4 “Lo maya”: espacio de negociaciones
7. La diversidad como un proyecto universal ( diversality )
En la famosa conferencia “The myth of the clash of civilizations”, ofrecida por Edward Said en la Universidad de Massachusetts-Amherst en 1996, el reconocido humanista hace una reflexión sobre los radicalismos, las generalizaciones y los peligros de las etiquetas y los esencialismos. Refiriéndose al trabajo The clash of civilizations de Samuel Huntington, Said llama la atención sobre las concepciones monolíticas y las retóricas de la identidad con las que intelectuales como Huntington (tanto del lado del espectro subalterno como del dominante) definen a “Occidente”, “Oriente”, “el Islam”, “ellos”, “nosotros”, movilizando con este ejercicio pasiones nacionalistas, religiosas e identitarias, las cuales no ayudan a comprender la complejidad de las colectividades contemporáneas.
Por el contrario, el autor de Orientalismo aborda en esta charla específica la situación global como un conjunto de heterogeneidades en contacto en las que la diferencia se mantiene, pero no desde el choque, sino desde la co-existencia. Ante la pregunta por parte de uno de los asistentes: “¿es la 'diferencia' algo que deberíamos tratar de evitar?” (Is “difference” something we should try to avoid?”), Said responde: “Yo realmente estoy hablando sobre la preservación de la diferencia. Reconociendo que la diferencia es todo. Pero desde la co- existencia, en vez de decir nosotros somos diferentes por lo tanto ustedes tienen que estar
alejados de nosotros, nosotros tenemos que protegernos de ustedes, o nosotros deberíamos destruirlos a ustedes. Eso es sumamente peligroso” (12).98 Según la reflexión de Said, el
énfasis en la diferencia visibiliza la diversidad, pero al mismo tiempo la enfrenta, la fosiliza, olvidando los cruces y los intercambios que subyacen a todas las culturas:
Prestar demasiada atención a controlar y aclarar el choque de culturas destruye algo más, el hecho del gran intercambio y diálogo entre las mismas, a menudo silenciado. ¿Qué cultura hoy, ya sea japonesa, árabe, europea, koreana, china, india, no ha tenido largos, extraordinarios y ricos encuentros con otras culturas? Definitivamente no hay excepción. La misma perspectiva es válida en literatura donde los lectores, por ejemplo, de García Márquez, Naguib Mahfuz, Kenzanburo Oe existen más allá de las fronteras nacionales o culturales impuestas por la lengua y la nación.99 (Said 8)
Sin duda, estas reflexiones continúan siendo útiles para leer literaturas nativo-migrantes como la de Humberto Ak'abal o la de Jaime Luis Huenún. Conservando las diferencias que reposan en la lengua, en los imaginarios que esta propone y en las visiones de mundo que la enuncian, la obra de Humberto Ak’abal desdibuja las concepciones rígidas de estas mismas diferencias, y las proyecta en diálogo hacia un horizonte diverso en donde sí es posible un diálogo intercultural (Said llama a este gesto: “un espíritu de cooperación y de intercambio humanístico” / “a spirit of cooperation and humanistic exchange”, 9).
La propuesta de Walter Mignolo, a propósito de esta co-existencia de diferencias (sin hacer referencia explícita a Said), es diversality: un neologismo que juega con las palabras universalidad y diversidad. En “The Many Faces of Cosmo-Polis” Mignolo hace un recorrido por lo que él llama los diseños globales y las narrativas del cosmopolitismo que han guiado el curso de la historia moderna/colonial y de los “derechos” de gente, del hombre, del
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“I’m really talking about the preservation of difference. Recognizing that difference is all. But co- existence between them, rather than saying we are different therefore you have to stay away from us or, we have to protect ourselves against you, or we should destroy you. That’s very dangerous.” (12) 99 “Too much attention paid to managing and clarifying the clash of cultures obliterates something else, the
fact of a great and often silent exchange and dialogue between them. What culture today, whether Japanese, Arab, European, Korean, Chinese, Indian, has not had long intimate and extraordinarily rich contacts with other cultures? There is no exception with this exchange at all. Much the same is true of literature where readers for example of García Márquez, Naguib Mahfuz, Kenzanburo Oe exist far beyond the national or cultural boundaries imposed by language and nation.” (8)
ciudadano, de los seres, desde el renacimiento hasta la actualidad (un proyecto, desde luego, demasiado amplio, a riesgo incluso de caer en las generalizaciones). Deteniéndose en los documentos fundacionales de estos diseños globales (Francisco de Vitoria, Immanuel Kant y la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas), Mignolo denuncia los intereses coloniales de estas narrativas y, al mismo tiempo, la intención de incluir al “otro” en proyectos globales como el cristianismo, la civilización, el neoliberalismo, la globalización, todos enunciados desde una única epistemología:
He mostrado tres estadios del cosmopolitismo en el sistema mundo moderno/colonial o, si ustedes prefieren, en la modernidad/colonialidad. En el primero, el cosmopolitismo encaró las dificultades de enfrentarse a los paganos, infieles y bárbaros. Fue una configuración racial y religiosa. En el segundo, el cosmopolitismo enfrentó las dificultades de las comunidades sin estado así como el peligro de los extranjeros que, en ese momento, eran los extranjeros de las postrimerías de las naciones europeas. En el tercero, los comunistas reemplazaron a los paganos e infieles, a los bárbaros y los extranjeros, y las dificultades de la sociedad cosmopolita fueron replanteadas. (The Many 739)100
Sin embargo —aclara Mignolo— adentro y afuera de estos diseños globales, han existido por siglos pensamientos fronterizos (border thinking) que han desafiado esos mismos proyectos homogeneizantes y, desde la diferencia colonial, han tomado la palabra para entablar el diálogo. Para Mignolo, esa es la otra cara del cosmopolitismo, el cosmopolitismo crítico (critical cosmopolitanism): “Hoy, voces marginalizadas y silenciadas están llegando a la conversación de los proyectos cosmopolitas en vez de esperar a que otros las incluyan (...) El pensamiento fronterizo, entonces, se convierte en una “herramienta” para el proyecto de un cosmpolitismo crítico” (The Many 736).101
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“I have shown three stages of cosmopolitanism projects of the modern/colonial World system or, if you prefer, of modern/coloniality. In the first, cosmopolitanism faced the difficulties of dealing with pagans, infidels, and barbarians. It was a religious and racial configuration. In the second, cosmopolitanism faced the difficulties of communities without states and the dangers of the foreigners that, at that point in time, were the foreigners at the edge of the European of nations. In the third stage, communists replaced pagans and infidels, barbarians and foreigners, as the difficulties of cosmopolitan society were reassessed.” (The Many 739)
Trayendo estos debates a la lectura de Detrás de las golondrinas, llama la atención que Ak’abal enuncia desde el mismo lugar donde esos antiguos “diseños globales” fueron construidos (Europa), y desborda así las fronteras que se le habían asignado como maya, guatemalteco, latinoamericano, sumando a su propio “territorio” cada uno de los lugares que visita física o literariamente. Aunque su interés no es abiertamente político, su cosmopolitismo es crítico. Diversality es, desde este punto de vista, una posible opción para reconocernos desde la diversidad y la unidad a un mismo tiempo: “…diversity as a universal project…” (The Many 743). En contra de los universalismos monolíticos —como advertía Said en su conferencia—, en Detrás de las golondrinas Ak’abal demuestra no sólo la diversidad de los lugares que visita, sino la diversidad de la cultura que representa.