muy bajo, y, finalmente, en azul oscuro la zona sin riesgo.
Figura 5.7. Mapa de riesgos en cuadratura ante un derrame de hidrocarburos desde la estación de Ecopetrol. En color naranja las zonas de riesgo alto; en amarillo las de riesgo medio; en verde las de riesgo bajo; en azul claro las de riesgo muy bajo, y, finalmente, en azul oscuro la zona sin riesgo.
Con base en la información entregada en los capítulos anteriores y el modelo conceptual para el estudio de la contaminación marina, descrito al inicio del libro, que explica la metodología aplicada por el CCCP para abordar este tema, a continuación se presenta un panorama actualizado de la contaminación en el Pacífico colombiano.
Ecosistema
Los manglares, ubicados en la parte sur de la costa colombiana, y la biota asociada a ellos se consideran los ecosistemas más vulnerables del área de estudio, teniendo en cuenta que estos ocupan grandes exten- siones del litoral y juegan un papel ecológico prepon- derante en la reproducción de organismos marinos, muchos de ellos de importancia comercial. Los man- glares son sensibles, en especial, a la contaminación por hidrocarburos ya que el petróleo se adhiere a sus raíces ocasionando la muerte de los organismos asociados a ellos.
Otro ecosistema frágil a cualquier tipo de contami- nación son los arrecifes de coral, si bien éstos no ocupan grandes extensiones en el Pacífico, son importantes en el sostenimiento de la producción del medio marino en las etapas de crecimiento y desa- rrollo de las especies. Estos se encuentran ubicados principalmente en Bahía Solano y las islas de Gorgona y Malpelo.
Debido a su escasa movilidad, la comunidad planctónica es la más sensible a los procesos de contaminación que causan impactos negativos en la productividad del medio marino; ya que al constituir ésta el primer eslabón de la cadena trófica, cualquier cambio que sufra repercute en los organismos supe- riores.
De otro lado, uno de los factores abióticos que determinan que en los ecosistemas del Pacífico colombiano no se presenten niveles de contaminación importantes lo constituye la marea, clasificada para el área de estudio como mesomareal, es decir con rangos comprendidos entre 2 y 4 m. Durante la marea alta se diluyen, dispersan o degradan cantidades significativas de contaminantes de todo tipo, siendo éste el principal factor de autodepuración de las masas de agua en las zonas costeras.
No obstante, factores dinámicos como el viento, las corrientes y el oleaje, también inciden en el com- portamiento del contaminante en cuanto a su movi- lidad, causando un efecto negativo o positivo en los ecosistemas. Para el caso del litoral Pacífico la direc- ción SW del viento, la cual predomina, conlleva a la generación de un transporte superficial importante hacia la costa. En general, el sistema de circulación
oceánica va de Sur a Norte, arrastrando lo que viene de Perú y de Ecuador; a través de la corriente de Humboldt, que al entrar en aguas colombianas toma el nombre de corriente de Colombia. En cuanto al oleaje, predomina el que viene del cuadrante SW, por lo tanto en su propagación a la costa genera co- rrientes longitudinales en el sentido SN.
Hombre
Las necesidades básicas insatisfechas en el Pacífico colombiano hacen que los habitantes de la región asuman una actitud de supervivencia, en la cual se generan mecanismos de producción para satisfacer las necesidades de manera inmediata, sin pensar en la sostenibilidad del ecosistema, ni en los problemas de contaminación propiciados por la explotación de los recursos naturales sin directrices normativas que regulen este tipo de actividades.
El marco normativo sobre contaminación marina y uso del suelo es muy amplio. La solución al actual problema no radica en generar más normas, sino en aplicar las ya existentes, lo cual constituye un reto por los débiles cimientos educativos de las poblaciones afectadas. Sin embargo, la alternativa es centrar esfuerzos en la población joven (escuelas munici- pales), de tal forma que se pueda crear consciencia de la problemática en cuanto al uso sostenible y la contaminación.
Los municipios costeros no cuenta con sistemas de recolección de basuras adecuados, en parte porque las construcciones predominantes son de tipo palafítico; por esta razón muchos de los habitantes arrojan las basuras directamente al mar, empeorando aún más la situación de salubridad de la población y el equilibrio del ecosistema marino. Las construcciones palafíticas son generadoras potenciales de otros tipos de conta- minación, como la producida por aguas servidas, ya que no es viable la implementación de un sistema de alcantarillado en este tipo de estructuras.
Especial atención merecen los ecosistemas pre- sentes en las bahías de Buenaventura y Tumaco, donde se encuentran los asentamientos humanos más nume- rosos y se concentra la mayor parte de la actividad económica de la región, lo cual conlleva a la generación de diversos tipos de contaminantes que actualmente
están degradando de manera progresiva los cuerpos de agua de sus estuarios.
