La prestigiosa publicación internacional "The Economist" encargó un estudio sobre la sustentabilidad de las ciudades latinoamericanas a su área de Intelligence Unit (EIU) que titularon como Latín American Green City Index. La categorización se hizo de acuerdo a cinco niveles: Muy por debajo del promedio, debajo del promedio, promedio, arriba del promedio y muy arriba del promedio.
La forma de calificar a las ciudades se hizo mediante 31 indicadores en ocho categorías distintas:
ENERGÍA Y CO2,
USO DE LA TIERRA Y EDIFICIOS,
TRANSPORTE,
DESECHOS,
AGUA,
SANEAMIENTO PÚBLICO,
CALIDAD DEL AIRE
GOBERNANZA MEDIOAMBIENTAL.
En cuanto a los indicadores, 16 de ellos son cuantitativos (como el consumo de agua de una ciudad) y los otros 15 son cualitativos (como el compromiso político de la ciudad en reducir su consumo energético).
Como ya habíamos comentado antes, la ciudad que encabezó la lista fue la brasileña Curitiba, situada en solitaria en "muy por sobre el promedio", seguida de Belo Horizonte, Bogotá, Brasilia, Río de Janeiro y Sao Paulo en "arriba del promedio", demostrando que Brasil es un país que se preocupa -dentro de lo que puede- del medio ambiente y de la promoción de la sustentabilidad.
En el promedio estuvieron: Medellín, Ciudad de México, Monterrey, Porto Alegre, Puebla, Quito y Santiago. Mientras
que "por debajo del promedio" se ubicaron Buenos Aires y Montevideo, para dejar finalmente en la categoría de "muy por debajo del promedio" a Guadalajara y Lima.
Las percepciones de las ciudades generalmente provienen de observaciones subjetivas sobre calidad de vida, incluyendo factores tales como la belleza arquitectónica, recreación o instituciones culturales; mientras que las percepciones ambientales de los ciudadanos tienden a enfocarse en asuntos altamente problemáticos y visibles como la congestión del tráfico, falta de recolección de basura o la contaminación del aire o los ríos.
Uno de los principales objetivos fue evaluar políticas, que son un reflejo del compromiso de las ciudades para reducir su futuro impacto ambiental. Con frecuencia al público le toma muchos años reconocer los efectos de las nuevas políticas y como ejemplo de esto se tiene la ubicación de Ciudad de México en el Índice. Esta ciudad se conoce mucho más por su debilidad en calidad de aire que por sus fortalezas en políticas de transporte, sin hablar de sus avanzadas políticas en cuanto a construcciones ecológicas, por lo que, algunos podrían esperar que tuviera un mal desempeño en términos generales, sin embargo, el índice adopta una perspectiva diferente en base a lo que está midiendo. (AG, 2010)
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REFLEXIÓN
Dentro del desarrollo del presente estudio previo al diagnóstico de nuestra ciudad de Cuenca, ha sido de vital importancia identificar las cualidades que destaca a cada una de las ciudades a nivel mundial catalogándola como “Ciudades Verdes”. Esta consideración de acuerdo a lo analizado, tiene varias lecturas de acuerdo a las siguientes características:
a) Recurso natural propio b) Recurso ambiental generado c) Recurso económico invertido d) Política pública aplicada e) Gestión integral regional
a) Recurso natural propio.- Existen varias ciudades con elementos territoriales potenciales que han sido puestos en valor y hoy en día se los preserva y potencializa, lamentablemente varios de estos sitios son restringidos para el uso de la comunidad, y su ocupación en algunos casos ameritan fuertes multas para a las personas que se posan sobre las áreas verdes como es el caso de Copenhague; esta situación obedece a que el “recurso natural propio” forma parte de una gestión que a más del embellecimiento del paisaje urbano, y el beneficio para el confort urbano, genera un impacto económico positivo por lo que su conservación y preservación, sobresale al derechos de disfrute y revivir la ciudad.
Ilustración 57: Parque Nacional El Cajas / Fuente: GAD Municipal de Cuenca
b) Recurso ambiental generado. - El aprovechamiento y concientización de buenos hábitos ciudadanos entorno al reciclaje, disminución de gases de efecto invernadero, el respeto, los deberes y derechos colectivos, etc., han promovido que varías ciudades vayan creando entornos más sostenibles.
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c) Recurso económico invertido. - Por otra parte, hay ciudades con una gran economía, que, ante el crecimiento urbano apresurado, la falta de espacio y de oportunidades, han realizado inversiones económicas de fuertes que han transformando el territorio, brindando un sin números de servicios sostenibles.
Si bien la ocupación de tecnologías limpias, proceso constructivo sostenibles y otros componentes urbanos dentro del mismo concepto, las oportunidades siguen siendo sesgadas pues su alto costo de inversión lamentablemente dirige su disfrute hacia una población económicamente por encima del promedio, perdiendo el criterio de equidad, como por ejemplo Dubái.
Ilustración 59: Barranco del Rio Tomebamba / Fuente: Desarrollado por el Estudio
d) Política pública aplicada. - En la mayoría de Ciudades consideradas como “Verdes”, la aplicabilidad de una política publico sostenible eficiente, es evidente.
Regulación, legislación y la aplicabilidad de correctivos y por qué no sanciones se observa y percibe en el contexto en donde se desarrolla la ciudad sin que la extensión territorial sea un impedimento. Una normativa clara basada en respeto y la coparticipación es necesaria para generar el cambio que se necesita en el desarrollo urbano.
Ilustración 60: Asambleas ciudadanas para definir el presupuesto municipal / Fuente: Desarrollado por el Estudio
e) Gestión integral regional. – Si bien se ha realizado un análisis de las ciudades catalogadas como verdes, es importante resaltar el vínculo y aporte que tiene entre si las ciudades dentro de su región y/o continente, misma que influye sin duda alguna en la generación de una cultura verde y sostenible en sus distintas comunidades, mitigando en conjunto los impactos negativos generados durante muchos años en la consolidación de sus territorios.
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Ilustración 61: Proceso participativo de diseño del Parque Piedras de Yanuncay / Fuente: Desarrollado por el Estudio
Hoy en día se gastan mundialmente millones de dólares y recursos tratando de rever el efecto inverso y dañino que la “modernización” ha generado entrono al desarrollo de las ciudades, por lo que la puesta en marcha de proyecto e iniciativas sostenibles aportan fundamentalmente, a preservar no solo la calidad de vida de nuestras comunidades sino del mundo entero. El reflejo del caos industrial, el desorden del territorio y el consumismo, hoy pasa factura a los países de primer mundo, por ello sus esfuerzos se miden en tiempo y espacio, la firmeza de sus normas y leyes coadyuvan al equilibrio tan anhelado.
Es por esa y otras razones que el país de Latinoamérica se encuentra desde hace una década aproximadamente atrás tan cotizados como destinos de residencia, los cuales proveen una naturalidad absoluta, y una riqueza ambiental considerable, un costo de la vida más bajo y una oportunidad de vida diferente para los extranjeros.
Lo lamentablemente es que, en nuestra ciudad de Cuenca, sus ciudadanos relacionan este efecto con rentabilidad económica, recursos que son invertidos en el desarrollo y crecimiento de la urbe, en muchos de los casos agrediendo el territorio con alteraciones y edificaciones al margen de la normativa y raciocinio, predominando las necesidades individuales y el irrespeto, así también esto se suma la falta de control y de una regulación aplicada, coherente y firme de la misma manera que se aplica en los países y ciudades de primer mundo, los cuales ya aprendieron la lección de sus desaciertos, mientras que nosotros aún no.