Dentro de la ola de terror, hubo una persona que no se hizo un nombre en el mundo del cine, pero si que sus obras se hicieron muy codiciadas y actualmente es un de los mangakas (autor de cómics japoneses) más respetados del panorama del cómic de terror, este es sin duda Junji Ito. Nacido en la prefactura de Gifu en los 60, Ito es un artista perturbador y sin ningún problema en adentrarse en universos oscuros, sangrientos y sobrenaturales. La reputación de Junji Ito en el mundo del terror es muy célebre, de hecho, el recientemente cancelado Silent Hills, que iba a suponer la resurrección de la saga de terror de videojuegos, iba a ser dirigido por Hideo Kojima (Metal Gear Solid) y Guillermo del Toro (El laberinto del fauno) pero el arte del videojuego iba a ser obra del propio Junji Ito a petición de Guillermo del Toro.
Ito ha citado a Hideshi Hino, Furuka Shinichi, Yasutaka Tsutsui, y H.P. Lovecraft como principales influencias en sus obras más famosas.
Algunos de los temas recurrentes de la obra de Ito incluyen el terror, sangre, personajes aparentemente normales que comienzan a actuar irracionalmente,
ruptura de la sociedad, los organismos de aguas profundas, y la inevitabilidad de la propia muerte.
El universo de Ito es también muy cruel y caprichoso, sus personajes se encuentran a menudo víctimas de malévolos circunstancias no naturales sin ninguna razón discernible o castigado fuera de proporción para las infracciones leves contra una orden natural desconocido e incomprensible.
En la obra de Junji Ito destacan 2 obras, que fueron adaptadas al cine, Tomie y Uzumaki, con un resultado en ambos casos desigual
-La Saga Tomie
En cuanto a comics es la Opera Prima de Ito, se resiente de un estilo amateur y cierto desorden argumental y narrativo en sus primeros capítulos para luego acabar siendo sensacional según avanza.
La historia, tanto del cómic como de las película parten de una joven hermosa que vuelve locos a los hombres, que primero la admiran y obedecen ciegamente pero que siempre acaban descuartizándola. El carácter sobrenatural de la muchacha se desvela porque siempre regresa de la muerte sin señales de la violencia física a la que fue sometida. Si en los primeros episodios esa muerte extremadamente violenta se antoja una condena, pronto se desvela el verdadero carácter de Tomie, que lejos de ser una ambigua víctima de la pasión descontrolada se configura como un terrible y maligno espectro. A partir de ahí la cosa se complica con nuevos elementos, como el hecho de que la diabólica protagonista sea capaz de regenerarse y multiplicarse desde cada uno de sus trozos amputados.
La Tomie cinematográfica tiene 9 películas que se basan en los 3 cómics de Junji Ito: -Tomie (1999) de Ataru Oikawa
-Tomie: Another Face (1999) de Toshiro Inomata en rodada en V-cinema
-Tomie: Replay (2000) de Tomijiro Mitsuishi -Tomie: Rebirth (2001) de Takashi Shimizu
-Tomie: Forbidden Fruits (2002) de Shun Nakahara -Tomie: Revenge (2005) de Ataru Oikawa
-Tomie: Beginning (2005) de Ataru Oikawa -Tomie vs Tomie (2007) de Tomohiro Kubo -Tomie Unlimited (2011) de Nomoru Iguchi
Analizar cada una de las películas de la saga nos daría para una disertación entera, pero la saga sin tener ninguna película realmente buena, tiene curiosidades para analizar, por ejemplo sirvió a Takashi Shimizu para ir practicando antes de que su
Saga Ju-On saltase a la gran pantalla con un producto de encargo, o Ataru Oikawa, que dirigió la primera adaptación y posteriormente fue rescatado para el díptico Revenge y Beginning. Otra cosa a parte es Noboru Iguchi, maestro del exploitation japonés que decidió rodar la última película de la saga, por ahora.
-UZUMAKI – Higuchinsky - 2000
Llegamos a la adaptación de la obra magna de Junji Ito, centrada en una maldición que se genera con una obsesión enfermiza por las espirales y los vórtices que acabaran con la vida de aquellos que se obsesionen con ellos, es como un virus psicológico que es capaz de absorber en una espiral (valga la redundancia) psicótica a la víctima con consecuencias fatales.
Para trasladar la compleja historia del pueblo maldito que Ito había ideado en sus manga, se contrató a Higuchinsky, nombre artístico de Akio Higuchi, que ese mismo año aterrorizó en la televisión japonesa con Nagai yume (Long Dream, 2000) una pequeña producción televisiva que con los años ha alcanzado estatus de película de culto donde narran pequeñas historias que ocurren en un Hospital, destaca la historia más larga, la de un hombre que no ha dormido en años y que ahora tiene un aspecto y una psicológica aterradora.
El traslado del cómic al celuloide se hace de una forma irregular, por un lado Higuchinsky respeta el ambiente insano de Ito en cada fotograma de la película, el problema es que la manera de montar la película es un tanto caótica, a veces la edición recuerda a Hausu (House, 1977) de Nobuhiko Obayashi donde genera muchas cosas, pero no terror precisamente, pero en otras, se muestra tan sombría y tan oscura como la propia Ringu o como algunas obras de Takashi Miike.
En cuanto a narración Higuchinsky respeta el manga original de Ito, divide la película en cuatro actos, 3 principales y un cuarto a modo de epílogo. Las diferencias que existen entre el manga y la película son varios, el primero es que difiere mucho del
modo apocalíptico que acaba la obra de Ito, en segundo lugar aquí los actos no son auto-conclusivos cosa que en la de Ito si, y tercero aunque en la película de Higuchinsky si hay bastante sangre, no es tan sangrienta como en el manga de Junji Ito.
Afortunadamente para la imagen de Ito, Toei, productora encargada de la película no explotó el filón de la obra y solo le dedicó una película, no como con Tomie que como en el punto anterior se indica, ha sido explotada hasta la saciedad.