Si bien es cierto que, en general, el litoral no presenta niveles crónicos de contaminación perma- nente, episodios repentinos de gran magnitud como un derrame de hidrocarburos por causa de un siniestro marítimo o por la introducción de este tipo de sustancias por otras vías, como pueden ser los ríos o fuentes terrestres, no dejan de convertirse en una amenaza latente por evaluar y prever constantemente. Debido a la escasez de industrias y de procesos extractivos intensivos, en el área de estudio, no se presentan fuentes importantes de contaminación. Al tiempo que la ausencia de un sector económico importante, que sustente el progreso de la región, se constituye en la principal causa de la inexistencia de sistemas de alcantarillado, de recolección de basuras o sanitarios adecuados y eficientes. A esta misma razón se adjudica la falta de recursos para desarrollar programas educativos que sensibilicen a la población sobre la importancia de este tema.
Contaminantes
En síntesis se aprecia que en cuanto a este aspecto el riesgo de contaminación por hidrocarburos señalan como puntos críticos a las bahías de Buenaventura y Tumaco. Sin embargo, los valores obtenidos en cada una de las matrices de análisis de los niveles de contaminación marina se encontraban por debajo de las normas establecidas como críticas, con excepción de algunos lugares puntuales.
También se evidenció que no existía ninguna corre- lación entre los niveles de hidrocarburos presentes en sedimentos y los organismos del mismo lugar, debido posiblemente a que no existen aportes continuos, sino esporádicos con excepción de puntos como el muelle petrolero en Buenaventura y El Pindo en Tumaco.
Los valores en aguas fueron bajos (<10µg/L) y, además, no presentaron tendencia alguna por lo que las aguas no se comportan como un buen indicador de contaminación.
Para establecer tendencias de contaminantes en sedimentos es necesario tener una alta densidad de datos, lo que se puede lograr mediante una alta
frecuencia de muestreo en poco tiempo (mensual durante tres años) o muestreos más espaciados du- rante un período de tiempo más largo. Es por esto que los datos que se presentan desde 1986 a 1995 no muestran una tendencia clara, sino que sirve para establecer la distribución de los contaminantes en el medio; situación contraria a la que se muestra en la bahía de Tumaco a partir de 1997.
En cuanto a los plaguicidas organoclorados estu- diados, específicamente DDT’s y sus compuestos de degradación, se determinó que los compuestos que más abundan son los metabolitos, indicando que estos llevan varios años en el medio, puesto que estos se presentan por degradación en el medio. Los niveles registrados están por debajo de los límites estable- cidos por las normas como críticos, tanto para sedi- mentos como para organismos.
En cuanto a los metales pesados determinados en el litoral Pacífico, Buenaventura presenta los mayores niveles, específicamente para el Hg, Cd en sedimentos y el Pb en aguas. Los otros lugares del litoral como Tumaco, Guapi y Bahía Solano presentaron niveles que se encontraban por debajo de las normas, luego se considera muy puntual la contaminación por estos contaminantes.
En cuanto a la calidad del agua de la región del Pacífico se puede establecer que gracias la dinámica propia de la zona existe un recambio de aguas permanente que diluye los contaminantes y favorece los procesos de oxidación, permitiendo que los niveles de oxígeno, DBO, pH y demás indicadores de calidad se encuentren dentro de un rango adecuado para sostener la vida. En Buenaventura y Tumaco existen algunos lugares de características muy puntuales que presentan problemas en los niveles de contaminación, especialmente cuando se encuentran en marea baja. El modelo AQUALAB que viene adaptando el CCCP permite simular el comportamiento de variables como el oxígeno disuelto, DBO y coliformes fecales, ante diferentes escenarios que incluyan el vertimiento de aguas residuales e industriales, entre otras; convir- tiéndose en una herramienta valiosa cuando se desea tomar decisiones para la planeación de proyectos de saneamiento ambiental.
Evaluación de riesgos ambientales marinos
La evaluación de riesgos ambientales marinos debe basarse en una aproximación completa al ambiente y sus componentes: biótico, abiótico y socioeconómico para lograr un tratamiento efectivo del problema.
La evaluación aquí presentada tomó en consi- deración información sobre el ecosistema costero como tal, el contaminante y las actividades antrópicas que, naturalmente, presentan relaciones complejas con los anteriores elementos.
El riesgo se trató en términos de dos componentes básicos: la amenaza y la vulnerabilidad. A partir de estos componentes se estructuró un procedimiento metodo- lógico coherente que permitirá evaluar de una manera aproximada el riesgo por contaminación marina.
De esta forma, las diferentes metodologías exis- tentes para evaluación de riesgos y sus resultados se convierten en herramientas de gestión, que brindan transparencia al proceso y soporte técnico dentro del intricado proceso de toma de decisiones.
No obstante, tanto las diversas metodología de evaluación del riesgo existentes, así como la presen- tada en esta publicación requieren de análisis deta- llados y aplicaciones cuidadosas y críticas, teniendo siempre en cuenta las particularidades y funcionalidad específicas de los tres componentes básicos antes mencionados del ambiente costero.
Por lo anterior, desde el punto de vista práctico, la utilización de la metodología planteada mejora el proceso de toma de decisiones, facilita una mejor utilización de la información y de los recursos tecno- lógicos disponibles, y en último término permite lograr una mejor comunicación y colaboración por parte de las comunidades y del público ante la ocurrencia de amenazas y la presencia del riesgo.
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