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5.4 Do initially poor countries bene…t less from globalization?
entendimiento agente contribuyen ala realización de la "specíes intelligibilis" que actualiza objetivamente al entendimiento posible: aquélla ofreciendo materialmente el objeto, éste actualizando su inteligibilidad mediante su actividad abstractiva de las notas materiales individuales. Vale decir, que la "species intelligibilis impressa" procede, en razón de su objetividad, de la imaginación, y en razón de su inmaterialidad y espiritualidad, del entendimiento agente: es tal objeto por aquélla, es objeto inteligible en acto, por éste.
Tal la doctrina de Aristóteles y de Sto. Tomás.
Pero, ¿cómo se realiza el concurso de ambas facultades? ¿ Cómo es posible este efecto único, el objeto inteligible en acto, llevado a cabo por dos facultades, una de orden espiritual (el entendimiento agente y otra de orden material (la imaginación)? ¿No hay un absurdo en que una causa material, como es la fantasía, cause, aunque no sea más que parcialmente, la "species intelligibilis impresa" espiritual en el entendimiento posible, facultad también esencialmente espiritual? Nada nos dice Aristóteles sobre el particular. Sto. Tomás va a dar solución a este difícil problema con su doctrina de la causa principal
e instrumental.
El instrumento no obra sino bajo la moción de la causa principal
[199] y puede ser elevado por ésta ala producción de un efecto
superior a sí mismo [200]. Así el pincel realiza una obra de arte
superior a su propia esencia. Sin embargo, el efecto nunca es
superior a la causa principal, a la que el instrumento se subordina y de la cual recibe su "vis" o fuerza instrumentaria. Y en aquel aspecto en que el instrumento causa con causalidad propia, bajo la moción instrumentaria de la causa principal, no es inferior al efecto. Porque en la causalidad eficiente -a que pertenece- del instrumento hay dos aspectos bien definidos:
a) uno, que es el de contribuir con su propia forma a tal tipo de efecto determinado y b) otro, que es el de causar de hecho el efecto y en tal forma bajo la moción y dirección de la causa eficiente principal.
En el ejemplo aducido, el pincel pinta -y no corta, v. gr.- en virtud de su forma propia de pincel, pero de hecho no llega a pintar y no pinta tal cuadro sino bajo la dirección del artista, causa principal de la obra. Bajo el primer aspecto, el efecto no es superior al instrumento,
aunque sí bajo el segundo. Esta causalidad propia del instrumento es la que aplica la acción de la causa principal según la forma del
instrumento [201].
Y ello puede acontecer de una doble manera, sea disponiendo la materia a recibir en ella la acción de la causa principal según el modo o forma de la causa instrumental, sea modificando la misma acción de la causa principal. Pero actuando en uno u otro sentido con la causa principal, que lo mueve y gobierna, el instrumento no constituye con ésta sino una sola causa total que produce un solo efecto, en el cual se manifiestan, como aspectos de una única realidad, ambos principios subordinados.
Y bien, entendimiento agente e imaginación se relacionan, según Sto. Tomás, como causa principal e instrumental, respectivamente, y la acción subordinada de ambos se refleja en los dos aspectos de su único efecto, la especie inteligible. "En la recepción de las especies [inteligibles] a partir de las imágenes de la fantasía por parte del entendimiento posible, estas imágenes Hacen las veces de agente instrumental y secundario; el entendimiento agente empero las de agente principal y primero; y por eso el efecto de la acción es depositado en el entendimiento posible según la condición de
ambos y no según la condición de uno de ellos solamente; y por eso el entendimiento posible recibe las formas inteligibles en acto de la virtud del entendimiento agente, pero como semejanzas de
determinadas cosas, del conocimiento de las imágenes de la
fantasía" [202].
