Como resultado de ese proceso en la etapa de restauración democrática, es en 1994 cuando el Consejo Superior de la UNLP, por unanimidad, decidió el pase de Escuela Superior a Facultad. Acompañando este proceso comienza, en todos los niveles institucionales, una preocupación genuina por la
jerarquización de los estudios, la composición de los planteles académicos, el cogobierno efectivo y la consolidación epistemológica del campo (Giordano, 2012: 08).
Ante esta nueva instancia, se iniciaron actividades de autoevaluación académica con la finalidad de hacer un análisis del Plan de 1989 y la participación de todos los claustros. Aunque se consideraba que dicho Plan aún continuaba teniendo vigencia en su estructura, las discusiones se orientaron a cambios para el perfeccionamiento y la actualización. Esta iniciativa se materializó en una Comisión que acordó acciones a desarrollar en los próximos años, tales como análisis de las políticas de formación en CS y de diferentes currículas de la especialidad, encuestas diagnósticas a todos los sectores de dicha comunidad universitaria, seminarios, jornadas de reflexión y la evaluación externa de los resultados a cargo de la Dra. Adriana Puiggrós.
De los diferentes tópicos de sugerencias de modificación, producto de todo el desarrollo de ese análisis pueden destacarse desde el punto de vista de su estructura una necesidad de flexibilizar su diseño, incluir las tecnologías de la comunicación y una tesis integradora del conocimiento. En su aspecto epistemológico la necesidad de reconocer la complejización de los perfiles y la transversabilidad del enfoque comunicacional, que exigía no definir a los talleres en función de los medios y evitar que el área comunicacional sea co- definida por las disciplinas tradicionales. Asimismo en una unidad académica en plena transformación de Escuela a Facultad, el desarrollo del grado, el posgrado, la investigación y la extensión debían aparecer como un conjunto teórico y articulado al cual referir los cambios específicos. Es importante destacar que el libro de los 70 años que reseña este proceso aclara que Las razones institucionales de la reforma de aquel Plan de Estudios estuvieron fuertemente vinculadas con la generación de un marco normativo que permitiera recuperar las prácticas curriculares instituyentes (Giordano, Libro 70 años: 1934/2004:31).
El Plan de Estudios que finalmente se aprobó en 1998 fundó un nuevo perfil común de la formación, en sus diferentes orientaciones el de un Productor de Comunicación, un agente productor de hechos y procesos socioculturales que
deben ser interpretados en el marco de relaciones, prácticas y escenarios socioculturales concretos y en determinadas condiciones históricas. Se pensó en un profesional que integre la capacidad de la producción con la de investigación, tanto en la orientación Periodismo como en Planificación Comunicacional, la formación permite al egresado intervenir, desde una perspectiva comunicacional con herramientas inter y transdiciplinarias en procesos variados de comunicación. Asimismo incorporó la carrera de Profesorado en Comunicación para abordar la dimensión comunicación/educación y facilitar el acceso a los sistemas escolares formales y no formales.
La Facultad de Periodismo y Comunicación Social definió a través de la Dirección de Investigación y Posgrado una política de formación permanente que continúe la instancia de grado. Fue así que se sustanció un proyecto en tres escalas: Especializaciones en Comunicación Radiofónica, en Comunicación y Medio Ambiente, en Prácticas Educativo-Comunicacionales, en Comunicación y Salud, en Edición y en Periodismo Cultural; las Maestrías en: Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales (PLANGESCO); Periodismo y Medios de Comunicación; Comunicación y Derechos Humanos; el Doctorado en Comunicación y una instancia Posdoctoral en Comunicación, Medios y Cultura.
En particular y por el ánimo que persigue esta propuesta, es importante referir a la creación de la primera maestría específica dentro de la formación pública en nuestro país, en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales. Ésta es el resultado de la asociación entre la FPyCS de la UNLP con el Centro de Comunicación Educativa La Crujía, una organización no gubernamental sin fines de lucro dedicada a la educación en comunicación. La denominada alianza permitió la inserción de este proyecto latinoamericano llamado PLANGESCO, del que participaron universidades y centros de comunicación de cinco países de la región. Así fue posible que con la dirección de Washington Uranga y Florencia Saintout, se contara con académicos e investigadores de la talla de Alcira Argumedo, Juan Samaja, Guillermo Mastrini, Daniel Arroyo, Nancy Díaz Larrañaga, Carlos Vallina,
Héctor Schmucler, María Cristina Mata, Santiago Albarracín, Daniel Prieto Castillo y Eric Calcagno entre muchos otros.
