5. PERFORMANCE-EXPENDITURE MODEL DEVELOPMENT
5.4 Discussion
En primer lugar, se encontró un crecimiento levemente alométrico en los sitios analiza- dos con pendientes de regresión mayores a 3 (b= 3,135-3,588). La relación largo-peso sólo fue distinta entre los machos y hembras de los embalses Mari Menuco y Arroyito, mostrando variación entre los ambientes. Ruiz (2004) por su parte también observó re- laciones alométricas en pejerreyes del Embalse Florentino Ameghino (b= 3,19). En la laguna Ñe Luan los pejerreyes macho tuvieron relaciones alométricas positivas (b>3), mientras que en las hembras las relaciones alométricas fueron negativas (b<3) (Bello et
al., 1996).
Baigún et al. (2009) no recomiendan comparaciones del índice de condición o índice de Fulton entre ambientes con diferentes relaciones alométricas. En atención a ello, se con- sideró la relación de este índice con el tamaño y por lo tanto, los análisis fueron realiza- dos sobre los residuales de la regresión entre el peso y la talla. El estado de condición (medido como Res FK) de los pejerreyes fue analizado en relación a 3 fuentes de varia-
ción: el sexo, el estado de madurez gonadal y el ambiente, lo que permitió determinar ciertas interacciones.
En cuanto a los sexos, los pejerreyes presentaron diferencias en el estado de condición con valores mayores para los machos (Media ResFK ♂: 0,014 y ♀: -0,011). Esto coin- cidió con lo observado por Bello et al. (1996) para ejemplares de pejerrey provenientes de la laguna Ñe Luan y Moreno.
En relación a la madurez sexual, se encontraron diferencias significativas en el estado de condición entre estadios gonadales (Figura 3.22 y 3.23), siendo el estadio 3 el que presentó los valores mayores en la mayoría de los ambientes analizados.
Con respecto a la variación del estado de condición debida al ambiente, se presentaron diferencias significativas entre los embalses, tanto en hembras como en machos dentro de los estadios gonadales 2, 3 y 4. Mientras que en el estadio 1 no se observaron dife- rencias entre los embalses. Pejerreyes en estadio gonadal 3 del embalse Alicura presen- taron Res FK mayores con respecto a los embalses Los Barreales y Mari Menuco, para las hembras; y Arroyito, Mari Menuco y Chañar, para los machos.
Los análisis de Freyre et al. (2009) sobre O. bonariensis, mediante indicadores de desa- rrollo gonadal y hepático y reserva de grasas, indicaron relaciones estacionales entre la disponibilidad de zooplancton, las reservas de energía y la intensidad de los desoves. Según estos estudios en los desoves de primavera, con disponibilidad de zooplancton mayor, la energía se transfiere de los alimentos a las gónadas. Mientras que en otoño los desoves utilizan las reservas de grasa para la maduración de las gónadas.
En la mayor parte de los embalses, la temporada de desove correspondió a los meses de primavera y la primera mitad del verano (Figura 3.26). Estos resultados coinciden ma- yormente con lo observado para esta especie en otros ambientes. En el Embalse Ramos Mejía (Dománico & Freyre, 2008), al igual que en la laguna Ñe Luan (Bello et al., 1996a), el porcentaje de hembras desovantes fue mayor entre septiembre y diciembre; en el lago Moreno se presentó en primavera (Bello et al., 1996b), en el Lago Pellegrini fue entre agosto y diciembre, con un máximo en noviembre (Viozzi, 1993), y así mis-
En el embalse el Chañar se encontraron hembras desovantes desde la primavera hasta principios del otoño, siendo el período más amplio entre los demás ambientes. Esto co- incide con algunos trabajos sobre la actividad reproductiva de O. bonariensis, que en otoño presenta un segundo período de menor duración e intensidad (Boschi & Fuster de Plaza, 1959; Calvo & Morriconi, 1972). Bello et al. (1996b) postularon que el pejerrey patagónico es un reproductor asincrónico, que puede presentar individuos maduros en varios meses del año.
En los embalses analizados en esta tesis, el ciclo ovárico fue estacional, probablemente respondiendo a variables de tipo ambiental como fue observado por Strüssmann (1989) para O. bonariensis con el fotoperiodo y la temperatura. Miranda & Somoza (2001) exponen que en O. bonariensis, la actividad reproductiva es un fenómeno estacional en las hembras, mientras que en los machos ocurre a lo largo de casi todo el año.
Nuestros resultados, junto a los datos de la bibliografía para O. hatcheri (Dománico & Freyre, 2008), muestran una temporada de desove más acotada a los meses más cálidos, y una estacionalidad más marcada que la de O. bonariensis, por tratarse de climas tem- plado fríos.
5.9. Talla promedio de primera madurez
Con respecto al tamaño de madurez sexual, éste varió en los seis sitios de estudio con un rango de 173 y 206 mm LT y edades menores a un año (0,7 y 0,78 años, consideran- do eclosiones estivales a otoñales) cuyos extremos correspondieron a los embalses El Chañar y Arroyito, respectivamente.
Estos resultados se relacionan con el crecimiento, dado que retrasos en la edad de madu- rez proporcionan más energía disponible para el aumento del tamaño (Jennings et al., 2001). En el caso del Embalse Ramos Mejía, la talla de primera madurez sexual, en las hembras fue de 174 mm (LT), mientras que según Dománico & Freire (2008) para este ambiente, fue de 244,37 mm (LT) y Ferrada (2010) observó en pejerreyes mantenidos en jaulas, hembras en estadio de predesove con 1 año de edad y 44 g de peso corporal. Ruiz (2002), por su parte, encontró en el Embalse F. Ameghino una TPM de 225 mm LT, que correspondió a los 2 años y Bello et al (1996b) estimaron que en el lago More- no una TPM de 230 mm, con un año de edad. Todo esto demuestra la diversidad entre los ambientes en las tallas de madurez sexual del pejerrey patagónico, y por otra parte,
una madurez e inversión de energía destinada a la reproducción de forma temprana (0,7- 0,78 años: 45-46% de la talla máxima), también observada para O. bonariensis (Luchini
et al., 1984; Reartes, 1995; Barros, 1999; Miranda & Somoza, 2001).
Las proporciones de sexos fueron leve pero significativamente distintas del equilibrio, con mayor proporción de machos en los Embalses Mari Menuco y Alicura y mayores proporciones de hembras en los restantes. Las fluctuaciones en este indicador posible- mente estén relacionadas con la influencia de la temperatura en la determinación del sexo en los pejerreyes, sin embargo, en nuestro estudio no se observó ninguna tendencia clara al respecto.