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Discussion Pertaining to Objective 1: Study Group Baseline Characteristics

Chapter 5: Discussion

5.1 Discussion Pertaining to Objective 1: Study Group Baseline Characteristics

puede estar en la forma en la que ellos procesan la información social: a cuales características del entorno social les prestan atención y como interpretan lo que perciben.

Los agresores hostiles (también denominados reactivos) suelen tener una tendencia hostil; consideran que los demás niños están tratando de lastimarlos y responden con enojo como represalia o autodefensa. Los niños que desean el dominio y el control pueden ser especialmente sensibles a los desaires, provocaciones u otras amenazas en su estatus. Ellos pueden atribuir tal comportamiento a la hostilidad y reaccionar agresivamente. Los niños rechazados también suelen tener una atención hostil. Dado que las personas a

72 menudo se tornan hostiles contra quien actúa agresivamente con ellas, una tendencia hostil puede convertirse en una profecía de autorrealización lo que pone en marcha un ciclo de agresión. Los agresores instrumentales (o proactivos) consideran que la fuerza y la cohesión son formas eficaces de obtener lo que desean. Ellos actúan deliberadamente, no faltos de ira. En términos de aprendizaje social, son agresivos por que esperan ser recomenzados por eso; y cuando son premiados, su creencia en la eficacia de la agresión se fortalece.

Los adultos pueden ayudar a los niños a frenar la agresión hostil enseñándoles a reconocer cuando están enfadándose y a controlar su ira. La agresión instrumental suele ceder si no es recompensada. Por sobre todo, los niños agresivos necesitan ayuda para modificar la forma en la cual procesan la información social, de modo que no interpreten la agresión como algo justificado o útil.

¿CONDUCE LA VIOLENCIA TELEVISADA A LA AGRESIÓN? Cuando los niños ven la violencia en la televisión, pueden absorber los valores representados y llegar a considerar la agresión como un comportamiento aceptable. La mayoría de programas violentos no muestran a las victimas sufriendo ni a los perpetradores siendo castigados. Por el contrario, glorifican e idealizan la violencia. Los niños que contemplan a los héroes y villanos de la televisión obteniendo lo que desena por medio de la violencia pueden concluir que esta constituye una forma eficaz de resolver los conflictos y llegar a ser menos sensibles al dolor causado por ella.

La influencia de la violencia televisada a largo plazo es mayor en la niñez intermedia que a edades más tempranas, los niños de 8 a 12 años parecen particularmente susceptibles”7.

Las conductas agresivas que se presentan en los niños y adolecentes se ven reflejadas en sus entornos de interacción en donde es posible que el menor exprese sus emociones de diversas formas y actitudes siendo una de ellas la agresión hacia sus compañeros y adultos ya sea con palabras o con acciones; los menores están expuestos diariamente a presenciar comportamientos agresivos en los medios de comunicación, los cuales tienen altos contenidos relacionados con acciones agresivas que posteriormente son reflejados por los menores en algunas ocasiones de manera mas intensa y repetitiva.

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73 “TEORÍAS EXPLICATIVAS DEL COMPORTAMIENTO AGRESIVO Las teorías del comportamiento agresivo se engloban en: Activas y Reactivas.

Las Activas: son aquellas que ponen el origen de la agresión en los impulsos internos, lo cual vendría a significar que la agresividad es innata, que se nace o no con ella. Defensores de esta teoría: Psicoanalíticos y Etológicos.

Las Reactivas: ponen el origen de la agresión en el medio ambiente que rodea al individuo. Dentro de éstas podemos hablar de las teorías del impulso que dicen que la frustración facilita la agresión, pero no es una condición necesaria para ella, y la teoría del aprendizaje social que afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos”.

Como base explicativa de estas conductas agresivas, es de importancia para este proyecto de grado referenciar como mas frecuentes las conductas activas de agresión en los menores y adolecentes del municipio de cota, tomando como base los casos atendidos en donde en la mayoría de ocasiones el menor agredido es punto de agresión continua por parte de uno o varios agresores, quienes para el final son puestos en contexto y sus acciones son en su mayoría dadas a conocer por personas ajenas a ala agresión (docentes y compañeros del menor), de esta forma las conductas reactivas presenciadas en el contexto de este proyecto son aquellas que generalmente terminan siendo riñas grupales o en masa, las cuales son difíciles de controlar en el momento de ser detectadas o en ocasiones son propiciadas en los perímetros cercanos a las Instituciones Educativas.

74 TEORÍA DEL APRENDIZAJE SOCIAL

Para poder actuar sobre la agresividad necesitamos un modelo o teoría que seguir y éste, en nuestro caso, será la teoría del aprendizaje social. Habitualmente cuando un niño emite una conducta agresiva es porque reacciona ante un conflicto. Dicho conflicto puede resultar de:

1 Problemas de relación social con otros niños o con los mayores, respecto de satisfacer los deseos del propio niño.

2 Problemas con los adultos surgidos por no querer cumplir las órdenes que éstos le imponen.

3 Problemas con adultos cuando éstos les castigan por haberse comportado inadecuadamente, o con otro niño cuando éste le agrede. Sea cual sea el conflicto, provoca en el niño cierto sentimiento de frustración u emoción negativa que le hará reaccionar. La forma que tiene de reaccionar dependerá de su experiencia previa particular. El niño puede aprender a comportarse de forma agresiva porque lo imita de los padres, otros adultos o compañeros. Es lo que se llama moldeamiento. Cuando los padres castigan mediante violencia física o verbal se convierten para el niño en modelos de conductas agresivas.

Cuando el niño vive rodeado de modelos agresivos, va adquiriendo un repertorio conductual caracterizado por una cierta tendencia a responder agresivamente a las situaciones conflictivas que puedan surgir con aquellos que le rodean. El proceso de moldeamiento a que está sometido el niño durante su etapa de aprendizaje no sólo le informa de modos de conductas agresivos sino que también le informa de las consecuencias que dichas conductas agresivas tienen para los modelos. Si dichas consecuencias son agradables porque se consigue lo que se quiere tienen una mayor probabilidad de que se vuelvan a repetir en un futuro. Por ejemplo, imaginemos que tenemos dos hijos, Luis y Miguel, de 6 y 4 años respectivamente. Luis está jugando con una pelota tranquilamente hasta que irrumpe Miguel y empiezan a pelear o discutir por la pelota. Miguel grita y patalea porque quiere jugar con esa pelota que tiene Luis. Nosotros nos acercamos y lamentándonos del pobre Miguel, increpamos a Luis para que le deje la pelota a Miguel. Con ello hemos conseguido que Miguel aprenda a gritar y patalear cuando quiera conseguir algo de su hermano. Es decir, hemos reforzado positivamente la conducta agresiva de Miguel, lo cual garantiza que se repita la conducta en un futuro. De acuerdo con este moldeamiento la

75 mayoría de los adultos estamos enseñando a los niños que la mejor forma de resolver una situación conflictiva es gritándoles, porque nosotros les gritamos para decir que no griten. ¡Menuda contradicción! Y si nos fijamos como esa solemos hacer muchas a diario.