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Chapter 4. Study 3: Interpersonal Processes of Middle Managers and the

4.5 Discussion

La superfi cie forestal de Ixtlán es de 19 310 hectáreas de bosque sujetas a aprovechamiento sustentable; de esta superfi cie 11 382

son de bosque mesófi lo de montaña destinadas a la conservación (6 921 por ser refugio de especies silvestres de importancia y 4 461 por contener fuentes de agua) y 6 832 hectáreas se han des- tinado a la explotación maderable. Las especies aprovechadas son pino y encino; la actividad forestal genera el mayor ingreso económico a los comuneros y el municipio.

En 1946 se otorga en Oaxaca la primera concesión para apro- vechamiento forestal y a mediados de la década de los años cin- cuenta el gobierno federal impulsa a nivel nacional un proyecto de desarrollo industrial, y dentro de éste se crea la empresa paraestatal Fábrica de Papel de Tuxtepec (Fapatux), a la que se otorga la concesión por 25 años (1956-1981) para aprovechar los bosques de la región de la Sierra Juárez de Oaxaca, incluidos los bosques del municipio de Ixtlán.

En los años setenta se dio un intento de asociación entre las comunidades de Ixtlán, Calpulalpan de Méndez, La Trinidad y Santiago Xiacuí, que integraron Ixacacit para emplear la madera que Fapatux no aprovechaba e instalaron un aserradero en Ix- tlán; sin embargo, la diferencia en volúmenes de madera disponi- bles generó desacuerdos entre las comunidades, y la sociedad se desintegró.

[…] en 1980 se formó la Unidad de Producción “José López Por- tillo” integrada por las mismas comunidades […] la que sólo se mantuvo por un año antes de que las comunidades más pequeñas, Calpulalpan y La Trinidad se retiraran por considerar que […] los empleos se otorgaban de manera desproporcionada a los comu- neros de Ixtlán. Permanecieron en la Unidad hasta 1988 Xiacuí e Ixtlán. De acuerdo con el ex comisariado de Ixtlán, la expe- riencia obtenida en esas organizaciones permitió a los comuneros de Ixtlán capacitarse en la administración de su empresa comunal [ASETECO, 2002: 81].

Al inicio de los años ochenta la concesión de Fapatux llegaba a su fi n. Entre las comunidades afectadas de la Sierra Norte se desarrolló un activo movimiento que buscaba impedir la renova- ción de la concesión y recuperar el control comunitario de los

bosques. Con estos propósitos se constituyó la Organización para la Defensa de los Recursos Naturales de la Sierra Juárez, logrando en 1982, mediante un amparo, la cancelación defi nitiva de la concesión: “[...] para las comunidades de la Sierra Juárez las luchas en contra de las concesiones actuaron como fuerzas consolidadoras entre las comunidades que facilitaron la acción colectiva para invertir en la industria y dieron pie a un giro cul- tural concerniente a lo forestal desde la perspectiva del logro de la subsistencia hasta la de operaciones industriales de largo plazo” [Antoniori, 2000; tomado de Barton, 2004: 76].

Así, en 1988 se constituye la Unidad Comunal Forestal, Agropecuaria y de Servicios de Ixtlán de Juárez, la cual integró toda la cadena productiva forestal, desde el corte y extracción del trozo, aserrío, fabricación y comercialización.2 En 1992 obtuvo

un permiso para contratar, de manera independiente, los servicios técnicos forestales y se elaboró entonces el programa de manejo forestal integral a diez años, que preveía el empleo del sistema silvícola de árboles padres. Para 1994, la empresa forestal de Ixtlán producía anualmente 22 000 metros cúbicos de madera y tenía ventas por 3.9 millones de pesos por concepto de madera aserrada y productos terminados, de las cuales, 6% representaba sus utilidades [Comisariado de Bienes Comunales, 2008]. Un elemento que afectó las operaciones de la empresa, fue la entrada al mercado nacional de madera de Estados Unidos y Canadá por la fi rma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), de manera que en 1995 el volumen de ventas de la empre-

sa se redujo en 40% respecto al año anterior.

Para lograr un mejor manejo de las obligaciones fi scales, en 1997 se constituye la Sociedad de Producción Rural: Unión Fo- restal Santo Tomás Ixtlán, S. P. R. de R. I. dedicada únicamente

2 Por su trascendencia hacemos referencia a la integración, al inicio de los años noven-

ta, de la Coordinadora de Organizaciones y Ejidos Forestales de Oaxaca (COCOEFO) para

exigir a la Secretaría de Hacienda la exención del pago de impuestos al valor agregado después que esta institución intentara aplicar a las comunidades el mismo criterio que a las empresas privadas. Argumentaron que las empresas comunitarias fi nancian en sus comunidades inversión en infraestructura, lo que debería hacer la Federación.

a la extracción de madera, dejando la fase de transformación a cargo de la Unión Comunal Forestal Agropecuaria y de Servi- cios de Ixtlán de Juárez y creando la empresa de Servicios Téc- nicos Forestales, las cuales son abordadas adelante.

La Unión Forestal cuenta con un grupo de guardabosques (ór- gano auxiliar del Comisariado de Bienes Comunales) constituido por 20 comuneros que vigilan el predio comunal coordinadamen- te con el Consejo de Vigilancia. El personal de esta empresa está compuesto por 60 trabajadores manuales y cinco administrativos; el trabajo eventual lo realizan generalmente trabajadores de otras comunidades, quienes representan cerca de 40% del personal.

Para aumentar su participación en los mercados de produc- tos forestales maderables han elaborado mercancías con valor agregado ambiental y social (por la protección de los recursos naturales y biológicos, y por su repercusión positiva en las con- diciones de vida de la comunidad), además han diferenciado la oferta y buscado nichos de mercado. Por el buen manejo de sus recursos forestales esta comunidad fue certifi cada en 2001 por el Internacional Forest Stewardship Council (FSC), certifi cación

que se renovó en 2006 por cinco años más; obtuvieron también el Mérito Nacional Forestal en la categoría de manejo forestal sustentable [Semarnat-Conafor, s/a,] y el Premio Regalo a la Tierra [Tavera y Heredia, 2002]. Actualmente cuentan con certi- fi cación sobre venta de madera en rollo, madera aserrada secada en estufa y muebles elaborados con madera certifi cada; estos seg- mentos de mercado, creados y regulados por certifi caciones y sellos, tienen precios superiores, son más estables y previsibles, y en algunos casos operan mediante acuerdos y contratos.

b) Unión Comunal Forestal Agropecuaria