• No results found

IV. RESULT AND ANALYSIS 4.1 Estimation Result

4.2. Discussion

Desde esta categoría, se abordan las habilidades sociales como comportamiento, capacidad o destreza, que puede ser aprendida en el ámbito familiar e influye de manera positiva en la buena marcha de la convivencia.

En la familia, el sujeto inicia su proceso de socialización, este contexto despliega sobre él o ella una influencia personal, cultural y social, que produce afectación en la identidad individual, la interacción social y la autoestima de la persona. Son los padres o quienes hacen sus veces, quienes facilitan la primera formación, a través de la creación de una determinada cultura familiar, la cual proyecta modelos, que sirven de referente a los hijos.

Aunque nuestra sociedad, nuestro modelo de vida ha ido modificando la morfología familiar, a través de la flexibilización de los planteamientos, favoreciendo una coexistencia entre padres e hijos más permisiva y tolerante, la familia constituye uno de los núcleos sociales donde se ejerce una poderosa influencia sobre el individuo. (Luengo & Luzón, 2001, pág. 55)

El ámbito familiar permite al individuo establecer relaciones de afecto, ayuda, orientación; así, como enfrentarse a tensiones, dificultades, y diversas situaciones que influyen en la formación de su carácter y personalidad. Según (Romagnoli & Gallardo, 2008), la familia es el primer contexto social del niño.

La vida cotidiana del hogar es el marco en el cual se aprenden los primeros comportamientos interpersonales. Los padres, los hermanos y otros adultos significativos cumplen el rol de primeros modelos, fundamentales en la formación socio afectiva, en tanto entregan guías de comportamiento y vinculación emocional, sistemas de creencias y valores por medio de sus prácticas y discursos. (Romagnoli & Gallardo, 2008, pág. 5)

Yolanda Hernández, Diana Párraga, Sandra Riaño – oct., 201648 Para que estas situaciones sean aprovechadas, benéficamente en el crecimiento personal y autonomía del sujeto, es preciso que la familia, propicie el desarrollo de habilidades sociales. Mediante estas el niño o niña, obtiene las herramientas necesarias, para expresar sus sentimientos y emociones, aportar soluciones a un problema, tolerar la frustración, para convivir sanamente. Desde esta perspectiva, la familia tiene como tarea; desarrollar en los hijos, tanto estrategias de interacción social como habilidades de autonomía personal.

La cotidianidad a la que se enfrenta la familia como organismo de interacción y convivencia, constituye el espacio, adecuado para el desarrollo de estas habilidades. En el ámbito familiar, el sujeto puede experimentar situaciones, que le permitan reconoce sus propias limitaciones y superarlas.

El tipo de normas que una familia establece, los recursos y procedimientos que utilizan para hacer cumplir dichas normas, junto con el grado de afectividad, comunicación y apoyo entre padres e hijos, son fundamentales, para el crecimiento personal, la interiorización de valores, el desarrollo de habilidades sociales y la toma de decisiones al resolver conflictos. (Mestre, Tur, Samper, Nácher, & Cortés, 2007, pág. 212)

En consecuencia, el ámbito familiar se convierte en un espacio educativo. Los padres, madres o acudientes asumen el rol de educar a sus hijos. Ahora bien, si el acto educativo implica la socialización, entonces compete a los padres enseñar las habilidades y competencias pertinentes que faciliten al niño esa socialización. Al hablar específicamente de habilidades sociales se hace referencia a fomentar las conductas que le permitan al niño o niña establecer relaciones interpersonales de manera eficaz. (Isaza & Henao, 2010),

Yolanda Hernández, Diana Párraga, Sandra Riaño – oct., 201649

La familia y todos aquellos adultos que rodean al niño y la niña ejercen una influencia notable sobre los procesos de aprendizaje en la infancia; como agentes socializadores y educadores estimulan en los niños y las niñas mediante sus acciones y verbalizaciones cotidianas, el aprendizaje de hábitos y repertorios fundamentales que les permiten desenvolverse en la vida cotidiana e interactuar con los diversos agentes presentes en los contextos sociales y escolares en los que se ven inmersos.(pág. 20)

Las prácticas que se den en la familia, su organización, la estructura que maneje y su cotidianidad; facilitan o limitan el desarrollo de las comportamientos sociales. Las habilidades sociales están determinadas, por el reforzamiento social, ya sea positivo o negativo. Esto influye en el auto-concepto, que se forme el niño o niña. Los estilos inadecuados que se puedan dar en la familia, se relacionan como factores de riesgo de problemáticas, socio-afectivas y de convivencia; para mitigarlos, se deben orientar una estrategia de prevención en la familia, que conlleven a generar el desarrollo habilidades sociales y conductas pro-sociales, las cuales les permitan a niños y niñas interactuar positivamente en otros contextos. Henao, afirma: “los componentes del contexto familiar. La estructura y organización de los padres o cuidadores posibilita el desarrollo de repertorios sociales que propician la interacción y la adaptación en diversos contextos sociales”(Isaza & Henao, 2010, pág. 22)

Es imprescindible para generar estabilidad emocional en los niños que en la familia exista un clima de seguridad y confianza, que ellos se sientan protegidos y valorados. Lo ideal es que las familias también se eduquen, en cuanto responsabilidad, funciones y comunicación asertiva. De tal manera, que la confianza y el apoyo de los padres hacia sus hijos les proporcione herramientas, para relacionarse con propiedad en otros contextos. (Cuervo, 2010):

Yolanda Hernández, Diana Párraga, Sandra Riaño – oct., 201650

Cada familia asume las pautas de crianza, dependiendo de sus características, dinámicas y factores contextuales, recursos y apoyos. La socialización se produce mediante las prácticas de crianza, las maneras en que los padres orientan el desarrollo del niño y le transmiten un conjunto de valores y normas que facilitan su incorporación al grupo social. (Cuervo, 2010, pág. 112)

Por su parte (Mestre, Tur, Samper, Nácher, & Cortés, 2007) destacan que el que el tipo de normas que la familia establece, los recursos y procedimientos que utilizan para hacer cumplir las normas, y el grado de afectividad, comunicación y apoyo entre padres e hijos; son fundamentales para el crecimiento personal, la interiorización de valores, las habilidades sociales y la toma de decisiones para resolver conflictos.(pág. 215)

El desarrollo social y emocional en el niño o niña, influye de forma significativa en su desenvolvimiento con otros grupos sociales. El fortalecimiento emocional y social, en el ámbito familiar está relacionado con la generación de ambientes democráticos, la participación, la crianza, la garantía de derechos y la estimulación afectiva; por tanto, se debe brindar capacitación y formación a la familia, para que induzca de manera equilibrada estas condiciones en pro de fomentar, las conductas pro-sociales.

Se hace ineludible que la familia, trabaje de manera sensata, por desarrollar las habilidades sociales, pues estas brindan al individuo, destrezas que contribuyen al fortalecimiento de diversas dimensiones del ser humano. La labor de la familia, en cuanto al desarrollo de habilidades sociales, en los hijos, se refleja en la formación de autoestima, la interacción con los demás y el manejo de las emociones. Que la familia asuma un rol activo en el desarrollo de habilidades sociales en niños y niñas, permitirá aproximarse a modelos de conductas constructivas o no violentas, lo cual favorecerá la sana convivencia.

Yolanda Hernández, Diana Párraga, Sandra Riaño – oct., 201651

Related documents