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Do specific groups face different challenges in self-employment?

In document Skills for self employment (Page 94-99)

4 Design and performance of self-employment programmes

4.3 Role of human capital interventions in self-employment programmes

4.4.2 Do specific groups face different challenges in self-employment?

Sorprende especialmente que la contradicción presente en algunas de las críticas sobre Tierra Virgen centradas en la pregunta sobre los límites entre la realidad y la obra puedan extenderse hasta las palabras del señor Vásquez, ya que, pese a que critica la intromisión

del dejo realista presente en Zuleta, luego le juzga por una “inverosimilitud sin atenuantes”

(1996.132). Igualmente, como lo señala Rosario Casas siguiendo a Carrasquilla, “se han

indicado [en la novela] anacronismos al referirse a ciertos personajes históricos” (1977.27).

Es así como se le exige a la novela que sea en lo posible lo más fiel a la realidad, pero al mismo tiempo se le descalifica, como lo hace Cortázar a la hora de proponer una lectura crítica de ésta, ya que termina por descalificarla como obra porque según él la novela tiene

“más valor como obra de propaganda, como producto de reflexión y del estudio, como un

libro social y de polémica, que como obra literaria” (2003.149). Aunque en las críticas de Cortázar, Ospina y Marroquín, entre otros, se juzgue a Zuleta por exagerar la magnitud de los conflictos sociales y raciales, así como por la violencia presente en estos episodios, se subestima la función de la literatura por reducirla a una fuente de deleite que tiene como objetivo aislar al hombre de su realidad, de manera que sirva de atenuante del mundo que le

circunda. Es por esto que Rosario Casas señala que “Se tiende también a perpetuar una

concepción de la novela como creación fantástica en la cual no tienen cabida las ideas ni las críticas sociales” (1977.17).

Quise cerrar este capítulo con esta contradicción dado que es la misma que advierto en el gesto de los intelectuales y teóricos raciales que imaginaron una nación sumida en una profunda disputa entre fantasía y realidad para el mundo americano. Una nación que mientras soñaba con una país blanco, gestaba en su interior un sin número de mutaciones raciales, culturales y lingüísticas. De manera que, dado que el objetivo era encaminar a

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nuestra patria a la utopía de la universalidad, proyecto que implica necesariamente la

uniformidad y la unidad en todas estas dimensiones.

Esa unidad significa el sacrificio y la exclusión de la particularidad, de manera que nuestra

historia, nuestra ley, nuestras academias, universidades y sociedades tiene en su interior el

mismo germen de violencia y exclusión con que fue forjado nuestro proyecto de nación mestiza que entraba y todavía entra en contradicción con nuestras condiciones históricas, geográficas, culturales y sociales que nos arrastraran cada vez más a una nación más diversal mucho más múltiple y compleja. Es esta nación la que el señor Zuleta tomó el riesgo de poetizar, de retratar en todas sus contradicciones, de narrar aquello que escapaba al facilismo de las categorías, lo que siempre termina por huir de la estabilidad, lo volátil y evanescente de nuestra sociedad.

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2 CAPÍTULO II: UNA LECTURA DE LO NEGRO EN LA NOVELA TIERRA VIRGEN

El presente capítulo tendrá como objetivo identificar las formas y métodos de construcción de los que se vale Zuleta a la hora de representar el elemento negro presente en la novela. Igualmente, se busca analizar cómo están construidos los personajes, a partir de qué presupuestos sociales, históricos o culturales, así como los mecanismos de participación e integración que cada uno de ellos adquiere en la novela, al igual que los diferentes posicionamientos discursivos en los que se sitúan los caracteres de color.

Nina Friedemann publica en 1992 un artículo titulado Conceptos sobre identidad cultural

negra en las comunidades negras en el que subraya la dificultad que representa para los estudios antropológicos definir la identidad étnica de estas comunidades, ya que la etnicidad no está definida por una delimitación territorial y muchas veces varía cuando es

expresada por el individuo o cuando se expresa por medio de la interrelación social: “el

problema de hablar sobre identidad cultural negra, sin establecer primero unos criterios, es que de hecho se presupone una identidad colectiva, cuyo resultado se deriva del color negro” (1992.176).

Resulta especialmente interesante que poco menos de un siglo antes de la publicación de

estas páginas, Eduardo Zuleta llegase en su novela Tierra Virgen a conclusiones similares

ya que no propone una lectura de lo negro como una unidad estable o estereotípica, sino que hace muy variables las posibilidades para su construcción, confiriendo a cada personaje de piel oscura la posibilidad de hacerse dueño de su individualidad. Es así como Zuleta sitúa a sus personajes de color en diversos grupos sociales, económicos, lingüísticos y religiosos desempeñando papeles muy diversos en diferentes esferas y dimensiones sociales otorgándoles costumbres, formas muy distintas en el pensar, el sentir y el actuar. Por lo cual, como se señaló en el capítulo anterior, rompe con el presupuesto según el cual lo negro y lo blanco, se comportan como unidades estables dentro del proyecto de nación mestiza.

En otro texto suyo titulado Estudios de negros en la antropología colombiana Friedemann

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“la entrada al país de elementos que por sus condiciones étnicas, orgánicas o sociales sean inconvenientes para la nacionalidad y para el mejor desarrollo de la raza” (1984.122).

Igualmente, la investigadora antioqueña Consuelo Posada alude en su texto La raza negra

en Colombia: Antioqueños y chocoanos a la figura de José María Samper quien “reputado

como un gran humanista, [defendió] la evidente inferioridad de las razas madres”, como la

africana negra y la indígena, y hablo del zambo como “una raza de animales en cuyas formas y facultades la humanidad tiene repugnancia en encontrar su imagen o una parte de su gran ser” […] Así, para calificar la danza del currulao, en una aldea negra, utiliza los adjetivos “brutal y salvaje”. Descalifica el baile, como “horrible espectáculo”, se refiere a la “obscenidad” en los movimientos y a la “extravagancia” en las contorsiones y compara a los danzantes con “réprobos dando vueltas en una de las cavernas del infierno, en honor de

los siete pecados capitales” (2003.109).

La lectura que propone Zuleta de esta raza desestabiliza las jerarquías según las cuales el negro debe, por naturaleza, ocupar el último escalón, lo que no quiere decir que lo sitúe en el primero para convertirlo en el protagonista, sino que tanto los negros como los blancos están sometidos, en condiciones más o menos iguales, a destinos cambiantes que les hacen descender y ascender en las escalas sociales. Para esto, se analizarán uno a uno los personajes de tez oscura que en este caso comprenden las múltiples divisiones que hacen presencia en la historia como las del mulato, zambo, chino, cambujo, cuarterón, quinterón, morisco, entre muchos otros. Aunque con contadas excepciones, las categorías raciales en la novela no aparecen definidas con tanta claridad como analizaremos más adelante.

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