The objective of this program is to provide a strong foundation in Statistics, Analytics, Information Systems and Operations Research for effective decision making and building systems based on
POST-GRADUATE PROGRAMS
2.3 DOCTORAL PROGRAM (Ph.D.)
cuario, una reversión de la extrema con- centración de la propiedad de la tierra, la defensa de la diversidad étnica y cultural, el reconocimiento del papel de la econo- mía campesina y la protección del am- biente.
1 Coordinador de Agricultura de la Alianza Social Continental. E- mail: [email protected]
Foto: Grupo Semillas
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arias organizaciones campesinasintegrantes de la Mesa de Unidad Agraria, en forma unitaria han ela- borado un proyecto de ley agraria, que permitiría un marco normativo a la recu- peración económica del sector agrope-
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Crisis del sector agropecuario
La situación del sector agropecuario ame- rita cambios urgentes en la política eco- nómica y en la ley. El fracaso de las políti- cas agropecuarias gubernamentales de los últimos gobiernos, se expresa en el total incumplimiento de uno de sus objetivos principales: la competitividad.
Un importante indicador que revela la debilidad del desarrollo de la agricultura capitalista en Colombia, es la formación anual de capital fijo, la cual no volvió a alcanzar el nivel de 2002, y en 2009 fue 22% inferior. Estuvo estancada duran- te ocho años en el sector agropecuario, mientras se duplicaba para el conjunto de la economía. Este dato es especialmente grave, pues expresa la incapacidad para lograr una inversión sostenida, que pueda alcanzar la “competitividad” del sector y
su modernización. Además, en Colombia, el 49% de los productores no ha recibido asistencia técnica en los últimos dos años (DNP 2010).
Así, a pesar del pleno auge cíclico de la economía internacional entre 2003 y 2007, el sector agropecuario colombia- no perdió una oportunidad única para crecer rápidamente. Con tasas de cre- cimiento del producto interno entre el 4,6 y el 7,5% anual, y del producto in- dustrial entre el 5,5 y el 9,5% anual, el sector agropecuario solamente creció entre el 1,8 y el 3,9% anual. La partici- pación del sector en el producto interno bruto (PIB) total, bajó del 8% en 2002 a tan solo el 6,8% en 2009. El crecimiento del sector en Colombia contrasta con el resultado obtenido por otros países lati- noamericanos como, podemos apreciar en esta gráfica:
Fuente: Cepal, Anuario Estadístico 2010.
Índices de producción agrícola 2007 - Base 1999-2000
140,0 130,0 120,0 110,0 100,0 90,0 150,0
Por otra parte, el mercado mundial se en- cargó de poner patas arriba la visión que puso a importar alimentos a Colombia. Ahora, como a comienzos de 2008, hay pánico por el desaforado aumento de los precios internacionales de los alimentos. Aunque la tendencia al aumento de los precios venía desde 2001, en 2007 y 2008
(y nuevamente en 2010 y 2011) el ascen- so ha sido pronunciado.
La carestía de alimentos en el mercado mundial ha hecho que los inversionistas se vuelquen a buscar tierras para produ- cirlos. La FAO estima que en el mundo hay cerca de 2.600’000.000 de hectáreas
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aprovechables para la agricultura, que no están siendo utilizadas para cultivos. De ellas, 900’000.000 están ubicadas en siete países: Brasil, República Democrática del Congo, Angola, Sudán, Argentina, Bolivia y… ¡Colombia! (DNP 2010). Las tierras de Colombia están en la mira de la inver- sión agropecuaria internacional.
Cualquiera diría que era el momento para el despegue de la agricultura colombiana, pero por el contrario, la crisis alimentaria mundial tomó a Colombia, y en especial al Gobierno, por sorpresa: en 2008 el comportamiento del sector agropecua- rio fue uno de los factores que disparó la crisis económica general. El valor de la producción de los principales cultivos, según el Ministerio de Agricultura, se re- dujo 1,6%. Fue un año de estanflación, en la medida que, precisamente, los precios de los alimentos se elevaron en 13,77%, mientras la producción industrial se redu- jo en 1,8%.
En 2009, la caída transitoria de precios re- sultó ruinosa para muchos productores, y la recesión se extendió al sector agrope- cuario que, durante el primer semestre, registró un PIB inferior al año anterior. En 2010, cuando el conjunto de la econo- mía comenzó a recuperarse y los precios internacionales volvieron a subir rápida- mente, el sector agropecuario colombia- no volvió a caer: en el primer trimestre el PIB cayó 3,4% con respecto al trimestre anterior; y en el tercer trimestre, el PIB fue 0,9% inferior al del mismo periodo de 2009. Para los cultivos transitorios, la situación se volvió catastrófica, hasta el punto que, en el tercer trimestre de 2010, su producción fue 11% inferior a la del mismo periodo del año anterior, pro- fundizando una tendencia que completa dos décadas; y lo que es peor, de acuerdo con estos datos del Departamento Admi- nistrativo Nacional de Estadística, Dane: los cultivos cereales, cuyo precio se eleva en el mundo, disminuyeron 18,7%, con respecto a 2009.
Resulta entonces que la agricultura co- lombiana fue totalmente incapaz de res- ponder al estímulo del mercado mundial
de alimentos. La reacción al alza de los precios del café tomó a la caficultura co- lombiana en plena crisis, tras drásticos descensos de producción. La caída de las ventas de las flores, en Estados Unidos, afectó gravemente las tierras (de óptima calidad) monopolizadas durante las déca- das anteriores, por el sector floricultor. Las causas para la lamentable situación de la agricultura colombina comienzan por la subestimación de la producción nacional de alimentos, del mercado interno y de la soberanía alimentaria. También debe tenerse en cuenta el desmonte de la insti- tucionalidad agropecuaria que desbarató institutos que habían logrado en los 60, 70 y 80 cierto nivel de crecimiento agrícola capitalista, y había dado un apoyo subsi- diario a la economía campesina. Pero hay otro factor que se quiso subestimar en el discurso público: la tierra.
Según las bases del Plan de Desarrollo 2010-2014, entre las causas principales de la baja competitividad y productividad, está el uso ineficiente de la tierra: “Exis- te una subutilización de tierras óptimas para la agricultura, lo que se evidencia en que del total de la superficie con vocación agrícola y silvoagrícola, 21’500.000 de hectáreas, sólo son utilizadas 4’900.000” (DNP 2010: 172).
La no utilización de la mayoría de las tie- rras aptas para la agricultura, no es un fenómeno meramente técnico. Se deja de sembrar porque hay un control mo- nopólico especulativo de la propiedad de la tierra: Un minúsculo número de propietarios, cada uno con más de 2 mil hectáreas, posee el 53,5% de la tierra re- gistrada (Bonilla y González 2006: 60); la gran propiedad, con más de 10 Unidades Agrícolas Familiares, UAF,pasó de tener el 39% de la tierra en 1999, a tener el 53% en 2008 (González 2011). Es este muy pequeño grupo de grandes propietarios, el que tiene el poder para decidir retirar de la producción agrícola una parte rela- tivamente grande de las tierras aptas para la agricultura, actuando así como un mo- nopolio para subir los precios de la tierra y mantener una renta alta.