En lo que compete a la investigación propiamente dicha es coherente destacar lo que arrojaba como resultado la reflexión del Informe de Autoevaluación Institucional 2000-20029, dado que define la impronta de su devenir. Las prácticas investigativas en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social se desenvuelven a partir de políticas científicas establecidas quinquenalmente en áreas de conocimiento de desarrollo prioritario, con una estructura originada en las tradiciones del campo, de nuestra Institución, de la UNLP en general y de las demandas y necesidades indagadas para tal fin .
El documento destaca la importancia de investigar a partir de una problemática latinoamericana y específicamente argentina, asignarle un rol social como productora de conocimientos y no con el objetivo de comprobar teorías generadas en otros lugares. También menciona la necesidad de analizar en torno a qué paradigmas científicos se trabaja el campo de la comunicación y la problemática de la transdisciplinariedad en la investigación. Destaca asimismo que el campo de la Comunicación en la región que surge en la década del 70 desde otras disciplinas sociales, es violentamente interrumpido por la dictadura militar y recién retomado a mediados de la década del ´80.
La Facultad decide impulsar líneas de investigación a partir de cuatro opciones estratégicas: la articulación entre lo político y lo científico, la valoración sobre lo investigado, la apropiación de demandas comunitarias y el acento puesto en las matrices epistemológicas de los estudios comunicacionales en Latinoamérica y en nuestro país en particular. En los umbrales de la institucionalización de los estudios de Comunicación, la investigación era vista en la Facultad como el lugar desde dónde intervenir en las discusiones acerca de los saberes, las prácticas, las metodologías y los objetos de este campo. Una plataforma ideológica para la definición de
9 Autoevaluación Institucional en el marco del "Programa para el Diagnóstico, Planeamiento Estratégico y Evaluación de la Universidad Nacional de La Plata", aprobado por el Consejo Superior la coordinación de la Secretaría Académica de la gestión 1998-2000, y continuó en la gestión del período 2001-2004
políticas científicas de investigación en Comunicación considerando las demandas comunitarias, la cooperación interinstitucional y la concertación política.
Para llevar adelante este proceso, en el año 1995, se aprobó un documento que señalaba qué y cómo había que debatir, en base a estos lineamientos la Secretaría de Investigaciones Científicas y Posgrado planificó el trabajo en tres núcleos: un diagnóstico sobre qué, quién y cómo se investiga en este campo en Argentina y América Latina, el perfil, necesidades, expectativas y análisis de potencial del área de investigación de la Facultad y la recolección de las expectativas y demandas de las principales organizaciones del Gran La Plata. Finalmente se contó con el asesoramiento externo de Guillermo Orozco Gómez y Jorge Rivera.
En sus resultados el tema de la vinculación aparecía como el más destacado, pensar el proceso investigativo desde las demandas sociales, abre la puerta para profundos cambios en el tipo de vínculos, objetivos y esfuerzos de y entre los sujetos participantes . Las conclusiones elaboradas luego del desarrollo del proyecto para conocer las expectativas y demandas de investigación existentes en el Gran La Plata, permitió una agenda de demandas y expectativas. Aunque es importante destacar que más del 70% de la población consultada respondió que la Facultad puede desarrollar tareas de cooperación técnica e investigación de sus organizaciones pero menos del 20% dicen haberla solicitado.
Este replanteo de líneas investigativas derivó según datos del libro de los 70 años de la Facultad del año 2004, en un total de 400 investigadores concebidos a partir de cinco unidades ejecutoras básicas, la individual - becarios o tesistas de grado y posgrado-, los proyectos de investigación, los programas de investigación, la Dirección de Investigaciones Científicas y Grado y los Centros de Investigación. A través de estas instancias se pudo dar cuenta de los avances obtenidos entre diferentes publicaciones científicas, entre ellas Oficios Terrestres y Question, se creó la colección Ediciones de Periodismo y Comunicación y se sumó a esta iniciativa una edición específica de Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales, PLANGESCO, como producto de la investigación desarrollada en el posgrado.
Es importante destacar que la Reforma curricular de Plan de 1998 posibilitó la apertura de las cátedras a los proyectos de investigación, con la tesis como requisito para alcanzar el título de licenciado y su articulación con la política general de investigación de Facultad.