Estas imágenes de la fantasía son causa instrumental de la especie inteligible bajo la acción del entendimiento agente, no disponiendo la materia o sujeto -el entendimiento posible, en nuestro caso- sobre el que se obra, sino modificando tan sólo la causalidad de la causa principal. La razón de por qué las imágenes no puedan ser
instrumento en el primer sentido finca en la misma dificultad por la que ellas no pueden obrar por sí solas en u n sujeto espiritual, cual es el entendimiento; pues también en ese caso tendríamos lo
material actuando directamente sobre lo espiritual. La imaginación actúa, pues, como materia, dando contenido al acto del
entendimiento agente, o si se prefiere y siguiendo la imagen de la luz, es la que da el colorido y objetividad a la iluminación del entendimiento agente. La actividad de esta facultad, su acto
a su contenido por las imágenes de la. fantasía, de modo que su efecto -la especie o imagen intelectiva- al ser recibida en el
entendimiento posible -a su vez como determinante objetivo de su acto, la intelección-llega como realización de una causalidad
inmaterial de la causa principal modificada por el instrumento. "Porque las imágenes de la fantasía, así se expresa S. Tomás, no bastan para determinar [objetivamente] al entendimiento posible, sino que es necesario que sean hechas inteligibles en acto por el entendimiento agente, no se puede afirmar que el conocimiento sensible sea la causa total y perfecta del conocimiento intelectual,
sino que más bien es en cierto modo la materia de la causa" [203]. El
efecto único de ambas facultades actuantes como una sola causa total, procede, como acto espiritual, totalmente del entendimiento agente, de sí siempre en acto y espiritual, y como objeto totalmente de la fantasía (y en última instancia de los sentidos. Gracias a la moción del entendimiento agente sobre la fantasía, la esencia objetiva pierde su materialidad y su consiguiente potencia e
individuación y adquiere u n nuevo modo de existir inmaterial -y, por ende, inteligible en acto y universal- en el acto espiritual de aquella facultad; y gracias a la modificación puramente objetiva -o material, en el sentido de contenido- la actividad del entendimiento agente pierde su indeterminación y es colmada de preciso contenido. Es lo que decía S. Tomás en un texto, un poco antes citado: "Y por eso el efecto de la acción [del entendimiento agente y de la imagen de la fantasía] es depositado en el entendimiento posible según la
condición de ambos y no según la condición de uno solamente; y por eso el entendimiento posible recibe las formas como inteligibles en acto de la virtud del entendimiento agente, pero como
semejanzas de cosas determinadas del conocimiento de las
imágenes de la fantasía (et ideo intellectus possibilis recipit formas ut intelligibiles actu, ex virtute intellectus agentis, sed ut similitu
dines determinataru m rerum, ex cognitione phantasmatu m)" [204].
Las imágenes de la fantasía son superiores al entendimiento posible, en el sentido de que, pese a su materialidad intrínseca, están en posesión del objeto de que aquél carece. Bajo el aspecto objetivo las imágenes de la fantasía -los fantasmas, que dice Sto. Tomás- son, pues, superiores al entendimiento posible en sí mismo considerado, antes de recibir las notas del objeto. Pero no lo son en cuanto a la esencia intrínseca de su ser, pues mientras éste es
espiritual, ellas son materiales; y esto es, según vimos, lo que impide su acción inmediata sobre el entendimiento posible. Pero gracias a la actividad del entendimiento agente, este objeto de las
imágenes de la fantasía es tomado puramente en cuanto objeto -en aquello, por ende, en que es superior al entendimiento posible- despojado o abstraído de sus notas materiales individuantes -en razón de las cuales no podía actuar directa e inmediatamente al entendimiento posible- en el acto del entendimiento agente, vale decir, viviendo ya la inmaterialidad de las especies inteligibles, puesto en condiciones de determinar inmediatamente a la
inteligencia. "Aunque el entendimiento posible sea simplemente más noble que el fantasma, con todo nada impide que el fantasma sea bajo cierto aspecto superior a él, a saber, en cuanto el fantasma es semejanza en acto de tal cosa, que no conviene al entendimiento posible nada más que en potencia; y así en cierto modo puede obrar en el entendimiento posible en virtud de la luz del entendimiento agente, como el color puede obrar en la vista por virtud de la luz
corporal" [205]. Pero se ve entonces que el desnivel de perfección
entre la fantasía y el entendimiento posible es superado por la intervención de la causa principal puramente espiritual del entendimiento activo.
Ahondando más en la dificultad de cómo pueda realizarse este
influjo instrumental- de una facultad orgánica sobre la acción de una causa principal espiritual, parecería que el pensamiento de Sto.
Tomás fuese el siguiente, que es a la vez el adoptado por la escuela más fiel y rigurosamente tomista, si exceptuamos al cardenal
Cayetano. El entendimiento agente obraría sobre las imágenes de la fantasía con una acción espiritual y transitoria -actio vialis-con la que aquéllas quedarían intrínsecamente elevadas en ese momento a producir la especie inteligible espiritual. No se trata de una acción que sería recibida en las imágenes de la fantasía como una
modificación accidental suya sino de una acción transitoria, vial, para iluminar o inmaterializar la esencia objetiva contenida en los fantasmas, o lo que es lo mismo, de una acción inmaterial sobre estas imágenes para salir inmediatamente de ellas enriquecida con su contenida puramente objetivo, despojado de su estado material. Tal parece ser el pensamiento de Sto. Tomás cuando dice: "Aquella virtud o acción del entendimiento activo sobre las imágenes
materiales no puede decirse con propiedad ni que es corpórea ni que es incorpórea, porque corpóreo e incorpóreo son diferencias del ser completo- sino que propiamente hablando se llama más bien virtud hacia lo incorpóreo, como el movimiento se dice más bien que
ser, hacia el ser" [206]. Semejante doctrina está en íntimo acuerdo
compuesto substancial de alma espiritual y cuerpo. Como el alma informa y gobierna el cuerpo y se vale de él para sus fines, no de otro modo en el orden de las facultades el entendimiento agente del alma espiritual gobierna y echa mano de la fantasía y puede influir vialmente sobre ella para elevarla a la producción de un efecto espiritual.
CAPITULO VI. LOS DOS ENTENDIMIENTOS: AGENTE Y