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¿Puede acusarse categóricamente al dispensacionalismo de considerar el reino davídico como «material» y «carnal»? La respuesta es enfáticamente ¡no! Hacer tal cosa significa tergiversar el dispensacionalismo de mala manera. Sencillamente porque el reino está en la tierra no significa que no sea espiritual. Si eso fuera así, entonces ningún cristiano podría ser espiritual, ya que es un residente de la tierra. Tampoco es necesario espiritualizar el reino terrenal para poder tener un reino espiritual. Si así fuese, ¡entonces ningún cristiano podría ser espiritual hasta que no fuese espiritualizado! El contraste no es entre «material» y «espiritual», sino entre la presencia y la ausencia del Rey de esta tierra.

Esta acusación en contra del premilenarismo (ya que ésta en realidad no es una característica del dispensacionalismo) no es nueva. Peters la contestó en su día y escritores contemporáneos hacen lo mismo hoy.25 Tanto ha sido escrito acerca del carácter espiritual

del milenio por los dispensacionalistas que parece innecesario reproducir aquí lo que ya se ha dicho. Si algo es obvio de la interpretación literal de pasajes concernientes al reino milenial, es que ese período será un gobierno de Dios que incluye los más elevados ideales de espiritualidad. La palabra que describe ese tiempo es justicia. Santidad, verdad, justicia, gloria y plenitud del Espíritu son palabras usadas en las Escrituras para caracterizar el reino milenial. McClain y Sauer dedican muchas páginas en sus libros para describir las características espirituales del reino mesiánico.26,27 Será un tiempo cuando Dios

armonizará lo espiritual y lo terrenal en una manifestación final de la gloria del Rey en esta tierra.

Una ilustración humorística tomada de McClain servirá como una apropiada conclusión a esta discusión sobre la acusación de que el dispensacionalismo desespiritualiza el reino.

Durante un banquete en una iglesia, un grupo de predicadores discutían la naturaleza del reino de Dios. Uno de ellos expresó su adhesión al punto de vista premilenarista de un reino literal... A esto respondió beligerantemente un pastor que pesaba cerca de cien kilos: «¡Ridículo! Tal idea no es sino materialismo.» Cuando se le pidió que expresase su creencia, contestó: «El reino es un asunto espiritual. El reino de Dios ya ha sido establecido y está dentro de vosotros. ¿No sabéis vosotros que el reino de Dios no es ni comida ni bebida, sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo?» ¡Entonces el que así hablaba extendió su brazo al otro extremo de la mesa para tomar un enorme trozo de pollo frito! ... A riesgo de ser considerado pedante, permitidme decir la conclusión obvia: Si el reino de Dios puede existir ahora en la tierra en un predicador de cien kilos de peso y lleno de pollo frito, sin ninguna connotación reprensible de materialismo, tal vez también pudiese existir de la misma manera entre los hombres de la tierra, quienes algunas veces estarían comiendo y bebiendo en condiciones mucho más perfectas en un futuro reino milenial.28

La escatología dispensacionalista en ninguna manera menosprecia la cruz ni tampoco desespiritualiza el reino milenial. La oferta hecha por Jesús del reino davídico era de buena fe, y el reino que anunció no era un reino espiritual. Esto no significa que los dispensacionalistas dejan de reconocer el gobierno presente de Dios en el corazón, pero el cuerpo de creyentes hoy constituye la Iglesia, no el reino. La supuesta inapelable diferencia entre el reino de los cielos y el reino de Dios no constituye ningún tipo de argumento.

Todas las formas de pensamiento teológico reconocen diferentes reinos o diferentes aspectos del gobierno de Dios. Cualquier título que se le dé es de menor importancia. La cuestión es si la Iglesia es reconocida como un propósito especial de Dios hoy, y si hay lugar o no para el cumplimiento literal del reino davídico, terrenal y espiritual en un futuro milenio. El reconocimiento de las características distintivas de la Iglesia y la consistente interpretación literal de las promesas de Israel son las bases de una escatología dispensacional.

Notas bibliograficas

1.W. G. Turner, John Nelson Darby (Londres: Hammond, 1944), p. 18.

2. Nathaniel West (ed.), Premillenniál Essays of the Propheüc Conference (1878) (Chicago: Revell, 1879), p.

8.

3. George E. Ladd, Crucial Questions About the Kingdom of God (Grand Rapids: Eerdmans, 1952), pp. 112-

114.

4. J. Ramsey Michaels, Una crítica biográfica de The Gospel of the Kingdom, por George E. Ladd, The

Westminster Theological Journal 23 (noviembre 1960), p. 48.

5.Philip Mauro, The Gospel of the Kingdom with an Examination of Modern Dispensationálism (Boston:

Hamilton Brothers, 1928), p. 23.

6. Oswald T. Allis, Prophecy and the Church (Filadelfia: Presbyterían and Reformed PubL, 1945), p. 75. 7. Clarence B. Bass, Backgrounds to Dispensationalism (Grand Rapids: Eerdmans, 1960), p. 33. 8. Charles C. Ryrie, Biblicál Theology of the New Testament (Chicago: Moody Press, 1959), p. 88.

9.L. S. Chafer, Teología sistemática (Dalton, Georgia: Publicaciones Españolas, 1974), II, p. 806. 10. Ibid., H, p. 805.

11. Uno rápidamente admite que el concepto dispensacional concerniente a la oferta y rechazo del reino en

el primer advenimiento de Cristo es descripto inadecuadamente por la palabra pospuesto. Es una palabra que considera el asunto desde un punto de vista humano y en relación al programa del reino solamente para Israel.

Desde la perspectiva Divina, por supuesto nunca nada es pospuesto, dado que todos los eventos tienen lugar de acuerdo con el perfecto y preordenado plan de Dios, y exacto en su programa.

También desde el punto de vista de Dios, el cumplimiento del reino prometido de Israel nunca fue programado hasta la segunda venida, aunque fue ofrecido en la primera venida.

La palabra pospuesto es justificada sólo desde el punto de vista humano y sólo en relación al propósito del reino. Sin embargo, su uso tiene justificación y ha sido hallado de ayuda en la transmisión de la idea involucrada. Aunque uno desearía una palabra más inclusiva, no parece haber suficiente razón para rechazarla completamente.

12. Ladd, op. cit., p. 114. 13. Allis, op. cit, pp. 69-71. 14. P. 937.

15. P. 1184. 16. P. 963.

17.Chafer, Systematic Theology (Dallas: Seminary Press, 1S47),VII, pp. 223-224. 18.Ladd, op. cit, p. 106.

19.Erich Sauer (El triunfo del Crucificado) y JUva J. McClain (The Greatness of the Kingdom) no

mantienen una distinción, y ambos autores son dispensacionalistas reconocidos.

20.John F. Walvoord, Crítica del libro Crucial Questions About the Kingdom of God, de George Ladd,

Bibliotheca Sacra, 110 (enero 1953), p. 6.

21.Bass, op. cit, p. 32. 22.Ibid., p. 30.

23.Ibid.

24.Alva J. McClain, The Grealness of the Kingdom (Grand Ra-pids: Zondervan, 1959), p. 303.

25. George N. H. Peters, The Theocratic Kingdom (Grand Rapids: Kregel Publications, 1952), III, p. 460.

Esta obra fue originalmente publicada en el año 1884. Comparar J. D. Pentecost, Things to Come (Findlay, Ohio: Dunham, 1958), pp. 482-487.

26. McClain, op. cit., pp. 519-526.

27.Erich Sauer, De eternidad a eternidad (Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico). 28. McClain, op. cit., pp. 519-520.

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